NUEVO DÍA

Renán Alcides Orellana

Cuando la tarde muere enrojecida

un hilo azul anuda mis sentidos.

Mi alma serenamente perseguida

ata a mi corazón nuevos latidos.

 

La tarde huye como la fe vencida

como pájaros solos y sin nidos

como la savia ausente de la vida

como los besos nunca percibidos.

 

Hoy como ayer cesamos otra tarde.

Hay un trozo de sol que apenas arde

atrapado en su adiós y su mañana.

 

Adiós a la tarde y fe al optimismo.

Arriba el canto alzado del abismo

hasta el nuevo día y su luz temprana.

 

 

 

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