HUGO LINDO: BRINDIS CON “GUARO Y CHAMPAÑA”

 

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Renán Alcides Orellana

Al poeta Hugo Lindo únicamente le conocía por la lectura de alguno de sus libros. Le vi por primera vez mientras él ejercía la docencia en la Facultad de Derecho de la Universidad de El Salador (UES), en mi época de estudiante de Leyes, a principios de la década 1960. De cuerpo espigado, su rostro, a primera vista, parecía reflejar seriedad extrema, la cual, aparentemente, marcaba enorme distancia entre el catedrático y el alumno. Pero no. La suya era, en realidad, una seriedad agradable.

Abogado, diplomático, catedrático universitario, cuentista y novelista, Hugo Lindo fue, sobre todo, excelente poeta. Nació en La Unión, el 13 de octubre de 1917; y falleció en San Salvador, el 9 de septiembre de 1985, a la edad de 68 años. Toda una vida dedicada al arte y la cultura, su abundante obra fue premiada en certámenes literarios y, sus aportes intelectuales lo hicieron merecedor de numerosas distinciones y reconocimientos, de parte de entidades académicas y culturales. En 1961, fue Ministro de Educación.

Diplomático distinguido, fue embajador en Chile (1952-1959), en Colombia (1959-1960), en España (169-1972), cargos que supo desempeñar con eficiencia político-diplomática en representación de El Salvador. Además, durante ejerció tales cargos, mostró su enorme capacidad, acuciosidad y creatividad literarias, desde su poesía lírica de corte clásico, hasta la narrativa cargada de ameno humorismo. Una anécdota muy conocida de Hugo Lindo, sobre este último aspecto, lo confirma:

— Mientras Hugo Lindo ejercía el cargo de embajador en Chile, se conoció allá su cuento “Tengo tres mujeres”. Y de acuerdo con él mismo, un grupo de escritores chilenos, decidieron que cada uno escribiera un relato que iniciara, justamente, con las frases que dan inicio al cuento del poeta Lindo: “Tengo tres mujeres con casa puesta. No puedo ir a dormir donde ninguna de ellas porque las tres me pegan…”. Todos ellos, manos a la obra, a escribir su relato. Mientras tanto, Hugo Lindo escribió a su amigo en El Salvador José María Méndez (Chema Méndez), también reconocido abogado y escritor, para que desde aquí participara en el juego literario. Chema Méndez aceptó el reto y cumplió: sólo que en vez de un relato escribió tres. Y así, con los tres de Méndez, el de Hugo mismo y varios escritores chilenos, se creó un abanico de cuentos que iniciaban con las mismas frases del cuento de Hugo Lindo: “Tengo tres mujeres…”–

Padre del también escritor y poeta Ricardo Lindo, el poeta Hugo Lindo es autor de abundante producción, en los distintos géneros literarios. Además, escribió algunas de corte jurídico. Entre sus principales obras, destacan: en Novela: “El anzuelo de Dios” (Santiago de Chile, 1956), “Justicia Señor Gobernador” (1960), “Cada día tiene su afán” (1965) y “Yo soy la memoria” (póstuma, UCA, 1985), entre otras; en Cuento: “Guaro y Champaña” y “Espejos paralelos” y muchos otros; en Poesía: “Prisma al Sol” (1933); “Clavelia” (1936); “Las Cuatro Dimensiones del Instante” (1942); “Poema Eucarístico” (1943); “Libro de Horas” (1947); Sinfonía del Límite” (1953); “Trece Instantes” (1959); “Varia poesía” (1951); “Testamento Lírico”; “Navegante Río” (1962); “Sólo la Voz” (1968); “Maneras de llover” (1969); “Este pequeño siempre” (1971); “Resonancia de Vivaldi” (1976); “Aquí mi tierra” (1979); Fácil palabra” (1985); y las de publicación póstuma: “Desmesura” (1992), “Prólogo a la noche” (1999) y “Casi en la luz” (1999); también tomos de su obra completa, bajo el título “Mañana será el asombro” (2006, 2008, 2010), entre otras; y en Jurídicas: Tesis Doctoral “El divorcio en El Salvador” (San Salvador 1948 y segunda edición, 1959); “La Integración Centroamericana ante el Derecho Internacional” (1971), además de mucha obra dispersa en periódicos y revistas jurídicas, nacionales e internacionales.

Hugo Lindo ha sido -es- uno de los autores más versátiles de El Salvador, en cuanto a su abundante y variada obra literaria, expresada en los distintos géneros: poesía, novela, cuento, ensayo… que, dese luego, le valieron premios, reconocimientos y distinciones, tales como: Director Emérito de la Academia Salvadoreña de la Lengua y  miembro correspondiente de sus similares de Colombia, Chile y España; y nominado por la Academia Salvadoreña de la Lengua al Premio Miguel de Cervantes, de España (Premio correspondiente a la Real Academia Española y en El Salvador. Fue miembro del Ateneo de El Salvador y del Instituto Sanmartiano salvadoreño, entre muchos otros reconocimientos y distinciones…

El siguiente es uno de los tantos sonetos, que Hugo Lindo escribiera en los años anteriores a su muerte. Con fecha 13 de agosto de 1984, justamente un año antes de su sensible deceso, como fatal premonición, escribió:

LOS APEGOS

Se ha coronado lo que estaba escrito

en la cartografía de las manos

y cada vez se encuentran más cercanos

los límites del viaje que transito.

¡Y aún no acaba el penar del apetito

de sensaciones y de apegos vanos

que atan mi realidad, a los profanos

instantes de lo frágil y finito!

¿Cómo romper el hilo traicionero

el encanto del ojo en el paisaje,

del oído en el trino del jilguero?

¿Cómo olvidar el tacto y su mensaje,

el gusto leve el olfato artero,

para llegar al fin sin equipaje?

—–

Como se puede apreciar, la vasta obra literaria de Hugo Lindo, aparte de su amplio ejercicio diplomático y como docente universitario, es razón de mucho peso para que sea reconocido como uno de los intelectuales de gran valía en el país.

(RAO)

 

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