Candidatos: se debe ser honrado y también parecerlo…

Sin duda, la esperanza de todo un pueblo de avanzar hacia verdaderos estadios democráticos, a partir de las próximas elecciones de diputados a la Asamblea Legislativa (AL) y magistrados de Corte Suprema de Justicia (CSJ)), seguirá siendo fallida. Hay un entorno electoral que desanima y, por lo mismo, deprime la sensibilidad humana y patriótica del buen ciudadano.

Hoy, más que decir “más de lo mismo”, quizás sea más acertado decir “peor de lo mismo”. Y no son antojos caprichosos, tendenciosos o sin fundamento. Un reguero de sucesos violentos, en distintos sectores y en todos los niveles, lo confirma, aparte de acciones personales que deslegitiman cualquier auto propuesta, especialmente de candidatos que aspiran a reelección, a pesar de cuestionamientos públicos en su contra, por procederes personales o profesionales.

“Hay que ser honrado y también parecerlo”, era la frase con la que los antiguos romanos demandaban honestidad a la consorte del César. Aquí no se trata de consortes, ni de cortes reales, ni nada parecido; pero sí, la frase demandante es válida, vistas como han sido y son las conductas cuestionadas de algunos políticos que aspiran a cargos de elección popular, sean de primero o de segundo grado. Los medios de comunicación recogen y divulgan algunos de esos hechos, dentro de su papel fiscalizador del comportamiento social. Y, en aras de propiciar la merecida salud mental del pueblo, los cuestionados están obligados a aceptarlos o desmentirlos, sin el tradicional silencio hacia la impunidad de hechores y consentidores.

Son tantos y tantos los casos, como tantas son, a veces, las intenciones de perjudicarse los unos a los otros (los candidatos) que, sin inmutarse mucho, se sacan los trapos al sol, sean ciertos o no los hechos denunciados. Y luego, el papel fiscalizador de los medios de comunicación que, como ha quedado dicho, ponen a prueba la sinceridad/honestidad de los cuestionados, al ofrecerles también sus espacios para las aclaraciones o disculpas debidas, en aras del respeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños.

Sin que sean los únicos, ni mucho menos porque son tantos, para muestra dos casos: en el mismo periódico, en la misma página, el mismo día (Diario Co Latino, página 7, febrero 28/012): “Acusan a Ulices del Dios Guzmán de violar Ley de Ética”, destaca titular del primer caso. Y sigue: “Por supuestas violaciones a sus deberes con la Constitución de la República y la Ley Orgánica Judicial, el Magistrado de la Sala de lo Penal, Ulises del Dios Guzmán Canjura, fue denunciado ante el Tribunal de Ética Gubernamental (TEG). Guzmán fue acusado por la Iniciativa Social para la Democracia (ISD) por presunto incumplimiento al artículo 5 de la Ley de Ética (LEG)…”. Y en la otra noticia: “Denuncian irregularidades en juicio contra diputado de ARENA”, reza el titular. Y sigue: “Me siento atropellada, los derechos de mi hijo están siendo atropellados”. Así expresó su indignación Irene Carballo, quien denunció a Manuel Rigoberto Soto Lazo, diputado de Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), por pérdida de autoridad parental…”.

En ambos casos, la noticia amplía y destaca las razones de la denuncia, que aquí se omiten por no corresponder al interés de este artículo. Pero sí interesa, independientemente de si las acusaciones son falsas o no, que alguien diga la verdad a la población; bien, para evitar la impunidad o, en el mejor de los casos, para probar su inocencia. Los dos protagonistas son candidatos a la reelección, uno a magistrado de la CSJ y el otro a diputado a la AL. Pero, lo dicho. Estos no son los únicos casos de duda por denuncia; a lo mejor, los hay en igual grado o peor. Pero, por eso mismo, la población merece y pide aclaración. Y previo a toda elección, la Asamblea Legislativa, quienes los postulan y, de manera especial, los candidatos propuestos, deben también considerar la urgencia y necesidad del comportamiento digno, que mucho apreciará el pueblo soberano.

No se vale el silencio de los cuestionados ni de los encubridores si los hubiere, en este y en el resto de casos. Nada mejor, y más saludable para ellos y para el país, que los futuros funcionarios vayan al ejercicio de su cargo con total solvencia de su conducta. Si es requisito el finiquito en lo económico como licencia para ejercer sanamente, ¿cómo no va ser importante el finiquito moral para lograr y mantener la plena confianza del soberano pueblo, en todas las actuaciones? Además, el hecho de ser honrado y también parecerlo, será como decirle a los electores que los nuevos funcionarios merecen su confianza, porque han sido electos bajo la consigna de asignar el hombre para el puesto y no el puesto para el hombre…

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2 comentarios to “Candidatos: se debe ser honrado y también parecerlo…”

  1. Licurgo Says:

    ¿Cuántos candidatos estarán a cuentas con las cuotas de los gastos de sostenemimiento de hijos que quedaron con sus madres después del divorcio?
    ¿Cuántos fueron subiendo la cuota, según, fueron obteniendo mayores ingresos?
    ¿Si son administradores de justicia, lo serán aceptablemente, cuando han descuidado a sus propios hijos fuera de matrimonio
    o separados por divorcio?

    • Esas, son apenas pequeñas “fallas” de algunos de ellos, a nivel personal/familiar. Pero, a nivel de la sociedad hay mucha tela que cortar en cuanto a usos y abusos, que ya en el cargo se multiplican para su propio provecho… desde luego, hay excepciones como en toda regla, pero son mínimas… RAO.

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