VEJEZ

-Canto Octogenario-

 

Renán Alcides Orellana

 

Este cuerpo mío de lento caminar

pausado va sin prisas encorvado

y como débil ángel desahuciado

sufre los días acortándose al pasar.

 

Aterido se abstiene de avanzar

como si el ir despacio y relajado

es igual a un camino desandado

o tímida inflexión del verbo amar.

 

Es tarde. No hay regreso ni manera

alguna de parar esta carrera

del tiempo que no cede en su andar

 

implacable, imparable, justiciero.

Y sigue la vida. Entretanto espero

la hora en que la noria cese de girar.

 

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