Poeta Jorge Campos

JORGE CAMPOS: POETA HEROICO IDO,
¡NINGUNA SOMBRA, NINGÚN OLVIDO!

Amigos y amigas:

Alejandro Masís poeta, haciendo eco del otro estimado idem y compañero Julio Iraheta Santos, ha propiciado uno y varios vuelcos a la almendra de los recuerdos, con la referencia de ambos a Jorge Campos, voz fuerte e inclaudicable de aquella generación de jóvenes poetas que, con gallardía y entre riesgos sin fin, se alzó contra las injusticias, en la década de los años sesenta.

Fue por el poema de Julio que hasta el sábado anterior supe de la muerte de Jorge, a mi regreso al país, después de un tiempo en algún lugar de por allá, intentando darle a mis años cansados un hálito de renovación y búsqueda de la esperanza anunciada que no asoma y que, por lo mismo, para muchos de nosotros sigue la utopía. Leí el poema y, a la manera de Julio, sentí varias respuestas acerca del triste suceso y, sobre todo, sentí el reclamo de siempre; reclamo sin respuesta a favor de los hacedores de la verdadera cultura popular, con limpieza de corazón. Reclamo sin esperanza de respuesta en “un país sordo mudo literario”, como dijera el poeta Julio Herrera y Reissig, al partir con sobresalto de su país hacia la Argentina. Títulos de “hijos meritísimos” van y vienen… “pero en el aire se detienen”, cuando se trata de reconocer el valor de los intelectuales que, desde la grandeza de su acompañamiento popular, honran con su palabra los verdaderos principios de justicia y solidaridad.

Pequeñísima remembranza: Conocí a Jorge a principios de los años sesenta. Ambos universitarios, hermanados por los impulsos literarios, fortalecimos más la amistad en la lucha común universitaria contra la dictadura militar de Chema Lemus. Leer y escribir, escribir y leer literatura era nuestra pasión juvenil de entonces. “Leer a los mayores”, decía Jorge. Luego, en su casa de la Avenida Cuba, San Jacinto, eran tertulias tan prolongadas que el tiempo pasaba sin sentirlo, porque había presencia literaria cargada, casi siempre, de mayor presencia báquica. Y así, tantos ires y venires… El desparpajo sin nombre que la represión hizo de los poetas y escritores, obligándonos a la pérdida de nuestra literatura y documentos testimoniales y a muchos al obligado exilio, hizo desparecer ,entre otras, una fototgrafía muy significativa: en el portón de la antigua penitenciaría de Santa Tecla, hoy con intentos de museo, estaba la imagen de Jorge con un radio portátil al hombro, saliendo de la prisión por “comunista peligroso” y a la par suya, rodeándole sonrientes, Julio Iraheta Santos, Rafael Góchez Sosa y Renán Alcides Orellana. El poeta veía la luz del sol, amplia e iluminadora como su palabra que lo había llevado a la prisión. Quizás Julio conserve copia de aquella fotografía, que muchos quisiéramos tener ahora.

Aquel desparpajo sin nombre lo llevó a Costa Rica… y nos perdimos de vista por un tiempo. Una tarde de un dia que no recuerdo, sorpresivamente nos encontramos cerca del parque Bolívar. El mismo Jorge risueño y amigable, pese a los avatares. Pero no, Jorge de inmediato se me reveló como el héroe ya lejano en su sentir y pensar… y compartimos lo que yo tenía, como entonces él había hecho conmigo… bueno, nada más… Hubo tristeza y dolor también. ¡Malditas las manos que se alzaron contra la voz indestructible del poeta, hasta sangrarle el alma y el espíritu! Pero, no. Jorge será un día otro de los grandes redivivos, como Monseñor Romero, Anastacio Aquino, Farabundo Martí, Roque Dalton, Enrique Álvarez Córdova … y tantos más.

Por eso, me uno a Julio y Alejandro en el recuerdo. En un recuerdo especial y fraterno al hermano poeta ido. Jorge Campos será el poeta ido, pero para él ¡nunca la sombra, nunca el olvido! Como tampoco habrá olvido para los del grupo literario Piedra y Siglo que se adelantaron a Jorge: Uriel, Chema y Ovidio. Y por eso ahora, mi solidaridad sincera en el pésame con los poetas que quedan de Piedra y Siglo: Rafael, Julio, Luis, Ricardo…

Saludo fraterno,

Salud, RAO.

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5 comentarios to “Poeta Jorge Campos”

  1. Leer esto me recuerda el punto de partida de un “Punto de partida”:

    este clamor sin grito que me llueve
    este decir sin decir que algo me pasa
    este asombro del llanto que conmueve
    este andar como extraño por la casa

    Un abrazo, Señor Renán.

    • Señor Alejandro
      Saludos cordiales de siempre.
      Gracias por comentar mi trabajo sobre el poeta Jorge Campos en Tragaluz y la mención de una estrofa de uno de mis sonetos.
      Deseole bienestar personal y familiar.
      Salud, RAO.

  2. René Ovidio González Says:

    Mi estimado Renán, yo tengo una pregunta: ¿Cuándo falleció el poeta Jorge Campos?
    He insistido en la pregunta a varios escritores (as) y no me han sabido decir.
    Gracias por su atención.

  3. Mezti S. Campos Says:

    Gracias por dedicar y publicar esas líneas a mi padre, me llegaron muy adentro. Los que lo conocimos lo llevamos dentro.
    gracias mil,
    Mezti

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