Reseña de “lo que pasa cuando el tiempo pasa” (por Danilo Umaña Sacasa)

LO QUE PASA CUANDO ELTIEMPO PASA

Por Danilo Umaña Sacasa

Se ha dicho con justificada razón que no somos nosotros quienes buscamos a los libros sino que son ellos quienes nos encuentran a nosotros.  Así sea que actuemos en el rol de lectores, en el rol de escritores, en el rol de protagonistas, o en el rol con que deseen encontrarnos.

Justamente por esta premisa podríamos comprender la razón de nuestra comparecencia en esta página a la que hemos sido convocados por la última producción literaria de RENÁN ALCIDES ORELLANA.

Nos hemos congregado, pues -como diría un inexistente pastor literario- para conversar sobre esta criatura de papel, tinta y osadía que el autor ha decidido bautizar con el nombre de LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA.

Para decirlo de una manera directa, el libro recoge la biografía inconclusa de su propio autor. Para decirlo de una manera indirecta, el libro presenta estéticamente la conjunción de los momentos vitales con la desnudez estentórea del propio ser poético y periodístico, racional e intuitivo, de RENÁN ALCIDES ORELLANA.

Al afirmar que recoge “la biografía inconclusa de su propio autor” me refiero a la certeza de que este libro no es el último trabajo de RENÁN ALCIDES ORELLANA. Y lo traigo a cuenta para rebatir aquella falsa creencia de que las autobiografías resultan ser el último trabajo del escritor. Nada más lejos de la realidad. Sobre todo porque Renán tiene un enorme potencial periodístico y literario, y tiene además suficiente tiempo por delante como para ofrecernos nuevas producciones con que nos persuada sobre su manera de ver el mundo, o con que nos informe sobre las nuevas conductas del mundo, o con la que nos entretenga para tolerar el mundo.

Para suerte nuestra, RENÁN ALCIDES ORELLANA no es un advenedizo en este bregar por los meandros del intelecto. Su actividad literaria comenzó en los días de su primera infancia en Villa El Rosario, allá al pie de la montaña entre las cordilleras de Nahuaterique y Cacahuatique, cuando tuvo la osadía -como la tiene hoy- de publicar su primera aventura literaria en las páginas del suplemento cultural El Magazine, hace más de sesenta años. Después, precisamente en la conflictiva y represiva década de los sesentas, cuando los estudiantes universitarios fueron víctimas inocentes de las metrallas de la desaparecida Guardia Nacional y del antiguo ejército nacional, en aquella época -insisto- Renán afianzaría su vocación de poeta y escritor participando activamente en diferentes actividades culturales. Publicó consistentemente en los periódicos salvadoreños, participó en recitales poéticos, publicó hojas volantes y revistas culturales, y sencillamente se congregó y se agregó a aquellos grupos de poetas y escritores de la época con quienes analizaban las vicisitudes de la literatura salvadoreña.

RENÁN ALCIDES ORELLANA es periodista graduado en la Universidad de El Salvador, con estudios en Letras, y Jurisprudencia y Ciencias Sociales en la misma Universidad. Su ejercicio profesional lo ha llevado a desempeñarse no sólo como catedrático universitario sino también como Director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de El Salvador. Además, como un mérito estimulante alcanzado por muy pocos, ha ejercido la presidencia de la Asociación de Periodistas de El Salvador, APES, en cuya función acompañó al periodista Mauricio Funes cuando éste fue honrado por la Universidad de Columbia, Nueva York, con el Premio María Moors Cabot, en octubre de 1994.

Con estos brevísimos antecedentes entendemos que LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA es el producto literario de un hombre que se ha ganado el legítimo derecho de escribirlo. No porque quiso escribirlo antojadizamente, sino porque el libro le impuso ser escrito después que se le anticiparan siete hermanos bibliográficos.

En otras palabras, LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA es el octavo libro de la producción personal de RENÁN ALCIDES ORELLANA. Un número que se me antoja mágico después de haber conocido De casi seres humanos (cuento, 1975); Corazón adentro (poesía, 1999); Allá al pie de la montaña (novela, 2002); Línea sin fin (poesía, 2004), y Entre ayer y mañana (poesía 2006). A esto hay que agregar Impacto de la realidad nacional (artículos periodísticos, 1996), y Propuestas para mejorar los procesos de comunicación sindical en el salvador, un trabajo de investigación publicado en el año 2000.

Paradójicamente, LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA no hace más que detener el tiempo y permitirnos navegar la eternidad del autor y de los acontecimientos nacionales e internacionales que vivió o pudo presenciar o sobre los que se informó mejor que otros mortales. El libro es un paseo gratificante por avenidas y malecones internos con que RENÁN ALCIDES ORELLANA nos permite echar un vistazo a sus ocupaciones públicas y privadas, poéticas y periodísticas. Nos permite, incluso, echar un vistazo a los acontecimientos generales desde su propia perspectiva.

Para los estudiantes de periodismo y para los periodistas novatos, el libro presenta -sin proponérselo- la visión global del desempeño exitoso de un periodista que se ha tomado el derecho de mostrarnos el camino recorrido. Así podemos ver que Renán comenzó su profesión precisamente reporteando acontecimientos cotidianos como suelen comenzar los buenos periodistas. Después se convirtió en editorialista, columnista, editor, pasó a ser jefe de unidad de comunicaciones, catedrático, hasta convertirse en bloguero. Sí, en bloguero, porque Renán, un hombre que se adapta a los tiempos y a la tecnología, mantiene su blog Tragaluz en el que postea sus puntos de vista sobre los diferentes fenómenos de la vida nacional. En ese sentido, el acucioso estudiante de periodismo que se pregunta sobre las posibilidades que le depara su carrera encontrará la mayoría de sus respuestas en las páginas de este libro.

Porque lo primero que destaca el texto, en el plano periodístico, es que el periodismo se trae en la sangre. Fundamentalmente esa inquietud de escarbar bajo la hojarasca de la superficie y encontrar la verdad en la veta dormida de la tierra. Sobre todo, porque como dice RENÁN ALCIDES ORELLANA “el buen periodista debe saber que su trabajo tiene el reconocimiento y respaldo moral de la sociedad”.

Permítanme citar la frase que Renán ha escrito para recordar su paso, su primer paso por cierto, por la redacción de un periódico: “Cuestión de vocación, Pedro Geoffroy Rivas me dio la oportunidad, precisamente cuando mi vocación periodística estaba en la mejor disposición de soltar sus amarras. “La mejor escuela de periodismo es la redacción de un periódico”, habría dicho alguien. Mi paso fugaz por el diario Tribuna Libre lo confirma con creces. Valioso aprendizaje contra el poco tiempo. Aquel primer paso me llevaría mar adentro en el oleaje del periodismo salvadoreño que, para entonces, ejercerlo era desafiar y saber enfrentar serios retos como: la capacidad y competitividad de buenos periodistas, las escasas oportunidades dada la existencia de pocos medios y la inestabilidad laboral; y sobre todo, el franco desafío a seguros días de hambre por los bajos salarios. Pero la vocación mueve montañas, para parafrasear una atribución de la fe”.

El libro cubre todas las facetas del autor; sin olvidar su naturaleza de hombre, como género. Por eso RENÁN ALCIDES ORELLANA nos ha permitido conocer de cerca su faceta de padre de familia. “La historia de mi vida sin mis hijos sería una eternidad inconclusa”, afirma el autor haciendo uso de un oxímoro que recoge toda la ternura y toda la dedicación que ha brindado a sus hijos a lo largo de sus vidas. Como agregado, el libro nos presenta toda la dimensión que Renán ha desempeñado como esposo, recordándonos -sin decirlo- que el mayor éxito de un hombre, como individuo y parte de la sociedad humana, no es otro que conservar su hogar y su familia. Posiblemente no exista fortuna más valiosa ni tesoro que se le pueda comparar.

Cabalgando los corceles domesticados de las páginas, recorremos las diferentes llanuras física y temporales del escritor. Así visitamos su infancia y su ancestral Villa El Rosario para darnos un pequeño baño en el río Araute o escalar las montañas que resguardan al entrañable pueblo lenca. Siempre he tenido la impresión de que Renán se impuso la misión no declarada de divulgar los encantos de su pueblo natal. Y lo ha logrado con facilidad porque personalmente conozco Villa El Rosario sin haber puesto jamás un pie en aquel pueblo que a través del amigo se me antoja milenario y marquesiano.

Por allí también nos damos un paseo por las barrancas esponjosas de El Mozote, el caserío histórico que simboliza la inhumana represión militar y oligárquica a que ha sido sometido el pueblo salvadoreño durante toda su existencia. Renán tuvo la bendición de estar en aquellas tierras martirizadas precisamente en sus sacrificados días de maestro adolescente en que enseñaba las primeras letras incluso a cipotes más grandes que él.

Como todo libro, LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA me ha dejado muchas enseñanzas. Detalles sobre la vida divagada del poeta Aníbal Bolaños, mejor conocido como Orlando Fresedo, por ejemplo. O el origen del sobrenombre “Pichón” con que muchos conocemos al poeta Roberto Cea. O los nombres de periodistas y literatos que poco a poco han escapado a nuestra memoria colectiva y que Renán ha tenido la delicadeza de rescatar.

Asimismo fenómenos sociales y políticos que se escapan en el horizonte del tiempo. Como algunas acciones del coronel Benjamín Mejía o del coronel Arnoldo Majano, militares correctos y verdaderos patriotas, que en su momento lucharon a la par del pueblo salvadoreño para combatir la represión oligárquica.

El libro, pues, es un repaso por la historia del país, por sus calles originalmente de piedra, luego tapizadas por el rudo adoquín, hasta llegar al ennegrecido asfalto que continúa reflejando las ansiedades del pueblo salvadoreño.

Para satisfacción personal, el libro me ha permitido conocer -de manera más profunda- los sueños, las angustias, las aspiraciones, los quebrantos, los ideales, y los triunfos de un salvadoreño que se entregó a su familia y a su pueblo desde la trinchera del periodismo.

Como es de esperarse, el libro comienza con algunas reflexiones sobre los antepasados del autor, planea sobre los techos de Villa El Rosario y prende vuelo para narrar la juventud y la madurez del protagonista.

Y como también era de esperarse, debido al rompimiento de la hegemonía oligárquica en la conducción política del país, el autor dedica algunas reflexiones a estos acontecimientos. Sobre todo al asedio de las comunicaciones, a la utopía que comparte con sus colegas y amigos periodistas. Y cierra las páginas con la promesa de “seguir haciendo camino”.

En abono a la afirmación de que el mayor éxito de un hombre es conservar su hogar, quisiera terminar estas palabras destacando la calidad y la autoría del prólogo del libro. Porque, dicho con el mejor de los reconocimientos, el prólogo fue escrito por la Lic. Leticia Calderón de Orellana, esposa y compañera total de nuestro escritor. ¿Quién en la vida de un hombre puede dar fe de lo vivido sino es la pareja que iluminó los pasos de su existencia?

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Nota: El libro LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA está a la venta en librerías: La Casita, La Ceiba, UCA, Clásicos Roxsil y Almacenes Nahanché.

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