Confianza por justicia en CSJ, aquí; sigue viacrucis allá, en Honduras.

Quizás –nada de quizás- no fue el procedimiento correcto, pero la población celebró el resultado. La reciente elección de Magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), atribución única de la Asamblea Legislativa, esta vez fue por acuerdo de las cúpulas partidarias, bajo moderación acertada del presidente de la República, Mauricio Funes. Así, no debió ser; pero, fue. Y qué bien, porque los electos son, en su mayoría, de lo más destacado del foro nacional. José Belarmino Jaime, Florentín Meléndez, Sidney Blanco, Rodolfo González Bonilla y María Luz Regalado cubrirán las vacantes por finalización de período. Y también -al fin- se integró la Sala de lo Constitucional. Sala clave porque quien la preside es, a la vez, el Presidente de la CSJ.

Bien por la recomposición de la Corte. Y más, por las expectativas y ofertas de cambio, con lo cual se reconoce -secreto a voces- que en los períodos anteriores los “manejos” administrativos no anduvieron bien. Mejor dicho, anduvieron mal. Muchas expresiones de diferentes personalidades y entidades, en distintos medios, lo confirman: “Se acabó el despilfarro en la Corte {Suprema de Justicia}”, sentenció el nuevo presidente la Corte y de la Sala, Magistrado Jaime, según titula Diario Co Latino (julio 21/09). una entrevista con el nuevo presidente. Y es que acabar con algo significa, lógicamente, que ese algo ha existido. Pero, el Centro de Estudios Jurídicos (CEJ), en La Prensa Gráfica, julio 20/09, va más allá, y puntualiza: “La nefasta presidencia de la Corte del período 2000-2009 ya es cosa del pasado, pero ha dejado un legado que tardará años en superarse. Bajo la dirección de un oportunista, impreparado para desempeñar el cargo, pero ambicioso y un maestro de la intriga, la Corte retrocedió al período anterior a los Acuerdos de Paz, la época en que la Comisión de la Verdad, recomendó la destitución de los miembros del tribunal por su falta de profesionalismo…”. La alusión del CEJ es clara y directa; y por eso, preocupado por la posibilidad de una elección festinada para el cargo de Fiscal General, el CEJ pregunta: “¿Será que los culpables de nuestro desastre judicial buscan ocupar otros cargos en la administración pública porque necesitan algún fuero?”

Y otra más, “Mafia, nepotismo y corrupción en la CSJ y en el OJ”, dice titular de un artículo de alguien que lo suscribe como Norberto Prieto de la Vega (Diario Co Latino, julio 23/0), donde, entre otros, denuncia “los innumerables actos de corrupción hechos en las distintas licitaciones… las diferentes moras judiciales… los innumerables nombramientos de asesores para la presidencia (incluyendo esos Asesores de Imagen)… el nepotismo reinante, hasta la amante del Presidente de la Corte de Cuentas fue nombrada dentro del personal; aquí hay hijas, sobrinos y sobrinas, nueras, queridas de diputados…”. Serios y graves, estos señalamientos públicos deben ser aclarados. La población tiene derecho a conocer la verdad, especialmente ahora que algunos de los cuestionados, cuyos nombres se adivinan fácilmente, aspiran a ser electos (FGR, PGR, TSE, CdeC) -como pregunta el CEJ- “¿porque necesitan algún fuero?”. Esto es importante de cara a las próximas elecciones; salvo que, como una mofa más, se quiera seguir dando al pueblo más de lo mismo…

¿QUO VADIS, HONDURAS…? Mientras verdaderos estadistas, analistas políticos de renombre y organismos internacionales ratifican que lo ocurrido en Honduras, contra el presidente Manuel Zelaya, fue real golpe de Estado, por aquí aspirantes a imitadores de aquellos lo niegan y, entre otras justificaciones, señalan que “no fue golpe de Estado porque no quedó gobernando una junta militar”. Afirmaciones impulsadas por el subconsciente y los anhelos de regresar a la época de aquellos “golpes” salvadoreños, además de querer justificar la asonada inhumana y antipatriótica en Honduras.

Mientras tanto los golpistas, y países y personalidades que sí pero no están de su lado, continúan llevando al hermano país al Vía crucis total. Y seguirán los Ysi Obed y los Pedro Ezequiel… muriendo por defender el orden constitucional hondureño. Y seguirá también el pueblo sufriendo privaciones, persecución, cárcel, destierro y muerte. Sobre todo, la muerte cívico-social, que se da cuando se les destruyen el espíritu patriótico y la conciencia a hombres y mujeres libres, y a toda una población con aspiraciones democráticas. A la hora de escribir estas líneas, el presidente constitucional Manuel Zelaya, y gran parte de su pueblo, siguen resistiendo en un campamento, desde donde, por amor a su Patria, esperan indomables la reconquista de la verdadera democracia. Mientras a los golpistas se les cierran más espacios hacia el aniquilamiento, para el presidente Zelaya y su pueblo aumente la solidaridad internacional. Esa solidaridad compartida entre los seres humanos que, a través de la historia, ha sido capaz de derrumbar a poderosos e inhumanos imperios…

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Una respuesta to “Confianza por justicia en CSJ, aquí; sigue viacrucis allá, en Honduras.”

  1. Un magnífico artículo.

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