La (in)certidumbre del gane.

A estas alturas de la tarde de este lunes 2 de marzo, lo complejo del nuevo sistema electoral, que vuelve también complicado el conteo de votos, no permite conocer todavía el resultado oficial de las elecciones 2015, para diputados nacionales, alcaldes y diputados al Parlacen, efectuadas ayer en todo el país.

Mientras el Tribunal Supremo Electoral (TSE) no de ese resultado, ninguna de las fuerzas políticas en contienda podrá declararse victoriosa, o perdedora, aun cuando sus propios sondeos, los datos boca de urna y otras mediciones, puedan anticiparles resultados que se consideren exactos. Será hasta dentro de unas horas, o días, que los ansiados resultados se darán a conocer, oficialmente. Mientras tanto, crece el grado de (in)certidumbre en los partidos políticos y sus seguidores, el cuerpo de electores y la población en general.

Claro, hay certidumbre de gane inobjetable, hasta con gozo, en aquellos candidatos favorecidos por las cúpulas, con primeras casillas o lugares privilegiados y de segura victoria, que les pertenecen, por ser de vieja militancia, compadrazgo o compromiso partidario, lo que, además, les da todo el derecho a considerarse “indispensables”, aun cuando su aporte al partido y al país haya sido -es- nulo. Por el contrario, hay incertidumbre en los candidatos puestos de relleno por las cúpulas, seguras éstas de que no ganarían, pero que, en cambio, los utilizaron y su participación les permitió intentar la presentación de una imagen democrática y de apertura interna. Pero igual, como llegaron se irán…

Pero, la mayor incertidumbre es la de los candidatos de partidos pequeños; y peor, si han ido a la contienda agotando sus propios recursos y los familiares. Tarde comprenderán que las postulaciones, y los consecuentes ganes si los hay, son de exclusiva pertenencia de los secretarios generales y sus allegados. De nadie más. Pero, sobre todo, es peor la incertidumbre de la población, que ve muy claro que no habrá cambios significativos, pues parece inevitable que las mismas caras de 3, 4, 5 o 6 períodos anteriores, continúen en el “negocio”. Un negocio muy rentable para ellos, pero improductivo para la Nación y muy perjudicial para el erario nacional. Y también, por los “rostros nuevos” con evidente cansancio por el paso de los años, como los únicos y eternos “salvadores” de la Patria (ellos solitos), como si una sola golondrina fuera capaz de hacer verano. Si hay excepciones, serán apreciables por mínimas.

Pero bien, ya no hay vuelta de hoja, la suerte está echada y sólo queda esperar. Esperar que, independientemente de los resultados y de quienes resulten favorecidos, nunca más las componendas, los maletines negros, la compra-venta de voluntades, los privilegios, las prebendas y, sobre todo, nunca más el irrespeto al Soberano, al negar los votos caprichosamente, por simple revanchismo político, para aprobación de leyes de interés nacional, como: el Presupuesto General de la Nación, los préstamos justificados para impulsar proyectos de beneficio nacional, la elección de segundo grado de funcionarios con capacidad y honradez comprobadas (Magistrados, Procurador, Fiscal General de la República…), Ley del Agua, Ley Anti-extorsiones… Y qué decir de los viajes innecesarios con viáticos suficientes, pero sin mostrar -porque nadie se los exige- el provecho que significó, para el país, tal aventura; y así, otras fallas de conducta inapropiada (violencia intrafamiliar, escándalos báquicos en la vía pública, amaños administrativos, plazas fantasmas…), que algunos diputados y ediles tienen en su haber, con señalamiento impune en su contra…

Entre tanto, mientras llegan los resultados, hasta hoy (in)ciertos, cabe un reconocimiento al TSE porque, a pesar de algunos obstáculos y contratiempos, ha realizado un evento satisfactorio, aunque a ciertos sectores, obviamente, no les conviene aceptarlo así. De alguna manera, a veces, habrá señalamientos hasta de posible fraude, como ya acostumbrado recurso para “matar el chucho a tiempo”, por si las moscas en caso de pérdida electoral. Y, reconocimiento también, al heroico y abnegado pueblo salvadoreño, por sus anhelos y afanes de seguir promoviendo la cultura del cambio en democracia, pese a los intentos desestabilizadores de algunos sectores económicos, políticos y mediáticos… Cuestión de esperar…

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