Distractores políticos frenan el desarrollo.

Columna de la serie “Como decíamos ayer…”, publicada en Diario CoLatino, 15 de septiembre de 2014.

Independientemente del gobierno que sea el que se inicia, esa “pensada” de que los primeros 100 días deben ser, sin excusa, motivo para informar a la ciudadanía, sobre los logros (y que sean “logros palpables”(¿?), como les llamó alguien de la oposición), no deja de ser una ligereza que, más que buenas intenciones, lleva la mala de evidenciar “lo malo y lo feo”, nunca lo bueno, del gobierno de turno en escasos tres meses con 10 días, de un período de 5 años.

Nadie puede decir que está satisfecho de tener lista su casa, cuando apenas tiene el diseño para levantar las paredes. Ahora, si por ser cifra paradigmática, por costumbre o por imitación se toma como referente los 100 días, es otra cosa. Pero, como cualquiera otro espacio de tiempo, 100 días son sólo una oportunidad para mostrar líneas y políticas de lo que, de manera activa y creciente, se planea hacer. No cabe un innecesario escándalo, si por lógica se sabe que no podrá hablarse de “logros” en sólo 3 meses 10 días. Y no se trata aquí de una defensa gratuita del reciente informe de la actual administración. Nada de eso. Igual sería en otro tiempo y con otro gobierno, de la tendencia política que fuera.
Mucho se lograría si esto de los 100 días no se utilizara para invocar innecesarias y disonantes voces. No se caería en el error de exigir buena cosecha, con respaldo mediático y por revanchismo, cuando apenas se está sembrando la semilla. Se evitarían los innecesarios distractores políticos, que frenan el desarrollo.

En todo caso, y sin que ningún sector pierda su identidad, lo mejor, y más deseable para el país, sería la unificación de ideas y acciones (Gobierno, empresa privada, partidos políticos, sectores sociales, organizaciones diversas…), a fin de lograr consensos hacia verdaderas soluciones a la problemática nacional. Desde luego, se precisa de un verdadero diálogo, limpio, coherente, despojado de personalismos y de lineamientos político-partidarios, que siempre han ensuciado las aguas, a pesar de las buenas voluntades. No se vale, entonces, que se pida el cruce de puentes comunicacionales mientras, por otro lado, se denigra al interlocutor, se le deslegitima en su quehacer y, a veces, abierta o veladamente, hasta se llega al insulto. La Patria reclama hombres -“de hijos suyos podernos llamar”- que le sirvan de veras y no que se sirvan de ella.

La oportunidad es propicia, en vísperas de una campaña política, previa a las elecciones de 2015. La ciudadanía consciente no sólo lo espera a corto futuro, sino que estará vigilante, a fin de que, haciendo buen uso de los pesos y contrapesos de la democracia, los políticos busquen consensos para el bienestar nacional; y eviten, en lo posible, los distractores partidarios que frenan el desarrollo.

………………………….
PUNTO Y APARTE. En el caso Francisco Flores, para la ciudadanía honesta: primero fue la incertidumbre sobre su domicilio como prófugo; después, por la resolución del juez dictando libertad o cárcel; y ahora, en espera de la revocatoria de la Cámara al arresto domiciliar… ¡Que así sea! (RAO).

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