Mi voz contra la violencia

A veces, ante hechos tan evidentes y que, para más, ocasionan serios daños a la sociedad, el escritor no tiene alternativa y ni siquiera una opción física determinante, que contribuya a brindar soluciones. Pero sí, ahí están su voz y su pluma que, si bien no resuelven el problema que de suyo compete a otras instancias, sin duda fortalecen el espíritu e intentan tocar y mover conciencias, y hacen suyos los padecimientos de sus congéneres.

Ese es el caso de la violencia de todo tipo, tan sufrida desde siempre y acentuada en las últimas décadas, a nivel mundial. Quizás siga siendo una voz que grita en el desierto, pero en tanto la intensidad de la violencia siga, la pluma del escritor, de igual manera, seguirá intentando desfacer entuertos, justo al lado de una sociedad noble que clama y siempre clamará justicia…

Los siguientes son dos cuentos breves y un poema. Los primeros “Mutación” y “Contradicción” son cuentos escritos entre 1972 y 1973, cuando las protervas alas de la violencia presagiaban momentos más difíciles para el país; y luego, el poema “Yo te maldigo” de fecha más reciente, es una sentencia poética de rechazo a la violencia. Ambas expresiones literarias son de actualidad; precisamente ahora, y más que nunca, cuando la sociedad se desangra lentamente, ante una violencia sin visos de contención posible.

MUTACION
Hubo tiempo en que el hombre
era el lobo del hombre…
Ahora
el hombre es el lobo del lobo.

CONTRADICCION
El Consejo de Ancianos deliberaba noche y día. Habían perdido la noción del tiempo, en la búsqueda de una fórmula para poner fin a la violencia que diariamente enlutaba al imperio. Por fin:
– La solución, gritaron.
Pero, era tarde. Cuando salieron a la calle no quedaba un ciudadano vivo y, con marcada desilusión, uno a uno los ancianos se fueron suicidando…

(De mi libro “De casi seres humanos y otros cuentos”, San Salvador, ediciones 1975 y 2003).

***

YO TE MALDIGO
Violencia acaba de una vez contigo
misma. Hiérete. Mátate. Suicídate.
Vete violencia de una vez. Hártate
de ti misma. Vete ya. Yo te maldigo.

Violencia en verdad en verdad te digo
serás en la vida errante fuego
vil, odiado. Será inútil tu ruego
insano de perdón. Yo te maldigo.

Por las frondas y campos depredados
por los ojos y los cuerpos mutilados
por la magra tortura sin castigo

por la niña violada, por la odiada
guerra y la paz vilmente amenazada…
Por eso y más, violencia, te maldigo.

(De mi libro “Sonetos a media luz”, Poesía, San Salvador, 2012).

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