Fragmento de “Juicio Paralelo”: capítulo 14.

En 1964, ingresé al Periodismo como reportero del diario Tribuna Libre, entonces dirigido por el poeta, escritor y periodista Pedro Geoffroy Rivas, en una época de graves convulsiones políticas y sociales. Han pasado 50 años. De ese medio siglo de trajinar constante emborronando cuartillas, esta semana sale a la luz mi nuevo libro Juicio Paralelo (Periodismo: 1964-2014) y pronto estará a disposición en librerías y centros culturales. Este es el segundo de tres fragmentos, un fragmento del Capítulo 14:

14

Mi inquietud literaria me hacía buscar contacto, en mis horas libres, con los jóvenes escritores y poetas, cuya labor era la más visible para entonces. Los cafés Bella Nápoles, La Corona, Bambi, Cafecito España, Café Doreña y otros, además de los espacios promotores del arte en la Universidad de El Salvador, eran punto de encuentro y sitios para convivencia y preparación de recitales o de publicaciones impresas, con material propio y de diferentes autores.

El café Bella Nápoles sigue ahí, en el centro de San Salvador y, para quienes lo conocimos tres o cuatro décadas atrás, como siempre conserva aquel ambiente de entonces, no sólo por lo intacto de su infraestructura sino también por la esmerada atención de su gente y la calidad de los productos y el servicio. Pero, más que eso, para nosotros, los amigos contemporáneos del poeta Jaime Suárez, el café Bella Nápoles es el referente doloroso de su salvaje crimen, en 1980. De ahí fue sacado violentamente por miembros de los escuadrones de la muerte, asesinado en otro lugar y lanzado en zona próxima a Antiguo Cuscatlán. Después con la guerra vino una lamentable dispersión. Hoy con Leticia vamos de vez en cuando al Bella Nápoles, un tanto para recordar su incienso poético; y otro, para seguir degustando los bocadillos de siempre.

También los bares eran punto de encuentro de los escritores, poetas y pintores que, para entonces, desarrollaban una ardua labor artística.. La Praviana era un colectivo de restaurantes y cafeterías que hacían vértice en la esquina de la Segunda Avenida Norte y Quinta Calle Oriente, en el centro de San Salvador. Ahí, los bares y restaurantes El Paraíso, Kissi Place, Night and Day, México, El Principal, Vernier, Lutecia, las cafeterías Frijolitos Carlota, la Familiar y otros, eran punto de encuentro nocturno de bohemios y no bohemios, para saborear una buena cena rociada de los mejores vinos y otros licores, sin faltar los conjuntos musicales, especialmente tríos, ofreciendo su servicio a trasnochados serenateros. Éramos presa de incesante bohemia -mezcla misteriosa del arte y el divo néctar de los dioses paganos- una especie de evasión inofensiva del mundo circundante, sin llegar al escándalo callejero o a frecuentes infracciones a la ley. Si alguna vez esto ocurría, era la mínima excepción de la regla.

La Praviana era el sitio de mayor vida nocturna de San Salvador, que cada noche encendía sus faroles de fuego, música y fantasía, como el mejor escape liberador de las tensiones laborales, los fines de semana. Salvo pequeñas escaramuzas a los puños entre los visitantes, eran raros los hechos de sangre y sus lamentables resultados, hasta que vino la guerra civil con sus agravios y temores, haciendo desaparecer el bullicio enternecedor de aquella zona y su embriagadora musicalidad. Pasó la guerra y la vida nocturna en la capital, también pasó…

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4 comentarios to “Fragmento de “Juicio Paralelo”: capítulo 14.”

  1. oscar sanchez Says:

    Bonitos recuerdos es posible que la información que le voy a anexar le ayude un poco para desempolvar esos recuerdos. En 1964 si mal no recuerdo yo apenas tenia 17 años y comencé a trabajar como cajero en el restaurante México y despues el maestro Roberto Torres que le decían el chino me presentó con doña Lenky esta señora denacionalidad hungria era la duenadueña del cabaret Kissi Place que usted menciona…concontinúa

    • Oscar Sanchez Says:

      Yo comencé a trabajar como cantante del grupo .eramos el pianista Rufino en la batería y don José que le apodaban Chepe mecate.además teniamos mas cantantes Sonia Sarita y Adamaris este señor era maricon y era el que presentaba los dos shows a las once y tres de la madrugada las bailarinas eran Liliana Yolali y La mulata Cassandra..continúa

      • Oscar Sanchez Says:

        Posteriormente me contrataron en el Night club El Cisne como cantante frente a la fuente luminosa y Embajada Americana el maestro pianista era Fidel Navarro el baterista era Roberto y el bajista era Bartolo en ese lugar solo tocabamos música para bailar de las nueve hasta las dos de la Manana y estaba de moda la musica de Manzanero y Marco Antonio Muñiz tambien a mi me contrataron porque gané un segundo lugar en el canal dos

  2. Oscar Sanchez Says:

    En el programa Buscando estrellas y quien me entrevisto fue el compositor Luis Demetrio compadre de Armando Manzanero y compositor de La Puerta saludos Oscar

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