Roque Dalton: eterno redivivo en la poesía.

La historia siempre, tarde o temprano, vuelve para enaltecer a los grandes. Los grandes que, como Monseñor Romero, fueron víctimas de la irracionalidad criminal de sus verdugos, por hablar con la verdad y por denunciar las injusticias.

Roque Dalton es otro de los grandes que, en mal día para la cultura del país, fue cobardemente asesinado y, encima de eso, una parte de la sociedad -parte política del falso poder y los negros privilegios- lo condenan al ostracismo, al entierro de su nombre, mientras intelectuales de aquí y de todo el mundo, reconocen en Roque al poeta auténtico, genuino, identificado con la conciencia popular y “con el agravante -bendito agravante- de ser salvadoreño”…

Pero, la historia vuelve por los grandes con dignidad. El pasado 9 de mayo, aún con la oposición de muchos en el pleno -los muchos que todavía reptan en medio del oscurantismo- la Asamblea Legislativa aludió y enalteció el nombre de Roque Dalton, decretando el 14 de mayo, fecha del nacimiento de Roque, Día Nacional de la Poesía. Unidas la historia y la justicia, cada año se recordará la figura del poeta universal de El Salvador, como reclamo eterno de la conciencia popular a quienes lo asesinaron y, de igual manera, contra quienes todavía siguen acaparando prebendas y privilegios, en perjuicio del heroico pueblo salvadoreño.

MINIBIOGRAFIA: Roque Dalton nació en San Salvador, el 14 de mayo de 1935 y murió asesinado el 10 de mayo de 1975 Es uno de los intelectuales más reconocidos del pasado siglo, por la audacia y valentía de sus propuestas poéticas. Vivió en Cuba, y Checoslovaquia y viajó por varios países como Chile, México, Francia, Corea del Norte y Vietnam entre otros. Dueño de una extensa e intensa obra literaria, todavía en plena divulgación, su poesía lo consagra como una de las más esclarecidas voces de América Latina. Algunas de sus obras son: La ventana en el rostro, Taberna y otros lugares, Miguel Mármol-Los Sucesos de 1932 en El Salvador, Las historias prohibidas del Pulgarcito y Pobrecito poeta que era yo, entre muchas otras.

rdalton

POEMA DE AMOR
Roque Dalton

Los que ampliaron el Canal de Panamá
(y fueron clasificados como “silver roll” y no como “gold roll”).
Los que repararon la flota del Pacífico
en las bases de California,
los que se pudrieron en las cárceles de Guatemala,
México, Honduras, Nicaragua,
por ladrones, por contrabandistas, por estafadores,
por hambrientos,
los siempre sospechosos de todo
(“me permito remitirle al interfecto
por esquinero sospechoso
y con el agravante de ser salvadoreño”),
las que llenaron los bares y los burdeles
de todos los puertos y las capitales de la zona
(“La Gruta Azul”, “El Calzoncito”, “Happyland”),
los sembradores de maíz en plena selva extranjera,
los reyes de la página roja,
los que nunca sabe nadie de donde son,
los mejores artesanos del mundo,
los que fueron cosido a balazos al cruzar la frontera,
los que murieron de paludismo
o de las picadas del escorpión o la barba amarilla
en el infierno de las bananeras,
los que lloraron borrachos por el himno nacional
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte,
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros,
los guanacos hijos de la gran puta,
los que apenitas pudieron regresar,
los que tuvieron un poco más de suerte,
los eternos indocumentados,
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo,
mis compatriotas, mis hermanos.

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