Segunda carta abierta a la noble gente de Villa El Rosario, Morazán.

Estimados rosarinos:

El fin de semana de mediados de enero, me fui hasta Torola. Desde hacía tiempo había deseado recorrer, como en los viejos tiempos, aquellas rutas queridas del norte de Morazán. Sólo que si antes lo hice a pie o a caballo, ahora sería en vehículo. Pero, por el enorme afecto al terruño, ninguna diferencia.

Y en ese andar, me alegró mucho ver el tramo de carretera Perquín-Torola, y por ahi el desvío a San Fernando. Carretera pavimentada, aunque angosta y con muchas curvas, pero pavimentada. Pensé en el tramo Segundo Montes-Villa El Rosario. Varios kilómetros (¿nueve?) de calle todavía de tierra, estrecha y en mal estado. Y entonces, una sensación opuesta, de real tristeza.

De más está decir que aparte de eso, la gira como todas las anteriores, resultó inolvidable. En Torola, se dio el abrazo con las gentes queridas de los viejos tiempos que sobrevivieron a la guerra y con los descendientes que, por alguna razón de herencia afectiva, se identificaron conmigo. Vale decir, se identificaron con el recuerdo de mis años de joven maestro en la escuela urbana “Marcelino García Flamenco”, de aquel Torola de 1955-1956. Y los lugares, vueltos a volvérseme enormemente familiares, como entonces: el acogedor y sencillo cuarto que fue mi habitación, las aulas donde volqué mis entusiasmos juveniles y otras dependencias de la escuela, los edificios de las oficinas públicas, el templo, la plaza donde con los cipotes ensayábamos a convertirnos en Maradona o Pelé, las calles… en fin, todo. Sólo que ahora son grandes los vestigios de la guerra civil que, con todos sus dolores, un día aciago también pasó por aquí…

Y luego, la vuelta. Y de nuevo, en la mente el tramo de carretera Segundo Montes-Villa El Rosario. ¿Por qué no puede estar solvente para viajes seguros y alegres, como las otras calles vecinas, ya totalmente asfaltadas? ¿Qué nos falta hacer, o decir? ¿A quién acudir? Sí, ¿a quién como habitantes honrados de Villa El Rosario y, por lo mismo, merecedores de mejor suerte? Si las autoridades locales, como mandatarios (hacedores del mandado de su mandante: el pueblo) tienen obstáculos para sí, o de por sí, quizás los ciudadanos debamos intentar un esfuerzo en ese sentido… eso sí, unidos. Unidos sin líneas partidarias, con una sola visión de unidad: el rescate y mantenimiento de un verdadero y creciente proceso de desarrollo.

A mi regreso he cabildeado con rosarinos residentes aquí ¿Será factible y procedente una gestión ante el MOP, mediante pliego firmado, después de lograda la respectiva audiencia? Sin duda, sí. Yo con apoyo de otros paisanos obtendría las firmas de aquí y veríamos quien recoge las de allá. Es una idea, pero habrá que considerar si es viable y oportuna. Cuestión de darle pensamiento hacia la gestión/acción para la audiencia primero, con el apoyo indudable del señor Gobernador, Miguel Ventura, de quien conocemos su lucha por contribuir al mejoramiento integral de los pueblos más desposeídos y excluidos.

Desde luego, todas estas acciones deben promoverlas, de manera unificada: autoridades locales, maestros, padres de familia… pero si, como es evidente desde hace algunos años, las autoridades no motivan y plantean lo cosmético como única evidencia de desarrollo, toca a la población hacerlo. La modernidad exige mejoramiento de la infraestructura y de eso se trata, toda vez que, como urgencia de fondo, sea consecuente también con la visión/acción social, cultural y educativa. Es loable y, por lo mismo, apreciable la tranquilidad y anti delincuencia que se respira en Villa El Rosario, pero como contraste amargo están: la mala vía de acceso, la evidente pasividad, falta de fuentes de trabajo, una especie de adormecimiento socio económico cultural impuesto, como signo de riesgo hacia un lamentable conformismo.

No se trata, hermanos rosarinos, de señalar culpables, sino como lo propone la necesidad de cambio: se trata de empujar hacia adelante. Si en lo político se sigue atomizando, dividiendo, a la población, el resultado será el mismo. Quizás a todos nos concierne un poco la responsabilidad y el hecho de no haber participado más para mejorar nuestras condiciones de vida; pero no ha sido, nunca, por desidia o desinterés, simplemente se dio; y esto, a pesar de que muchos amamos de veras al pueblito. Esto es de asumirlo fraternalmente, en lo que cabe; ya partir de ahí, buscar opciones de mejoramiento, pero siempre unidos.

Ninguna intención de herir sentimientos y susceptibilidades con estas ideas, disculpas si esto ocurre. Al contrario, son una motivación a la cordialidad, a la concordia y a la unidad rosarinas, en la búsqueda, unidos, del mejoramiento integral de nuestra querida población.

Fraternalmente,

Renán Alcides Orellana

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Una respuesta to “Segunda carta abierta a la noble gente de Villa El Rosario, Morazán.”

  1. Marina Manzanares Monjaras Says:

    Me gustó, lleno de nostalgia y fraternidad, de respeto y sugerencias. Simplementew me gustó mucho.

    Mariposa.-

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