Archive for the Sistema Judicial Category

Reguero de impunidad.

Posted in Como decíamos ayer..., Gobierno, Historia, Partidos Políticos, Personajes importantes, Sistema Judicial on octubre 9, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 6 de octubre de 2014.

A partir de la década 1980, El Salvador ha sido triste escenario de horrendos crímenes. Algunos en el marco y como consecuencia de la guerra (1980-1992); y otros, producto de la criminalidad galopante que, lamentablemente, permanece hasta ahora.

Pero, independientemente del tipo de crimen, algunos hechos son emblemáticos por su trascendencia universal: Monseñor Romero, los sacerdotes Jesuitas, la niña Katya Miranda…y muchos más. Coincidentemente, a los tres mencionados los cubre el manto de la impunidad, “gracias” a amnistías absurdas o a remedos de juicios penales. Por haber cobrado vigencia en los últimos días, y sin desestimar el caso de los Jesuitas (+ 1989) y menos el de Monseñor Romero (+ 1980) y los de tantos heroicos hijos del pueblo, esta voz de duelo huracanado va por Katya Miranda…

Katya, colegiala de 9 años de edad, fue asesinada el 4 de abril de 1999, en la playa Los Blancos, departamento de La Paz, mientras disfrutaba sus vacaciones de Semana Santa, en un rancho de su familia paterna. Katya fue monstruosamente violada y asesinada en un hecho “inexplicable”, si se toma en cuenta que en el rancho, aquella noche de Sábado Santo, estaban: su padre militar Edwin Miranda, su abuelo Carlos Miranda, su tío Godofredo Miranda, quien era oficial de la PNC, y dos empleados. Por su nivel y capacidad profesional, todos ellos resultaban suficiente protección para el resto de la familia. Pero no les dieron la protección debida…y la inocente Katya apareció violada en la playa, fuera del rancho.

Todos los indicios llevaron a considerar culpable al abuelo Carlos por el crimen y se sindicó al padre, Edwin, por desprotección a su hija y, con ellos, se procesó a los empleados. Era imposible creer que todos, junto a Godofredo Miranda, no se percataran de que “alguien” secuestrara a Katya de manera tan fácil. Y hubo juicio. Raros y sospechosos procesos se dieron y, al final, se llevó a prisión al abuelo y a sus empleados…

Pero, nueva resolución golpeó el rostro de la conciencia nacional y tiró por la borda los anhelos de justicia de los salvadoreños honrados: el 24 de septiembre/2014, la Sala de lo Penal de la CSJ, decretó la libertad de los acusados, argumentado que no se puede juzgar 2 veces a nadie por un mismo delito. Independientemente de tales argumentos y la resolución, aquí y ahora, como desde el principio, “algo huele a podrido en Dinamarca” (Hamlet): a Katya Miranda nadie la asesinó. Katya se “auto-asesinó”; y ¡viva la impunidad!…

Otro hecho más, para el condenable archivo de los casos impunes por muerte violenta, incluyendo los delitos de lesa humanidad, y que vienen a sumarse a los casos de corrupción y otros ilícitos contra los intereses nacionales (Insepro/Finsepro, ISSS, ANDA, BFA, MOP, MSP, OBC, donativos Taiwán…), algunos ya prescritos, otros medio juzgándose y los demás impunes, que, en conjunto, forman el creciente reguero de impunidad que, desde hace tiempo, ha afectado y avergüenza al país.

Quizás un día, este reguero de impunidad vaya disminuyendo su caudal. Y que las muertes violentas de Katya, Monseñor Romero, los Jesuitas y tantos otros patriotas víctimas de la barbarie, genere la conciencia necesaria hacia un ambiente de paz, tolerancia y solidaridad ¡Así sea!

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PUNTO Y APARTE. Cuando algunos políticos llaman “Primer Órgano del Estado” a la Asamblea Legislativa, evidencian error por ignorancia o malicia, o por ambas. El filósofo francés Montesquieu (“El Espíritu de las Leyes”) no dio primacía a ningún Órgano sobre los otros dos; y sí, absoluta igualdad en armonía, para la justa interdependencia de Poderes… (RAO).

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La oportunidad estará en marzo 2015

Posted in Como decíamos ayer..., Gobierno, Partidos Políticos, Sistema Judicial on septiembre 30, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 29 de septiembre de 2014.

Los últimos acontecimientos jurídico-políticos, además de haber generado un poco de expectación y mucho de satisfacción, marcan el inicio de una era de cambios para fortalecer el estado de derecho y, consecuentemente, para buscar el bienestar integral de la población. Detenerse y estancarse aquí o, lo que sería peor, retroceder, crearía nuevo desencanto en los salvadoreños…hasta la frustración, el pesimismo y la desesperanza…

Las recientes captura y encarcelamiento de dos ex funcionarios de elección popular (el ex presidente Flores y el diputado Rivera), han sido verdadero aliciente para los anhelos de justicia de la población salvadoreña, que a través de la historia ha compartido el sufrimiento de la Patria, víctima de la ambición y prepotencia de algunos de sus malos hijos. Además de los casos Flores y Rivera, hay muchos otros, tal vez de menor cuantía; pero todos, quien más quien menos, depredadores de la cosa pública, en perjuicio de la comunidad.

Pero, más allá de apreciar los mínimos destellos de luz hacia la justicia, deben llamarnos a la reflexión los giros tan bruscos que da la vida, cuando de repente se va de la riqueza extrema a la pobreza integral. Antes, dueños del poder y el dinero para usarlos a discreción; y ahora, confinados en una estrecha y fría celda. Ningún “hacer leña del árbol caído”. Únicamente celebrar con optimismo que, aunque a paso lento y a regañadientes, algunas instituciones comienzan a funcionar, para beneficio de la población.

Además de la lección que ésta y otras situaciones similares dejan, especialmente a funcionarios en ejercicio y a quienes están próximos a iniciarlo, estos juicios son también un “poner la barba en remojo”, por si todavía es tiempo de evadir tentaciones en ciernes o de rechazarlas si llegara el momento. No sólo por su bienestar en libertad, y el buen nombre de su familia, sino porque cesarían los robos o desfalcos públicos que, como ha ocurrido siempre, han sido ilícitos millonarios seguidos de impunidad, con el agravante de afectar proyectos de enorme beneficio para la población. Es de esperar entonces, que poco a poco vaya desapareciendo la corrupción, como llaga que carcome los cimientos de la sociedad.

Siempre habrá políticos sensatos y de visión ética. Las tentaciones a ellos no les hacen mella; en cambio, a otros sí. Y a éstos, combatirlos o marginarlos es imperativo de todo ciudadano honesto y de conciencia popular ¿Y cómo? De muchas maneras; y una, muy efectiva y a corto plazo, es la oportunidad que brindarán las elecciones para diputados y alcaldes, en marzo de 2015. Saber escoger candidatos laboriosos y honestos, evitando que -con algunas excepciones- siga el “más de lo mismo”.

Los pasados períodos han permitido mostrar, en gran medida, los rostros y las acciones de quienes, realmente, tienen verdadero interés de servir a su comunidad, sin eufemismos ni falso protagonismo. Para ellos debe ser el voto popular, por ser consecuentes con la sentencia del poeta y patriota cubano José Martí: “a la Patria se le sirve y no se le toma para servirse de ella”.

Los últimos acontecimientos jurídico-políticos, que han llevado a prisión a dos ex funcionarios de alto nivel, son aleccionadores y reivindicadores; y, sobre todo, vendrán a fortalecer la convicción popular de que, contra la corrupción y la impunidad, ¡“sí se puede”…!

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PUNTO Y APARTE. Los partidos políticos debieran escuchar a los jóvenes, que exigen no ser utilizados como modelos de la “apertura partidaria”, sin posibilidades de triunfo, únicamente para efectos propagandísticos y, sobre todo, para permitir la reelección de los eternos privilegiados…(RAO).

Si no fuera por la impunidad…

Posted in Como decíamos ayer..., Gobierno, Historia, Partidos Políticos, Sistema Judicial on septiembre 24, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 22 de septiembre de 2014.

“…otro gallo nos cantara”, esta parafraseada frase popular, ahora ya con carta de ciudadanía, es como una constante, mezcla de impotencia e ira, que gravita entre la población laboriosa y honesta, al hacer un recuento de tanta corrupción (despilfarro y malos manejos de la cosa pública), que ha caracterizado a los gobiernos anteriores, a unos más que a otros.

Y hay sobrada razón. Para desgracia nuestra, somos dueños de una vil y condenable historia de corrupción, especialmente en el actuar de algunos políticos de las más altas esferas de gobierno, que siempre han hecho “su agosto” en todos los meses del año. Y lo peor, con total impunidad de la que han hecho -hacen- gala, asistidos por terceras personas, cómplices o “destinatarios”.

Referida la corrupción únicamente al campo político económico, muchos ex funcionarios de los gobiernos posteriores a los Acuerdos de Paz (1992), con mínimas excepciones, tienen en su haber no sólo fuertes señalamientos, sino evidentes hechos delictivos (¡lástima la impunidad!): Insepro/Finsepro, ISSS, Anda, BFA, MSP, ISTA, MOP…, como negra mancha en los anales históricos del país, en cuanto a enriquecimiento ilícito y otros malos manejos de la cosa pública. Y hasta hoy, en casi todos, el mismo denominador común: LA IMPUNIDAD.

Son hechos que reportan altas cifras de dinero, de cuyos autores un gran porcentaje está libre por haber prescrito los juicios; y otro porcentaje, muy mínimo, guarda prisión. Pero, con mayor énfasis, hay que añadir a los dómines del peculado, quienes, gozando de enormes privilegios, pese a fuertes sospechas de enriquecimiento ilícito y, además, de posibles intentos de fuga, por decisión del juez “purgan” libremente su detención en su residencia (arresto domiciliar), custodiados por agentes policiales, que mucho bien harían al pueblo patrullando ciudades y cantones. En estos casos, el juez podrá alegar legalidad, pero no acusa moralidad. Y menos, respeto a la conciencia ciudadana. El parecido de esto último con el caso Francisco Flores/Taiwán, no es coincidencia. Sólo que, en este caso, la semana pasada se revocó la sentencia del juez y, por decisión de la Cámara respectiva, Flores deberá ir a prisión, en celda especial o en un centro penitenciario.

Sería larga la lista de personas, todas de cuello blanco, que han golpeado -golpean- el rostro de la población honrada, bien por manejo fraudulento de fondos o por otras maneras impropias de proceder. Seguramente “otro gallo nos cantara…”si, “gracias” a la impunidad, las cifras millonarios no hubieran ido a parar a los bolsillos de tantos “saqueadores” del Estado. Y duele más, porque esas cifras siempre han afectado a la población más humilde. De esa población que, con su voto, los eligió, confiando en falsas promesas y en falsas apariencias de políticos inescrupulosos.

Sin embargo hoy hay señales de “anti impunidad” -pequeñísimas, pero señales al fin- de una mínima luz al final del túnel que, en el campo jurídico-económico, genera una esperanza. La revocatoria de la Cámara al arresto domiciliar de Flores, es buena señal de que “sí se puede” contra la impunidad, pese a las muchas influencias y poderes fácticos. Poco a poco. Este intento, lento pero seguro, de hacer justicia en defensa del Estado de Derecho, será una manera apreciable de hacer Patria. ¡Así sea!

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PUNTO Y APARTE. Si no fuera porque algunos jueces, más que impartir justicia han encubierto ilícitos económicos de cuello blanco, a estas alturas hubiera muchos ex funcionarios presos y, lo que sería mejor, las arcas del Estado habrían recobrado gran parte de lo robado… (RAO)

Candidatos: se debe ser honrado y también parecerlo…

Posted in Asamblea Legislativa, Gobierno, Opinión, Sistema Judicial on marzo 3, 2012 by Renán Alcides Orellana

Sin duda, la esperanza de todo un pueblo de avanzar hacia verdaderos estadios democráticos, a partir de las próximas elecciones de diputados a la Asamblea Legislativa (AL) y magistrados de Corte Suprema de Justicia (CSJ)), seguirá siendo fallida. Hay un entorno electoral que desanima y, por lo mismo, deprime la sensibilidad humana y patriótica del buen ciudadano.

Hoy, más que decir “más de lo mismo”, quizás sea más acertado decir “peor de lo mismo”. Y no son antojos caprichosos, tendenciosos o sin fundamento. Un reguero de sucesos violentos, en distintos sectores y en todos los niveles, lo confirma, aparte de acciones personales que deslegitiman cualquier auto propuesta, especialmente de candidatos que aspiran a reelección, a pesar de cuestionamientos públicos en su contra, por procederes personales o profesionales.

“Hay que ser honrado y también parecerlo”, era la frase con la que los antiguos romanos demandaban honestidad a la consorte del César. Aquí no se trata de consortes, ni de cortes reales, ni nada parecido; pero sí, la frase demandante es válida, vistas como han sido y son las conductas cuestionadas de algunos políticos que aspiran a cargos de elección popular, sean de primero o de segundo grado. Los medios de comunicación recogen y divulgan algunos de esos hechos, dentro de su papel fiscalizador del comportamiento social. Y, en aras de propiciar la merecida salud mental del pueblo, los cuestionados están obligados a aceptarlos o desmentirlos, sin el tradicional silencio hacia la impunidad de hechores y consentidores.

Son tantos y tantos los casos, como tantas son, a veces, las intenciones de perjudicarse los unos a los otros (los candidatos) que, sin inmutarse mucho, se sacan los trapos al sol, sean ciertos o no los hechos denunciados. Y luego, el papel fiscalizador de los medios de comunicación que, como ha quedado dicho, ponen a prueba la sinceridad/honestidad de los cuestionados, al ofrecerles también sus espacios para las aclaraciones o disculpas debidas, en aras del respeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños.

Sin que sean los únicos, ni mucho menos porque son tantos, para muestra dos casos: en el mismo periódico, en la misma página, el mismo día (Diario Co Latino, página 7, febrero 28/012): “Acusan a Ulices del Dios Guzmán de violar Ley de Ética”, destaca titular del primer caso. Y sigue: “Por supuestas violaciones a sus deberes con la Constitución de la República y la Ley Orgánica Judicial, el Magistrado de la Sala de lo Penal, Ulises del Dios Guzmán Canjura, fue denunciado ante el Tribunal de Ética Gubernamental (TEG). Guzmán fue acusado por la Iniciativa Social para la Democracia (ISD) por presunto incumplimiento al artículo 5 de la Ley de Ética (LEG)…”. Y en la otra noticia: “Denuncian irregularidades en juicio contra diputado de ARENA”, reza el titular. Y sigue: “Me siento atropellada, los derechos de mi hijo están siendo atropellados”. Así expresó su indignación Irene Carballo, quien denunció a Manuel Rigoberto Soto Lazo, diputado de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), por pérdida de autoridad parental…”.

En ambos casos, la noticia amplía y destaca las razones de la denuncia, que aquí se omiten por no corresponder al interés de este artículo. Pero sí interesa, independientemente de si las acusaciones son falsas o no, que alguien diga la verdad a la población; bien, para evitar la impunidad o, en el mejor de los casos, para probar su inocencia. Los dos protagonistas son candidatos a la reelección, uno a magistrado de la CSJ y el otro a diputado a la AL. Pero, lo dicho. Estos no son los únicos casos de duda por denuncia; a lo mejor, los hay en igual grado o peor. Pero, por eso mismo, la población merece y pide aclaración. Y previo a toda elección, la Asamblea Legislativa, quienes los postulan y, de manera especial, los candidatos propuestos, deben también considerar la urgencia y necesidad del comportamiento digno, que mucho apreciará el pueblo soberano.

No se vale el silencio de los cuestionados ni de los encubridores si los hubiere, en este y en el resto de casos. Nada mejor, y más saludable para ellos y para el país, que los futuros funcionarios vayan al ejercicio de su cargo con total solvencia de su conducta. Si es requisito el finiquito en lo económico como licencia para ejercer sanamente, ¿cómo no va ser importante el finiquito moral para lograr y mantener la plena confianza del soberano pueblo, en todas las actuaciones? Además, el hecho de ser honrado y también parecerlo, será como decirle a los electores que los nuevos funcionarios merecen su confianza, porque han sido electos bajo la consigna de asignar el hombre para el puesto y no el puesto para el hombre…

Nuevos magistrados…¿más de lo mismo?

Posted in Opinión, Sistema Judicial on febrero 19, 2012 by Renán Alcides Orellana

No tengo nada personal contra ningún candidato, sea a diputado, a alcalde o a magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Es más, quizás con algunos ni nos conocemos mutuamente, pero por mi experiencia profesional de muchos años y por el monitoreo constante ídem de la realidad nacional, estimo contar con razón suficiente para no compartir su postulación, especialmente de aquellos que aspiran a su reelección y, además, con evidente aprovechamiento de sus cargos y de los recursos públicos.

No sería nada saludable para el país, por ejemplo, que se impulse la reelección de magistrados a la CSJ si, por su conocido accionar contrario a los intereses de la Nación, su labor va a ser más de lo mismo, o peor. Hasta este momento, uno solo es el autoproclamado; por cierto, con evidente favor mediático y prevalencia del cargo. Todo mundo conoce las intervenciones del magistrado, especialmente cuando, a partir de los inicios de la actual Presidencia, protestó por los cambios que implicaban, entre otros, la supresión de los tantos vehículos asignados a cada magistrado. Y otros privilegios. Hoy, con enorme despliegue de propaganda ¿costos?, busca la reelección y están claras sus aspiraciones de ir tras la presidencia.

Tampoco sería saludable para la misma CSJ, y menos para el país, la elección de juezas y jueces cuestionados públicamente; ya sea por incapacidad (3.5 de nota, por ejemplo), o por fallos dudosos o por alguna suspensión en el ejercicio de su cargo ordenada por la CSJ. Lamentablemente, ha trascendido que en la lista que la Federación de Abogados de El Salvador (FEDAES) propuso al Consejo Nacional de la Judicatura (CNJ), previo a su propuesta a la Asamblea Legislativa, aparecen precisamente, como candidatos con mayor votación, algunos juzgadores cuya labor diaria se ha visto empañada, en alguna ocasión, por los cuestionamientos mencionados.

Y lo anterior, según las fuentes, acompañado de fuertes señalamientos de fraude y otras presiones político/partidarias, que acabarían de deslegitimar a los aspirantes propuestos por la FEDAES, incluido el señor magistrado que aspira a la reelección. Todo lo anterior, que oportunamente ha sido denunciado por algunas organizaciones miembros de la misma FEDAES, debe ser investigado por ésta, por el CNJ y por la misma CSJ, si es que, realmente, se cuenta con aspiraciones genuinas de construir un verdadero estado de derecho.

Nada personal del pueblo salvadoreño consciente contra ningún candidato a magistrado de la CSJ, ni hacia otras candidaturas tanto para los concejos como para la Asamblea Legislativa; pero sí, les cuestiona la postulación y la respectiva propuesta y conducta en el trabajo, especialmente a quienes, a pesar de una trayectoria no tan limpia y hasta cuestionada a veces, con gran vehemencia aspiran a ocupar uno de los 15 sillones de la CSJ.

Los acontecimientos -enfrentamientos- internos y hacia afuera de meses recientes en la CSJ, merecen una reflexión identificada con las aspiraciones de los salvadoreños, a la hora de elegir a los futuros 5 magistrados. Nadie ignora que las justas y legítimas disposiciones de la actual Presidencia de la CSJ, internamente tocaron las fibras sensibles de los privilegios, la corrupción y las prebendas; y que, posteriormente, los conflictos agudizaron hacia afuera, a partir de varias sentencias de la nueva Sala de lo Constitucional. Y lo peor, en vez de unidad solidaria entre magistrados, más de alguno promovió, de manera evidente, la confrontación y la desestabilización, intra y extra CSJ. Sin embargo, sin ser adivino, el pueblo les conoce; y, por lo mismo, deslegitima su postulación y, consecuentemente, su posible y próxima elección. aún cuando respeta su derecho a postularse y el de sus seguidores de apoyarlo.

Ahora, en escala ascendente, la FEDAES, el CNJ y la Asamblea Legislativa tienen bajo su responsabilidad la difícil tarea de elegir a los 5. Una responsabilidad que debe traducirse en magistrados con capacidad, honestidad y transparencia; y, sobre todo, con nulo sometimiento a viejos esquemas de prepotencia, confrontación tendenciosa, desestabilización interna, corrupción y lineamientos político-partidarios. Se trata, pues, de honrar, de una vez por todas, las justas aspiraciones del pueblo salvadoreño en el campo judicial, para seguir, realmente, construyendo Nación, más allá de los tradicionales compromisos políticos y de grupo. ¡Así sea!

Todos los nunca se llegan…

Posted in Asamblea Legislativa, Gobierno, Partidos Políticos, Sistema Judicial on junio 19, 2011 by Renán Alcides Orellana

La sentencia de La Rochefoucauld “La vida tiene retornos crueles” viene hoy, como anillo al dedo, a ciertos políticos y funcionarios públicos que, desesperados, comienzan a sentir la pérdida de los privilegios, las prebendas y los abusos de poder que, durante mucho tiempo, han promovido en perjuicio de la dignidad e inteligencia de los salvadoreños.

Será el “retorno cruel” para ellos volver a la “llanura”, ya sin el respaldo del poder y el dinero para chantajes y extorsiones políticas; y lo peor, con el agravante de haber cosechado el desprestigio y la indignación del Pueblo Salvadoreño. Lástima, por la triste herencia que harán a su familia. “Todos los nunca se llegan”, dijo alguien. Y si hasta Napoleón (que es mucho decir) tuvo su Waterloo, nada extraño será que, a corto plazo, los malos políticos, con mínimas excepciones, tengan también el suyo aquí, por el abuso de poder, la explotación/expoliación del Pueblo y el manoseo de la cosa pública.

Es el Pueblo con sus pasos de pie grande que, hoy por hoy, ha despertado y, gracias a la capacidad jurídica y honestidad de los Cuatro Magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ): José Belarmino Jaime, Florentín Meléndez, Sidney Blanco y Rodolfo González, ahora sí siente que llega la esperanza y, con ella, las verdadera reivindicación a la que tiene derecho y que antes le fue negada. Por eso, hay marcado respaldo popular a las resoluciones de la Sala de lo Constitucional, contrario al repudio creciente contra los Órganos Legislativo y Ejecutivo, contra el resto de la Corte Plena y sus seguidores interesados, por sus medidas y acciones antipopulares.

Desde hacía unos meses ya había señales, pero el vaso rebalsó contra estos funcionarios el 2 de junio, cuando, por decires, el presidente de ARENA creyó que venía la Ley de Amnistía y angustiado (¿?) “voló” a ordenarle a su jefe de fracción que a su vez ordenara a sus diputados votar por el Decreto 743, y que consiguiera los votos de las otras fracciones. Y lo logró, como logró también -por gestiones previas- que la orden llegara velozmente hasta el Ejecutivo, para una sanción también “flash”, sin las debidas revisiones y ordenando, además, la publicación en el DO, con fecha y texto dudosos. Según ellos, el Decreto 743 amarraría a la Sala de lo Constitucional, para que no emita sentencias que afecten los intereses de las cúpulas partidarias. Pero, el nefasto Decreto 743 es rechazado, mayoritariamente y con ira, por las organizaciones de la sociedad civil y, especialmente, por el grueso de la población honrada.

Hoy, visto el caos causado por la promulgación del antipopular e inconstitucional Decreto 743, todos se tiran la pelota. Nada de eso: del génesis, la promoción, la aprobación, la sanción y la publicación a tiempo record de dicho decreto, tienen responsabilidad compartida: las cúpulas de los todos los partidos políticos, el Ejecutivo y algunos Magistrados de la CSJ. Los tiempos sí han cambiado; por tanto, seguir atentando contra la inteligencia de los salvadoreños, como ha sido costumbre de parte de los malos políticos, será, sin duda, precipitar su ya inevitable suicidio político. Todos los nunca se llegan… y, como bien sentenciaban los sabios abuelos Lencas, atrás viene quien arrea…! (RAO).

Justa indignación de todo un pueblo honesto.

Posted in Asamblea Legislativa, Gobierno, Partidos Políticos, Sistema Judicial on junio 6, 2011 by Renán Alcides Orellana

Imposible ocultar la condena total de los salvadoreños honestos a la barrabasada antipopular del decreto contra los 4 Magistrados de la Sala de lo Constitucional.

Aunque ya no sorprende la actitud (iniciativa de Ley y aprobación) de los diputados de ARENA, PDC, PCN Y ARENA, al fin que es de sobra conocido su interés por seguir abusando y esquilmando al heroico pueblo salvadoreño, lo inevitablemente condenable es la actitud entreguista del Ejecutivo, al sancionar precipitadamente el infame decreto, sin el debido análisis jurídico que le faculta la Ley.

Pero es cierto, esta es una real y hermosa coyuntura, hacia la conquista del verdadero sendero democrático, denunciando y combatiendo la demagogia, el abuso de poder y el irrespeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños. Para esta tarde se ha convocado a una verdadera demostración de repudio popular, en el redondel a Monseñor Romero de la plaza del Salvador del Mundo. Será seguir el ejemplo de los jóvenes que el viernes, pocas horas después del infame decreto, llegaron a protestar frente a casa presidencial. Bien por ellos y su conciencia democrática…

Y por el lado del Frente, ¿habrá reivindicación de su cúpula ante la demanda del pueblo entero? “Ya no más incoherencia acomodaticia con los enemigos políticos del pueblo”, parece ser el reclamo total del pueblo honesto, esperando que contribuya verdaderamente a una salida valiente y de verdadero compromiso popular.

Impulsar una derogatoria urgente del decreto sería conveniente medida, si se quiere detener esta avalancha de indignación que gravita a nivel nacional. Al fin que investigaciones periodísticas confirman que hay diputados firmantes del decreto, “arrepentidos” y considerando dar su voto
si hay una propuesta de derogatoria.

Y algo importante, hacer público también el apoyo total y definitivo a los Cuatro Magistrados: Jaime, Meléndez, Blanco y González, así como una actitud vigilante y de denuncia ante posibles atentados a su integridad personal y profesional. (RAO).