Archive for the Periodismo Category

Roque Dalton: crimen sin castigo.

Posted in Historia, Literatura, Los que se fueron..., Periodismo, Personajes importantes, Personal on abril 12, 2015 by Renán Alcides Orellana

Con este título publiqué, en mi libro “Allá al pie de la montaña” (San Salvador, 2002), un capítulo sobre la vida, obra y muerte de Roque Dalton. Título que sigue vigente. Y su realidad únicamente desaparecerá cuando el crimen, más allá de esclarecido, logre salir de la impunidad. Según informaciones de la época, Roque Dalton murió asesinado en San Salvador, el 10 de mayo de 1975, a los 40 años de edad. Había nacido en la misma ciudad, el 14 de mayo de 1935.

Un día después de la muerte del poeta, el 11 de mayo, la noticia nos golpeó fuertemente a varios compañeros de oficio, reunidos para analizar y profundizar sobre la realidad socio política imperante y las posibles consecuencias de intranquilidad social, producto de la represión, persecución, cárcel y destierro que desataba el gobierno de turno, contra profesionales, estudiantes, obreros y campesinos de pensamiento opositor. Roque Dalton era uno de los más perseguidos. Y, precisamente por eso, dentro de la temática abordábamos el pensamiento y la obra de Dalton, de quien, quizás todos, ignorábamos que, desde mucho antes y para entonces, ya estaba residiendo clandestinamente en el país. Lejos estábamos de imaginar que un día antes, el 10 de mayo, fuerzas oscuras habían truncado la vida del poeta, amigo y compañero de afanes literarios.

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Ese día, la noticia nos llegó escueta, sorprendente e increíble, pero ambigua, sin mayores detalles. En medio de aquella incertidumbre, para suavizar el impacto, y para generar conformidad, se me ocurrió expresar al grupo que era preciso esperar confirmación, pues mientras no hubiera alguien que afirmara haber visto el cadáver, y el lugar donde quedó Roque, no debíamos darlo por muerto… ¡y hasta ahora!…
Pero la noticia se reconfirmaba con los días: Roque Dalton había sido asesinado acusado de traición y otras falsedades, “ajusticiamiento” ejecutado por sus mismos compañeros de organización, los para entonces dirigentes del grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Si bien estos señalamientos sobre los ejecutores han sido secreto a voces, lo cierto es que el crimen sigue rodeado del misterio que causan la indiferencia, los enredos jurídico-políticos o la falta de evidencias claras. Es igual.

Recordaba mi última charla con Roque. Fue por 1964, en las gradas del entonces edificio en construcción de la Biblioteca de la Universidad de El Salvador. Yo buscaba información para mi columna cultural “Voz universitaria”, que mantenía en el periódico Tribuna Libre. Roque, a pesar de que para entonces era presa de un andar muy sigiloso, no perdía la visión y el compromiso de impulsar la labor literaria, como una contribución al desarrollo cultural del país. Me dijo:

Es necesario intentar un trabajo más amplio y sostenido sobre la poesía. No están de más los recitales que se vienen realizando, pero se precisa de algo más. Andá donde Tirso (Canales), ahí en las barracas de Humanidades. Platicá con él; tiene algunas ideas sobre la necesidad de que los escritores nos vayamos agrupando, para impulsar nuestro quehacer. Platiquen y me contás….

No pude contárselo. La misión que le imponían su vocación y convicción poético-revolucionarias, habría de llevarlo más lejos de lo que todos imaginábamos. Hasta el desenlace fatal que nos fue comunicado aquel día de mayo, en 1975…

Roque Dalton García -como ha quedado dicho- nació en San Salvador, en 1935 y murió en mayo de 1975. En Panorama de la Literatura Salvadoreña, el escritor Luis Gallegos Valdés, en una amplia nota, apunta que Roque: “hizo sus estudios de bachillerato en el Externado San José, con los padres de la Compañía de Jesús. Va a Santiago de Chile a realizar estudios de Derecho. Vuelve bastante politizado y se incorpora al grupo literario conocido como Generación Comprometida, escribiendo artículos, cuentos y poemas…”.

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En orden cronológico, la siguiente es parte de la producción literaria de Dalton, desde la publicación de Dos puños por la tierra, en coautoría con Otto René Castillo, poeta guatemalteco exiliado en El Salvador, para continuar su obra individual con Geografía de mi voz, Poemas personales, Vengo desde la URSS amaneciendo, Mía junto a los pájaros, San Salvador, 1958; La ventana en el rostro, México, 1961; El mar, La Habana, 1962; El turno del ofendido, La Habana, 1963; Los testimonios, La Habana, 1964; Poemas, Antología, San Salvador, 1968; Taberna y otros lugares, La Habana, 1969; Las historias prohibidas de Pulgarcito, México, 1973… hasta la publicación de Pobrecito poeta que era yo, San José, Costa Rica, 1976; es decir, un año después de la muerte del poeta; aparte de una abundante obra dispersa que, con giros universales, se ha esparcido por el mundo.

En ese contexto podría enmarcarse la vida literaria de Roque Dalton, con característica especial, no sólo por su vasta producción, a pesar a su corta edad, sino por los avances cualitativos y cuantitativos de una concepción altamente poética, cada vez más identificada con su responsabilidad frente al mundo. Un proceso admirable y creciente, truncado es cierto, pero con suficiente trayectoria literaria para ubicarse entre los grandes del continente. Parte de esa trayectoria la define el propio Dalton en una entrevista (“Una hora con Roque Dalton”, 1974) con Mario Benedetti, poeta y escritor uruguayo fallecido recientemente.

… Al igual que un gran número de poetas latinoamericanos de mi edad, partí del mundo nerudiano, o sea de un tipo de poesía que se dedicaba a cantar, a hacer loa, a construir el himno, con respecto a las cosas, el hombre, las sociedades. Era la poesía-canto. Si en alguna medida logré salvarme de esa actitud, fue debido a la insistencia en lo nacional. El problema nacional en El Salvador es tan complejo que me obligó a plantearme los términos de su expresión poética con cierto grado de complejidad, a partir por ejemplo de su mitología. Y luego, cierta visión del problema político, para lo cual no era suficiente la expresión admirativa o condenatoria, sino que precisaba de un análisis más profundo. Esto me obligó a ir cargando mi poesía de anécdotas, de personajes cada vez más individualizados. De ahí provienen ciertos aspectos narrativos de mi poesía, aunque llegado a determinada altura, tampoco resultaron suficientes y debieron ser sustituidos por una suerte de racionalización de los acontecimientos. Viene entonces mi poesía más ideológica, más cargada de ideas…

De aquella concepción poética que Roque Dalton expresara a Benedetti, arrancan sin duda los testimonios de toda una producción literaria, conocida dentro y fuera del país, aunque quizá más lo segundo que lo primero, dado el carácter de universalidad que se advierte en toda su obra, aun cuando nunca perdió, al contrario sostuvo y defendió, las raíces que lo identificaran con su patria. Por todo lo anterior, la figura de Roque Dalton, antes proscrita y vilipendiada “por su tendencia socialista”, ahora a la inversa ya ha sido recogida por la historia literaria de El Salvador; y ha llegado para quedarse y continuar en ella, por esa condición indiscutible de poeta auténtico y universal.

EPÍLOGO FELIZ
¡Como giran el tiempo y la vida! Mayo próximo será mes de renombre este año. Dos personalidades salvadoreñas, sin duda las más universales, y las más proscritas y perseguidas antes por el oscurantismo, hoy serán reivindicadas y enaltecidas, muy a pesar de sus verdugos: Monseñor Romero, que será beatificado el 23, previo a su canonización, en su ruta incontenible a los altares como San Romero de América; y Roque Dalton, en el mes de su nacimiento-muerte, como poeta perseguido y vilipendiado por las fuerza oligárquicas y, paradójicamente, asesinado por sus mismos compañeros. Ahora su nombre se esculpe y se eternizará en los anales literarios de América Latina. (RAO).

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Aquellas inolvidables páginas literarias…

Posted in Historia, Literatura, Opinión, Periodismo on enero 31, 2015 by Renán Alcides Orellana

Las páginas literarias de mediados del siglo pasado y un poco más, fueron hermosos tiempos del Periodismo Cultural. Un día, sin decir agua va, los llamados grandes medios de comunicación impresos, dejaron atrás una estela de verdadero servicio socio-cultural, cuando, casi de manera simultánea, clausuraron sus tradicionales paginas o suplementos literarios de los fines de semana. Una trayectoria de varias décadas, que satisfacía los afanes de los creadores y las aspiraciones de los amantes del arte y la cultura. Ahora, como entonces, solo subsisten el suplemento Tres Mil, bajo la responsabilidad del poeta Mauricio Vallejo y Trazos Culturales, a cargo de otro poeta, Néstor Martínez, ambos en Diario Co Latino. Disculpas, por las omisiones involuntarias.

Aquel Periodismo Cultural, que venía desde hacía muchas décadas, contribuía al desarrollo socio-cultural-educativo del país. Eran las páginas literarias de los principales periódicos: Filosofía, Arte y Letras y El Magazine de El Diario de Hoy; Revista Dominical de La Prensa Gráfica; Sábados de Diario Latino; Página Literaria sabatina de Tribuna Libre, todas acertadamente conducidas por excelentes escritores, algunos mencionados a continuación, indistintamente del medio: Luis Mejía Vides, José Enrique Silva, Ricardo Trigueros de León, Juan Felipe Toruño, Luis Fuentes, Rolando Elías y Serafín Quiteño, entre otros. Deleite del espíritu de todas las edades, yo las releía con fruición en mi niñez-adolescencia, allá en mi natal Villa El Rosario, al norte de Morazán. También, aunque de vida efímera, hubo páginas y colaboraciones desinteresadas y de mucho valor, casi siempre sin remuneración para los artistas que las mantenían. Una quijotada, por amor al arte. Por espacio y tiempo, imposible una referencia completa de todos los medios y paginas literarias, de entonces y de toda época.

Hoy, aquellas páginas, que antes eran surtidores de expresiones artísticas, son apenas recuerdo. A veces, pasan totalmente desapercibidas. Y cuando no, sin informaciones de importancia, en las ediciones de cada día, son apenas remedo de aquellas páginas, con rellenos casi al final del periódico, entre amplias informaciones de espectáculos, por no dejar de poner algo que parezca cultural (informar sobre arte y literatura no les es rentable). Hay excepciones, pero son mínimas, en suplementos o en ediciones de revistas en las que, si bien hay expresiones culturales, casi siempre son superadas por artículos de tijera; es decir, de publicaciones importadas. La oportunidad para los poetas y escritores, ha sido reducida a mínima expresión. Existen espacios cautivos de algunos columnistas culturales, quienes -como debe ser- lo logran a base de capacidad y aceptación popular, por su profundidad y credibilidad.

A partir de los años sesenta, ajenas a los grandes medios, inapropiadamente llamados grandes (la grandeza no se mide por el potencial económico ni por la gran cantidad de páginas), ya radicado en San Salvador conocí varias de las revistas y paginas literarias existentes. También fui colaborador de algunas. Hasta mis recuerdos, en los primeros meses de aquellos años y en los setenta, circularon: la Revista Gallo Gris, dirigida con gran calidad por el poeta Oswaldo Escobar Velado; Vida Universitaria y La Pájara Pinta, órganos literarios de Extensión Universitaria de la Universidad de El Salvador(UES); la Revista Tastalutz, del Círculo Universitario Oswaldo Escobar Velado, del cual formé parte; la Página Literaria de la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES), de cuya plana de redacción también formé parte; la Página del Taller Francisco Díaz, mantenido por el grupo del mismo nombre; El Gato en el Mundo, de Diario El Mundo y otras. También, mucho después, bien como parte del Suplemento Tres Mil o como hojas sueltas, hubo páginas a cargo de escritores o grupos literarios, como La Iguana en Flor, mantenida por el poeta Rafael Mendoza; Signo Más que mantuvimos el poeta Ramón Pacheco y yo; La Salamandra, La Quincena, Cinco Negritos, y muchas más…

Pero en fin, el golpe fue dado con el cierre de las páginas literarias de antaño, apenas convertidas ahora en triste recuerdo. Pero, se sobrevive. Y por lo mismo, merecen reconocimiento quienes, contra lo ingrato del medio, mantienen espacios literarios impresos a base de esfuerzo, dedicación y amor al arte. Y tales esfuerzos seguirán, porque, pese a los avances vertiginosos de la comunicación literaria digital, la literatura impresa no pasará -son complementarias- y así, tanto para el legendario lector como para el acucioso de hoy -lector de ambas- sería imposible dejar de disfrutar el olor a tinta fresca y el susurro inspirador del papel; sobre todo, si la escena es complementada con una humeante taza de café… (RAO).

El CAPUES: 40 años después.

Posted in Como decíamos ayer..., Historia, Periodismo on enero 19, 2015 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 19 de enero de 2015.

Hace justamente 40 años, en enero de 1975, fui destituido temporalmente como director de la Escuela de Periodismo, de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la Universidad de El Salvador, por el decano Arturo Salazar, con instrucciones de la gubernamental aplanadora anti universitaria del Consejo de Administración Provisional de la Universidad de El Salvador (CAPUES), que -desconociendo a la legítima Rectoría y sus organismos- administraba circunstancialmente nuestra Alma Mater, intervenida militarmente por el gobierno de Arturo Armando Molina, en 1972.

Mi destitución fue temporal, porque una huelga docente-estudiantil de 3 meses: enero-febrero y marzo/1975, a nivel de la Facultad, me reivindicó en el cargo, como reivindicó en su derecho al trabajo a otros docentes, cuestionados como yo: unos, por no cumplir con los tiempos legales para ejercer cargos y otros por no estar incorporados, ya que se habían graduado en el exterior. Éramos unos 30 docentes “en vilo”. La huelga finalizó triunfante, con acuerdos legales: restitución en los cargos, pago de salarios suspendidos y cese de persecución “legalista”, entre otros. La UES iniciaba el retorno a su legítimo accionar académico de antes, suspendido aquel nefasto día de la toma…

A mediados de 1972, Molina, con delirio anticomunista, intervino militarmente el sagrado recinto de la UES; destruyó y hubo robo de valioso equipo y material didáctico, expulsó a docentes capaces, cerró y destruyó aulas y, lógicamente, se suspendieron las labores. En los meses siguientes, el CAPUES nombro a docentes “escogidos” por afinidad ideológica. Por su parte, varios docentes de la Resistencia lograron nombramientos de profesores de vocación y raigambre universitarias. Yo, graduado en abril/72, laboraba afuera. Dos docentes amigos me visitaron: el poeta Uriel Valencia, de Letras; y Moisés Urbina, de Filosofía.

El resultado fue que terminé integrando la planilla docente que reabriría Periodismo, en enero de 1973.
Un año después, por circunstancias propias de la improvisación y la incapacidad, se dio la depuración que debilitó la planilla Molina-CAPUES. En febrero, una alianza docente-estudiantil (AGEUS-SECH-AEP) me llevó a la dirección de la Escuela de Periodismo, contra el desacuerdo de una minoría de docentes que, quizás, obedecía más a cierta lealtad con el director saliente que a oposición al proceso. Era de tomarlo o dejarlo. Ellos, sabiamente, lo tomaron. Y a partir de ahí, la marcha de la Escuela fue armónica y productiva.

Faltaba la reacción oficialista. Se destituyó al decano de Ciencias y Humanidades, René Vaquerano. El nuevo decano, Salazar, en represalia por la unidad docente-estudiantil que había originado el cambio, nos hizo objeto de ataques diversos. Pasquines insultantes y la policía “universitaria” hostigando…

Particularmente, me suspendieron el salario por dos meses, por mi “nombramiento ilegal” (era cierto, porque no tenía los 5 años de graduado para ejercer el cargo); pero, al final, un decreto estipuló que mi caso, como el del resto de docentes cuestionados por “ilegales”, se había dado ante el necesario reinicio, eficiente y organizado. Sin embargo, siguieron subterfugios y otras maneras de obstruir el trabajo administrativo y docente. Y, a la menor oportunidad, vino mi destitución temporal… pero luego, la huelga, los acuerdos y las reivindicaciones: fui restituido como director, pero, para evitar ilegalidades, se integró una Comisión Directora, de la cual fui nombrado Coordinador General, junto a dos excelentes compañeros: René Contreras y Ricardo Calderín. La Escuela de Periodismo reinició…

Hoy, 40 años después, aquel capítulo tenebroso de la UES es historia. Historia como toda la suya, llena de heroicos y ejemplarizantes actos de estudio y lucha, de reivindicación popular, especialmente cuando los anti Alma Mater han querido desconocer su autonomía y someterla a feroz, alienante y deshumanizada dependencia. Sin más intervencionismo, la UES seguirá, formadora y altiva, a cumplir su sagrado destino. (RAO).

Allende, Neruda, (Pinochet).

Posted in América Latina y el mundo, Como decíamos ayer..., Opinión, Periodismo, Personajes importantes, Personal on diciembre 4, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 17 de noviembre de 2014.
Escrito desde Chile.

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Al fondo, Palacio de La Moneda.

 

A 40 años de la trágica y heroica muerte -asesinato político- del patriota chileno Salvador Allende, su espíritu revolucionario parece gravitar, intermitentemente, en el Palacio de la Moneda, aquí en Santiago. Igual, como contraste airado, la imagen de Pinochet como aferrándose a las paredes, para seguir golpeando el rostro de los chilenos libres.

Pero también, el espíritu de Pablo Neruda, como estrella mágica, conmueve al visitante con el excelso regocijo que da la poesía, no sólo aquí en La Moneda, sino en Chile entero. Todo es, sin embargo, según la convicción y principios ideológicos de cada visitante. Y yo, así percibo aquí la imagen de los tres, sintiéndome respetuosamente solidario con Allende y Neruda. Dolería si fuera realidad la ficción segunda -Pinochet intentando sobrevivir- como remanente sombrío.

Pero Chile no es sólo eso, es muchísimo más. La madrugada del viernes 7 de noviembre, llegué a Chile. Llegamos, porque como siempre me acompaña Leticia, mi compañera total. Horas después del arribo a Santiago, dos objetivos marcaban el obligado itinerario inicial: conocer de cerca La Moneda, palacio presidencial; y visitar “La Chascona”, residencia que fue de Pablo Neruda en Santiago (las otras dos casas del poeta están: una, en Isla Negra y la otra, “La Sebastiana”, en Valparaíso).

La Moneda está frente a una extensa plaza, en la que destaca la estatua del expresidente Arturo Alessandri (períodos 1920-1924; 1925; 1932-1938). El acceso a La Moneda es restringido, pero no en los contornos. Así pude apreciar, en el costado oriente, la puerta por la que fue sacado el cuerpo del expresidente Allende, horas después de su violenta muerte. Allende, presidente de la Unidad Popular (UP), por el Partido Socialista (PS), promovió la nacionalización de la banca privada, entre otros proyectos frustrados por su anticipada muerte. Frente al palacio, una edificación subterránea alberga al Centro Cultural La Moneda, con diversas manifestaciones del arte.

En cuanto a “La Chascona”, supe que: “Pablo Neruda empezó a construir en 1953 esta casa en Santiago, para Matilde Urrutia, su amor secreto de entonces. En su honor la bautizó “La Chascona” (en Quechua: despeinada), apodo que él le daba por su abundante y desordenada cabellera rojiza… El 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar que derrocó al presidente Salvador Alende, Neruda muere en la Clínica Santa María, en Santiago. “La Chascona” había sido objeto de actos de vandalismo. La acequia que tanto amó el poeta fue obstruida, con lo cual se inundó la casa y hubo que tender tablones sobre el barro para trasladar sus restos, ya que Matilde Urrutia insistió en que fuera velado ahí.

Posteriormente ella se esmeró en reparar los daños de la casa, que había construido junto a Pablo Neruda y siguió viviendo en ella hasta su muerte en 1985. En “La Chascona” se conservan entre otras colecciones una interesante pinacoteca, con obras de pintores chilenos y extranjeros. También hay una colección de tallas africanas en madera y otra de muebles y objetos del diseñador italiano Piero Fornasetti. Desde luego, están también los ambientes de Neruda, como su comedor, con la vajilla y cuchillería originales…”.

Sobre la dictadura de Pinochet, interrogo al amigo. “De esos nefastos malos recuerdos del dictador, prefiero no hablar”. Ni yo tampoco. Las dictaduras habidas en América Latina, siempre serán un mal recuerdo. Neruda será siempre una estrella mágica titilando sobre Chile.

………………………..
PUNTO Y APARTE. En Chile se promueve la educación gratuita y la excelencia académica en los niveles medio/superior. Y lo mejor, por demanda del sector estudiantil, que exige superación antes que promover el ocio y el conformismo…(RAO).

Grandezas y miserias de nuestra literatura.

Posted in Historia, Literatura, Opinión, Periodismo, Personal on agosto 28, 2014 by Renán Alcides Orellana

La tradición literaria de El Salvador si no única, ha sido -es- fecunda. Su historia, a partir del S. XX, registra significativa cifra de poetas, escritores, periodistas, ensayistas, dramaturgos…, quienes con su obra han hecho trascender nuestra cultura, ahora reconocida casi mundialmente.

Prudente es omitir nombres, por lo exuberante de la nómina y para evitar injustas omisiones. Pero sí, es válido mencionar movimientos o grupos literarios, de los cuales hago memoria a partir de los años 40, lamentando algunas omisiones: Grupo Seis, Grupo Octubre, Círculo Universitario, La Generación Comprometida (de cobertura muy amplia), Los Cinco, Piedra y Siglo, La Masacuata, La Cebolla Púrpura, la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES), La Casa de Zacate, Comunidad de Escritores Salvadoreños (CES), Los Cinco Negritos, Vuelta de Hoja, Taller Francisco Díaz, La Quincena… de los cuales, algunos de sus miembros siguen vigentes con sus producciones. Todos, con las mínimas excepciones de siempre, han sido -son- testimonio de creciente madurez y creatividad literarias.

Desde mi niñez/adolescencia he sido asiduo lector. Aparte de la Literatura y los literatos del exterior, me atraía la buena Literatura nacional, de las distintas épocas y géneros. La cuestión era leer, leer con fruición y de manera sostenida. Libros y autores nacionales de calidad eran también favoritos, no sólo para adquirir conocimientos sino también para deleite del espíritu. Una bella manera de existir.

También era importante el Periodismo Literario que, viniendo de hacía muchas décadas, contribuía al desarrollo socio cultural del país. Desde muchos años antes, allá en mi natal Villa El Rosario, Morazán, leía con fruición las paginas literarias de las principales revistas y periódicos: Filosofía, Arte y Letras de El Diario de Hoy; Revista Dominical de La Prensa Gráfica y Sábados de Diario Latino, El Gato en El Mundo de Diario El Mundo, verdaderos espacios de calidad literaria, coordinados por plumas de prestigio, como Luis Mejía Vides, José Enrique Silva, Juan Felipe Toruño, Quino Caso, Serafín Quiteño, Ricardo Trigueros de León, Rolando Elías…

Aquellas páginas, que antes eran surtidores de expresiones artísticas, ahora son apenas espacios sin atractivo y, a veces, pasan totalmente desapercibidas. Sin información de importancia, son acaso remedo de aquellas páginas, con rellenos allá casi al final del periódico, por no dejar de poner algo que parezca cultural. Hay excepciones, pero son mínimas. Antes, aparte de las mencionadas, aunque de vida efímera, también hubo otras páginas, de plumas desinteresadas y de mucho valor, casi siempre sin remuneración para los artistas que las mantenían. Una quijotada, por amor al arte.

A partir de 1960, conocí varias de las revistas y paginas literarias nacionales existentes; y, con el tiempo, también fui colaborador de algunas En los primeros meses de ese año, supe de la existencia corta de la Revista Gallo Gris, dirigida con gran calidad por el poeta Oswaldo Escobar Velado; y después, Vida Universitaria y La Pájara Pinta, espacios literarios de Extensión Universitaria de la UES; la Revista Tastalutz, del Circulo Universitario Oswaldo Escobar Velado, del cual formé parte; la Página Literaria de la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES), en Diario El Mundo, de la cual también formé parte; La Iguana en Flor, página mantenida por el poeta Rafael Mendoza; y más acá, el suplemento sabatino Tres Mil de Diario Co Latino, dentro del cual se han mantenido páginas a cargo de escritores o grupos literarios. De todo lo anterior, de reconocida presencia sólo subsisten el suplemento Tres Mil, ahora bajo la responsabilidad de Mauricio Vallejo; y la página literaria Trazos Culturales a cargo del escritor Néstor Martínez. Ambos, parte integrante de Diario Co Latino. Hay sin duda, muchos otros espacios literarios, de no menor importancia, en revistas, separatas o páginas de universidades, organizaciones no gubernamentales (ONGs) de instituciones públicas y privadas. También, han sido -son- significativos algunos programas culturales en Radio y Televisión -valiosos por escasos- mantenidos por escritores y poetas, a veces sin mayor remuneración que la propia satisfacción.

En cuanto a la edición de libros, salvo casos en que se cuenta con la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) del esquema oficial, al resto les -nos- toca la auto publicación. Mucha entrega y poca -o ninguna- retribución, salvo la satisfacción de contribuir con el proceso bibliográfico del país.

En una entrevista con Marisol Briones, exquisita poeta y especial amiga, en su programa Cultura con vos en YSUCA, el jueves 21 de agosto, comentábamos los sinsabores y las vicisitudes del escritor salvadoreño, en su afán hasta quijotesco de publicar un libro. Hay esfuerzo, sacrificios y desvelos a veces incomprendidos, pero también, a cambio, mucha satisfacción. Esta, sin embargo, es ya como una inevitable tradición: con ligeras excepciones, los libros salvadoreños publicados por las más recientes generaciones, y que aparecen en los rincones menos visibles de algunas librerías, son creatividad, esfuerzo editorial y promoción de sus propios autores.
Sobre esta realidad conversamos con Marisol en su programa, aquella tarde-noche. Y la entrevista giró en torno al texto de una columna periodística mía: El dilema/odisea del escritor nacional (Diario Co Latino, junio 16/2014). “Porque ahí está dicho casi todo”-me dijo Marisol. El texto dice:

“El dicho popular “repicar, oficiar la misa y pasar la balanza”, para significar que alguien realiza todas las actividades (proceso) de un proyecto, parece ser una constante que define la labor del escritor salvadoreño, quien -valgan las mínimas excepciones- para dar a conocer su obra, la crea, se auto publica y se va por el mundo, casa por casa, de amigo en amigo, para poder promoverla y resarcir un poco -nunca toda- la inversión que hizo en la imprenta.

Y si -por esos milagros, en este caso inexistentes- el escritor lograra recuperar el total de lo desembolsado ¿quién le reconocerá la creatividad, el talento, la redacción a veces de años y, lo más grave, el esfuerzo personal para la divulgación y promoción de su libro? Además, del lento movimiento en las librerías. Con mínimas excepciones aquí, una quijotada saldo rojística…

Publicar un libro -toda vez que constituya verdadero aporte cultural- es un trabajo y un trabajo de especial importancia para el país; por tanto, si siendo ese aporte muy significativo, recibir respaldo oficial no es simple necesidad sino innegable derecho. Durante los últimos gobiernos -y casi siempre- una verdad culturalmente triste ha sido ver marginada la Cultura, como una cenicienta. Casos de grandes artistas –en este caso escritores- son fehaciente prueba de la indiferencia y fala del debido reconocimiento a grandes pensadores nuestros…”

Esto último es tan sólo una parte de las grandezas y miserias de los escritores salvadoreños, en su patriótico afán de promover la cultura, auto publicando sus libros y otras creaciones- concluimos el entrevistado y la entrevistadora. (RAO).

1824 -31 de julio- 2014

Posted in Historia, Periodismo, Personajes importantes on julio 29, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 28 de julio de 2014.

El próximo 31 de julio se celebrará el Día del Periodista Salvadoreño. Este día del profesional del Periodismo, fue instituido mediante el Decreto Legislativo No. 380 del 29 de mayo de 1969, que declaró Día del Periodista Salvadoreño el 31 de julio de cada año, en conmemoración de la fecha de publicación del primer periódico salvadoreño: El Semanario Político Mercantil, el 31 de julio de 1824.
Un mes antes, por gestiones del Pbro. José Matías Delgado, con fondos recaudados entre la población, se compró en Guatemala la primera imprenta y se publicó el Semanario, bajo la dirección del Pbro. Miguel Álvarez Castro, considerado el primer periodista salvadoreño. Su contenido era más de carácter doctrinario que noticioso.

Pero mucho antes, en 1741, el fraile Juan de Dios del Cid, de la Congregación Franciscana, había fabricado la primera imprenta del Nuevo Mundo. Máquina muy rudimentaria de tipos fijos, su primera publicación fue El puntero apuntado con apuntes breves, pequeño tratado sobre la industria del añil, un producto que se extraía del Jiquilite. Algunos historiadores difieren sobre la fecha de fabricación de la primera imprenta: Jorge Lardé y Larín la fija en 1641, Ítalo López Vallecillos en 1741; es decir, un siglo después y la razón, según Ítalo, es que hubo dos frailes con el mismo nombre, en 1641 y en 1741, pero fue el de este último año quien la fabricó y publicó el folleto sobre el añil. Y como antecedente mayor, en 1440 en Maguncia, una población alemana, Juan G. Gutemberg inventó la primera imprenta de tipos movibles, para impresiones rústicas que se fueron perfeccionando. De Alemania, la novedad llegó a México, en 1535, de donde se extendió al resto del continente americano…

Aquello, es historia. Desde entonces, son muchos los avances y nobles acciones del Periodismo salvadoreño, en su creciente desarrollo profesional y tecnológico. Por espacio y tiempo, en ocasión de los actos del Día del Periodista 2014, justo es un recordatorio a la memoria de los buenos periodistas fallecidos, algunos hasta víctimas de persecución y atentados.

Particularmente, hago mención especial de los valientes periodistas, nacionales y extranjeros, que durante la guerra 1980-1992, cayeron en el cumplimiento de su deber. De El Salvador: Jaime Suárez Quemaín (1980), César Najarro (1980), Roberto Navas (1989), Mauricio Pineda (1989), Eloy Guevara (1989) y René Tamsen, desaparecido en 1980; y de otros países: John Sullivan (USA, 1980), Ignacio Rodríguez Terrazas (México, 1980), Olivier Rebbot (Francia), Ian Mates (Sud Africa, 1981), Carlos Cruz Viera (Chile, 1982), Hans Ter Lang (Holanda, 1982), Jan Kuiper (Holanda), John Hoagland (USA, 1984), Cornel Lagrouw (Holanda, 1989), David Blundy (Gran Bretaña, 1989), Koster (Holanda, 1982) y Johannes Willmenson (Holanda, 1982).

Para el gremio periodístico, siempre estarán en el recuerdo los buenos periodistas que dejaron huella; y, especialmente, los caídos en cumplimiento de su deber, víctimas de la violencia irracional. Ojalá que un día, el ejercicio honesto del Periodismo cuente con la seguridad requerida y que, a nivel mundial, cesen los asesinatos, las desapariciones, persecuciones, amenazas e intimidaciones, provenientes tanto de particulares como de sectores oficiales, como garantía para un servicio pleno a la sociedad. Sería la mejor oferta social a los periodistas salvadoreños, en este Día del Periodista y siguientes…¡Así sea!

…………………………….
PUNTO Y APARTE. En el caso de Francisco Flores, el silencio cobra más fuerza cada día, hacia la impunidad. Y a propósito, ¿cómo están la infatigable búsqueda y las reales acciones para su captura…? ¿Y el mismo Francisco Flores, cómo está…? Todos están muy bien, gracias…! (RAO).

Presentación Juicio Paralelo.

Posted in Información, Literatura, Periodismo, Personal on julio 20, 2014 by Renán Alcides Orellana

En el marco de la Semana Cultural
en ocasión del Día del Periodista,
INVITACION
a la presentación del libro
Juicio Paralelo
(Periodismo 1964-2014)
del escritor y periodista Renán Alcides Orellana
Día: Viernes 25 de julio de 2014
Hora: 5.30 PM
Lugar: Asociación de Periodistas de El Salvador (APES),
Paseo General Escalón No. 4130, San Salvador

Presentación en el programa Curul Periodístico, TV Legislativa, 18 de julio de 2014. Fuente: Facebook.