Coherencia política y respeto exige el pueblo salvadoreño.

Ahora resulta que para legitimar las sentencias de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), no será necesaria la unanimidad y bastará con mayoría de votos de los Magistrados. La unanimidad sería sólo para los casos de inaplicabilidad de la Ley, según la “nueva” y sesuda propuesta del Frente en pieza de correspondencia hacia el respectivo decreto, presentada este lunes 25 a la Asamblea Legislativa.

¿Y no que si no eran 5 votos no había sentencia legítima, según el nulo decreto 743, que todos, absolutamente todos los 84 diputados, crearon, unos como hechores otros como consentidores; y lo peor, con irresponsable dispensa de trámites y con la sanción inmediata del Ejecutivo? Y después, todos como Pilato y su consabido “yo no fui” y, además “que lo resuelvan quienes lo aprobaron”. Pero, si fueron Asamblea Legislativa y Ejecutivo juntos y ¿no hasta el Diario Oficial se dio el lujo de irrespetar a la Sala? Más bien, cumplió la orden de irrespetarla. Y luego, hasta la saciedad, todos los dirigentes políticos despotricando contra los 4 Magistrados, mientras el pueblo honrado sacaba sus propias conclusiones: ¡que dirigencia!, decía. ¿Y nosotros?, se preguntaba. Bien, gracias, se respondía.

Ahora (¿después de haber logrado qué?) resulta que todo sea en atención a la demanda popular (¿?) y también para que no se “atropelle” más a los 4 Magistrados (otra vez ¿?). Vaya trato a una población a la que se le debe respeto. Y luego se preguntan, con visos de ingenuidad aparente: ¿por qué el pueblo no cree en nosotros las cúpulas de los partidos políticos, si trabajamos mucho por su bienestar? “Por su incoherencia”, contesta el noble pueblo; “pero más, por su evidente irrespeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños honestos”.

Pero los políticos auto considerándose “dómines de la jurisprudencia” (aun desconociendo lo más elemental de la Introducción al Estudio del Derecho) dieron “cátedra” en la plaza pública contra el actuar legítimo de los 4 Magistrados; y fue más condenable, por el evidente abuso de poder, haber ido en multitudinaria marcha partidaria a cuestionar e insultar a los 4 Magistrados frente a la H. CSJ, acción que terminó con la paciencia y tolerancia de la población honesta. “Los vamos a poner en orden” (a 4 los magistrados)… Esto no abona, al contrario perjudica, los intentos de lograr seguridad ciudadana, pues hasta puede entenderse como lo grave que puede –podemos- esperar el ciudadano común que denuncia y desaprueba las incoherencias de los políticos. Sin embargo, en esto es importante distinguir que la dirigencia es una cosa (pasajera), pero los principios y la legendaria tradición de un instituto político, son otra (perdurable).

La misma “alianza” que generó, aprobó, sancionó y publicó el 743, ahora vuelve “muy unida” a plantear reformas que contradicen lo actuado por ellos cuando aprobaron el nefasto decreto 743. Pero, no por ser quienes son los actores del 743 y promotores de otras amenazas, significa que todo debe quedar, como siempre, en silencio. Impune de toda impunidad. Lo menos que pueden hacer, además de reconocer su malicia e ignorancia supina, es una muestra de desagravio a:

– Al heroico Pueblo Salvadoreño por haber pretendido engañarlo; y a los compatriotas residiendo en el exterior, por su valentía al demandar desde allá respeto a la Constitución de su República;

– A connotados y reconocidos constitucionalistas, como Fortín Magaña, Martínez Moreno, Solano, D Méndez, J M Méndez y a tantos ciudadanos más… quienes con honestidad y conocimiento verdaderos, dieron un mentís a las afirmaciones equivocadas y tendenciosas de los políticos;

– A los 4 Magistrados: Jaime, Meléndez, Blanco y González por su honestidad patriótica y porque, en vez de reconocerles su interés de hacer valer la Constitución, se les ha ofendido públicamente.

De seguro, a estas horas ya estará “enmendada” la pifia política (otra más) derogando el Decreto 743, pero la sentencia como la dada en el cuento al pastorcito mentiroso no será tan fácil de evitar.

Porque, ¿qué necesidad había -hay- de que la Asamblea Legislativa, el Ejecutivo y 11 Magistrados de la CSJ sigan creando y avalando esta incertidumbre -que sí es crisis institucional- de la cual el único afectado es el Soberano Pueblo Salvadoreño, que ha sido irrespetado por intereses meramente personales y de las dirigencias políticas?

Cuestión de tiempo y saber esperar!

(RAO)

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