Archive for the Partidos Políticos Category

Se fueron adeudando la Ley del Agua.

Posted in Como decíamos ayer..., Partidos Políticos on mayo 7, 2015 by Renán Alcides Orellana

Con el título ¡Agua!, en mi columna periodística No. 27 (Diario Co Latino, noviembre 10/2014), denunciaba que días antes, el jueves 30 de octubre, “la derecha legislativa descarnó las intenciones privatizadoras (del agua), al negar los votos al dictamen favorable No.76, que ratificaba la reforma constitucional por el Derecho Humano al Agua y la Alimentación”. Pero, quedaba una esperanza: que se ratificara antes de finalizar la legislatura 2012-2015; es decir, la que acaba de finalizar, apenas la semana pasada.

Pero, no. Un nuevo dictamen favorable de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales (Reforma al Art. 69 Cn.), fue llevado al pleno legislativo, en la sesión plenaria No. 144 del 28 de abril pasado, precisamente dos días antes de que terminara sus gestiones la legislatura 2012-2015. Nuevamente no se logró la ratificación, por la clara negativa de los partidos ARENA y PCN. Y otra vez, las organizaciones asistentes a la plenaria exigiendo la ratificación, tuvieron que retirarse ya avanzada la noche, con ira reprimida y visibles muestras de frustración. Nadie sabe si la negativa responde a intereses personales o de grupo; pero, lamentablemente, muchos de los actos del ámbito político -no sólo este- todavía obligan a que Juan Pueblo piense -como en Hamlet- que “algo huele a podrido en Dinamarca”.

La reforma al Art. 69 de la Constitución de la República, había sido aprobada con 81 votos, el 19 de abril de 2012, estipulando y reconociendo como “derecho humano” el derecho al agua y la alimentación. Sin embargo, las bancadas de derecha se retractaron y postergaron la aprobación. Con argumentos débiles, la derecha legislativa impuso la negativa. Por ignorancia o malicia -o por ambas- los diputados Edilberto Hernández (ARENA) y Mario Ponce (PCN), intentando confundir, reiteraban que el contenido de la reforma ya lo estipula la Constitución en su Art. 117; pero no, porque elementalmente se entiende que este artículo estipula algo de forma e importante, pero no de profundidad humana: “Art.117. Es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente, para garantizar el desarrollo sostenible…” (y termina señalando el interés de protección y conservación y prohibiciones, sin mencionar el derecho humano al agua).

Pero la Reforma al Art. 69, si lo menciona, cuando establece: “El agua es un recurso esencial para la vida; en consecuencia, es obligación del Estado aprovechar y preservar los recursos hídricos y procurar su acceso a los habitantes”. Huelga aclarar la abismal diferencia, por obvia. Y por eso, los efectos de contendido social por la no ratificación de la reforma, no son tan simples. Cuestión de considerar la grave crisis que, por causa del precioso líquido, padece el país, especialmente evidenciada en la falta de acceso al agua potable de millares de personas, aparte del alto y lamentable grado de contaminación, a nivel nacional.

El recurso hídrico en general es un “bien común” y, por tanto, su importancia es integral para la sociedad. Por lo mismo, no puede aceptarse por inhumano, cualquier intento de volver discriminador el uso del recurso agua. De ahí que, ajeno a tendencias ideológicas y sin pasionismo político, es lógico pensar que toda legislación busca honrar el recurso agua, como derecho humano, como bien público y como elemento de sanidad ambiental.

Tanto los diputados que, de veras, se fueron, como los que continúan, son responsables de la no ratificación en este período; unos, por haber negado los votos; y lamentablemente los otros, los del voto afirmativo, por ser corresponsables todos, como miembros de un cuerpo colegiado. (RAO).

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Nuevos magistrados, concejales, “asesores”…

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Gobierno, Partidos Políticos on abril 7, 2015 by Renán Alcides Orellana

Pasadas las elecciones del 1º. de marzo y la Semana Santa que culminó ayer, a partir del 1º. de mayo una difícil e incierta etapa espera al país si, en gran medida, no mejoran los niveles de inseguridad social y jurídica que, hoy por hoy, abaten a la población honrada y laboriosa de El Salvador.

En el campo social, la ciudadanía espera que bajen los niveles de violencia, especialmente la cifra diaria de muertos a nivel nacional, con el consiguiente pesar de los tantos familiares dolientes y sus respectivas comunidades. En el campo jurídico, la situación es igual o peor, puesto que en los juicios por esta causa, está en juego no solo la justicia a favor de las víctimas sino también la estabilidad jurídica nacional y la buena o mala imagen del país, a nivel internacional.

Las cifras lamentables de fallecidos durante la Semana Santa, como estadística repetitiva cada año, volvieron a enlutar los hogares salvadoreños: ahogados, accidentes de tránsito, masacres familiares, homicidios simples… y, desde luego, la gran cantidad de otras muertes violentas durante ese período, sumándose a la cifras de asesinados en meses anteriores. Se precisa continuar con un efectivo accionar de las respectivas autoridades, tanto del nivel normativo como del operativo, para cumplirle a la población el compromiso de combatir la impunidad.

Esta es la principal responsabilidad que llevan sobre sus hombros, como compromiso de campaña electoral, los funcionarios edilicios y especialmente los diputados, recién elegidos para iniciar labores en mayo próximo. La triste experiencia sobre la capacidad y honestidad de los nuevos funcionarios, con apreciables por mínimas excepciones, ha sido -es- lamentable. De ahí la incertidumbre y poca fe del electorado, ante la toma de posesión de la nueva legislatura y los 262 concejos municipales, el 1º. de mayo, que exige real transparencia y más interés por la comunidad, antes que el interés personal, de grupos o de partidos políticos.

El pueblo esperaría transparencia y honestidad, por ejemplo:

1). En futuros nombramientos, designar el hombre para el puesto (capacidad/honestidad) y NO el puesto para el hombre (simplemente por parentesco, compadrazgo o compromiso político);

2). En la próxima elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Consejo de la Judicatura (CNJ) y otros…aplicar lo descrito en el numeral anterior, aparte de exigir la independencia total partidaria, que evite sometimientos a líneas políticas antipopulares;

3). En la elección de la nueva junta directiva de la Asamblea Legislativa, si bien hay negociaciones partidarias para consenso, será preciso que, independientemente del partido que haya logrado mayoría de votos, el parlamento esté presidido por un presidente y directivos, de quienes el pueblo conozca su verdadera vocación de servicio al país, y nunca más basados en su autoproclamación como “interesado en servir a la patria”. Esa, con mínimas excepciones, es la frase menos creíble que en cada elección se escucha de algunos candidatos.

4). Ahí mismo en la Asamblea, en la designación de los “asesores” debe exigirse que sirvan para, de veras, asesorar y no, como ha sucedido -sucede- siempre, que se escoge a familiares y cheros y, lo peor, a manera de consolación, a candidatos a diputados o alcaldes que el pueblo no quiso como funcionarios, aunque del tema no sepan ni papa y, también peor, que sólo asisten el día de pago. Casos de casos aberrantes, no los olvida la población. Quizás -ojalá- nunca más “asesores” ficticios, en la Asamblea Legislativa y Concejos Municipales…

Esto y mucho más, espera confiado el pueblo salvadoreño ¡Así sea! (RAO).

Vox populi…

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Partidos Políticos on marzo 23, 2015 by Renán Alcides Orellana

El sabio no dice todo lo que piensa, pero piensa todo lo que dice. Y el pueblo es sabio. Durante las pasadas elecciones del 1 de marzo, para alcaldes y diputados, lo demostró. Antes de votar por alguien, primero lo pensó; luego, actuó. Es decir, votó; pero esta vez -con ligeras excepciones- con más clara conciencia. Sabiamente, pensó que la patria demanda honestidad y servicio, no simples frases huecas disfrazadas de promesas. Pensándolo bien -dijo el pueblo- es hora de comenzar a depurar…

Y comenzó: no más cacicazgos legislativos, ni intentos de dinastías, ni veteranías que por décadas han pasado sin dejar huella, ni viejas edades fingiendo ser “caras nuevas”, ni jóvenes inexpertos que no fueron capaces de descubrir que sus cúpulas partidarias sencillamente los utilizaron para guardar apariencia de apertura… Y comenzó también la casi depuración de algunos viejos dirigentes de partido, que apenas lograron un escaño por residuos y así, con una sola plaza, lograron que su partido sobreviva, para bien o para mal de la aritmética legislativa. Una sobrevivencia que sigue a duras penas, por obra y gracia de algo o alguien, después de ser un partido presidencial de arrolladora presencia, hace algunas décadas.

Hay que decir, sin embargo, que en todos los partidos siempre habrá diputados merecedores de la reelección, como cierto es también que, entre los que se iniciarán en mayo, los hay algunos dignos de la confianza de sus comunidades. Su actuación durante los próximos tres años, ratificará o hará perder esa confianza. Todo estará en el trabajo constante, el acercamiento y apoyo a sus comunidades, la robustez y honestidad de su actuación y el cumplimiento, real y oportuno, de sus promesas de campaña. Si no, pues, les tocará… más luego que tarde…

No podía darse la depuración completa esta vez porque, además de ser muy compleja, una parte de los compatriotas pronto olvida haber sido objeto de ultrajes y no está preparada en cuanto a evaluar conductas antipopulares (se coló más de alguna); y porque, además, resultaba hasta inconveniente, pues es necesario que la experiencia se vaya dando por sorbos y así, poco a poco, se vayan aclarando las aguas, para dar paso a las nuevas generaciones de políticos, jóvenes y de pensamiento nuevo. También, esas nuevas generaciones necesitan ir confirmando las intenciones de cambio del espectro político nacional, para tener la certeza de que, ahora sí, los espacios irán siendo suyos, en la medida en que la depuración contribuya a propiciar los cambios.

Pero, la sabiduría del pueblo no paró ahí. También dejó un claro mensaje a los partidos políticos: deben buscar acercamientos, hacia necesarios consensos, pensando más en el bien de la Nación que en intereses personales o de grupo -como cuando se enuncian logros partidarios invocando la trillada motivación a “defender el sistema de libertades” (¿?)-, como ha sido -es- la costumbre. Una costumbre que -tal como se ha visto en esta contienda electoral- cuenta con respaldos económicos, políticos y mediáticos (no de todos los medios de comunicación, pero sí de algunos de los mal llamados grandes medios), destinados a seguir confundiendo al pueblo con sesgos noticiosos y de opinión.

Finalmente, tampoco se debe ignorar el mensaje/reclamo del Soberano, a todas las entidades que participaron significativamente en el evento, por fallas ocasionadas por desconocimiento o malicia. O por ambos. El tiempo y los nuevos políticos marcarán con la depuración, a corto futuro, el verdadero camino hacia la democracia con la que siempre ha soñado El Salvador. (RAO).

La (in)certidumbre del gane.

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Gobierno, Partidos Políticos on marzo 2, 2015 by Renán Alcides Orellana

A estas alturas de la tarde de este lunes 2 de marzo, lo complejo del nuevo sistema electoral, que vuelve también complicado el conteo de votos, no permite conocer todavía el resultado oficial de las elecciones 2015, para diputados nacionales, alcaldes y diputados al Parlacen, efectuadas ayer en todo el país.

Mientras el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no de ese resultado, ninguna de las fuerzas políticas en contienda podrá declararse victoriosa, o perdedora, aun cuando sus propios sondeos, los datos boca de urna y otras mediciones, puedan anticiparles resultados que se consideren exactos. Será hasta dentro de unas horas, o días, que los ansiados resultados se darán a conocer, oficialmente. Mientras tanto, crece el grado de (in)certidumbre en los partidos políticos y sus seguidores, el cuerpo de electores y la población en general.

Claro, hay certidumbre de gane inobjetable, hasta con gozo, en aquellos candidatos favorecidos por las cúpulas, con primeras casillas o lugares privilegiados y de segura victoria, que les pertenecen, por ser de vieja militancia, compadrazgo o compromiso partidario, lo que, además, les da todo el derecho a considerarse “indispensables”, aun cuando su aporte al partido y al país haya sido -es- nulo. Por el contrario, hay incertidumbre en los candidatos puestos de relleno por las cúpulas, seguras éstas de que no ganarían, pero que, en cambio, los utilizaron y su participación les permitió intentar la presentación de una imagen democrática y de apertura interna. Pero igual, como llegaron se irán…

Pero, la mayor incertidumbre es la de los candidatos de partidos pequeños; y peor, si han ido a la contienda agotando sus propios recursos y los familiares. Tarde comprenderán que las postulaciones, y los consecuentes ganes si los hay, son de exclusiva pertenencia de los secretarios generales y sus allegados. De nadie más. Pero, sobre todo, es peor la incertidumbre de la población, que ve muy claro que no habrá cambios significativos, pues parece inevitable que las mismas caras de 3, 4, 5 o 6 períodos anteriores, continúen en el “negocio”. Un negocio muy rentable para ellos, pero improductivo para la Nación y muy perjudicial para el erario nacional. Y también, por los “rostros nuevos” con evidente cansancio por el paso de los años, como los únicos y eternos “salvadores” de la Patria (ellos solitos), como si una sola golondrina fuera capaz de hacer verano. Si hay excepciones, serán apreciables por mínimas.

Pero bien, ya no hay vuelta de hoja, la suerte está echada y sólo queda esperar. Esperar que, independientemente de los resultados y de quienes resulten favorecidos, nunca más las componendas, los maletines negros, la compra-venta de voluntades, los privilegios, las prebendas y, sobre todo, nunca más el irrespeto al Soberano, al negar los votos caprichosamente, por simple revanchismo político, para aprobación de leyes de interés nacional, como: el Presupuesto General de la Nación, los préstamos justificados para impulsar proyectos de beneficio nacional, la elección de segundo grado de funcionarios con capacidad y honradez comprobadas (Magistrados, Procurador, Fiscal General de la República…), Ley del Agua, Ley Anti-extorsiones… Y qué decir de los viajes innecesarios con viáticos suficientes, pero sin mostrar -porque nadie se los exige- el provecho que significó, para el país, tal aventura; y así, otras fallas de conducta inapropiada (violencia intrafamiliar, escándalos báquicos en la vía pública, amaños administrativos, plazas fantasmas…), que algunos diputados y ediles tienen en su haber, con señalamiento impune en su contra…

Entre tanto, mientras llegan los resultados, hasta hoy (in)ciertos, cabe un reconocimiento al TSE porque, a pesar de algunos obstáculos y contratiempos, ha realizado un evento satisfactorio, aunque a ciertos sectores, obviamente, no les conviene aceptarlo así. De alguna manera, a veces, habrá señalamientos hasta de posible fraude, como ya acostumbrado recurso para “matar el chucho a tiempo”, por si las moscas en caso de pérdida electoral. Y, reconocimiento también, al heroico y abnegado pueblo salvadoreño, por sus anhelos y afanes de seguir promoviendo la cultura del cambio en democracia, pese a los intentos desestabilizadores de algunos sectores económicos, políticos y mediáticos… Cuestión de esperar…

Monseñor Romero: Mártir por el “odio a la Fe”.

Posted in Como decíamos ayer..., Historia, Partidos Políticos, Personajes importantes on febrero 9, 2015 by Renán Alcides Orellana

Cuando la máxima jerarquía de la Iglesia Católica enaltece la figura de Monseñor Romero, reconociéndolo: Mártir, asesinado por los que profesan “odio a la Fe”, un reguero de alegría y esperanza circula no sólo entre la feligresía católica, sino también en otras denominaciones cristianas y religiosas del mundo, que ven en las declaraciones del Papa Francisco, la inminente beatificación/canonización de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, futuro San Romero de América.

Desde luego, en El Salvador este regocijo no va con los autores intelectuales, materiales y encubridores, ni con los correligionarios de ARENA, que por obediencia partidaria callaron y hasta avalaron el crimen. Muchos de ellos se confiesan católicos -y lo son- y ahora quizás sufran real remordimiento ¿O no? Otros, muy pocos, rasgándose las vestiduras, tratan de lavarse las manos -igual que Pilato- con un falso “yo no fui”, muy difícil de creer. Hay que ponderar la figura de Monseñor Romero, por ahora. El país está en campaña electoral…

Pero hoy, nada que reclamarles; son respetables sus principios morales, políticos y religiosos. El crimen de Monseñor Romero -se dice- fue parte del trabajo partidario, en defensa de su “sistema de libertades”. Y por eso, una de las consignas mortales, en aquella época convulsa, era: “haga patria, mate un cura”. Y no fue uno, fueron varios los sacerdotes vilmente asesinados. Ellos, al igual que Monseñor Romero, luchaban por la justicia y el respeto a los derechos humanos, virtudes que, desde tiempos inmemoriales, venían siendo mancilladas por la fuerza del poder político y económico.

Ellos buscaban la coherencia humana y cristiana, consecuentes con el principio de “coexistencia pacífica” que impulsara Juan XXIII, el Papa Bueno, a mediados del siglo pasado. Monseñor Romero, los miembros del clero y tantos catequistas que fueron asesinados, ejercían su ministerio sacerdotal y cristiano, promoviendo la convivencia armoniosa y pacífica en un ambiente de paz y justicia social. Era su compromiso cristiano de ser la voz de los sin voz; es decir, voceros de los más desposeídos que clamaban justicia, ante las arbitrariedades y abusos institucionales.

Aquel mensaje, unido a la acción, de estos principios, incomodó a los amos del poder; sobre todo, porque el pueblo, que desde siempre había sido víctima de la injusticia y las explotaciones impunes, comenzó a despertar de su prolongado letargo y, consecuente con los principios cristianos, demandó justicia total y respeto a los derechos humanos. Era incómodo el papel de denuncia evangélica de los activistas religiosos, que acompañaban al pueblo en sus demandas. “De eso, son responsables el “predicador comunista Romero” y sus seguidores”, vociferaban los dueños del poder. Y, sin dilaciones, se dictó la sentencia…

El 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital Divina Providencia, una bala explosiva procedente de un fusil calibre 22, equipado con mira telescópica y disparada por un tirador experto, le ocasionó la muerte. Muerte que evidenció luto general e incontables protestas a nivel nacional e internacional, con demandas posteriores por la impunidad del crimen.

La impunidad seguirá. Pero ahora, próximo a subir a los altares, Monseñor Romero, resucitado entre su pueblo -como Él lo profetizó- vive -vivirá para siempre- como el Santo tutelar de los más humildes y desposeídos. Y, sin duda también, perdonando a sus verdugos y a todos los que, por “odio a la Fe”, por el Martirio proclamaron a San Romero, orgullo de El Salvador. (RAO)

La política demanda coherencia.

Posted in Como decíamos ayer..., Gobierno, Historia, Información, Partidos Políticos, Personajes importantes on febrero 3, 2015 by Renán Alcides Orellana

Si bien la política es servicio, su ejercicio requiere seriedad y coherencia para evitar un manoseo del concepto, que pueda hasta llegar a desnaturalizarlo, en perjuicio de quien, a pesar de sus buenas intenciones iniciales de servir a la sociedad y a la Patria, de pronto, de potencial servidor, puede convertirse en alguien hartamente servido, únicamente por lealtad/obediencia a una falsa línea partidaria, en contradicción con la sabia sentencia del poeta y patriota cubano José Martí: “A la Patria se le sirve y no se le toma para servirse de ella…”

Estos casos son tan frecuentes de ver en el país, especialmente en época electoral, como la de ahora. En un momento dado, el afán limpio de servir del buen ciudadano, se ve no sólo defraudado sino que, como miembro o simpatizante del partido, y ya sin posibilidades de regreso -como en arena movediza- se vuelve cómplice de las acciones antipopulares de su partido, desconociendo principios y normas morales. -“Es línea del partido ¿y para dónde”?- dice justificando. Pues de regreso, a menos que quiera seguir perdiendo simpatía y credibilidad…

Y surgen así los conflictos internos del militante o simpatizante, por actuaciones dudosas e innobles de la dirigencia partidaria, a la que -sin objeciones- debe apoyar, aun cuando pongan a prueba sus principios morales y ciudadanos. O lo toma o lo deja, le dicen. Y muchos, ni modo, lo toman. Pocos, poquísimos, lo dejan. Para los primeros seguirá el conflicto. Para los segundos, aunque lenta, les llegará la paz interior que todo ser humano necesita.

Un caso emblemático y sorprendente de incoherencia política y cristiana de los últimos días, por ejemplo, ha sido -es- el giro en redondo del partido ARENA, al venir hoy a ponderar y exaltar la figura de Monseñor Romero -futuro Santo de América- cuando nadie ignora los vilipendios e insultos que sufrió en vida, por parte de dirigentes y militantes de ese partido, con amenazas de asesinarlo por “predicador comunista”. Y las amenazas se cumplieron: Monseñor Romero fue asesinado por escuadrones de la muerte, el 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba una misa en la capilla del Hospital Divina Providencia, de San Salvador.

Si bien en aquel entonces el partido ARENA no había sido fundado, documentos de la Comisión de la Verdad y otros testimonios fehacientes, dan fe de que el horrendo crimen fue ordenado por quienes -autores intelectuales- un año después fundaron el partido, entre ellos el Mayor Roberto D´Aubuisson… en aquel entonces, en oscura campaña mortal, la sentencia oficial: “Haga patria, mate un cura” dio sus frutos: murieron asesinados los sacerdotes Cosme Spessoto (Franciscano), Rutilio Grande, Alfonso Navarro, Alirio Napoleón Macías, Ernesto Barrera, Octavio Ortiz, Rafael Palacios y otros diocesanos… y, además, los seis jesuitas Ignacio Ellacuría, Ignacio Martín Baró, Amando López, Joaquín López y López, Juan Ramón Moreno y Segundo Montes, y con ellos dos humildes servidoras Elba Ramos y su hija Celina Mariceth… Todo eso y más, forma parte de la historia nacional…

Y ahora, después de tantos años de silencio y de odio reprimido contra el profeta, las vestiduras son rasgadas; y hoy resulta que Monseñor Romero -según altos dirigentes y militantes del partido- era un “ser especial, ni de izquierda ni de derecha, sino un predicador muy humano…”. Claro, hoy sí, pues hasta el Papa Francisco exalta y pondera su egregia figura, hasta casi prometer que pronto Monseñor Romero subirá a los altares. Además, es época de campaña electoral. Y es aquí donde se da el conflicto: dirigentes y militantes católicos -verdaderos católicos- del partido, ponen en duda la coherencia cristiana, sin desconocer que estas expresiones de su partido, sin ninguna credibilidad, son parte de la estrategia electoral, a las puertas de las elecciones del 1º. de marzo, para alcaldes y diputados.

Ningún intento éste de deformar la realidad ya conocida y menos de perjudicar a personas o a entidades políticas. Es un caso a guisa de ejemplo, porque muchos, parecidos o de peor incoherencia, se dan, con frecuencia y abundancia, en algunos de los otros partidos políticos del país; y, además, no son estrategias o recursos propagandísticos privativos de las campañas políticas de El Salvador. Se dan a nivel mundial. Pero sí, es preciso reflexionar sobre ellos, sean de donde sean y vengan de donde vengan, en aras de ir construyendo un clima político de controversia y debate serio, pero de altura y sinceridad políticas. La política es seria y demanda un ejercicio coherente… (RAO).

“También les construiremos el río…”

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Información, Opinión, Partidos Políticos on enero 26, 2015 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”

A poco más de un mes para las elecciones de alcaldes y diputados 2015-2018, el 1 de marzo, los candidatos se vuelven -cosa rara- muy creativos. O los vuelven creativos sus asesores. Sus promesas de campaña, tan sorpresivas -a veces- por presentar irrealizables ofertas, ya saturan el ambiente electoral, después de que, a partir del 1 de diciembre, han sido “autorizadas” por el TSE, aunque estas acciones de propaganda se vienen dando ilegalmente -ninguneando al Código Electoral- desde hace ya muchos meses. Como en todo, valgan las excepciones.

En realidad, los anticipos propagandísticos -aunque los justifiquen “porque no se pide el voto”- ya no sorprenden. Han sido -son- parte del folklore electoral (folklore de los políticos que quitan seriedad a estas contiendas); pero, los anticipos seguirán, porque también son parte de la necesidad de ser reelectos o elegidos por primera vez. De ahí que tampoco sorprende ver que, ingenua o maliciosamente, todavía caen en el ya gastado cuento popular del político que, arengando en una plaza pública, hizo la oferta de “construirle un puente” a la comunidad. “Pero si no tenemos río…”, gritó alguien, con ira e indignación. “Pues también les construiremos el río”, gritó con seriedad politiquera el candidato.

¿Irreal, cuento ya fuera de tiempo o expresion en desuso…? Tal vez, pero en similares o de diversas maneras, este ejemplo de promesa electorera no está ausente en nuestro medio. Hasta puede resultar peor, cuando se siguen dando promesas de campaña que, por irrealizables, llevan un toque de malicia y engaño al público elector que al aceptarlas, ingenuamente, como válidas, es víctima del engaño, y si acaso llega a descubrirlo sera hasta que el candidato electo haya finalizado su periodo.

Por ejemplo, alguno viene ofreciendo construir hospitales en cada distrito de San Salvador (!!), sin importar la fuerte inversión; y olvidando, además, los tristes ejemplos recientes de su partido que demuestran poco aprecio a esta clase de obras, como en los casos de los hospitales de Maternidad y Zacatecoluca. Otro ofrece erradicar totalmente la violencia, aun cuando en anteriores periodos no ha dicho ni pío y, además, ¿cómo convencer que una sola persona y sus buenos deseos acabará con un problema tan grande, que conmueve a todo el país? Y alguien más ofreciendo que “pondrá su cara por ti” ¿Y eso que es? Como simbolismo suena lindo pero es irreal, tanto por la posición económico-social del candidato, como porque, realmente, no dice nada más que sonar bonito. ¿Y qué decir de los “rostros nuevos” de añejas edades, resolviéndolo todo?… Y así, tantas promesas huecas por irrealizables…

Otro tipo de casos resulta ofensivo para la población consciente. Aunque es un derecho ciudadano, refleja ignorancia y malicia juntas el promover un sistema hereditario, al estilo monárquico, cuando la afinidad sanguínea es único requisito para optar a altos cargos públicos: diputados o concejales. Y peor, si el candidato es propuesto “por influencia y presión de su padre u otro pariente…”. Estaría bien, si una justa y desapasionada evaluación mostrara que el “heredero político” cumple con los requisitos constitucionales, especialmente los de honradez e instrucción notorias. Además, no deja de ser decepcionante, y hasta rechazable, cuando el novato afirma que “su padre es su orientador político y que seguirá sus pasos”. ¡Dios guarde!

Nada que ver en contra de los candidatos y futuros funcionarios; se trata de la necesaria reflexión ciudadana sobre saber escogerlos, porque tiempo es ya de exigirles un desempeño con honestidad, transparencia, respeto, lealtad y real servicio a la sociedad. (RAO).