Respuesta ante una directa indirecta.

San Salvador, octubre 5 de 2009

PARA: Alma y Dany,
La Cabuda Cartonera
DE: RAO

“Ver una injusticia y no combatirla es cometerla”
José Martí.

Gracias al aprecio de escritores amigos, he conocido el correo de ustedes, de fecha 4 de octubre, enviado a sus “compañeros y compañeras poetas”, por el cual les suplican (¿?) que tomen nota de un artículo míomanteniendo total prudencia” (¿?) y afirmando, además, que “dependiendo de sus ataques… (míos, supongo) … tomaremos las medidas pertinentes” (¿?) ( bueno es saber la advertencia, para responsabilidad a futuro). Extraña la súplica de total prudencia y, además, ¿por qué en vez de responder a Tragaluz, con argumentos sólidos y contundentes, deciden acudir con evidente desespero a solicitar respaldo a personas serias y responsables? Los poetas y las poetas que conozco son serios y responsables.

Pero ahí está, y como si todo respaldo pudiera darse así por así, sin profundizar, se está comprometiendo desde ya a Oto y Vladimir en el Tres Mil, a José Antonio para la cuestión legal (¿?), a David Juárez y Tomás Andreu “desde la trinchera periodística”… etc. Conozco a la mayoría de ellos; los he visto llegar y he apreciado el pujante desplazamiento literario de algunos. En una palabra, en vez de aclarar y negar lo que he expresado en Tragaluz, se apresuran a pedir a ellos “un gesto de solidaridad y apoyo a la situación”. Lo dicho, ¿cómo pedir apoyo así por así, sin argumentar? De la nómina a quien dirigen su suplica ninguno, de entre los que conozco, hace literatura como robot.

Antes de colaborarles en ampliar el fondo de la cuestión ya dicha en Tragaluz, bueno es recalcar también otra mala señal de ustedes, como doble juego: mientras durante la semana, según correos en archivo, han estado ofreciendo a Nancy Orellana (la autora de quien ratificamos ha sufrido plagio en su poesía) colaborar “con voluntad e interés de que el asunto se aclare” y del cual “no tienen responsabilidad”, ahora, con un sí pero no y a espaldas de la negociación, de la manera descrita van en “busca de solidaridad y apoyo” (¿?). Innoble actitud cuando algo no se está haciendo bien. Ganando tiempo, al estilo de ciertos golpistas. Totalmente de acuerdo con que “no es su total responsabilidad”; pero, precisamente por eso, debió aceptarse el diálogo ofrecido, haciendo a un lado los subterfugios y las peticiones de apoyo; para, con dignidad, salir en defensa de la verdad de ustedes. No se si todavía sea tiempo.

Ahora sí, ratifico lo dicho en Tragaluz y agrego que tengo en mi poder varios “motivos” más de comparación, debidamente ordenados y comparados entre el poemario de Nancy Orellana (1992-1994) y el de Kenny Rodríguez. Si esto no fuera así, yo ni siquiera hubiera mencionado el asunto. Y de esto, muchas personas pueden dar fe porque conocen mi trayectoria. Ningún interés de protagonismo personal o familiar, y menos interés de perjudicar oficiosamente a alguien. Únicamente la verdad ante una injusticia que, ojalá, no hubiera existido; y que a lo mejor, ojalá también, se probara lo contrario. Pero ¿y cómo? Si aunque no se quiera, de veras es sorprendente la coincidencia entre los poemas de Nancy Orellana, escritos hace casi dos décadas como se podrá comprobar oportunamente; y los de Kenny Rodríguez, escritos no sé cuando pero, sin duda fue mucho después, como también se podrá comprobar oportunamente.

Con todos esos apoyos solicitados por todos los flancos, nosotros los desprotegidos estaríamos perdidos, aunque tengamos la razón. ¿Será así, aunque exista prueba fehaciente, no para efectos legales sino morales, de que existe plagio? ¿Será que esto se define a favor por cherada? No lo creeré hasta verlo. Y esto sólo podrá darse si, sin actuar precipitadamente y sin la prudencia que ustedes piden (casi lo exigen, ver el correo), los “compañeros y compañeras poetas” que ustedes llaman, actúan con la responsabilidad y la coherencia literaria que les caracteriza. Si no, y si las pruebas no son contundentes y, por cualquiera razón, el fallo hoy por hoy es en contra nuestra, sólo nos quedará apelar al fallo de la historia.

Como en varios casos similares que como periodista he presenciado desde hace varias décadas, y de cuyos efectos hay datos en mis archivos, quizás una conferencia de prensa/confrontación pública de poemas con participación de las tres partes, lo resuelva todo para bien de todos. Interesa la solución, aclarando reclamos y negaciones. Y esa sería buena opción. Cuestión de pensarlo…

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2 comentarios to “Respuesta ante una directa indirecta.”

  1. Saúl Baños Says:

    Metiendo la cuchara.

    La autora de una obra literaria o artística, tiene sobre ella un derecho de propiedad exclusivo, que se llama derecho de autor, éste comprende facultades de orden abstracto, intelectual y moral que constituyen el derecho moral; y facultades de orden patrimonial que constituyen el derecho económico.

    Entiendo que ni Nancy, ni Renán, persiguen el derecho económico, por que a ella la conozco y por que también sé que de publicarse y venderse todos los ejemplares del libro “de” Keny Rodríguez, dudo que ella obtenga alguna ganancia. Tampoco creo que ese sea su interés.

    En tal sentido, supongo, que la discusión debe centrarse en el terreno de orden abstracto, intelectual y moral que constituyen el derecho moral.

    El derecho moral de autor es imprescriptible e inalienable y comprende un sinnúmero de facultades, de las cuales, quiero destacar las siguientes: conservar y reinvindicar la paternidad de la obra -en este caso, la maternidad-; y, la de oponerse al plagio de la obra.

    Así las cosas, de ser cierto lo expresado por Renán, está en su legítimo derecho de reclamar que a Nancy, que es la titular del derecho de autora, se le reivindique el derecho.

    Discusión aparte merece el tema de si el o los poemas de Nancy estaban protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. No debe caerse en la confusión y creer que porque una obra no esté protegida por la ley, alguien pueda plagiarla. También recordemos que inicié escribiendo que estamos en el terreno de la discusión moral, y por tanto, ética.

    Presumo que no ha habido mala fe, ni de Kenny Rodríguez, mucho menos de La Cabuda Cartonera, más aún cuando la segunda se autodefine como “una editorial independiente que pública a nuevos y solidos valores literarios” (http://lacabudacartonera.blogspot.com/).

    También he leído el email que Dany dirigió a “los compañeros poetas” y no me parece nada conveniente.

    Lo mejor sería aclarar el malentendido inmediatamente, aceptando lo que hay que aceptar, quien lo deba aceptar.

    Penoso caso éste. Penoso.

  2. Saúl Baños Says:

    La autora de una obra literaria o artística, tiene sobre ella un derecho de propiedad exclusivo, que se llama derecho de autor, éste comprende facultades de orden abstracto, intelectual y moral que constituyen el derecho moral; y facultades de orden patrimonial que constituyen el derecho económico.

    Entiendo que ni Nancy, ni Renán, persiguen el derecho económico, por que a ella la conozco y por que también sé que de publicarse y venderse todos los ejemplares del libro “de” Keny Rodríguez, dudo que ella obtenga alguna ganancia. Tampoco creo que ese sea su interés.

    En tal sentido, supongo, que la discusión debe centrarse en el terreno de orden abstracto, intelectual y moral que constituyen el derecho moral.

    El derecho moral de autor es imprescriptible e inalienable y comprende un sinnúmero de facultades, de las cuales, quiero destacar las siguientes: conservar y reinvindicar la paternidad de la obra -en este caso, la maternidad-; y, la de oponerse al plagio de la obra.

    Así las cosas, de ser cierto lo expresado por Renán, está en su legítimo derecho de reclamar que a Nancy, que es la titular del derecho de autora, se le reivindique el derecho.

    Discusión aparte merece el tema de si el o los poemas de Nancy estaban protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual. No debe caerse en la confusión y creer que porque una obra no esté protegida por la ley, alguien pueda plagiarla. También recordemos que inicié escribiendo que estamos en el terreno de la discusión moral, y por tanto, ética.

    Presumo que no ha habido mala fe, ni de Kenny Rodríguez, mucho menos de La Cabuda Cartonera, más aún cuando la segunda se autodefine como “una editorial independiente que pública a nuevos y solidos valores literarios” (http://lacabudacartonera.blogspot.com/).

    También he leído el email que Dany dirigió a “los compañeros poetas” y no me parece nada conveniente.

    Lo mejor sería aclarar el malentendido inmediatamente, aceptando lo que hay que aceptar, quien lo deba aceptar.

    Penoso caso éste. Penoso.

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