¿El puesto para el hombre o el hombre para el puesto?

Renán Alcides Orellana

Junio es el mes que, desde el primer día, ha estado -está- cargado de evaluaciones, cuestionamientos y descalificaciones en los campos político y social, con dictámenes según la conveniencia e intenciones personales o de grupo; mientras tanto, la marcada polarización del tejido social se agudiza, por circunstancias netamente político-partidarias.

Apenas cumplido uno de los cinco años del actual Gobierno (2014-2019), las demandas de realizaciones y cumplimiento de promesas sobre proyectos se acentúan, con airados -y hasta insultantes- vocablos, tanto de parte de las mayorías como de las minorías opositoras y parte de la sociedad civil. Pareciera -dicho sin ningún “ánimus defendiendi”- que basta con asumir el cargo para realizar y apreciar realidades en obras, cuando se colige -por simple lógica- que ni el paso de uno, dos o tres años es tiempo suficiente; sobre todo, cuando las obras son de gran envergadura y exigentes de altas inversiones.

Sin embargo, debe reconocerse que -por las circunstancias que sea- hay rubros con déficit, por incumplimiento de ejecución y otros de difícil y complejo abordaje, por lo enraizado de sus orígenes y por ser herencia de gobiernos de anteriores décadas, ejemplos: la delincuencia y la economía. Pero también, aunque en mínimo grado, hay déficit en algunos rubros por desatención, desidia, falta de recursos…

Sobre la delincuencia, es evidente el auge en el accionar de quienes delinquen, en perjuicio de la sociedad salvadoreña, que demanda paz y tranquilidad. Con diferentes nombres, las políticas anti delincuenciales de gobiernos anteriores: (“mano dura” durante Flores, quien ahora disfruta de vacaciones con gastos pagados por el laborioso y honesto pueblo salvadoreño; “super mano dura” durante Saca y “tregua” durante Funes), no funcionaron. Acaso sí, se incrementaron los efectos delincuenciales.

Sobre la economía, se afirma que se logrará algún crecimiento económico antes de finalizar el período ¡Quién sabe! Pero, esta secuela de carencias y necesidades económicas, no sería tal si, a partir de los Acuerdos de Paz, se hubiera podido evitar: privatizaciones, dolarización, robos y saqueos a la cosa pública (Fomiexport, Insepro/Finsepro, Crediclub, Credisa, ANDA, ISSS, BFA, MOP, MSPAS, OBC, Flores/Taiwán…) y otras prácticas ilícitas, que han afectado el ya empobrecido bolsillo de la ciudadanía.

Y lo peor, al finalizar el primer año del quinquenio presidencial, cuando todo mundo esperaba cambios sustanciales en el área administrativa de la Asamblea Legislativa (AL), sucede que, por lo visto, la población honesta y laboriosa, seguirá soportando algunos desaguisados que nuevamente atentan contra su dignidad e inteligencia. ¡Horrenda destapada! Bien por la decisión/acción de la AL, por publicar la lista de asesores; pero no tan bien, porque vista y analizada que ha sido por el pueblo, uno se explica por qué antes fue negada. Y bien por los pocos casos de excepción de asesores que sí, de veras, devengarán, honestamente, los dólares que lo impuestos populares aportan. En cambio, hay casos de casos y el pueblo lo sabe, o buscará saberlo.

El hombre para el puesto y no el puesto para el hombre -siempre lo he sostenido aquí- debería ser la consigna real no ficticia, a la hora de las contrataciones. Pero no. En un país tan chico como el nuestro, casi todos saben qué sabe hacer cada quien. Algo así como zapatero a tus zapatos, aparte de que, como se ve, no faltan los compadrazgos y los compromisos políticos y de familia. Además, una evidente desproporción, confirmada solo con un ejemplo: el Partido Demócrata Cristiano (PDC), para un solo diputado le nombran 10 asesores ¿?, ni que fuera una “fracción” derrochando iniciativas a granel y promoviendo leyes ídem. Y lo peor -según archivos- el diputado suplente, que también es asesor, jugando con la inteligencia de los salvadoreños, justificó ante los periodistas que los 10 de la fama -valgan las excepciones correctas- se debían a la amplitud y otras cosas, de su partido. Pero, es que los impuestos del pueblo trabajador, en este caso, son únicamente para el pago de sueldos de asesores (pero asesores de verdad). No para financiar partidos. También, el pueblo siempre reprochará que ex líderes de partido, por el simple hecho de haberlo sido, reciban por un compromiso político, una especie de pensión vitalicia con un salario gratis, que ya quisieran tener los hermanos que viven en casas de láminas y cartón.  Igual, en los casos de funcionarios municipales, a qué hora “asesoran¨? Y los sueldos de consolación de ex candidatos o diputados suplentes? Y, para seguir con la tradición, no podían faltar las expresiones obscenas e insultantes contra la dignidad popular, como las de un diputado de ARENA (no se repiten por respeto a la población), al referirse al primer año de gobierno del profesor Sánchez Cerén ¡Diocuarde!

Y hay más, que la población honrada no desconoce y, de seguro, en su oportunidad demandará respeto a su dignidad y pasará la factura por el mal uso de sus impuestos. Lamentablemente -se supo por algunos directivos- no habrá cambios o rectificaciones, como quien dice: la suerte está echada. La impotencia política del pueblo, en su lucha  contra los molinos de viento de la corrupción, “ejercida” tanto por los hechores como por los consentidores, quizás disfrute un día la satisfacción de contar con funcionarios plenos -con lealtad y transparencia- escogidos mediante la sabiduría de nombrar ¡el hombre para el puesto y no el puesto para el hombre! Así sea  (RAO).

 

 

 

 

 

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