A 20 años del múltiple y cobarde asesinato en la UCA

Fragmentos del Capítulo “La guerra nunca más”, del libro
LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA, de RAO,
(Talleres Gráficos UCA, San Salvador, agosto 2009)

José Napoleón Duarte había entregado la presidencia de la República a Alfredo Cristiani, del derechista partido ARENA, el 1 de junio de 1989. En ese marco se dio la ofensiva guerrillera “Hasta el tope” del FMLN, el 11 de noviembre de 1989. Seis sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Joaquín López y López, Juan Ramón Moreno y Amando López; y dos mujeres del personal de servicio: Elba Ramos y su hija Celina, fueron asesinados por el ejército salvadoreño la noche del 16, creando gran conmoción en la ciudadanía y gran confusión a nivel nacional e internacional, pues las voces oficialistas no tardaron en divulgar la falsa noticia de que los asesinatos habían sido cometidos por el FMLN. Era todo lo contrario.

Horas después del crimen, con indignación ciudadana pero más que todo con impotencia e ira, llegué a la UCA. Una multitud dispersa por todos los sitios al interior de la Universidad, con evidente congoja y reclamo airado, presenciaba la escena de los cuerpos sin vida de los apreciados sacerdotes y sus dos colaboradoras. Silencio reclamante de justicia, todos tenían claro el motivo de sus muertes y, sin lugar a dudas, para nadie era un secreto de donde habían salido las órdenes y quienes eran los ejecutores. Desde entonces y después de muchos años, las acusaciones formales de la UCA se interpusieron nacional e internacionalmente, aunque casi sin esperanza de justicia, contra Alfredo Cristiani y cerca de 15 militares de superior, mediano e inferior rango, considerados responsables intelectuales y ejecutores del abominable crimen.

Sin embargo, prudencia parecía ser la consigna. Lo aprecié horas después en el sitio del crimen. Y no era para menos. Si aquellos hombres de fe y pensamiento brillante, acompañados de dos mujeres laboriosas, habían sido salvajemente asesinados por esbirros de la tiranía, ¿qué podía esperar un ciudadano humilde y común? Sin embargo, la condena silenciosa gravitaba en el ambiente de la UCA. Tristeza y lágrimas. Entre otros, saludé con fuerte abrazo solidario al P. José María Pedroza, quien a pesar de su fortaleza por la fe, no ocultaba el justificado sentimiento de dolor. Al P. Pedroza y a uno de los asesinados, el P. Segundo Montes, los había conocido en 1959, después de su reciente llegada al Colegio Externado San José desde su país, España, justo en los meses anteriores a mi incorporación al personal docente del Colegio. Todos éramos testigos de un abominable crimen más contra la fe y la cultura. A la altura de la primera década del Siglo XXI, la demanda de justicia persiste y el pueblo confía en que se logrará contra la impunidad

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Una respuesta to “A 20 años del múltiple y cobarde asesinato en la UCA”

  1. […] la incredulidad de ver en primera plana los cadáveres de los jesuitas, a la mañana siguiente, hace 20 años (una de las personas a las que escuché ayer decía que no le alegraba estar participando en este […]

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