El bien común a merced de ansias y caprichos partidarios.

Nunca antes, y ya son casi cinco décadas de ejercicio, me había tocado consignar la realidad del pueblo salvadoreño, como hoy, cuando, mezcla de sorda impotencia e ira santa, siente mancillada su fe por un sector de la clase política, y acompañantes incondicionales, que con su accionar personal y partidario, contribuyen a agudizar los efectos de una crisis integral, quizás como pocas en la historia de El Salvador.

Es sólo un sector (las cúpulas partidarias) y sus seguidores incondicionales (los injustamente lucrados), quienes acostumbrados a irrespetar y burlar la voluntad de los salvadoreños, a toda costa pretenden continuar gozando de inmerecidos privilegios, en el marco de un estado de ilegalidades lucrativas. En términos políticos ¡todo está enmarañado, oscuro, negro, fétido! Como en Hamlet: “algo huele a podrido en Dinamarca”:

Violaciones constitucionales; intento de elecciones amañadas; ansias aberrantes de reelección; acefalía intencional en instituciones; despilfarro en viajes sin ningún beneficio para la Nación; PCN-PDC pidiendo que se les perdone la deuda; propaganda inútil y costosa (¿para qué gastar contando que se ha hecho lo que se está obligado a hacer?); negación de informaciones claras sobre la realidad económica; sesgo periodístico de los “grandes” medios; amenazas nefastas de ARENA-PCN-PDC de entorpecer la labor del futuro gobierno de Mauricio Funes…y alto de contar. Lo bueno de todo, sin embargo, es que la población honesta sabe lo que, realmente, está pasando y quiénes son, también realmente, los promotores y ejecutores del ataque a la institucionalidad. “Es una disputa de poder”, sintetiza acertadamente el abogado Jaime Martínez (Diario Co Latino, mayo 14/09). Sin duda alguna. Porque la idea de retrasar acciones, entorpecer procesos e invadir atribuciones, sólo tiene por fin -como lo sabe muy bien el pueblo- dar al traste con la gobernabilidad, que ya está muy deprimida. Ver para creer:

– La malhadada elección de Ciro Zepeda como presidente de la Asamblea Legislativa, es un caso patético en la política salvadoreña, aunque se intente matizar con la legalidad, que sí la tiene. Pero carece de legitimidad y moralidad: primero, porque contradice el espíritu del legislador cuando exige a los diputados que respeten la voluntad del pueblo; y segundo, porque nadie ignora que es el resultado de una componenda entre los partidos de derecha, sin importar los requisitos básicos que exige la Constitución de la República. La capacidad y la experiencia verdaderas no la da, necesariamente, el haber ostentado el cargo una y otra vez. Pero ahí están las respuestas airadas del pueblo, que se debieron evitar: “Organizaciones darán lucha sin tregua a Ciro Cruz Zepeda”, destaca titular de Diario Co Latino (mayo12). Representantes de Alianza Ciudadana -dice el periódico- aseguraron que “se inicia una lucha sin tregua contra esta decisión, lo que implicará una campaña de denuncia tanto nacional como internacional, para obligar a que Ciro Zepeda renuncie a su cargo”. Si de veras se trabaja por el pueblo, ¿por qué ofenderlo e inquietarlo de esta manera? Pero, Zepeda desestima públicamente las voces de protesta. ¿Acaso no ha sido siempre así…?

– En medio de la enorme crisis del país, el presidente Saca hace maletas, proyecta largo itinerario por Europa y otros países del Oriente Cercano y, con una amplia comitiva solidaria en el despilfarro, emprende un viaje de diez días, como “despedida” al final de su mandato. Sin más invitación que su propio ego, se va. “Sólo se gastó un poco más del cuarto de millón de dólares, pero cuánto beneficio se logró para la Nación”, dicen a coro los defensores del viaje, sin que ellos mismos se lo crean. A ver si cuando allá terminen su período los presidentes visitados se dan el lujo de venir a “despedirse”; y peor, si acaso a sus países los abate alguna crisis. Reflexionarán como auténticos estadistas; y, con verdadero sentido humano, se quedarán junto a su pueblo, más allá de los amplios deseos personales.

– Las próximas elecciones: de Fiscal General y Magistrados de la CSJ y CdeC, verdadera muestra de piñata apetecida, como siempre ha hecho aflorar los intereses partidarios de ARENA-PCN-PDC. Quieren imponer a los suyos sin aceptación popular, para seguir encubriendo más que descubriendo la ya larga cadena de irregularidades, despilfarro y autoritarismo. Los casos de Astor Escalante, funcionario de múltiples cargos en ARENA, para Fiscal; y dos magistrados de la CSJ con ansias de reelección, son la peor muestra de continuismo, para anular las aspiraciones de cambio de los salvadoreños.

Sin embargo, con pleno derecho y legitimidad soberana, el pueblo salvadoreño espera que tanto el nuevo COENA como el bloque parlamentario de derecha ARENA-PCN-PDC, entiendan y atiendan su mensaje de las elecciones pasadas; y, con sabiduría y civismo, antepongan el bien común a sus exacerbados caprichos y ansias partidarias.

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