De finiquitos, falta de credibilidad y acusaciones de los unos a los otros

“Cuando el río suena…”, éste y otros dichos populares en cadena han sido, en los últimos días, la percepción/expresión de los salvadoreños después de conocerse la denuncia contra el ex presidente Antonio Saca, por mal uso de fondos en Casa Presidencial, durante su período de gobierno 2004-2009. Y más aún, por la manera simplista, y poco o nada convincente, con que el presidente de la Corte de Cuentas, Hernán Contreras, y el ex presidente Saca juntos -¿y eso?-, le salen al paso a la citada denuncia con un finiquito, escueto y sin  detalles, para decir al unísono “caso cerrado”.

Para la ciudadanía, mostrar el finiquito no significa, necesariamente, que provenga de un procedimiento correcto. Falta el detalle minucioso, exhaustivo. Y en esto tiene mucho que ver la falta de credibilidad que la ciudadanía le otorga a la CdeC, dados los  antecedentes de falta de transparencia, por conveniencia partidaria PCN-ARENA-PDC. No hay suspicacia, ni mala intención en la población, pero sí interés en conocer la verdad, ante una denuncia grave de despilfarro, que durante cuatro años fue secreto a voces.

“Casa Presidencial 2004-2009. La Presidencia gastó $219 millones más que presupuesto aprobado.”, títuló con gran despliegue El Diario de Hoy (diciembre 4/2009). En doble plana, la extensa información puntualizaba, por ejemplo, que “$76 millones ejecutó la Presidencia de Elías Antonio Saca durante 2008 en el rubro de Bienes y Servicios. La Asamblea {Legislativa} le había aprobado para estos gastos la cantidad de $25.2 millones”. Y continuaba: “Si en 2008 el presidente hubiera decidido gastar la mitad en Bienes y Servicios, {el Ramo de} Salud hubiera tenido casi el doble de medicinas en un año de carencias”. Ínfima muestra, pero reveladora que “obliga” al esclarecimientos de la verdad. “Cuentas claras amistades largas”, decían los abuelos.

Sin embargo, según la Corte de Cuentas “{la} gestión de Saca ya fue auditada” (EDdeH, diciembre 8). Auditada sí, pero no basta decirlo. Se debe demostrar la razón del finiquito; sobre todo, para satisfacer el reclamo general hacia la verdad de la mayoría de salvadoreños, por tantos desafueros de administraciones anteriores. No sólo  la de Saca y muchos de sus allegados. Si la Sección de Probidad de la CSJ no hubiera sido maliciosamente “mutilada”, quizás estaría aportando casos y cifras sobre enriquecimiento ilícito al final de cada período presidencial. Y que los hay, los hay. Muchos y visibles. Pero, se minimizó Probidad con la complicidad de funcionarios de distintos Órganos del Estado, que el pueblo identifica.

Por eso, sorprenden los reclamos airados de ARENA “Yo creo que para efectos de claridad, al ex presidente Saca lo que le conviene es explicar esos $219 millones qué se hicieron”, declara Jorge Velado, Vicepresidente de ARENA, Y agrega: “Siendo un excedente tan grande {$219 millones}, aunque él no tenga por qué dar cuentas, sería bueno que los revelara” (EDdeH, diciembre 8). Y así, fundadores y dirigentes de ARENA y de los otros partidos afines PCN-PDC-GANA,. reclamando en los mismos términos. Son acusaciones de los unos a los otros. Unos y otros, antes considerados entre sí como los únicos salvadores de la Patria. ¿Acaso no era Tony Saca “el mejor de los cuatro” por su “popularidad”? ¿Acaso no se le permitió hacer lo que hizo en el doble papel -y simultáneo- de presidente tanto del país como de ARENA, sin ningún reproche de correligionarios, grandes empresarios, algunos medios de comunicación, periodistas, articulistas y presentadores de TV, que hoy se rasgan las vestiduras? Ahora, los aduladores de antes lo están llevando al “patíbulo político”, ya no únicamente por los malos manejos de cifras millonarias, sino por no ser consecuente con los “principios” del partido. “ARENA inicia expulsión de Saca”, publica El Faro (diciembre 12), y detalla señalamientos y reclamos contra el ex presidente Saca. A ver que sigue como obsequio de Navidad…

Independientemente del conflicto ARENA-Saca y otros enredos, el cuestionamiento a la CdeC y a su presidente Contreras es legítimo, por el derecho popular de demandar transparencia y honestidad a los funcionarios, especialmente si se trata de un ex presidente y cifras millonarias cuestionadas. Además, hay preguntas obligadas: ¿por qué hasta ahora? ¿por qué sólo a Saca? La población sabe que durante la administración de sus antecesores, hubo igual o peor nivel de denuncias por malos manejos de la cosa pública. Con mínimas excepciones, son muchos los techos de vidrio que sería la de nunca acabar ¿Muestras? Hay tantas en archivos periodísticos, denuncias en Ministerios Públicos, Tribunales, Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y en la misma Corte de Cuentas. La promesa de un giro de la CdeC hacia la real transparencia, mediante cambio de la actual dirigencia, sería un buen regalo de Navidad…

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