Archive for the Personal Category

En el mes y día del Padre.

Posted in Literatura, Personajes importantes, Personal on junio 6, 2015 by Renán Alcides Orellana

 Soneto a la memoria de mi padre,
Moisés Orellana (1910-1956, Villa El Rosario, Morazán).

RETRATO DE MI PADRE 
Renán Alcides Orellana

¿Que cómo era? Hombre como todos
los de bien. Era mi padre un ser
cabal. Distaba de los acomodos.
Blandía el hacha contra la incuria y el poder.

Papel y pluma. Apuntad lo que fue
su alta visión: “Vale más ser que tener.
El ser que es tiene de más”. Por su fe
decantaba la sabiduría del saber.

Y aunque de pocos versos el soneto
aquí su biografía en texto escueto:
bella, fuerte, perfecta, inigualable.

Para dejar sin duda al descubierto
al hombre redivivo, antes que muerto.
Este retrato lo vuelve inolvidable.

SALA DE LECTURA LUCAS RAUL CHICA: SUEÑO ROSARINO HECHO REALIDAD

Posted in Historia, Literatura, Personal, Villa El Rosario on junio 3, 2015 by Renán Alcides Orellana

Sin duda alguna, un verdadero acierto ha sido la fundación de una Sala de Lectura en Villa El Rosario, Morazán. Y no menor acierto ha sido también, nominarla Lucas Raúl Chica, para honrar la memoria de un excelente maestro, nacido de las entrañas mismas de ese pueblo.

Un sueño acariciado fue siempre la creación de una biblioteca en el pueblito y, casi de manera paralela, una aspiración personal de hacer justicia cultural a uno de los tantos mentores que ha producido Villa El Rosario; uno de aquellos recordados maestros que tanto bien hicieron, como forjadores de la niñez y la juventud rosarinas. Fueron -son- tantos que, por eso y para no caer en omisiones involuntarias, queda pendiente esa nómina, ojalá que para cercano futuro…

Pues bien, aquel sueño personal comenzó a hacerse realidad un día. Y aquí, me desmarco de mi fraterna relación sanguínea con Ruddy E. Orellana, para poder expresarle así, ajeno a falsos elogios y adulaciones familiares, mi reconocimiento por crear e impulsar desde sus inicios el proyecto. Con reconocimiento también a quienes hoy, con voluntad y entusiasmo, se han sumado y contribuyen a llevarlo adelante, tanto como miembros del Comité Coordinador, como colaboradores impulsados por su verdadera identidad rosarina.

Recuerdo las decididas palabras de Ruddy, aceptando un reto de sí mismo: si no hay quien o quienes deseen hacerlo, lo haré solo. Y lo hizo, inició el proyecto. Desde luego, de inmediato contó conmigo. ¿Y cómo no iba yo a unirme a su idea, entusiasmado? Y más cuando, sin  vacilaciones ni dudas, optó por el nombre Lucas Raúl Chica, mi maestro del Cuarto Grado en aquella entonces recién nominada Escuela Pbro. José Serapio Ponce de León, y a quien tal vez Ruddy no conoció más que por referencias mías y de otras personas. Doy fe de su entrega al proyecto, sin escatimar esfuerzos. Pero luego, la satisfactoria sorpresa: feliz acogida del proyecto y a los esfuerzos de su impulsor, por parte de algunos rosarinos entusiastas, unidos por la idea de promover el  hábito formador de la lectura.

Ahora, el proyecto es de todos los rosarinos, sin discriminación alguna. Esfuerzo colectivo y solidario. Captación de libros, carencia de infraestructura y mobiliario, logística difícil, escasos recursos, falta de personal, gestiones varias, indiferencia a veces… pero también, una férrea voluntad tratando de alcanzar la meta. Y la meta apreciable, muy próxima, ya se divisa…

Y allá está la Sala de Lectura Lucas Raúl Chica, como faro de luz incipiente en Villa El Rosario. Una fuente del saber que, sin duda, irá creciendo para fortalecer el conocimiento, la enseñanza-aprendizaje, el hábito de leer y escribir y, sobre todo, la satisfacción  que toda gente de bien encuentra en cada libro. ¡Adelante! Sala de Lectura rosarina. Ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso ¡Así sea!  (RAO).

Canto por ti / Antielegía sin fin para mi madre.

Posted in Literatura, Personal on mayo 11, 2015 by Renán Alcides Orellana

El siguiente es un poema redivivo, porque revive en este 10 de mayo, para honrar la bondad ilimitada de una Madre excepcional: mi esposa.

CANTO POR TI
A Leticia
Renán Alcides Orellana

Si pudieran detener el tiempo
o retrocederlo
y ambientarlo en las viejas ciudades
que nunca supieron de ti
me vería intangible, desacostumbrado
como si por el paso de los siglos
un cuadro de Rembrandt se devaluara
o como si las estatuas de los héroes olvidados
se resignaran al anonimato
bajo las hojas grises de los otoños tristes.

Si pudieran detener el tiempo
o retrocederlo
y ambientarlo en los patios de las academias
o en los paraninfos universitarios
que nunca supieron de ti
me vería huérfano de cantos, desamparado
como si me faltaran alas
como los montes ayunos de invierno
o como los ríos olvidados
que han perdido su cauce.

Si pudieran detener el tiempo
o retrocederlo
y ambientarlo en los cines y cafeterías
que nunca supieron de ti
me vería entre ausencias, abandonado
como los prisioneros perpetuos
reclamando las raíces de la sangre
o como los ausentes sin regreso
añorando los abrazos maternales
y la palabra del amigo.

Si pudieran detener el tiempo
o retrocederlo
y ambientarlo en las viejas ciudades
las academias, los cines y las cafeterías
que nunca supieron de ti
me vería por siempre ahí, suspendido
como ancla encallada que ignora a su puerto
como los ríos estáticos o los puentes rotos
que inertes perecen en su línea sin fin.

***
ANTIELEGIA SIN FIN PARA MI MADRE
Renán Alcides Orellana

yo no vengo a decir por tu muerte una elegía
me niego al llanto más simple al gemido más sencillo
tal como vos –mujer de fe- me lo enseñaste
¿cómo decir entonces que sufro sin medida
cuando la realidad es que un adiós como tu adiós
no es otra cosa que tu amor presente y su creciente huella?

incapaz de olvidar hasta el último detalle
hasta en esa manera de morir
como pasar de un sueño a otro
fuiste tan considerada
y cómo no
si tu alma nunca fue un arcón para guardar resentimientos

ahora estás allá
nos separan acaso las constelaciones
qué tal? cómo te fue? cómo llegaste?
cómo están mi papá Vilma Toñín y los abuelos?
juntando cuentas estrella por estrella te imagino
para no perder tu costumbre
de siempre estar haciendo algo

aquí las cosas no cambian empeoran
y duele ver tantas muertes tan distintas a la tuya
a diario a toda hora en cada sitio incontenibles
tenías razón
sólo se vive y se muere en paz cuando el amor es puro
valga de ejemplo tu propio testimonio

por eso
yo no vengo a decir por tu muerte una elegía
yo vengo mamá Olivia a cantar de gozo por el gozo
de tu misión cumplida

(1983, horas después del
vuelo supremo de mi madre).

Roque Dalton: crimen sin castigo.

Posted in Historia, Literatura, Los que se fueron..., Periodismo, Personajes importantes, Personal on abril 12, 2015 by Renán Alcides Orellana

Con este título publiqué, en mi libro “Allá al pie de la montaña” (San Salvador, 2002), un capítulo sobre la vida, obra y muerte de Roque Dalton. Título que sigue vigente. Y su realidad únicamente desaparecerá cuando el crimen, más allá de esclarecido, logre salir de la impunidad. Según informaciones de la época, Roque Dalton murió asesinado en San Salvador, el 10 de mayo de 1975, a los 40 años de edad. Había nacido en la misma ciudad, el 14 de mayo de 1935.

Un día después de la muerte del poeta, el 11 de mayo, la noticia nos golpeó fuertemente a varios compañeros de oficio, reunidos para analizar y profundizar sobre la realidad socio política imperante y las posibles consecuencias de intranquilidad social, producto de la represión, persecución, cárcel y destierro que desataba el gobierno de turno, contra profesionales, estudiantes, obreros y campesinos de pensamiento opositor. Roque Dalton era uno de los más perseguidos. Y, precisamente por eso, dentro de la temática abordábamos el pensamiento y la obra de Dalton, de quien, quizás todos, ignorábamos que, desde mucho antes y para entonces, ya estaba residiendo clandestinamente en el país. Lejos estábamos de imaginar que un día antes, el 10 de mayo, fuerzas oscuras habían truncado la vida del poeta, amigo y compañero de afanes literarios.

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Ese día, la noticia nos llegó escueta, sorprendente e increíble, pero ambigua, sin mayores detalles. En medio de aquella incertidumbre, para suavizar el impacto, y para generar conformidad, se me ocurrió expresar al grupo que era preciso esperar confirmación, pues mientras no hubiera alguien que afirmara haber visto el cadáver, y el lugar donde quedó Roque, no debíamos darlo por muerto… ¡y hasta ahora!…
Pero la noticia se reconfirmaba con los días: Roque Dalton había sido asesinado acusado de traición y otras falsedades, “ajusticiamiento” ejecutado por sus mismos compañeros de organización, los para entonces dirigentes del grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Si bien estos señalamientos sobre los ejecutores han sido secreto a voces, lo cierto es que el crimen sigue rodeado del misterio que causan la indiferencia, los enredos jurídico-políticos o la falta de evidencias claras. Es igual.

Recordaba mi última charla con Roque. Fue por 1964, en las gradas del entonces edificio en construcción de la Biblioteca de la Universidad de El Salvador. Yo buscaba información para mi columna cultural “Voz universitaria”, que mantenía en el periódico Tribuna Libre. Roque, a pesar de que para entonces era presa de un andar muy sigiloso, no perdía la visión y el compromiso de impulsar la labor literaria, como una contribución al desarrollo cultural del país. Me dijo:

Es necesario intentar un trabajo más amplio y sostenido sobre la poesía. No están de más los recitales que se vienen realizando, pero se precisa de algo más. Andá donde Tirso (Canales), ahí en las barracas de Humanidades. Platicá con él; tiene algunas ideas sobre la necesidad de que los escritores nos vayamos agrupando, para impulsar nuestro quehacer. Platiquen y me contás….

No pude contárselo. La misión que le imponían su vocación y convicción poético-revolucionarias, habría de llevarlo más lejos de lo que todos imaginábamos. Hasta el desenlace fatal que nos fue comunicado aquel día de mayo, en 1975…

Roque Dalton García -como ha quedado dicho- nació en San Salvador, en 1935 y murió en mayo de 1975. En Panorama de la Literatura Salvadoreña, el escritor Luis Gallegos Valdés, en una amplia nota, apunta que Roque: “hizo sus estudios de bachillerato en el Externado San José, con los padres de la Compañía de Jesús. Va a Santiago de Chile a realizar estudios de Derecho. Vuelve bastante politizado y se incorpora al grupo literario conocido como Generación Comprometida, escribiendo artículos, cuentos y poemas…”.

Roque

En orden cronológico, la siguiente es parte de la producción literaria de Dalton, desde la publicación de Dos puños por la tierra, en coautoría con Otto René Castillo, poeta guatemalteco exiliado en El Salvador, para continuar su obra individual con Geografía de mi voz, Poemas personales, Vengo desde la URSS amaneciendo, Mía junto a los pájaros, San Salvador, 1958; La ventana en el rostro, México, 1961; El mar, La Habana, 1962; El turno del ofendido, La Habana, 1963; Los testimonios, La Habana, 1964; Poemas, Antología, San Salvador, 1968; Taberna y otros lugares, La Habana, 1969; Las historias prohibidas de Pulgarcito, México, 1973… hasta la publicación de Pobrecito poeta que era yo, San José, Costa Rica, 1976; es decir, un año después de la muerte del poeta; aparte de una abundante obra dispersa que, con giros universales, se ha esparcido por el mundo.

En ese contexto podría enmarcarse la vida literaria de Roque Dalton, con característica especial, no sólo por su vasta producción, a pesar a su corta edad, sino por los avances cualitativos y cuantitativos de una concepción altamente poética, cada vez más identificada con su responsabilidad frente al mundo. Un proceso admirable y creciente, truncado es cierto, pero con suficiente trayectoria literaria para ubicarse entre los grandes del continente. Parte de esa trayectoria la define el propio Dalton en una entrevista (“Una hora con Roque Dalton”, 1974) con Mario Benedetti, poeta y escritor uruguayo fallecido recientemente.

… Al igual que un gran número de poetas latinoamericanos de mi edad, partí del mundo nerudiano, o sea de un tipo de poesía que se dedicaba a cantar, a hacer loa, a construir el himno, con respecto a las cosas, el hombre, las sociedades. Era la poesía-canto. Si en alguna medida logré salvarme de esa actitud, fue debido a la insistencia en lo nacional. El problema nacional en El Salvador es tan complejo que me obligó a plantearme los términos de su expresión poética con cierto grado de complejidad, a partir por ejemplo de su mitología. Y luego, cierta visión del problema político, para lo cual no era suficiente la expresión admirativa o condenatoria, sino que precisaba de un análisis más profundo. Esto me obligó a ir cargando mi poesía de anécdotas, de personajes cada vez más individualizados. De ahí provienen ciertos aspectos narrativos de mi poesía, aunque llegado a determinada altura, tampoco resultaron suficientes y debieron ser sustituidos por una suerte de racionalización de los acontecimientos. Viene entonces mi poesía más ideológica, más cargada de ideas…

De aquella concepción poética que Roque Dalton expresara a Benedetti, arrancan sin duda los testimonios de toda una producción literaria, conocida dentro y fuera del país, aunque quizá más lo segundo que lo primero, dado el carácter de universalidad que se advierte en toda su obra, aun cuando nunca perdió, al contrario sostuvo y defendió, las raíces que lo identificaran con su patria. Por todo lo anterior, la figura de Roque Dalton, antes proscrita y vilipendiada “por su tendencia socialista”, ahora a la inversa ya ha sido recogida por la historia literaria de El Salvador; y ha llegado para quedarse y continuar en ella, por esa condición indiscutible de poeta auténtico y universal.

EPÍLOGO FELIZ
¡Como giran el tiempo y la vida! Mayo próximo será mes de renombre este año. Dos personalidades salvadoreñas, sin duda las más universales, y las más proscritas y perseguidas antes por el oscurantismo, hoy serán reivindicadas y enaltecidas, muy a pesar de sus verdugos: Monseñor Romero, que será beatificado el 23, previo a su canonización, en su ruta incontenible a los altares como San Romero de América; y Roque Dalton, en el mes de su nacimiento-muerte, como poeta perseguido y vilipendiado por las fuerza oligárquicas y, paradójicamente, asesinado por sus mismos compañeros. Ahora su nombre se esculpe y se eternizará en los anales literarios de América Latina. (RAO).

Beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Posted in América Latina y el mundo, Historia, Literatura, Personajes importantes, Personal on marzo 12, 2015 by Renán Alcides Orellana

Noticia que, universalmente, honra al país: el 23 de mayo de 2015, será la beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero: futuro SAN ROMERO de El Salvador y del mundo.
……
SAN ROMERO
Renán Alcides Orellana

Quién iba a ponderar que en tu figura
germinaría el evangelio oculto
que iría concibiendo en este culto
el ardor de tu mágica estatura.

Estaba escrito. Nunca una atadura,
ninguna afrenta, ni el peor insulto
ahogará tu voz. Tu hálito insepulto
crecerá con tu atávica ternura.

Para tus verdaderos asesinos
se forraron de espinas los caminos
con el trueno de tu voz canonizada.

Para el campesino eres San Romero,
lo mismo honra la boca del obrero
para callar la bala avergonzada.

-Del libro “Sonetos a Media Luz” (2012).

¡Libros de su interés!

Posted in Literatura, Personal on marzo 7, 2015 by Renán Alcides Orellana

– Historia de la Psicología en El Salvador- 1928-2006 (fragmento)
Autora: Leticia Calderón de Orellana
Inicio y desarrollo de la Psicología académica. De interés para
docentes y estudiantes.

Lo que pasa cuando el tiempo pasa
Autor: Renán Alcides Orellana
Política, Economía, Literatura… Memoria histórica: guerra El Salvador-Honduras (1969) y guerra civil El Salvador (1980-1992).

Juicio Paralelo
Autor: Renán Alcides Orellana
Autobiográfico, 50 años de ejercicio periodístico: sucesos históricos y políticos. Memoria histórica. Política, Periodismo y Literatura.

ADQUIÉRALOS EN:
– LIBRERÍAS UCA y LA CEIBA
– LABORATORIO CLINICO BACTERIUM, 27 Av Norte, Edif. “I” 122, Medicentro La Esperanza, frente al Hospital Farela, San Salvador
– CLÁSICOS ROXSIL, Santa Tecla.
– NEGOCIOS DE ORIENTE, San Miguel.

Monseñor Romero, mártir de la Iglesia católica.

Posted in Historia, Información, Personajes importantes, Personal, Villa El Rosario on febrero 3, 2015 by Renán Alcides Orellana

Noticia: El papa Francisco reconoce a Monseñor Romero como un “mártir” de la Iglesia católica.

Crónica a la luz de un aniversario martirial

I

De allá al pie de la montaña
– Cacahuatique milenaria
Ciudad Barrios ancestral y lenca –
un peregrino verdadero seguidor de Jesucristo
se nos vino encima con todo. Oscar Arnulfo nos sacudió
con su voz y su estandarte. Nos enseñó
la sonrisa negada a los abuelos. Las primeras letras
para escribir solidaridad en las paredes y el llanto
más sublime cuando se da la vida por los otros.
Con su sangre inmortal y su cosecha
hizo luz el camino por fe y obediencia.
Siervo copiloto de Dios llevó hasta lo más alto
la fe y la esperanza de los que así creyeron.

II

Predicador de las bienaventuranzas
y de la buena nueva ámense los unos a los otros
te diste entero Oscar Arnulfo; sin reservas,
sin condiciones, con ofrenda total de tu martirio.
Como Jesús demandaste respeto a la casa del Padre,
casa del campesino y del obrero. Echaste a latigazos
a los mercaderes del oprobio y la injusticia.
Y resonó desafiante por los aires tu sentencia:
– En el nombre de Dios, pues, y en nombre
de este sufrido pueblo, cuyos lamentos
suben hasta el cielo cada vez más tumultuosos,
les suplico, les ruego, les ordeno ¡Cese la represión!…
Así sellaste tu suerte. Tu anticipada muerte.
Para que se cumplieran las insagradas escrituras del tirano:
“Haga patria, mate a un sacerdote”. Igual que el Maestro
irías a la muerte. Y una muerte de fusil para alentarnos.
Tu voz profética se alzó sobre las sombras:
– Si me matan resucitaré en mi pueblo.
Y lo hicieron: te mataron.
Y lo hiciste: resucitaste en medio de nosotros.

III

Cuentan que se cuentan milagros y misterios.
Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador,
cuentan que dijo Ellacuría, uno de los dos Nachos
mártires de la fe y el conocimiento. Y se cuenta que,
con el pueblo a cuestas, el obispo poeta don Pedro
elevó a los altares a su hermano entrañable Oscar Arnulfo.
Sos el San Romero de América, cuentan que le dijo.
Signo popular anticipado a la santificación de los conventos.
Por obra de Dios, Romero se hizo vida en el martirio.
En los anhelos de justicia de los pueblos Monseñor Romero
ha resucitado, cuentan que cuenta el padre Jon Sobrino.

Pero cuentan también – y quien lo cuenta da fe
para que sea creído- que en la orilla opuesta cada día
son menos los aplausos de los que hace veinticinco años
compartían el champán con los celebradores de la muerte.
Desvelo de conciencias. La doble moral palidece
en los confesionarios. Ahí los judas, los caínes
los pilato, los herodes, los sumos sacerdotes,
los de siempre legisladores del mal.
Se oyen los pasos del profeta seguido de su pueblo.
Cada vez más cerca las pisadas son ruido de pie grande.

Resucitado entre su pueblo Monseñor Romero hace vida
su temprana muerte. Entre ayer y mañana el Profeta y Mártir
sigue y camina. Monseñor Romero camina y sigue
hasta el día de su canonización, por los siglos
de los siglos… ¡Amén!

En el 25 aniversario martirial
de Monseñor Romero, III-2005.

Del libro “Entre ayer y mañana” (2006),
de Renán Alcides Orellana.