Del “Troyazo” inesperado al “Curulazo” consumado.

“Esta intransigencia de “mano dura” en política ha roto,
después de tantos años, lo que hasta hace pocos días
calificaban de indivisible unidad de todos los areneros
Oscar A. Fernández G., (Diario Co Latino, octubre 29/09).

“La mejor palabra no se dice”, sentenciaban los abuelos, queriendo significar lo inapropiado de arriesgar afirmaciones que después puedan resultar ilusorias. Los recientes acontecimientos al interior de la Asamblea Legislativa ratifican dicha sentencia, al haber tirado por la borda expresiones de autoritarismo, prepotencia y autosuficiencia de la que hizo gala el poder político gobernante contra la mayoría de los  salvadoreños, en las últimas dos décadas. Y esto fue porque, como dice el columnista Fernández: “Una característica fundamental de la derecha dura, la derecha halcón, es flotar en un delirio supremacista incapaz de reconocer la validez de los argumentos del otro…”

“Todos los nunca se llegan”, dice otra expresión popular. Mientras durante los últimos meses, como secreto a voces, se conocían reclamos y presagios de ruptura al interior de ARENA, la voz “democrática” de su “sistema de libertades”, como siempre, se imponía. Todo se matizaba como rumores de los “desestabilizadores de siempre”. Era tan granítica la unidad partidaria –decían- que si no se nos complace “haremos arder Troya”… y Troya ardió. Antes de lo esperado, ardió. Pero no en el sentido amenazante ni hacia el destino de la amenaza. Fue hacia el interior mismo de ARENA. Un harakiri no deseado. Un “troyazo inesperado”

El clima de agitación interior que ya venía desde quién sabe cuándo, descarnó su realidad durante y, peor, después de la elecciones presidenciales ganadas por Mauricio Funes-FMLN. Las primarias y el candidato resultante no de la devoción de muchos en ARENA, fueron agrandando la crisis con esfuerzos hacia su ocultación, hasta la pérdida del Ejecutivo que activó el detonante. Son de sobra conocidos los sucesos al interior de ARENA, las acusaciones y reclamos mutuos, los quites y desquites, las renuncias “por motivos personales”… hasta que, entre sorpresas,  estalló el polvorín partidario. Y ahora sí, con repercusión nacional…

En agosto, 23 diputados pidieron que se les tomara en cuenta con asignación de plazas en el COENA. Y nada, ni siquiera una respuesta. Es más, el 11 de octubre la asamblea general hace alarde de “unidad granítica”; pero, el 12, arde Troya con el Harakiri de los doce diputados de ARENA que, valientemente, desconocen a la cúpula. Y ahora sí, las acusaciones. Quienes antes servían sin regatear, ahora señalan a la cúpula como autoritaria y excluyente. Claro, lo que la mayoría de salvadoreños siempre ha sabido. Negociaciones, acusaciones mutuas, cambio de actitud grave a suave, con ruegos de que vuelvan… y nada. Ahora los disidentes de ARENA son traidores, pero cuando disidentes del FMLN se fueron al fracaso eran valientes y patriotas. Y luego, las negociaciones, no sólo en ARENA sino en la Asamblea Legislativa. Se imponía un reacomodo general: los doce disidentes tenían derecho a plazas en la Junta Directiva. Claro, se volvían la tercerea fuerza en el pleno. En todos los partidos, la inquietud: unos a subir, otros a la baja en puesto y en cantidad de votos. El resto, a la expectativa.  El presidente Ciro Cruz Zepeda, entre ansias nada veladas de querer seguir como tal, advertía que si esto no se daba, peligraban los préstamos y el presupuesto (¿?). Y por su parte, el secretario general del PDC, Rodolfo Parker, todavía con los acostumbrados arranques de ironía de mal gusto, se ufanaba respondiendo a la prensa que ellos “no cederían ni un milímetro”. Sólo que, al final, fueron metros los cedidos entre la silla directiva y la curul de la llanura. Tal el panorama hasta la medianoche del viernes.

Y lo esperado: “Asamblea renueva Junta Directiva. Arena se retiró del pleno”, decía el titular de una noticia en Diario Co Latino (octubre, sábado 31), agregando: “Al final, la nueva Junta Directiva de la Asamblea legislativa quedó compuesta por 13 diputados. Tres de estos puestos los ocuparán Guillermo Gallegos, como Vicepresidente, y Miguel Ahues y César García como Secretarios. Con este nuevo acuerdo el PDC pierde un puesto en la Junta Directiva, específicamente Rodolfo Parker… ARENA pasó de tener tres directivos a dos…”. El “curulazo” estaba consumado. La matemática parlamentaria sufría cambio radical y significativo, sin duda alguna con mucha mejor oferta de beneficio hacia el bien común de los salvadoreños.

Se quebró aquel bloque de derecha del unipartido ARENA-PCN-PDC que, después de las elecciones, afirmó que se uniría graníticamente para que no les sucediera lo que en otros países. Colapsó. Pero, seguirán en la lucha, esperando el retorno. Deben volver un día. La alternancia es signo de democracia, pero por las buenas. Será imperativo volver. Sólo que por ahora, con futuro incierto, no se sabe cómo, cuándo, ni desde dónde

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