EDICTO DEL SILENCIO

Renán Alcides Orellana

 

Ellos ordenan callar. Prohibido

es que la verdad sea demandada,

dicen que toda herida está cerrada

sin que valgan reclamos del herido.

 

Abiertas las heridas. Sin olvido

seguirán esperando la anhelada

disculpa como furia desatada

y el perdón como canto redimido.

 

¿Y será hasta cuándo? ¿Acaso un día

haya luz y muerta sea la agonía?

Solo entonces habrá loas y cantos

 

de tempestad y amor, de luz y fuego.

Se oirán del perdón la voz y el ruego

y alzará la palabra sus encantos.

 

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