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¿Y así cómo? Con tanto evasor…

Posted in Como decíamos ayer..., Gobierno, Opinión on mayo 13, 2015 by Renán Alcides Orellana

Ninguna sorpresa para la población salvadoreña, las recientes informaciones oficiales, sobre gran cantidad de personas, naturales y jurídicas, que por años han venido -vienen- evadiendo impuestos, en perjuicio directo de la población. Sorpresa fue sí, que el Gobierno, por primera vez, lo revelara tan ampliamente; y más aún, que algunos de los mal llamados grandes medios lo publicaran, aunque a lo mejor contra su voluntad.

Con fecha 6 de mayo/2015, el Ministerio de Hacienda “en uso de las facultades que le otorgan los artículos 277 y 277-A del Código Tributario”, hizo pública “la información de los deudores del Estado al 14 de abril de 2015”, un documento que, como dato relevante, revela el nombre de 12,519 deudores del fisco, entre personas naturales y jurídicas, generando una Deuda Tributaria por un monto de $210,554,397.07…y otras importantes informaciones, sobre la innoble práctica de evasión de impuestos contra el Estado. Es claro que no todos son morosos totales: hay adeudos, resoluciones, sentencias y fallos…

Independientemente de si el informe, los nombres, las cifras y la cantidad de deudores (personas naturales y jurídicas), sean correctos -que de seguro lo son- punto de honor de este columnista es señalar el perjuicio, inhumano y antipatriótico, de los evasores, porque la falta de esos ingresos repercute, de manera directa, en la población, Y por eso duele, y mucho, la impotencia del pueblo en lo jurídico-social, al no poder exigir que algo, o alguien, promueva acciones reales que hagan efectivo el justo pago de sus impuestos, a quienes les corresponde hacerlo.

Pero, no. Por el contrario, la inmediata y airada reacción de los sectores poderosos -poderosos únicamente en lo económico, porque el poder es del pueblo- no se hizo esperar. Se acusó al Ministerio de Hacienda de incapaz como recaudador y, lo más grave, también se le acusó de difamación en perjuicio de los empresarios. Pero también, como aceptando los señalamientos, tanto la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y la Cámara de Comercio, de inmediato ofrecieron a sus agremiados la contratación de abogados, para su defensa. El Titular de Hacienda, Carlos Cáceres, rechazó las declaraciones de los sectores empresariales, negó que existiera una amenaza y menos ánimo de perjudicarles y que denunciar a los evasores es “un recurso para evitar la evasión fiscal…” y una acción legítima que, por ley, debe hacerse cada año.

La evasión fiscal es una práctica antigua de esos sectores, una vieja historia que se ha venido construyendo y que, como secreto a voces, quizás sólo los propios evasores no se den cuenta de que el pueblo sabe de ellos, aún cundo -producto del sistema- nadie hasta hoy se haya animado a evidenciarlos. Mientras siga campante la evasión/elusión en el país, las carencias y estados de pobreza no disminuirán, como lo desea la población honrada. Ese dinero “auto embolsado” de manera inhumana, contribuye a que falten medicinas en los hospitales; evita el mejoramiento integral del sistema escolar; debilita o niega recursos para impulsar las políticas de seguridad y apoyar a sus ejecutores; afecta los sistemas de pensiones y de transporte; e impide impulsar el sistema de carreteras y caminos vecinales, entre otros…

La población honrada desearía a que, al más corto plazo, estas carencias y urgencias fueran solventadas…pero, la población misma se responde: ¿Y así cómo? Con tanto evasor…! (RAO).

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Aquellas inolvidables páginas literarias…

Posted in Historia, Literatura, Opinión, Periodismo on enero 31, 2015 by Renán Alcides Orellana

Las páginas literarias de mediados del siglo pasado y un poco más, fueron hermosos tiempos del Periodismo Cultural. Un día, sin decir agua va, los llamados grandes medios de comunicación impresos, dejaron atrás una estela de verdadero servicio socio-cultural, cuando, casi de manera simultánea, clausuraron sus tradicionales paginas o suplementos literarios de los fines de semana. Una trayectoria de varias décadas, que satisfacía los afanes de los creadores y las aspiraciones de los amantes del arte y la cultura. Ahora, como entonces, solo subsisten el suplemento Tres Mil, bajo la responsabilidad del poeta Mauricio Vallejo y Trazos Culturales, a cargo de otro poeta, Néstor Martínez, ambos en Diario Co Latino. Disculpas, por las omisiones involuntarias.

Aquel Periodismo Cultural, que venía desde hacía muchas décadas, contribuía al desarrollo socio-cultural-educativo del país. Eran las páginas literarias de los principales periódicos: Filosofía, Arte y Letras y El Magazine de El Diario de Hoy; Revista Dominical de La Prensa Gráfica; Sábados de Diario Latino; Página Literaria sabatina de Tribuna Libre, todas acertadamente conducidas por excelentes escritores, algunos mencionados a continuación, indistintamente del medio: Luis Mejía Vides, José Enrique Silva, Ricardo Trigueros de León, Juan Felipe Toruño, Luis Fuentes, Rolando Elías y Serafín Quiteño, entre otros. Deleite del espíritu de todas las edades, yo las releía con fruición en mi niñez-adolescencia, allá en mi natal Villa El Rosario, al norte de Morazán. También, aunque de vida efímera, hubo páginas y colaboraciones desinteresadas y de mucho valor, casi siempre sin remuneración para los artistas que las mantenían. Una quijotada, por amor al arte. Por espacio y tiempo, imposible una referencia completa de todos los medios y paginas literarias, de entonces y de toda época.

Hoy, aquellas páginas, que antes eran surtidores de expresiones artísticas, son apenas recuerdo. A veces, pasan totalmente desapercibidas. Y cuando no, sin informaciones de importancia, en las ediciones de cada día, son apenas remedo de aquellas páginas, con rellenos casi al final del periódico, entre amplias informaciones de espectáculos, por no dejar de poner algo que parezca cultural (informar sobre arte y literatura no les es rentable). Hay excepciones, pero son mínimas, en suplementos o en ediciones de revistas en las que, si bien hay expresiones culturales, casi siempre son superadas por artículos de tijera; es decir, de publicaciones importadas. La oportunidad para los poetas y escritores, ha sido reducida a mínima expresión. Existen espacios cautivos de algunos columnistas culturales, quienes -como debe ser- lo logran a base de capacidad y aceptación popular, por su profundidad y credibilidad.

A partir de los años sesenta, ajenas a los grandes medios, inapropiadamente llamados grandes (la grandeza no se mide por el potencial económico ni por la gran cantidad de páginas), ya radicado en San Salvador conocí varias de las revistas y paginas literarias existentes. También fui colaborador de algunas. Hasta mis recuerdos, en los primeros meses de aquellos años y en los setenta, circularon: la Revista Gallo Gris, dirigida con gran calidad por el poeta Oswaldo Escobar Velado; Vida Universitaria y La Pájara Pinta, órganos literarios de Extensión Universitaria de la Universidad de El Salvador(UES); la Revista Tastalutz, del Círculo Universitario Oswaldo Escobar Velado, del cual formé parte; la Página Literaria de la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES), de cuya plana de redacción también formé parte; la Página del Taller Francisco Díaz, mantenido por el grupo del mismo nombre; El Gato en el Mundo, de Diario El Mundo y otras. También, mucho después, bien como parte del Suplemento Tres Mil o como hojas sueltas, hubo páginas a cargo de escritores o grupos literarios, como La Iguana en Flor, mantenida por el poeta Rafael Mendoza; Signo Más que mantuvimos el poeta Ramón Pacheco y yo; La Salamandra, La Quincena, Cinco Negritos, y muchas más…

Pero en fin, el golpe fue dado con el cierre de las páginas literarias de antaño, apenas convertidas ahora en triste recuerdo. Pero, se sobrevive. Y por lo mismo, merecen reconocimiento quienes, contra lo ingrato del medio, mantienen espacios literarios impresos a base de esfuerzo, dedicación y amor al arte. Y tales esfuerzos seguirán, porque, pese a los avances vertiginosos de la comunicación literaria digital, la literatura impresa no pasará -son complementarias- y así, tanto para el legendario lector como para el acucioso de hoy -lector de ambas- sería imposible dejar de disfrutar el olor a tinta fresca y el susurro inspirador del papel; sobre todo, si la escena es complementada con una humeante taza de café… (RAO).

“También les construiremos el río…”

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Información, Opinión, Partidos Políticos on enero 26, 2015 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”

A poco más de un mes para las elecciones de alcaldes y diputados 2015-2018, el 1 de marzo, los candidatos se vuelven -cosa rara- muy creativos. O los vuelven creativos sus asesores. Sus promesas de campaña, tan sorpresivas -a veces- por presentar irrealizables ofertas, ya saturan el ambiente electoral, después de que, a partir del 1 de diciembre, han sido “autorizadas” por el TSE, aunque estas acciones de propaganda se vienen dando ilegalmente -ninguneando al Código Electoral- desde hace ya muchos meses. Como en todo, valgan las excepciones.

En realidad, los anticipos propagandísticos -aunque los justifiquen “porque no se pide el voto”- ya no sorprenden. Han sido -son- parte del folklore electoral (folklore de los políticos que quitan seriedad a estas contiendas); pero, los anticipos seguirán, porque también son parte de la necesidad de ser reelectos o elegidos por primera vez. De ahí que tampoco sorprende ver que, ingenua o maliciosamente, todavía caen en el ya gastado cuento popular del político que, arengando en una plaza pública, hizo la oferta de “construirle un puente” a la comunidad. “Pero si no tenemos río…”, gritó alguien, con ira e indignación. “Pues también les construiremos el río”, gritó con seriedad politiquera el candidato.

¿Irreal, cuento ya fuera de tiempo o expresion en desuso…? Tal vez, pero en similares o de diversas maneras, este ejemplo de promesa electorera no está ausente en nuestro medio. Hasta puede resultar peor, cuando se siguen dando promesas de campaña que, por irrealizables, llevan un toque de malicia y engaño al público elector que al aceptarlas, ingenuamente, como válidas, es víctima del engaño, y si acaso llega a descubrirlo sera hasta que el candidato electo haya finalizado su periodo.

Por ejemplo, alguno viene ofreciendo construir hospitales en cada distrito de San Salvador (!!), sin importar la fuerte inversión; y olvidando, además, los tristes ejemplos recientes de su partido que demuestran poco aprecio a esta clase de obras, como en los casos de los hospitales de Maternidad y Zacatecoluca. Otro ofrece erradicar totalmente la violencia, aun cuando en anteriores periodos no ha dicho ni pío y, además, ¿cómo convencer que una sola persona y sus buenos deseos acabará con un problema tan grande, que conmueve a todo el país? Y alguien más ofreciendo que “pondrá su cara por ti” ¿Y eso que es? Como simbolismo suena lindo pero es irreal, tanto por la posición económico-social del candidato, como porque, realmente, no dice nada más que sonar bonito. ¿Y qué decir de los “rostros nuevos” de añejas edades, resolviéndolo todo?… Y así, tantas promesas huecas por irrealizables…

Otro tipo de casos resulta ofensivo para la población consciente. Aunque es un derecho ciudadano, refleja ignorancia y malicia juntas el promover un sistema hereditario, al estilo monárquico, cuando la afinidad sanguínea es único requisito para optar a altos cargos públicos: diputados o concejales. Y peor, si el candidato es propuesto “por influencia y presión de su padre u otro pariente…”. Estaría bien, si una justa y desapasionada evaluación mostrara que el “heredero político” cumple con los requisitos constitucionales, especialmente los de honradez e instrucción notorias. Además, no deja de ser decepcionante, y hasta rechazable, cuando el novato afirma que “su padre es su orientador político y que seguirá sus pasos”. ¡Dios guarde!

Nada que ver en contra de los candidatos y futuros funcionarios; se trata de la necesaria reflexión ciudadana sobre saber escogerlos, porque tiempo es ya de exigirles un desempeño con honestidad, transparencia, respeto, lealtad y real servicio a la sociedad. (RAO).

2015: No mas corrupción-impunidad.

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Gobierno, Opinión, Partidos Políticos on enero 12, 2015 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 12 de enero de 2015.

El nefasto binomio corrupción-impunidad ha sido -es- una de las peores lacras que deprime la vida y el bienestar de la población honrada, especialmente a la de mas bajos recursos. Un mal no privativo de El Salvador, porque se mueve universalmente, pero que, igual que en todas partes, afecta ostensiblemente su deficitaria economía y perjudica su imagen de país.

Si corrupción en general es “la práctica que consiste en hacer abuso de poder, de funciones o de medios para sacar un provecho económico o de otra índole” y si, particularmente, corrupción política es “el mal uso del poder público para obtener una ventaja legítima”, no hay duda de que El Salvador ha sido -es- triste escenario de esa práctica maligna y viciada. Y si, por su parte, la impunidad es “la circunstancia de no recibir castigo un delito o un delincuente”, la formula del acaboso está en ese binomio perverso, el círculo vicioso corrupción-impunidad.

Triste historia de larga data, desde siempre, pero que en las últimas décadas ha sido más ostensible por la denuncia oportuna, aunque casi siempre inútil. Así, todo mundo conoció los casos de: Fomiexport, Insepro/Finsepro, Crediclub, Credisa, ISSS, BFA, MSPAS, ANDA, MOP, OBC y otros. ¿Y qué pasó con esos tantos millones de dólares robados, desviados o mal invertidos? Están bien, gracias. En manos de unos poquísimos, en perjuicio inhumano de los muchos… y lo peor, con total impunidad en su mayoría, gracias irónicamente al “diligente, oportuno y efectivo accionar” de las correspondientes autoridades de turno.

La “justicia”, sin embargo, llegaba un día con la detención de algunos ahora ex funcionarios de niveles secundarios, solo para no parecer del todo ineficientes, para que no se diga. Hasta que se dio el caso Flores/Taiwán que, aunque secreto a voces, parecía destinado a la impunidad. Con ese caso del expresidente Flores (vale decir un caso muy cuestionado por la opinión pública, que denuncia dudoso manejo oficial), la historia parecía cambiar, pero algunos “intringulis” jurídicos que casi gritan favoritismo, han generado desconfianza hacia las instituciones respectivas (Juzgado y Fiscalía General de la República), tanto que -para ir a tono con el dicho popular- “cuando el río suena…” aparte de que el pueblo es sabio y la voz del pueblo -dice otra sentencia- es la voz de Dios…

Nada personal del columnista contra los indiciados de antes y de hoy, pero sí contra su mal accionar, porque -como burla imperdonable- la corrupción que generaron ha perjudicado -perjudica- a la mayoría de salvadoreños que un día, por aprecio y confianza, dieron su voto a favor de la gestión que les prometía alguien, que al final les falló a ellos y a la Patria. Les falló integralmente, cosa imposible de perdonar.

Al final de cada año todo mundo hace lo propio y se plantea buenos propósitos para el nuevo año que inicia; y, sobre todo, para generar la esperanza de que todo irá -tiene que ir- para mejor, tanto a nivel personal como social. En el aspecto personal, la búsqueda y el logro corresponden a cada quien; pero, a nivel político social, la denuncia y demanda de justicia contra el binomio perverso corrupción-impunidad, debe ser tarea colectiva; es decir, de la ciudadanía noble y honrada. Y es, además, tarea urgente y necesaria. Y eso significa comenzar desde ya, al inicio del nuevo año 2015… ¡Así sea! (RAO).

Allende, Neruda, (Pinochet).

Posted in América Latina y el mundo, Como decíamos ayer..., Opinión, Periodismo, Personajes importantes, Personal on diciembre 4, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 17 de noviembre de 2014.
Escrito desde Chile.

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Al fondo, Palacio de La Moneda.

 

A 40 años de la trágica y heroica muerte -asesinato político- del patriota chileno Salvador Allende, su espíritu revolucionario parece gravitar, intermitentemente, en el Palacio de la Moneda, aquí en Santiago. Igual, como contraste airado, la imagen de Pinochet como aferrándose a las paredes, para seguir golpeando el rostro de los chilenos libres.

Pero también, el espíritu de Pablo Neruda, como estrella mágica, conmueve al visitante con el excelso regocijo que da la poesía, no sólo aquí en La Moneda, sino en Chile entero. Todo es, sin embargo, según la convicción y principios ideológicos de cada visitante. Y yo, así percibo aquí la imagen de los tres, sintiéndome respetuosamente solidario con Allende y Neruda. Dolería si fuera realidad la ficción segunda -Pinochet intentando sobrevivir- como remanente sombrío.

Pero Chile no es sólo eso, es muchísimo más. La madrugada del viernes 7 de noviembre, llegué a Chile. Llegamos, porque como siempre me acompaña Leticia, mi compañera total. Horas después del arribo a Santiago, dos objetivos marcaban el obligado itinerario inicial: conocer de cerca La Moneda, palacio presidencial; y visitar “La Chascona”, residencia que fue de Pablo Neruda en Santiago (las otras dos casas del poeta están: una, en Isla Negra y la otra, “La Sebastiana”, en Valparaíso).

La Moneda está frente a una extensa plaza, en la que destaca la estatua del expresidente Arturo Alessandri (períodos 1920-1924; 1925; 1932-1938). El acceso a La Moneda es restringido, pero no en los contornos. Así pude apreciar, en el costado oriente, la puerta por la que fue sacado el cuerpo del expresidente Allende, horas después de su violenta muerte. Allende, presidente de la Unidad Popular (UP), por el Partido Socialista (PS), promovió la nacionalización de la banca privada, entre otros proyectos frustrados por su anticipada muerte. Frente al palacio, una edificación subterránea alberga al Centro Cultural La Moneda, con diversas manifestaciones del arte.

En cuanto a “La Chascona”, supe que: “Pablo Neruda empezó a construir en 1953 esta casa en Santiago, para Matilde Urrutia, su amor secreto de entonces. En su honor la bautizó “La Chascona” (en Quechua: despeinada), apodo que él le daba por su abundante y desordenada cabellera rojiza… El 23 de septiembre de 1973, días después del golpe militar que derrocó al presidente Salvador Alende, Neruda muere en la Clínica Santa María, en Santiago. “La Chascona” había sido objeto de actos de vandalismo. La acequia que tanto amó el poeta fue obstruida, con lo cual se inundó la casa y hubo que tender tablones sobre el barro para trasladar sus restos, ya que Matilde Urrutia insistió en que fuera velado ahí.

Posteriormente ella se esmeró en reparar los daños de la casa, que había construido junto a Pablo Neruda y siguió viviendo en ella hasta su muerte en 1985. En “La Chascona” se conservan entre otras colecciones una interesante pinacoteca, con obras de pintores chilenos y extranjeros. También hay una colección de tallas africanas en madera y otra de muebles y objetos del diseñador italiano Piero Fornasetti. Desde luego, están también los ambientes de Neruda, como su comedor, con la vajilla y cuchillería originales…”.

Sobre la dictadura de Pinochet, interrogo al amigo. “De esos nefastos malos recuerdos del dictador, prefiero no hablar”. Ni yo tampoco. Las dictaduras habidas en América Latina, siempre serán un mal recuerdo. Neruda será siempre una estrella mágica titilando sobre Chile.

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PUNTO Y APARTE. En Chile se promueve la educación gratuita y la excelencia académica en los niveles medio/superior. Y lo mejor, por demanda del sector estudiantil, que exige superación antes que promover el ocio y el conformismo…(RAO).

Dura realidad nuestra de cada día.

Posted in Asamblea Legislativa, Como decíamos ayer..., Información, Opinión, Partidos Políticos on septiembre 10, 2014 by Renán Alcides Orellana

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 8 de septiembre de 2014.

La sociedad salvadoreña transita espinosos caminos de convulsión social, casi sin esperanza de una “pronta y cumplida” solución. Diferentes factores contribuyen a la inestabilidad. Aunque algunos son propios de la realidad social, económica y cultural que enfrenta el país, la mayoría son del ámbito político, bien por la mala herencia de administraciones pasadas, el revanchismo partidario o el simple afán de llevar la contraria. Caso concreto, la Asamblea Legislativa.

Los debates y controversias son propios de los sistemas parlamentarios. Son los pesos y contrapesos de todo sistema democrático, que también permite una reflexión -seria y patriótica- especialmente de los distintos grupos parlamentarios, cuando un problema de nación urge de consensos para ser solucionado. Desde luego, es un derecho y una herramienta de sana administración, exigir claridad en los planteamientos de cada propuesta. Cumplido este requisito, toda “oposición constructiva” debe “ceder” un poco en su línea partidaria hasta lograr aprobaciones urgentes, en aras de contribuir a la solución de la problemática nacional. Una clara visión de nación.

Esa es una demanda que, como secreto a voces, hoy por hoy y de manera urgente, plantea la población no sólo a la Asamblea Legislativa, sino también a todas las fuerzas vivas del país. Comprensible porque, aparte de la crisis económica, hay una agobiante realidad socio-jurídica, por casos alarmantes -hasta hoy inéditos- de los cuales, como muestra, cito sólo tres: 1. La niñita Dariana Alexandra, de 5 meses de edad, muerta a golpes por su propio -salvaje- “padre”; 2. Los futbolistas, ahora ex seleccionados nacionales, contra quienes hay un proceso judicial por compra-venta de partidos internacionales; y 3. La captura de personas por trata de menores, para saciar la aberrante práctica de inescrupulosos personajes, mercaderes de la dignidad de jóvenes y niños. En esto, el Fiscal General, Luis Martínez, ha prometido “ir hasta el fondo” en las investigaciones y, de veras, la población honesta espera que así sea, capturando -sin que importen posición o clase- a quienes resulten culpables. Están en juego la doble moral y la incoherencia profesional de varias personas conocidas, algunas por su labor diaria en público entre cámaras y pantallas, según algunos medios de comunicación…

Los casos citados son apenas una brizna de un tejido social en descomposición, que, sin duda alguna, afecta a la ciudadanía laboriosa y honesta. Para contrarrestar esa avalancha que denigra a la niñez/juventud, y para la solución de tantos otros problemas, se precisa de un alto grado de verdadero patriotismo, más allá de los actos y desfiles conmemorativos a la Independencia, en este septiembre de copiosas lluvias.

Sin embargo, y con razón, todo mueve a pensar que, dadas las primeras muestras de la ya tradicional campaña adelantada (¡al carajo, como siempre, la Ley Electoral!), los políticos -con las escasas excepciones de siempre- estarán “muy ocupados” en su afán desmedido de conseguir más votos, porque al fin y al cabo eso es lo que importa; sobre todo, si la intención es volver a dirigir las “mareadoras” sesiones legislativas… Así que, para los problemas “de la paz en la dicha suprema”, ya habrá tiempo después. ¡Que así no sea!

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PUNTO Y APARTE. Sorprendente la facilidad con la que un diputado de la “oposición”, de mutuo propio y sin decir “agua va”, sustituye, de inmediato, a su suplente acusado de presuntos delitos. ¡Un verdadero ejemplo de auténtica democracia y de solidaridad partidaria…! (RAO).

Grandezas y miserias de nuestra literatura.

Posted in Historia, Literatura, Opinión, Periodismo, Personal on agosto 28, 2014 by Renán Alcides Orellana

La tradición literaria de El Salvador si no única, ha sido -es- fecunda. Su historia, a partir del S. XX, registra significativa cifra de poetas, escritores, periodistas, ensayistas, dramaturgos…, quienes con su obra han hecho trascender nuestra cultura, ahora reconocida casi mundialmente.

Prudente es omitir nombres, por lo exuberante de la nómina y para evitar injustas omisiones. Pero sí, es válido mencionar movimientos o grupos literarios, de los cuales hago memoria a partir de los años 40, lamentando algunas omisiones: Grupo Seis, Grupo Octubre, Círculo Universitario, La Generación Comprometida (de cobertura muy amplia), Los Cinco, Piedra y Siglo, La Masacuata, La Cebolla Púrpura, la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES), La Casa de Zacate, Comunidad de Escritores Salvadoreños (CES), Los Cinco Negritos, Vuelta de Hoja, Taller Francisco Díaz, La Quincena… de los cuales, algunos de sus miembros siguen vigentes con sus producciones. Todos, con las mínimas excepciones de siempre, han sido -son- testimonio de creciente madurez y creatividad literarias.

Desde mi niñez/adolescencia he sido asiduo lector. Aparte de la Literatura y los literatos del exterior, me atraía la buena Literatura nacional, de las distintas épocas y géneros. La cuestión era leer, leer con fruición y de manera sostenida. Libros y autores nacionales de calidad eran también favoritos, no sólo para adquirir conocimientos sino también para deleite del espíritu. Una bella manera de existir.

También era importante el Periodismo Literario que, viniendo de hacía muchas décadas, contribuía al desarrollo socio cultural del país. Desde muchos años antes, allá en mi natal Villa El Rosario, Morazán, leía con fruición las paginas literarias de las principales revistas y periódicos: Filosofía, Arte y Letras de El Diario de Hoy; Revista Dominical de La Prensa Gráfica y Sábados de Diario Latino, El Gato en El Mundo de Diario El Mundo, verdaderos espacios de calidad literaria, coordinados por plumas de prestigio, como Luis Mejía Vides, José Enrique Silva, Juan Felipe Toruño, Quino Caso, Serafín Quiteño, Ricardo Trigueros de León, Rolando Elías…

Aquellas páginas, que antes eran surtidores de expresiones artísticas, ahora son apenas espacios sin atractivo y, a veces, pasan totalmente desapercibidas. Sin información de importancia, son acaso remedo de aquellas páginas, con rellenos allá casi al final del periódico, por no dejar de poner algo que parezca cultural. Hay excepciones, pero son mínimas. Antes, aparte de las mencionadas, aunque de vida efímera, también hubo otras páginas, de plumas desinteresadas y de mucho valor, casi siempre sin remuneración para los artistas que las mantenían. Una quijotada, por amor al arte.

A partir de 1960, conocí varias de las revistas y paginas literarias nacionales existentes; y, con el tiempo, también fui colaborador de algunas En los primeros meses de ese año, supe de la existencia corta de la Revista Gallo Gris, dirigida con gran calidad por el poeta Oswaldo Escobar Velado; y después, Vida Universitaria y La Pájara Pinta, espacios literarios de Extensión Universitaria de la UES; la Revista Tastalutz, del Circulo Universitario Oswaldo Escobar Velado, del cual formé parte; la Página Literaria de la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES), en Diario El Mundo, de la cual también formé parte; La Iguana en Flor, página mantenida por el poeta Rafael Mendoza; y más acá, el suplemento sabatino Tres Mil de Diario Co Latino, dentro del cual se han mantenido páginas a cargo de escritores o grupos literarios. De todo lo anterior, de reconocida presencia sólo subsisten el suplemento Tres Mil, ahora bajo la responsabilidad de Mauricio Vallejo; y la página literaria Trazos Culturales a cargo del escritor Néstor Martínez. Ambos, parte integrante de Diario Co Latino. Hay sin duda, muchos otros espacios literarios, de no menor importancia, en revistas, separatas o páginas de universidades, organizaciones no gubernamentales (ONGs) de instituciones públicas y privadas. También, han sido -son- significativos algunos programas culturales en Radio y Televisión -valiosos por escasos- mantenidos por escritores y poetas, a veces sin mayor remuneración que la propia satisfacción.

En cuanto a la edición de libros, salvo casos en que se cuenta con la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) del esquema oficial, al resto les -nos- toca la auto publicación. Mucha entrega y poca -o ninguna- retribución, salvo la satisfacción de contribuir con el proceso bibliográfico del país.

En una entrevista con Marisol Briones, exquisita poeta y especial amiga, en su programa Cultura con vos en YSUCA, el jueves 21 de agosto, comentábamos los sinsabores y las vicisitudes del escritor salvadoreño, en su afán hasta quijotesco de publicar un libro. Hay esfuerzo, sacrificios y desvelos a veces incomprendidos, pero también, a cambio, mucha satisfacción. Esta, sin embargo, es ya como una inevitable tradición: con ligeras excepciones, los libros salvadoreños publicados por las más recientes generaciones, y que aparecen en los rincones menos visibles de algunas librerías, son creatividad, esfuerzo editorial y promoción de sus propios autores.
Sobre esta realidad conversamos con Marisol en su programa, aquella tarde-noche. Y la entrevista giró en torno al texto de una columna periodística mía: El dilema/odisea del escritor nacional (Diario Co Latino, junio 16/2014). “Porque ahí está dicho casi todo”-me dijo Marisol. El texto dice:

“El dicho popular “repicar, oficiar la misa y pasar la balanza”, para significar que alguien realiza todas las actividades (proceso) de un proyecto, parece ser una constante que define la labor del escritor salvadoreño, quien -valgan las mínimas excepciones- para dar a conocer su obra, la crea, se auto publica y se va por el mundo, casa por casa, de amigo en amigo, para poder promoverla y resarcir un poco -nunca toda- la inversión que hizo en la imprenta.

Y si -por esos milagros, en este caso inexistentes- el escritor lograra recuperar el total de lo desembolsado ¿quién le reconocerá la creatividad, el talento, la redacción a veces de años y, lo más grave, el esfuerzo personal para la divulgación y promoción de su libro? Además, del lento movimiento en las librerías. Con mínimas excepciones aquí, una quijotada saldo rojística…

Publicar un libro -toda vez que constituya verdadero aporte cultural- es un trabajo y un trabajo de especial importancia para el país; por tanto, si siendo ese aporte muy significativo, recibir respaldo oficial no es simple necesidad sino innegable derecho. Durante los últimos gobiernos -y casi siempre- una verdad culturalmente triste ha sido ver marginada la Cultura, como una cenicienta. Casos de grandes artistas –en este caso escritores- son fehaciente prueba de la indiferencia y fala del debido reconocimiento a grandes pensadores nuestros…”

Esto último es tan sólo una parte de las grandezas y miserias de los escritores salvadoreños, en su patriótico afán de promover la cultura, auto publicando sus libros y otras creaciones- concluimos el entrevistado y la entrevistadora. (RAO).