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En todas partes se cuecen…corrupciones.

Posted in América Latina y el mundo, Como decíamos ayer..., Información on junio 1, 2015 by Renán Alcides Orellana

La noticia sobre corrupción y capturas a nivel de la Federación Internacional de Futbol Asociado (FIFA) que, con amplio despliegue, recorrió el mundo la semana anterior, no ha hecho más que reconfirmar que esa práctica ominosa y sus favorecidos (los corruptos), se ha dado -se da- en todo tiempo y lugar.

Según la noticia del New York Times, 7 directivos de la FIFA y originarios de varios países, fueron capturados en el hotel Baur Aur Lac de Zurich, Suiza, el pasado miércoles, por requerimiento de los Estados Unidos, que desde hace muchos años los investigaba por fraude, extorsión y lavado de dinero. La cifra del ilícito se estima en Ciento Cincuenta Millones de dólares ($150.000.000); y, entre algunos de los capturados, se menciona a: Jeffrey Webb (Gran Bretaña); Eduardo Li (Costa Rica); Julio Rocha (Nicaragua); Eugenio Figueredo (Uruguay); Rafael Esquivel (Venezuela) y José María Marín (Brasil), y otros…

Aunque amaño es amaño sin importar la cifra, lo cierto es que la cantidad de la corruptela de la FIFA, lógicamente supera con creces la cifra que, recientemente, se atribuyó a supuestos amaños (venta de partidos) de los seleccionados salvadoreños, que fueron sancionados de por vida a no jugar fútbol. Pero en el fondo, son ilícitos iguales, porque más allá de los dólares estafados, también importa mucho reclamar el engaño con irrespeto a la noble afición futbolera, nacional e internacional.

Pero, independientemente del caso FIFA y otros similares en el futbol internacional, lo que queda al descubierto es el incalculable daño que hacen la corrupción y los corruptos, a nivel mundial. Y sobre todo, el manto de impunidad que, en la mayoría de los casos, los cubre, especialmente cuando se trata de peces gordos, ejemplo: FIFA. Ya surgirá por ahí -ojalá que no- la mano amiga, el intríngulis judicial o la orden de quién sabe quién, que mande a declararlos libres, por falta de mérito para la detención y enjuiciamiento. Y aquí no ha pasado nada…

Igualito a como, con mínimas excepciones, siempre ha ocurrido -ocurre- por estos lares. Aparte del fútbol, tantos casos de corrupción de funcionarios -aunque humana y visiblemente comprobados- son declarados libres de culpa, por arte de magia (Juzgado/Fiscalía) y, lo que es peor, a veces con el aval y por presión de sectores económicamente poderosos, cohonestadores de los grandes ilícitos. (Cohonestan la evasión/elusión, pero callan ante ilícitos como el de Flores/Taiwán y otros). Y, a veces, hasta algunos políticos y funcionarios se involucran en estos menesteres, pues -como dice Heleno Saña- “…todo está en manos de burócratas y funcionarios, cuyo único mérito es el de tener en un bolsillo el carnet de partido político adecuado…”.

Pero, y los pequeños que robaron una vaca ¿quién por ellos? Les otorgan penas, a veces más allá de lo legítimo, pero -dicen- es en el marco de la “pronta y cumplida justicia”. Bien lo sentenciaba, reclamando, Monseñor Romero -ahora insigne Beato Romero- cuando comparaba a la justicia con la culebra que solo pica al descalzo. Concepto que también pondera el Papa Francisco. Para erradicar la corrupción/impunidad, todo el que infringe la ley debe pagar lo justo, según le corresponda una vez tipificado el delito, para que, como dice otro dicho popular: o todos en el suelo o todos en la cama…

Particularmente en El Salvador, el caso destapado de la FIFA hay que celebrarlo y, sobre todo, aprovecharlo para imitación sana en el combate a la corrupción, porque más allá de los amaños deportivos, aquí hay pendiente -aunque con visa de impunidad- una serie de casos emblemáticos que, en las últimas décadas, han afectado intereses personales, familiares y empresariales. Para el salvadoreño honesto y laborioso no pueden ser motivo de olvido, aunque algunos todavía gozan de impunidad, los casos de: Fomiexport, Crediclub, Insepro/Finsepro, Abono de Japón, ANDA, BFA, ISSS, CREDISA, MOP, MSPAS, OBC… hasta el tristemente célebre caso Flores/Taiwán, y tantos otros…

Por respeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños, digno y justo es comenzar -o continuar, según los casos- la investigación/sanción de aquellos casos que -producto de la corrupción- afectaron el desarrollo social y de la infraestructura nacional; y retomar o desentrañar los actuales casos -públicos y privados- que además de antipopulares por depredadores, afectan desfavorablemente la imagen del país. (RAO).

¡Beatificación/Canonización!

Posted in Como decíamos ayer..., Historia, Personajes importantes on mayo 25, 2015 by Renán Alcides Orellana

En el marco de un desbordamiento humano, se dio el estallido espiritual: ¡la beatificación/canonización de Monseñor Romero! Fue el pasado 23 de mayo. Una indescriptible multitud (sin distingos de raza, credo, idioma…) venida de todos los rumbos del planeta, se hizo una con la gozosa población salvadoreña, para celebrar, unificadas, el singular acontecimiento. Y -coincidencia feliz- el acto se realizó en la Plaza del Divino Salvador del Mundo, patrono de El Salvador.

Independientemente de los pormenores de la -extraordinaria-celebración en sí, lo que importa es profundizar en el legado de singular dimensión, expresado en el acto: Vida (Ejemplar), Pasión (Sacerdocio), Muerte (Asesinato) y Beatificación (Santificación) del Obispo Mártir, una trayectoria humana/sacerdotal inspirada en su vocación de enunciar el Evangelio, denunciar las injusticias y de hacer vida su opción preferencial por los pobres. Desde luego, estas características, propias de un verdadero misionero, no podían ser aplaudidas por el sistema oligárquico-represivo y excluyente, que durante décadas ha padecido El Salvador.

Por el contrario, incomodó tanto al sistema la demanda de justicia y de respeto a los derechos humanos de Monseñor Romero, que se ordenó su muerte. Y un día, el 24 de marzo de 1980, manos asesinas al servicio del poder político-económico, perpetraron el horrendo crimen del Arzobispo Romero. Testimonios verbales, documentos, la auto aceptación y acusaciones directas de algunos implicados y, especialmente, los señalamientos de la Comisión de la Verdad, mencionan como autor intelectual al mayor del ejército Roberto d’Aubuisson y como coordinador de los autores materiales al capitán Álvaro Saravia. Hubo, además, encubridores y cómplices. Era urgente acabar con el “intruso” a sus acciones antipopulares y de explotación, y lo mataron. Y ese día, instigadores/patrocinadores, los autores intelectuales y materiales, los encubridores y los seguidores por conveniencia, celebraron con champan la gran hazaña “haga patria, mate un cura”… terminaban -según ellos- las peroratas del cura comunista, a quien su pueblo llamaba -acertadamente- “la voz de los sin voz”…

Pero no. Si bien entonces parecía nuevo triunfo de la palabra del poder sobre el poder de la palabra, como se había estilado durante los regímenes militares, en el caso de Monseñor Romero el tiempo ha dicho no. Lejos de la torpeza que le endilgaba el calificativo de comunista, la palabra de Monseñor Romero es hoy -a la luz del Evangelio- más profética que nunca: impulsa hacia la liberación de las clases más desposeídas y a promover la justicia, mediante el respeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños…

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Sin embargo, 35 años después del horrendo asesinato, y cada vez más cerca el día de su Santificación, la figura de Monseñor Romero sigue siendo víctima de rechazo y hasta de denuestos -aunque en grado mínimo- de quienes, mediante el poder ideológico-económico, quieren seguir ejercitando el estado de cosas contra el pueblo, que Monseñor Romero tanto denunciaba y que fue la razón que lo llevó a la muerte. Y con ellos, están también sus seguidores, por conveniencia económica o compromiso político partidario, aun cuando sean personas de baja condición social y, para más, autonombrados católicos…

Aparte de la feligresía católica, y también de la población nacional y mundial no católica pero amante de la paz y la justicia, que asistió gozosa al acto de beatificación, las oposiciones descalificando la vida y obra de Monseñor Romero, futuro Santo salvadoreño, sin duda seguirán. Y es su total derecho a disentir. Sólo que a la verdadera feligresía católica y al resto de ciudadanos, les será difícil entender la coherencia cristiano-católica de aquellos, si al visitar el tempo dan la espalda, con no disimulada ira, al nuevo Santo de América… (RAO)

¡23 de Mayo!

Posted in Como decíamos ayer..., Personajes importantes on mayo 19, 2015 by Renán Alcides Orellana

¡Va llegando la hora! Dicho mejor, ¡ha llegado la hora! Sábado 23 de mayo de 2015, tiempo irreversible para que -al fin- se realice el acto de beatificación/canonización de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, vilmente asesinado el 24 de marzo de 1980. Un acto de distinción para El Salvador que -todavía contra el odio de algunos- hace justicia a la personalidad cristiana de un hombre de oración y de fe, fundamentalmente expresadas en su lucha por la justicia y su opción preferencial por los pobres.

Nunca nadie dudó de la identidad de los autores, intelectuales y materiales, de tan abominable asesinato (premeditación, alevosía y fuerza física superior), después de que la Comisión de la Verdad diera a conocer sus nombres, que -junto a otros valiosos testimonios verbales y escritos- fueron divulgados, a nivel internacional: Marino Samayoa Acosta, el francotirador, siguiendo órdenes del capitán Álvaro Saravia, quien a su vez cumplía órdenes del mayor del ejército Roberto d’Aubuisson. Desde luego, aunque anónimamente, también existieron los encubridores y aquellos que -por cuestiones ideológicas o por obedecer lineamentos político-partidistas- cohonestaron el horrendo crimen, a pesar de sus propalados “principios” religiosos.

Ahora, a pocas horas para la beatificación/canonización de Monseñor Romero, fácilmente se perciben emociones encontradas en la sociedad salvadoreña: por un lado, la inmensa mayoría celebrando, con total regocijo, el acontecimiento que hace honor a quien fue martirizado por enunciar el Evangelio y denunciar las injusticias; y por el otro lado, la minoría -sobre todo una parte autonombrada católica- que siempre expresó rechazo y odio visceral al mensaje de Monseñor Romero, odio que ha de ser peor ahora, cuando se vuelve irreversible su elevación a los altares. Cabe imaginar la coherencia cristiana ¿? de este sector ante la imagen del nuevo Santo, a la hora de su visita al templo…

Quienes conocimos, aunque quizás en mínima parte, la personalidad de Monseñor Romero -yo le conocí en San Miguel (1947), cuando él coordinaba la catequesis para niños en Catedral y luego, años después, el 31 de mayo de 1994, fui uno de los testigos ante el Tribunal que instruía “la causa de su canonización del Siervo de Dios, Monseñor Oscar Arnulfo Romero”- podemos dar fe de una trayectoria honesta -con coherencia cristiana- como persona y como sacerdote, virtudes que sus enemigos gratuitos le negaron, por pasionismo ideológico. Desde su ordenación en Roma como sacerdote, hasta su labor pastoral como Arzobispo, fueron evidentes su vocación sacerdotal, su entrega pastoral y su afán de servir a los más necesitados.

Contra las voces y actitudes en contra de la beatificación -voces de suyo respetables, por su derecho a disentir- se espera que la celebración sea un acto de sabor popular; esto es, participativo y del pueblo, como lo hubiera deseado el Arzobispo Romero. Porque ahora, todo mundo que antes lo satanizó -políticos, algunos medios de comunicación, grandes empresarios, militares, laicos…- intentan falsamente ponderar las virtudes de Monseñor, hasta promover la marginación, espiritual y artística, de quienes, verdaderamente, fueron sus testigos y acompañantes, aún en las horas de mayor sacrificio y riesgo de muerte.

En realidad, la próxima beatificación/canonización de Monseñor Romero, debe ser un acto nacional de todos los salvadoreños; y universal de todas las personas amantes de la paz y la justicia. Será San Oscar, San Oscar Arnulfo… o San Romero de América, como su pueblo ya lo había santificado desde mucho antes, como siguiendo la nominación que le diera el obispo-poeta, don Pedro Casaldáliga. Como sea, importará la elevación a los altares de un hombre/nombre, auténticamente salvadoreño, llevado al martirio por el “odio a la Fe” y que ahora, resucitado en medio de su pueblo, seguirá siendo guía y voz de los sin voz… ¡Así sea! (RAO).

¿Y así cómo? Con tanto evasor…

Posted in Como decíamos ayer..., Gobierno, Opinión on mayo 13, 2015 by Renán Alcides Orellana

Ninguna sorpresa para la población salvadoreña, las recientes informaciones oficiales, sobre gran cantidad de personas, naturales y jurídicas, que por años han venido -vienen- evadiendo impuestos, en perjuicio directo de la población. Sorpresa fue sí, que el Gobierno, por primera vez, lo revelara tan ampliamente; y más aún, que algunos de los mal llamados grandes medios lo publicaran, aunque a lo mejor contra su voluntad.

Con fecha 6 de mayo/2015, el Ministerio de Hacienda “en uso de las facultades que le otorgan los artículos 277 y 277-A del Código Tributario”, hizo pública “la información de los deudores del Estado al 14 de abril de 2015”, un documento que, como dato relevante, revela el nombre de 12,519 deudores del fisco, entre personas naturales y jurídicas, generando una Deuda Tributaria por un monto de $210,554,397.07…y otras importantes informaciones, sobre la innoble práctica de evasión de impuestos contra el Estado. Es claro que no todos son morosos totales: hay adeudos, resoluciones, sentencias y fallos…

Independientemente de si el informe, los nombres, las cifras y la cantidad de deudores (personas naturales y jurídicas), sean correctos -que de seguro lo son- punto de honor de este columnista es señalar el perjuicio, inhumano y antipatriótico, de los evasores, porque la falta de esos ingresos repercute, de manera directa, en la población, Y por eso duele, y mucho, la impotencia del pueblo en lo jurídico-social, al no poder exigir que algo, o alguien, promueva acciones reales que hagan efectivo el justo pago de sus impuestos, a quienes les corresponde hacerlo.

Pero, no. Por el contrario, la inmediata y airada reacción de los sectores poderosos -poderosos únicamente en lo económico, porque el poder es del pueblo- no se hizo esperar. Se acusó al Ministerio de Hacienda de incapaz como recaudador y, lo más grave, también se le acusó de difamación en perjuicio de los empresarios. Pero también, como aceptando los señalamientos, tanto la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) como la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) y la Cámara de Comercio, de inmediato ofrecieron a sus agremiados la contratación de abogados, para su defensa. El Titular de Hacienda, Carlos Cáceres, rechazó las declaraciones de los sectores empresariales, negó que existiera una amenaza y menos ánimo de perjudicarles y que denunciar a los evasores es “un recurso para evitar la evasión fiscal…” y una acción legítima que, por ley, debe hacerse cada año.

La evasión fiscal es una práctica antigua de esos sectores, una vieja historia que se ha venido construyendo y que, como secreto a voces, quizás sólo los propios evasores no se den cuenta de que el pueblo sabe de ellos, aún cundo -producto del sistema- nadie hasta hoy se haya animado a evidenciarlos. Mientras siga campante la evasión/elusión en el país, las carencias y estados de pobreza no disminuirán, como lo desea la población honrada. Ese dinero “auto embolsado” de manera inhumana, contribuye a que falten medicinas en los hospitales; evita el mejoramiento integral del sistema escolar; debilita o niega recursos para impulsar las políticas de seguridad y apoyar a sus ejecutores; afecta los sistemas de pensiones y de transporte; e impide impulsar el sistema de carreteras y caminos vecinales, entre otros…

La población honrada desearía a que, al más corto plazo, estas carencias y urgencias fueran solventadas…pero, la población misma se responde: ¿Y así cómo? Con tanto evasor…! (RAO).

Se fueron adeudando la Ley del Agua.

Posted in Como decíamos ayer..., Partidos Políticos on mayo 7, 2015 by Renán Alcides Orellana

Con el título ¡Agua!, en mi columna periodística No. 27 (Diario Co Latino, noviembre 10/2014), denunciaba que días antes, el jueves 30 de octubre, “la derecha legislativa descarnó las intenciones privatizadoras (del agua), al negar los votos al dictamen favorable No.76, que ratificaba la reforma constitucional por el Derecho Humano al Agua y la Alimentación”. Pero, quedaba una esperanza: que se ratificara antes de finalizar la legislatura 2012-2015; es decir, la que acaba de finalizar, apenas la semana pasada.

Pero, no. Un nuevo dictamen favorable de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales (Reforma al Art. 69 Cn.), fue llevado al pleno legislativo, en la sesión plenaria No. 144 del 28 de abril pasado, precisamente dos días antes de que terminara sus gestiones la legislatura 2012-2015. Nuevamente no se logró la ratificación, por la clara negativa de los partidos ARENA y PCN. Y otra vez, las organizaciones asistentes a la plenaria exigiendo la ratificación, tuvieron que retirarse ya avanzada la noche, con ira reprimida y visibles muestras de frustración. Nadie sabe si la negativa responde a intereses personales o de grupo; pero, lamentablemente, muchos de los actos del ámbito político -no sólo este- todavía obligan a que Juan Pueblo piense -como en Hamlet- que “algo huele a podrido en Dinamarca”.

La reforma al Art. 69 de la Constitución de la República, había sido aprobada con 81 votos, el 19 de abril de 2012, estipulando y reconociendo como “derecho humano” el derecho al agua y la alimentación. Sin embargo, las bancadas de derecha se retractaron y postergaron la aprobación. Con argumentos débiles, la derecha legislativa impuso la negativa. Por ignorancia o malicia -o por ambas- los diputados Edilberto Hernández (ARENA) y Mario Ponce (PCN), intentando confundir, reiteraban que el contenido de la reforma ya lo estipula la Constitución en su Art. 117; pero no, porque elementalmente se entiende que este artículo estipula algo de forma e importante, pero no de profundidad humana: “Art.117. Es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente, para garantizar el desarrollo sostenible…” (y termina señalando el interés de protección y conservación y prohibiciones, sin mencionar el derecho humano al agua).

Pero la Reforma al Art. 69, si lo menciona, cuando establece: “El agua es un recurso esencial para la vida; en consecuencia, es obligación del Estado aprovechar y preservar los recursos hídricos y procurar su acceso a los habitantes”. Huelga aclarar la abismal diferencia, por obvia. Y por eso, los efectos de contendido social por la no ratificación de la reforma, no son tan simples. Cuestión de considerar la grave crisis que, por causa del precioso líquido, padece el país, especialmente evidenciada en la falta de acceso al agua potable de millares de personas, aparte del alto y lamentable grado de contaminación, a nivel nacional.

El recurso hídrico en general es un “bien común” y, por tanto, su importancia es integral para la sociedad. Por lo mismo, no puede aceptarse por inhumano, cualquier intento de volver discriminador el uso del recurso agua. De ahí que, ajeno a tendencias ideológicas y sin pasionismo político, es lógico pensar que toda legislación busca honrar el recurso agua, como derecho humano, como bien público y como elemento de sanidad ambiental.

Tanto los diputados que, de veras, se fueron, como los que continúan, son responsables de la no ratificación en este período; unos, por haber negado los votos; y lamentablemente los otros, los del voto afirmativo, por ser corresponsables todos, como miembros de un cuerpo colegiado. (RAO).

Se ven cosas…

Posted in Como decíamos ayer... on abril 26, 2015 by Renán Alcides Orellana

… y son esas “cosas” lamentables que, por evidentes y de fácil comprensión, afectan la dignidad e inteligencia de los salvadoreños, aparte de la manera desconsiderada y anti popular que se dan, precisamente, en momentos muy difíciles para el país. Y lo peor, la mayoría de veces, producto de la malicia y la irracionalidad sin coherencia, de quienes las generan.

No se trata aquí de señalar injustamente a personas y casos de cosas que, hoy por hoy, inquietan a la población laboriosa y honesta, como para activar más el fuego de la crisis integral, que afecta el tejido social de la Nación. Por el contrario, se trata de llamar la atención y cuestionar conductas y actitudes que, por el bien del país, todavía son factibles de corregir y evitar, atendiendo el reclamo justo y necesario de la población.

Inquieta a la ciudadanía, por ejemplo:

… que el caso Francisco Flores, por el millonario desvío de fondos donados por Taiwán para programas sociales, pueda quedar impune. Y que, para aumentar la burla al pueblo, los millones de dólares sigan siendo piñata feliz para el indiciado y “los destinatarios”. Mientras la Fiscalía no aclare la razón de ciertas omisiones y poca celeridad en el proceso -denunciadas y cuestionadas por organizaciones, medios de comunicación y las redes sociales- primará la voz del pueblo reclamando justicia contra Flores y sanción contra la Fiscalía, por proteger a quien hizo tanto daño a la población necesitada. El juez de Instrucción, Miguel García, mantiene vivas la esperanza y la aspiración de justicia, con diligencias que el anterior juez no quiso promover. Y, por su parte “los querellantes presentarán acusación formal (contra Flores) por el delito de lavado de dinero” (Co Latino, abril 23/15). A ver qué sucede…

… la petición de otorgar el privilegio -innecesario y a la vez inmerecido- de asignarle seguridad a cada diputado que dejará de serlo a partir de mayo. Independientemente del costo para el escaso bolsillo del pueblo, no está claro de quién se les quiere proteger, si algunos ni siquiera se dejaron ver durante el período que termina y, de seguro, más que ellos están en riesgo vital los salvadoreños todos, honrados y laboriosos. A menos que -y ese es el reclamo de la población- más que seguridad personal, sea para atención personal y tareas del hogar. Ya se verá…

… la incoherencia humana y cristiana de algunos dirigentes y religiosos que contrario a su mensaje, que debiera ser ejemplo de bien y formador de buena conducta, su práctica no sólo es nula sino que hasta, con sorna, justifica sus malos pasos y el “yo no fui”, para seguir engañando a sus correligionarios y a su feligresía. Y lo peor, la manita super blandita a su favor…

… la falta de cuidado de algunos partidos políticos al presentar candidaturas que, al final, resultan ser de personas con señalamientos de acciones ilícitas. “Cada año hay por lo menos un caso…”, dijo un ciudadano al ser entrevistado sobre este tema. Cierto, Pero, ¿y el filtro necesario de la cúpulas partidarias, para evitar defraudar a su seguidores, electores y pueblo en general? A saber…

 

… que, con sentido profesional y de respeto a la conciencia popular y al bolsillo de los ciudadanos, los nuevos asesores legislativos –salvo excepciones- sean designados por capacidad y no por compadrazgo o por no haber sido reelectos como diputados en las pasadas elecciones, como ha sido -es- hasta hoy. Ya la consolación partidaria o la afectuosa amistad no pueden mediar para cargos tan delicados.

Y, como decía cierto presentador internacional, “aún hay más…” (RAO).

Galeano, Grass y los nuestros…

Posted in América Latina y el mundo, Como decíamos ayer..., Historia, Literatura on abril 20, 2015 by Renán Alcides Orellana

La muerte de dos grandes de la Literatura y el Periodismo: Eduardo Galeano y Günter Grass, el pasado 13 de abril, ha conmovido no sólo a los sectores intelectuales del mundo, también a la sociedad en general.

Eduardo Galeano (3 de septiembre/1940-13 de abril/2015), escritor y periodista uruguayo, considerado “uno de los más destacados autores de Latinoamérica”, recibió doctorado Honoris Causa de la Universidad de El Salvador, durante su visita al país, en 2005; Günter Grass (16 de octubre/1927-13 de abril/2015), escritor y ensayista alemán, considerado “la conciencia crítica alemana”, Premio Nóbel 1999. Ambos fallecieron el mismo día, 13 de abril, cada quien en su país, al que tanto prestigio dieron. Hoy son dos de los grandes intelectuales idos, defensores de los derechos humanos.

galeano

Eduardo Galeano

Gunter-Grass

Günter Grass

Como dijera Rubén Darío a la muerte de Víctor Hugo “… el mundo pesa menos”, hoy todo ese mundo lamenta la partida de Galeano y Grass; y el pueblo salvadoreño en su mayoría, no ha sido la excepción, no ha sido indiferente. Y no podría serlo, porque en medio de esta convulsión social, política y cultural que agobia al país, las voces redivivas de los grandes luchadores salvadoreños, muertos por su demanda de justicia, son lenitivo que contribuye a la búsqueda de la paz, la tranquilidad y la armonía social.

Solo que -abismal diferencia- las -muchísimas- muertes nuestras fueron producto de la violencia irracional, ordenada por la oligarquía. Para ejemplo, dos figuras salvadoreñas de connotación universal: Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Roque Dalton son, entre otros muchos asesinados por su amor al pueblo (Anastacio Aquino, Farabundo Martí, Enrique Álvarez Córdova, Rutilio Grande, Juan Chacón…), dos salvadoreños prominentes, cuyo recuerdo, en mayo próximo, estará muy cerca de los salvadoreños: Monseñor Romero, por su beatificación/canonización, el día 23; y Roque, por el recordatorio anual de su nacimiento-muerte, en el citado mes. Los dos son de esa estirpe de salvadoreños fuera de serie que, a nivel nacional, lucharon por la justicia, aún a costa de su propia vida.

Aquí y ahora, su voz se vuelve, más que necesaria, urgente. Los caminos torcidos que duelen como país, aunque son triste herencia de muchas décadas atrás, deben ser reorientados en los aspectos social, económico, político y cultural, si de veras se quiere ser consecuente con los anhelos de paz y justicia, con los que soñó aquella generación de patriotas salvadoreños. Para eso, desde luego, se precisa retomar sus aspiraciones patrióticas, su conciencia popular y su entrega incondicional, para superar la citada crisis integral que, hoy por hoy, abate a la sociedad salvadoreña, honesta y laboriosa. Galeano y Grass allá, y Monseñor Romero y Roque aquí, son referentes de entrega y servicio, como guías para el humano comunicar.

Si bien esta responsabilidad es tarea de todos, también es cierto que, en gran medida, esa responsabilidad recae con mayor énfasis en las esferas oficiales, mediante la creación y ejecución efectiva de leyes apropiadas y, sobre todo, en el sano y eficiente manejo de la cosa pública, con total transparencia y ajenas a la corrupción. Aspiración atrevida por difícil, aunque no imposible si al interés personal y de grupo se antepone el interés colectivo, el bien común.

La llegada de nueva legislatura y concejos municipales (el 1 de mayo) podría ser la esperanza, si no fuera porque persiste la duda: con apreciables por escasas excepciones, el accionar de algunos políticos conocidos, deja mucho que desear. Y dejará más, si en adelante el pueblo salvadoreño, como un todo granítico, se los permite… (RAO).