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SALA DE LECTURA LUCAS RAUL CHICA: SUEÑO ROSARINO HECHO REALIDAD

Posted in Historia, Literatura, Personal, Villa El Rosario on junio 3, 2015 by Renán Alcides Orellana

Sin duda alguna, un verdadero acierto ha sido la fundación de una Sala de Lectura en Villa El Rosario, Morazán. Y no menor acierto ha sido también, nominarla Lucas Raúl Chica, para honrar la memoria de un excelente maestro, nacido de las entrañas mismas de ese pueblo.

Un sueño acariciado fue siempre la creación de una biblioteca en el pueblito y, casi de manera paralela, una aspiración personal de hacer justicia cultural a uno de los tantos mentores que ha producido Villa El Rosario; uno de aquellos recordados maestros que tanto bien hicieron, como forjadores de la niñez y la juventud rosarinas. Fueron -son- tantos que, por eso y para no caer en omisiones involuntarias, queda pendiente esa nómina, ojalá que para cercano futuro…

Pues bien, aquel sueño personal comenzó a hacerse realidad un día. Y aquí, me desmarco de mi fraterna relación sanguínea con Ruddy E. Orellana, para poder expresarle así, ajeno a falsos elogios y adulaciones familiares, mi reconocimiento por crear e impulsar desde sus inicios el proyecto. Con reconocimiento también a quienes hoy, con voluntad y entusiasmo, se han sumado y contribuyen a llevarlo adelante, tanto como miembros del Comité Coordinador, como colaboradores impulsados por su verdadera identidad rosarina.

Recuerdo las decididas palabras de Ruddy, aceptando un reto de sí mismo: si no hay quien o quienes deseen hacerlo, lo haré solo. Y lo hizo, inició el proyecto. Desde luego, de inmediato contó conmigo. ¿Y cómo no iba yo a unirme a su idea, entusiasmado? Y más cuando, sin  vacilaciones ni dudas, optó por el nombre Lucas Raúl Chica, mi maestro del Cuarto Grado en aquella entonces recién nominada Escuela Pbro. José Serapio Ponce de León, y a quien tal vez Ruddy no conoció más que por referencias mías y de otras personas. Doy fe de su entrega al proyecto, sin escatimar esfuerzos. Pero luego, la satisfactoria sorpresa: feliz acogida del proyecto y a los esfuerzos de su impulsor, por parte de algunos rosarinos entusiastas, unidos por la idea de promover el  hábito formador de la lectura.

Ahora, el proyecto es de todos los rosarinos, sin discriminación alguna. Esfuerzo colectivo y solidario. Captación de libros, carencia de infraestructura y mobiliario, logística difícil, escasos recursos, falta de personal, gestiones varias, indiferencia a veces… pero también, una férrea voluntad tratando de alcanzar la meta. Y la meta apreciable, muy próxima, ya se divisa…

Y allá está la Sala de Lectura Lucas Raúl Chica, como faro de luz incipiente en Villa El Rosario. Una fuente del saber que, sin duda, irá creciendo para fortalecer el conocimiento, la enseñanza-aprendizaje, el hábito de leer y escribir y, sobre todo, la satisfacción  que toda gente de bien encuentra en cada libro. ¡Adelante! Sala de Lectura rosarina. Ni un paso atrás, ni siquiera para tomar impulso ¡Así sea!  (RAO).

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Monseñor Romero, mártir de la Iglesia católica.

Posted in Historia, Información, Personajes importantes, Personal, Villa El Rosario on febrero 3, 2015 by Renán Alcides Orellana

Noticia: El papa Francisco reconoce a Monseñor Romero como un “mártir” de la Iglesia católica.

Crónica a la luz de un aniversario martirial

I

De allá al pie de la montaña
– Cacahuatique milenaria
Ciudad Barrios ancestral y lenca –
un peregrino verdadero seguidor de Jesucristo
se nos vino encima con todo. Oscar Arnulfo nos sacudió
con su voz y su estandarte. Nos enseñó
la sonrisa negada a los abuelos. Las primeras letras
para escribir solidaridad en las paredes y el llanto
más sublime cuando se da la vida por los otros.
Con su sangre inmortal y su cosecha
hizo luz el camino por fe y obediencia.
Siervo copiloto de Dios llevó hasta lo más alto
la fe y la esperanza de los que así creyeron.

II

Predicador de las bienaventuranzas
y de la buena nueva ámense los unos a los otros
te diste entero Oscar Arnulfo; sin reservas,
sin condiciones, con ofrenda total de tu martirio.
Como Jesús demandaste respeto a la casa del Padre,
casa del campesino y del obrero. Echaste a latigazos
a los mercaderes del oprobio y la injusticia.
Y resonó desafiante por los aires tu sentencia:
– En el nombre de Dios, pues, y en nombre
de este sufrido pueblo, cuyos lamentos
suben hasta el cielo cada vez más tumultuosos,
les suplico, les ruego, les ordeno ¡Cese la represión!…
Así sellaste tu suerte. Tu anticipada muerte.
Para que se cumplieran las insagradas escrituras del tirano:
“Haga patria, mate a un sacerdote”. Igual que el Maestro
irías a la muerte. Y una muerte de fusil para alentarnos.
Tu voz profética se alzó sobre las sombras:
– Si me matan resucitaré en mi pueblo.
Y lo hicieron: te mataron.
Y lo hiciste: resucitaste en medio de nosotros.

III

Cuentan que se cuentan milagros y misterios.
Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador,
cuentan que dijo Ellacuría, uno de los dos Nachos
mártires de la fe y el conocimiento. Y se cuenta que,
con el pueblo a cuestas, el obispo poeta don Pedro
elevó a los altares a su hermano entrañable Oscar Arnulfo.
Sos el San Romero de América, cuentan que le dijo.
Signo popular anticipado a la santificación de los conventos.
Por obra de Dios, Romero se hizo vida en el martirio.
En los anhelos de justicia de los pueblos Monseñor Romero
ha resucitado, cuentan que cuenta el padre Jon Sobrino.

Pero cuentan también – y quien lo cuenta da fe
para que sea creído- que en la orilla opuesta cada día
son menos los aplausos de los que hace veinticinco años
compartían el champán con los celebradores de la muerte.
Desvelo de conciencias. La doble moral palidece
en los confesionarios. Ahí los judas, los caínes
los pilato, los herodes, los sumos sacerdotes,
los de siempre legisladores del mal.
Se oyen los pasos del profeta seguido de su pueblo.
Cada vez más cerca las pisadas son ruido de pie grande.

Resucitado entre su pueblo Monseñor Romero hace vida
su temprana muerte. Entre ayer y mañana el Profeta y Mártir
sigue y camina. Monseñor Romero camina y sigue
hasta el día de su canonización, por los siglos
de los siglos… ¡Amén!

En el 25 aniversario martirial
de Monseñor Romero, III-2005.

Del libro “Entre ayer y mañana” (2006),
de Renán Alcides Orellana.

 

Aquel diciembre 81: El Mozote y más…

Posted in Como decíamos ayer..., Historia, Información, Personajes importantes, Personal, Villa El Rosario on diciembre 16, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 15 de diciembre de 2014.

En el marco de la guerra civil 1980-1992, el infernal lema/acción Tierra Arrasada del ejército salvadoreño creó terror y expectación a nivel nacional, por los indiscriminados efectos mortales, especialmente contra la población más indefensa y desvalida. Esta acción militar, como todas, generó dispersión y desarraigo violentos de la gente humilde de pequeños pueblos y cantones, que al huir de su parcela, por cerros y planicies, casi siempre dejaba un reguero de cadáveres de personas inocentes. Eran las famosas “guindas”…

Y la zona norte de Morazán no fue la excepción. Como caso emblemático, entre muchos otros, se dio la masacre de El Mozote -condenable y macabro genocidio- ocurrida el 11 de diciembre de 1981, y conocida universalmente por la cantidad de fallecidos -ancianos, mujeres y niños especialmente- y por la manera salvaje utilizada para perpetrar tan abominable crimen. Por eso, hace unos días, en El Mozote se conmemoró un aniversario más de aquella inolvidable por dantesca escena, perpetrada por un batallón élite del ejército, al mando del coronel Domingo Monterrosa. Todo aquello, parte ya de nuestra historia…

Particularmente, a mí –quizás como a pocos- me afectó enormemente aquella noticia de El Mozote, como la de las otras masacres. Y con sobrada razón. Fui el primer alfabetizador en El Mozote. A mis 14 años de edad, en febrero de 1951, me convertí en alfabetizador de hombres y mujeres de aquel Caserío, ubicado en el Cantón La Guacamaya, jurisdicción de Meanguera, al norte de Morazán. En aquel tiempo, por lo escondido entre los cerros lejanos y por la dificultad de llegar si no era a pie o en lomo de mula, ir al El Mozote desde mi pueblo, Villa El Rosario, me resultaba una hazaña. Fue una hermosa experiencia.

El Mozote era entonces montañas, hermosas montañas, esplendorosas montañas, vírgenes montañas. Un caserío inmenso e intenso. Una calle larga, flanqueada por frondosos bosques de “manzana pedorra”, era el nervio vital del caserío. Crecían los maizales, los cañaverales lanzaban estocadas de miel al firmamento, los magueyales afilaban sus espinas de luz, el agua corría canturreando límpida por las cunetas de barro colorado y las frutas eran gajos de miel por todas partes. Muchas “plantitas monteses” llenaban de colores extraños la serranía. El ganado pastaba tranquilo como rumiando paciencia, mientras incontables nubes de pajaritos saturaban de alas el paisaje…y la gente, seres especiales que se daban enteros sin esperar nada ¡Quién iba a decirme entonces que, durante la guerra, aquellos sitios tan familiares de El Mozote serían el escenario de una cruel matanza de honrados campesinos!

La masacre de El Mozote fue un crimen contra la inocencia, ya que las víctimas eran en su mayoría mujeres y niños. Aquel diciembre 81, los fusiles, vomitando plomo criminal, sacudían los frondosos bosques con impacto certero, despiadado, cruel e inhumano, mientras los centenares de cuerpos eran despedazados en el aire, como cuando alguien despluma pajarillos inocentes.

Pero, toda medalla tiene su reverso: desde las alturas de El Mozote puede verse una zona, cerca de Joateca, donde el 23 de octubre de 1984, en una emboscada del FMLN, pereció el coronel Domingo Monterrosa, principal dirigente y ejecutor de aquella masacre. La versión sobre la masacre de El Mozote dio la vuelta al mundo y evidenció la crueldad de la guerra en esa y en otras masacres: Sumpul, Copapayo, Las Hojas, Tres Calles, La Cayetana, El Calabozo, Villa El Rosario, los sacerdotes Jesuitas, las monjas Maryknoll, los dirigentes del Frente Democrático Revolucionario (FDR)…consideradas delitos de lesa humanidad. Ahora, aquello es parte inevitable de la historia…(RAO).

Festivales de Invierno en Morazán: al rescate de la memoria histórica.

Posted in Información, Villa El Rosario on agosto 13, 2014 by Renán Alcides Orellana

Carta de Villa El Rosario, Morazán

FESTIVALES DE INVIERNO EN MORAZÁN:
AL RESCATE DE LA MEMORIA HISTÓRICA
Renán Alcides Orellana

En los primeros días de agosto de cada año, varias poblaciones del norte del departamento de Morazán celebran el Festival de Invierno, con sub nominaciones según acuerdo de los organizadores: Festival Cultural, del Maíz, de Memoria Histórica…pero todos, con el objetivo común de rescatar y mantener la memoria histórica (costumbres, tradiciones, leyendas) de sus comunidades.  Es el espíritu de la estirpe Lenca, fortaleciendo su identidad, el recuerdo y la conciencia popular de sus ancestros y el respeto a la madre naturaleza.

Primero fue Perquín, hace ya más de una década; después, Villa El Rosario, Jocoaitique, Arambala… en medio de un gran derroche de entusiasmo que, entre desfiles, carrozas, danzas y otras manifestaciones artísticas y motivos típicos, dan vida a la evocación colectiva de los antepasados laboriosos, la labranza, el trabajo, la siembra y la cosecha, las artesanías… En cada Festival se aprecia, sobre todo, la creatividad y el entusiasmo desbordados hacia el recuerdo y la reminiscencia que, hasta casi con devoción, permite actualizar el ser y quehacer de los pueblos nativos. La comunidad entera, sin distingos de credos políticos o religiosos, exalta los valores ancestrales.

Este año, el 2 de agosto, Villa El Rosario celebró su IV Festival de Invierno -esfuerzo múltiple del Comité de Memoria Histórica y el Concejo Municipal- con la advocación de Memoria Histórica. Un trabajo intenso, pero expresivo en cuanto a resaltar los antiguos y actuales valores, mediante expresiones que destacaron la propia identidad rosarina. (Con orgullo Lenca, he agradecido el reconocimiento de Hijo Meritísimo de Villa El Rosario que, en tal ocasión, me hizo el Concejo Municipal, presidido por la Alcaldesa, Lic. Loida Claros de Urbina).

Villa El Rosario es mi pueblo natal, tendido de este a oeste, allá al pie de la montaña. Allá se nutrió mi canto y creció mi conciencia popular. Allá sentí, sin saber qué era, la fuerza de la comunicación verbal y escrita; y más, también disfruté, sin conocer su nombre, la magia de la poesía. Todo suceso era, para mi inocencia, un verdadero hecho poético.  Por eso, siempre que puedo vuelvo a mis raíces, de visita o recordando en mis escritos a su gente, sus parajes frondosos, sus mesetas y ríos, su fauna y flora, sus antecedentes…Me agrada recordar su historia:

Villa El Rosario es un pequeño municipio del departamento de Morazán, ubicado en el nor-oriente de la República de El Salvador, en América Central, y dista aproximadamente 207 Kms. de San Salvador. Su extensión territorial es de 19.2 Kms² y, su altitud de aproximadamente 465 metros sobre el nivel del mar. Enclavada en una meseta entre las cordilleras montañosas de Nahuaterique al norte y Cacahuatique al sur, su entorno está bañado por los ríos Araute y Torola.

Según consta en  archivos históricos, a principios del Siglo XIX existía una comunidad con el nombre primitivo de Araute, que en idioma Potón significa “Valle de las 4 casas”, ubicada entonces en el Caserío Azacualpa, en las riberas del río también llamado Araute. Fue refundada y trasladada por el sacerdote español José Serapio Ponce de León, a la meseta donde se ubica actualmente (hay aquí duda sobre el año exacto de su refundación, que algunos historiadores señalan como 1840). En 1824 fue parte de San Miguel, luego perteneció al curato de Gotera y, en 1827, al Partido del mismo nombre.  En 1836 era conocida como «Villa El Rosario», anexa al distrito de Osicala y desde 1875 ha sido parte del departamento de Morazán. En 1890 su población se estimaba en 950 habitantes. Según el censo oficial del 2007, Villa El Rosario cuenta con aproximadamente 1,339 habitantes y una densidad de población de 70.03 habs./km². El municipio está dividido en 2 cantones llamados: Ojos de Agua y La Laguna, y cada uno cuenta con varios caseríos.

Su centro histórico lo constituye una plaza principal, rectangular, rodeada de árboles ornamentales y delimitada por calles empedradas y casas de adobe, algunas todavía conservando la estructura ancestral. En el extremo oriental de la plaza se yergue el templo de raigambre colonial, como valioso monumento arquitectónico, construido en el mismo año de 1840, precisamente durante el traslado de la población, del caserío Azacualpa en las riberas del río Araute, a su ubicación actual. Patrocinada y dirigida por el sacerdote Ponce de León, la construcción se hizo con un material denominado calicanto, el cual estaba constituido por cal y ciertas plantas, que formaban una especie de pegamento para fortalecer sus columnas y paredes. Su interior guarda el santuario de la Virgen del Rosario, en cuyo honor se celebran las fiestas patronales, el primer domingo del mes de octubre.

Iglesia de Villa El Rosario (Archivo personal).

La vida en Villa El Rosario es quieta y apacible. Su gente, honrada y laboriosa, siempre ha tenido muy claro el sentido de la fraternidad. Una comunidad a la que, de tan pequeña, es posible adivinarle el número de habitantes. Una comunidad que siempre ha sido un panal de felicidad. Un pequeño pueblo de vocación agrícola, su mayor característica es la siembra de granos básicos. Y, como rubro especial para siempre recordarlo con nostalgia, el intenso cultivo del maguey para la industria de la jarcia, fue del reconocimiento de propios y extraños en décadas pasadas. Ahora, Villa El Rosario está ahí. En amistad y armonía sin límites, sus habitantes gozan de la convivencia pacífica…

Como Villa El Rosario, las demás poblaciones del norte de Morazán siguen -seguirán- en su ruta hacia la consolidación de su propia identidad, a través del rescate y mantenimiento de su Memoria Histórica. Eso son sus Festivales de Invierno: un renacer, para rescate y prevaleciente vigencia de sus costumbres, tradiciones y leyendas, sin detener un instante sus crecientes pasos hacia la modernidad… (RAO).

Hijo Meritísimo de Villa El Rosario, Morazán.

Posted in Personal, Villa El Rosario on agosto 9, 2014 by Renán Alcides Orellana
El pasado 2 de agosto, el Concejo Municipal declaró Hijo Meritísimo de Villa El Rosario, Morazán, al periodista y escritor Renán Alcides Orellana, por su trayectoria personal y profesional. La Alcaldesa, Lic Loida Claros de Urbina, destacó los méritos profesionales del escritor Orellana y su interés por contribuir al progreso de la población. El acto se realizó en el marco del IV Festival Cultural de Memoria Histórica de Villa El Rosario, evento que se celebra en agosto de cada año. Orellana, originario de aquella población, agradeció el homenaje reiterando su compromiso de continuar sirviendo a la comunidad.
En las fotos, la Alcaldesa, Lic. de Urbina, entrega la placa de reconocimiento; y el homenajeado y su esposa, Leticia Calderón de Orellana, rodeados de concejales y miembro del Comité de Memoria Histórica.

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Encuesta sobre libros y autores salvadoreños.

Posted in Literatura, Personal, Villa El Rosario on mayo 10, 2013 by Renán Alcides Orellana

Pocas veces los medios de comunicación y las oficinas de medición de la opinión pública realizan encuestas sobre aspectos culturales del país, especialmente en cuanto a autores y libros publicados en determinado período. Generalmente, las encuestas están referidas a cuestiones económicas, poblacionales y, sobre todo, a mediciones de índole política: procesos electorales, candidatos, candidaturas…

En la edición del 24 de abril de 2013, La Prensa Gráfica, bajo el  título “Leve aumento en cantidad de libros registrados”, dio a conocer el resultado de una encuesta realizada por LPG Datos, sobre “los libros editados, reeditados y reimpresos en el país desde 1998, año en que el Gobierno comenzó a tener control de la producción editorial del país”.

En general, es satisfactorio comprobar que, a pesar de lo difícil de la tarea editorial y de las limitaciones que sufren los autores por lo ingrato del medio, hay un ligero aumento general en este campo, como aporte desinteresado a la cultura del país.

Particularmente, es satisfactorio consignar que en la sección “Los 25 autores con más títulos Lingüística-Filología-Literatura” (Columna central, página 77 LPG), se menciona el nombre de Renán Alcides Orellana, escritor nacido en Villa El Rosario, Morazán, y miembro de Los Cinco-Villa El Rosario, como uno de los autores que muestra una frecuencia de seis (6) libros publicados (uno de ellos con dos reimpresiones) en el citado período, junto a otros reconocidos escritores.

Nos congratulamos por la mención del escritor rosarino Renán Alcides Orellana, y le auguramos nuevos éxitos editoriales.

Los Cinco – Villa El Rosario.

Las páginas 66 y 67 de La Prensa Gráfica, 24 de abril de 2013, pueden verse haciendo click aquí (en PDF).

Presentación de libro revive memoria histórica en Morazán.

Posted in Historia, Información, Literatura, Personal, Villa El Rosario on marzo 27, 2013 by Renán Alcides Orellana

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PRESENTACION DE LIBRO REVIVE
MEMORIA HISTÓRICA EN MORAZAN

En el marco del evento “Páginas de la Historia de Jocoaitique”, realizado el pasado 23 de marzo por la Asociación de Desarrollo Turístico de Jocoaitique (ADETURJOCO), en el Centro Juvenil de Los Quebrachos, Jocoaitique, departamento de Morazán, el escritor Renán Alcides Orellana presentó su libro LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA.

La presidenta de la Asociación, Irma Francisca Rodríguez Vigil, declaró que el objetivo central del evento es el rescate y mantenimiento de la memoria histórica, mediante eventos culturales que permitan el intercambio de ideas y experiencias, especialmente las vividas durante la guerra civil salvadoreña 1980-1992.

En ese orden, se dio la presentación del libro del escritor Orellana, la cual fue precedida por la presentación del libro SIETE GORRIONES, historia del ex combatiente Lucio Vásquez (Chiyo), “recogida y ordenada” por el periodista franco-salvadoreño Sebastián Escalón Fontan. La presentación con fondo musical de guitarra, la hizo el protagonista mismo, Chiyo.

Interesante fue la participación del público, sobresaliendo los testimonios verbales de los adultos mayores, hombres y mujeres, que jugaron papel activo como combatientes miembros del FMLN, los enfrentamientos armados, la destrucción e incendio de ranchos y sembradíos, la salvaje persecución y represión del ejército contra loas personas desarmadas, entre ancianos y niños; y la salvaje muerte a los familiares de los guerrilleros. Sentidas piezas de oratoria sencilla, que generaron emoción entre los asistentes.

En cuanto al libro LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA del escritor Orellana, los editores la definen como “una obra autobiográfica, testimonial e histórica que, con acierto y realismo, recoge y enmarca fielmente los sucesos relevantes, locales y mundiales, que ocurrieron coincidentes y paralelos a la vida del autor”. Y en este caso -dijo el escritor al agradecer la invitación de ADETURJOCO- se alude a los sucesos propios de las poblaciones del norte del departamento de Morazán.

Particularmente, subraya el escritor Orellana, estas actividades de apoyo y acompañamientos a eventos de esta naturaleza se enmarcan en los planes para el desarrollo socio cultural de la región, que impulsa el Grupo Los Cinco-Villa El Rosario, integrado por Adrián Chica, Rudy Orellana, Salvador Chica, Efraín Chica y Renán Alcides Orellana, profesionales rosarinos residentes de San Salvador y Santa Tecla.

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