Postal a Ramón Oviero, allá en el Más Allá…

Ramón Oviero (octubre 1938-octubre 2008),
alto patriota y poeta panameño,
amigo, compañero, hermano…

Recordado poeta:

La última vez que nos vimos fue en Panamá hace dos años, en octubre de 2006. Fue en el Teatro Nacional, durante la clausura del certamen Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2006, en el cual yo había participado como Jurado Internacional en la Rama Cuento. A diferencia de la última vez, me impresionó tu estado de salud, aunque ya me había sido anticipada la mala noticia por mi compatriota y compañero de afanes, Norman Douglas.

¿Recuerdas? Diez años atrás, en febrero de 1996, habíamos compartido ratos de amistad y poesía en horas de tertulias intermedias durante el IV Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, celebrado aquí en San Salvador. Tú te encontrabas participando en el Congreso, junto a mi entrañable hermano y paisano tuyo poeta Dimas Lidio Pitty, en representación de Panamá. Enorme placer fue para mí, y para mi esposa Leticia, que Dimas Lidio y tú nos regalaran un rato de su tiempo para compartir un fraterno almuerzo en nuestra casa, en la colonia Miramonte. Intercambiamos libros y compartimos experiencias, en un convivio ameno.

¿De dónde y desde cuando, Ramón, tanto afecto mutuo expresado en estos reencuentros? Si lo recuerdas bien, por obra y gracia de los enterradores de la palabra de mi país, en pleno conflicto armado aquí, la ruta del exilio me llevó hasta Panamá. Panamá de mi destierro, país al que, por eso, he dado en llamar patria alterna del exilio. Un día visité en el diario La Prensa a su director, mi especial amigo Carlos González de la Lastra, y gracias a él hice una especie de pasantía temporal en la redacción, con ciertas recomendaciones y limitaciones sobre qué escribir, por mi condición de extranjero expatriado. Dimas Lidio era el jefe de redacción, y tú redactor. Ambos ampliaban su quehacer noticioso con una actividad extraordinaria en el periodismo cultural. La experiencia de ustedes dos, con sendos exilios y una afinidad inmediata venida quién sabe de donde, hizo más llevadero mi destierro; y, sobre todo, generó una amistad que pese a la distancia ha vivido prolongada en el tiempo.

Y ahora, la noticia de tu doliente muerte, el 19 de octubre, justo 10 días antes de que se cumpliera tu llegada a los 70 años de edad. Una edad suspendida en el tiempo, para recordarla siempre. Duele tu muerte, Ramón, pero quedará tu voz “como tambor sonando”, como diría el poeta Escobar Velado, para continuar de la mano con la conciencia popular en su lucha total hacia el logro de las reivindicaciones.

Dimas Lidio Pitty seguirá allá en su natal Potrerillos, “en el bello Panamá de sus amores”; yo seguiré aquí, en mi país de sombras, con visos de esperanza iluminada, mientras el tiempo nos da un chancecito más para ver redimido el poder de la palabra, derrotada que haya sido la palabra del poder.

Hasta pronto, poeta Ramón Oviero; es decir Iván Romero. Salud, hermano.

– RAO

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