VOLVERÁN

Posted in Sin categoría on noviembre 7, 2016 by Renán Alcides Orellana

 

Noviembre/diciembre:

bimestre para honrar la memoria de algunas

de las víctimas de masacres, en el marco de

la guerra civil salvadoreña (1980-1992):

 

 VOLVERÁN

 

 Renán Alcides Orellana

 

Alto el cáliz de Monseñor Romero

alto el verbo de Ignacio Ellacuría

alta la luz de Rutilio como guía

de los mártires el adiós postrero.

 

Los jesuitas, las monjas, el obrero

los que cayeron por su rebeldía

desafiando desde la fe a la tiranía:

los de siempre, los del amar sincero.

 

Mártires todos que volverán un día

a demandar del tirano la osadía

de matar, de pisotear impune cada

 

fibra de la patria y su memoria.

Volverán para contar su historia

de amor, junto a la patria liberada.

 

……….

 

A la memoria de:

  • Los Padres Jesuitas y sus colaboradoras , (16 de noviembre de 1989)
  • Enrique Álvarez Córdova, Juan Chacón, Manuel Franco, Enrique Barrera, Humberto Mendoza, Doroteo Hernández, (27 de nov. de 1980)
  • La 4 religiosas de la Órden Maryknoll, (5 de diciembre de 1980)
  • Masacre de campesinos de El Mozote, Morazán, (10,11 y 12 de dic./81)
  • Tony Urbina y tantos hijos de Villa El Rosario, caídos en esos meses.
  • Y, con especial evocación, a los miles de compatriotas caídos en distintos lugares y fechas, en el marco dela guerra civil salvadoreña.

(RAO)

 

 

 

 

 

 

 

 

ROBERTO ARMIJO: SU ÚLTIMA VISITA

Posted in Sin categoría on octubre 23, 2016 by Renán Alcides Orellana

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ROBERTO ARMIJO: SU ÚLTIMA VISITA

Renán Alcides Orellana

En 1996, el poeta Roberto Armijo vino a El Salador desde Francia, donde residía. Para su presentimiento de hombre sabio, urgía aquella visita a su país, porque podría significar el último encuentro con su pueblo salvadoreño, al que tanto amó y por el que -como poeta- luchó sin medida, hasta la prisión y el destierro. Así fue. Roberto falleció en Paris al año siguiente, en marzo de 1997.

Debido a las convulsiones políticas de entonces, que significaban persecución, cárcel, destierro y hasta la muerte para los intelectuales de izquierda, en 1972 Roberto emigró a Europa y se radicó en parís, Francia, donde por sus dotes de intelectual, fue catedrático en varias universidades, sin descuidar nunca su producción literaria. En Paris enfermó gravemente y, de ahí, su visita a El Salvador.

Durante aquella breve visita en 1996, muchos de sus amigos y compañeros, compartimos momentos agradables sobre el quehacer artístico-literario, nostálgicas  experiencias académico-revolucionarias, consideraciones sobre la realidad política nacional y mundial de entonces, y el fortalecimiento de la eterna amistad. ¡Inolvidable encuentro de poesía y amistad!

Foto

Con Roberto Armijo, durante su última visita a El Salvador en 1996. De izquierda a derecha, poetas Roberto Armijo, Renán Alcides Orellana, Manlio Argueta y Tirso Canales.

 

DOS OCTUBRES HISTÓRICOS

Posted in Sin categoría on octubre 13, 2016 by Renán Alcides Orellana

15 DE OCTUBRE  DE 1979: GOLPE DE ESTADO AL PRESIDENTE ROMERO

OCTUBRE  1980: VILLA EL ROSARIO AL BORDE DE UNA MASACRE

Renán Alcides Orellana

OCTUBRE 1979

…  Durante más de doce años, entre 1980 y 1992, el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) protagonizaron una guerra civil, cuyas motivaciones y antecedentes fueron diversos. Sin embargo, no es aventurado considerar como causas prioritarias para su estallido inicial los crecientes reclamos populares que, por las injusticias, arbitrariedades y autoritarismo oficiales, hicieron crecer un insostenible descontento que venía en aumento, de manera paulatina, a lo largo de todos los regímenes militares anteriores.

Era evidente el desajuste y descontento sociales. Desde muchos años antes, un sesente por ciento de la población exigía tierras cultivables y el no cumplimiento de esa demanda era causal prioritaria y también caldo de cultivo para promover una insurrección popular. El 15 de octubre de 1979 fue derrocado el general Carlos Humberto Romero, que había asumido la presidencia en 1977. Jóvenes oficiales del ejército dieron el golpe de Estado argumentando abusos y arbitrariedades, especialmente referidos al irrespeto a los derechos humanos.

La fama de represor del general Romero le venía desde mucho antes, aumentada en el período presidencial anterior, cuando su principal objetivo habían sido los estudiantes universitarios, las organizaciones civiles y los opositores políticos. El 30 de julio de 1975, siendo Ministro de Defensa, por orden del presidente de entonces, coronel Arturo Armando Molina, ordenó la masacre en la que perecieron muchos estudiantes universitarios y de secundaria, así como miembros de la sociedad civil. El ataque alevoso y con gran abuso de fuerza, pues hasta tanquetas fueron lanzadas contra la manifestación estudiantil, se dio sobre la 25 Avenida Norte de San Salvador, a la altura del Instituto Salvadoreño del Seguro Social y otros centros de una zona hospitalaria. Fue una sangrienta masacre más para la historia.

Los militares y civiles autores del golpe de 1979 lanzaron como oferta del nuevo gobierno una proclama, justificando el derrocamiento del dictador, pero las justificaciones y ofertas de los golpistas no convencieron a la coordinadora rebelde, la cual no sólo deslegitimó el golpe sino que lo rechazó, levantándose en armas en poblaciones de la periferia de San Salvador: Mejicanos, Ayutuxtepeque, Soyapango, San Marcos y en otras ciudades importantes del país. Así, prácticamente, comenzó la guerra. Como aletazo doliente se esparció por todo el territorio, entre ataques y contra ataques del ejército nacional y la guerrilla.

OCTUBRE 1980

La guerra cundió con su secuela de muerte y destrucción, especialmente derivada de fuertes bombardeos del ejército que intentaba aniquilar a las escuadras guerrilleras, hábilmente acantonadas en lugares estratégicos, urbanos y rurales, de El Salvador. Por lo desolado, estrecho y pobre de vegetación del territorio, era evidente algún apoyo de la población a las fuerzas insurgentes. Eso, sin duda, indignaba más al ejército que, sin piedad, atacaba como represalia a la población indefensa.

Por cuestiones de familia y por interés profesional, yo estaba pendiente de los acontecimientos en todas las zonas del país. Y más, sobre los aconteceres en mi pueblo natal. Villa El Rosario fue parte de los escenarios más fuertes de la guerra en la Zona Oriental. Los soldados hicieron matanza de civiles dentro del esquema “tierra arrasada”. Muchas poblaciones fueron destruidas y abandonadas, mientras los habitantes huían sin rumbo. Eran las escapadas en masa, conocidas como “guindas” en el caló popular. Mientras mujeres, ancianos y niños huían por los montes, los comandantes guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) permitieron que se alistaran con ellos muchos jóvenes y adultos, entre mujeres y hombres, de las distintas vecindades. No había alternativa. En aquellas jornadas iniciales de huidas y sufrimientos por la guerra y durante la guerra misma, el pueblo contó con el acompañamiento humano y cristiano de los sacerdotes Miguel Ventura, Rogelio Poncell y Esteban Velásquez, todos ellos compartiendo como verdaderos pastores los sufrimientos de la población. Guía espiritual y presencia humana, aligerando la carga de pesar del pueblo oprimido.

En octubre de 1980, la desobediencia de una orden militar evitó en Villa El Rosario una masacre que, de haberse consumado, hubiera sido de mayores proporciones que la que se daría en El Mozote un año después, en diciembre de 1981. La tarde del 7 de octubre, precisamente en la víspera de las festividades patronales en honor a la Virgen del Rosario, el ejército se tomó la población con escandaloso despliegue de hombres y armamento. La orden era arrasar -el operativo  se denominaba “tierra arrasada”- con toda la población, que no quedara una persona viva.

– Toda la población de Villa El Rosario es base guerrillera, extermínela,- fue la orden venida desde el puesto de mando de Perquín; y quien la recibía era el capitán Francisco Mena Sandoval.

Con los nativos de ahí y tantos refugiados venidos de poblaciones vecinas, las posibles víctimas eran muchas, quizás unas tres mil personas, unas refugiadas en el templo, otras en las casas y el resto en las calles. Todos eran blanco perfecto, si la orden militar se cumplía. Pero, no se cumplió. El desobediente oficial Mena Sandoval y el capitán Marcelo Cruz Cruz, de Sanidad Militar, en una especie de conversión más humana que cristiana, hicieron causa común con la población y evitaron el bombardeo, exponiéndose al riesgo de desertar o de ser sometidos a consejo de guerra hacia una muerte segura. Los militares habían confirmado que no existía presencia de guerrilleros en la población, como la que justificaba la orden de bombardearla. Habían visto que líderes del pueblo, como Tony, Evelin, Otoniel, Ana y Noé junto a muchos otros rosarinos, arriesgando su vida habían resistido a la amenaza mortal, con discusiones y desafío a los invasores armados, aún a costa de sus propia vida. Y no sólo eso, se habían entregado al esfuerzo de conseguir alimentos y distribuirlos entre los miles de refugiados.

– He desobedecido la orden de bombardear a la población -dijo al final Mena Sandoval a la joven Evelin Romero, quien siempre lo había enfrentado.

– Mena Sandoval optó por el proyecto de vida -diría Evelin algún tiempo después, recordando las incidencias de aquella casi segura masacre…

(Fragmentos de mi libro LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA, San Salvador 2009, págs. 315-316).

VALIDEZ DEL CANTO

Posted in Sin categoría on octubre 12, 2016 by Renán Alcides Orellana

“… ¿Por qué no canta el pueblo alegremente?…”

Oswaldo Escobar Velado.

 

VALIDEZ DEL CANTO

 

Renán Alcides Orellana

 

Pobre canto será este canto mío

si un día el pueblo herido no lo canta.

Mi aura de poeta se agiganta

goza y padece en loco desvarío.

 

No puede este canto caer en frío

desdén del pueblo que quebranta

la norma letal, con furia tanta.

Mi canto ha de asistirle en el desvío.

 

Tras el poder de la palabra iremos.

Y un día pueblo y poeta cantaremos

la justicia en un nuevo amanecer.

 

Entonces solo entonces, victorioso,

lucirá justiciero un sol hermoso

sobre un mundo esperanzado al renacer.

 

YO TAMBIÉN COMO VOS

Posted in Sin categoría on octubre 5, 2016 by Renán Alcides Orellana

“… Y al sistema y a los hombres

que atacamos desde nuestra poesía

con nuestra vida les damos la oportunidad

de que se cobren,

día tras día…” Roque Dalton

—————————–

 

YO TAMBIÉN COMO VOS

Renán Alcides Orellana

Hermano

yo tambien como vos odio

la guerra

la violencia

al antinmigrante

al racista

al tratante

al traficante…

y a los malos politicos

(los falsos:

nacionalistas

democristianos

concertadores

anaranjados

izquierdistas)

por su traición al pueblo

y por manejar a su antojo

la cosa pública…

A ellos

de manera total les viene

como anillo al dedo

la sabia sentencia del poeta Pipo:

“no los perdones, Sandino,

porque sí saben lo que hacen”.   (RAO)

 

 

PEQUEÑO GRAN CANTO

Posted in Sin categoría on septiembre 27, 2016 by Renán Alcides Orellana

20160214_150927-1-1                                                                              Renán y Lety

Renán Alcides Orellana

y

pensar que nosotros dos mujer

con un ligero sí a los temores

y

una leve renunciación a la poesía

estuvimos a punto

de cambiarle el rumbo a nuestra historia

y

negarle a nuestra vida esta experiencia

de ser dueños de todo

 

PATRIA EXACTA

Posted in Sin categoría on septiembre 27, 2016 by Renán Alcides Orellana

OID Y RECOGED ESTA VOZ

DE UN POETA POPULAR:

OSWALDO ESCOBAR VELADO

        

ahora que , como siempre, los malos políticos siguen jugando

con la buena fe, dignidad e inteligencia del Pueblo Salvadoreño:

¡corrupción, cuotas de poder, prepotencia, abuso y demagogia…!  (RAO)

 

PATRIA EXACTA 

Oswaldo Escobar Velado

Esta es mi Patria:
un montón de hombres; millones
de hombres; un panal de hombres
que no saben siquiera
de dónde viene el semen
de sus vidas
inmensamente amargas.
Esta es mi Patria:
un río de dolor que va en camisa
y un puño de ladrones
asaltando en pleno día
la sangre de los pobres.

Cada Gerente de las Compañías
es un pirata a sueldo; cada
Ministro del Gobierno democrático
un demagogo
que hace discursos y que el pueblo
apenas los entiende.
Ayer oí decir a uno de los técnicos
expertos en cuestiones
económicas, que todo
marcha bien; que las divisas
en oro de la patria

iluminan las noches

de Washington; que nuestro crédito
es maravilloso; que la balanza
comercial es favorable; que el precio
del café se mantendrá
como un águila ascendiendo y que somos
un pueblo feliz que vive y canta.
Así marcha y camina la mentira entre nosotros.
Así las actitudes de los irresponsables.
Y así el mundo ficticio donde cantan
como canarios tísicos,
tres o cuatro poetas,
empleados del Gobierno.
Digan, griten, poetas del alpiste,
digan la verdad que nos asedia.
Digan que somos un pueblo desnutrido.
Que la leche y la carne se la reparten
entre ustedes
después que se han hartado
los dirigentes de la cosa pública.
Digan que el rábano no llega

hasta las mesas pobres; que diariamente
mueren cientos sin asistencia médica
y que hay mujeres que dejan
la uva de su vientre

a plena flor de calle.
Digan que somos lo que somos:
un pueblo doloroso, un pueblo analfabeto
desnutrido y sin embargo fuerte
porque otro pueblo ya se habría muerto.
Digan que somos, eso sí, un pueblo excepcional
que ama la libertad muy a pesar del hambre
en que agoniza.
Yo grito, afirmo y aseguro.

 

En todas partes donde vivo, el cerro.

En todas partes donde canto, el hambre.

El hambre y el dolor junto a los hombres.

La miseria golpeándoles la vida

hasta quebrar el barro más cocido del alma.

 

Y a esto amigo se le llama Patria
y se le canta un himno
y hablamos de ella como cosa suave,
como dulce tierra
a la que hay que entregar el corazón hasta la muerte.

 

Mientras tanto al occidente de la casa que ocupo

hay una imagen encaramada en el mundo

(¡mayor razón para que viera claro!)
y allá justo sus pies de frío mármol

una colonia alegre

se va en las tardes

cantando, a los cinemas.

 

Bajo la sombra de “El Salvador del Mundo”

se mira el rostro de los explotadores.

Sus grandes residencias con ventanas que cantan.

La noche iluminada para besar en Cadillac

a una muchacha rubia.

 

Allá en el resto de la Patria, un gran dolor
nocturno: allá y yo con ellos, están los explotados.
Los que nada tenemos como no sea un grito
universal y alto para espantar la noche.

 

Allá las mesas de pino; las paredes
húmedas; las pestañas de los tristes candiles;
las orillas de un marco de retrato
apolillado; los porrones
donde el agua canta; la cómoda
donde se guardan las boletas
de empeño; las desesperadas
camisas; el escaso pan junto a los lunes
huérfanos de horizontes; el correr
de los amargos días; las casas
donde el desahucio llega y los muebles
se quedan en la calle
mientras los niños y las madres lloran.
Allá en todo esto, junto a todo esto,,
como brasa mi corazón
denuncia el apretado mundo,
la desolada habitación del hombre que sostiene
el humo de las fábricas.

 

Esta es la realidad.
Esta es mi Patria; 14 explotadores
y millones que mueren sin sangre en las entrañas.

Esta es la realidad.
¡Yo no la callo aunque me cueste el alma”.