11.10.09

A 20 años del múltiple y cobarde asesinato en la UCA

Publicado en Historia, Literatura, Personal a 9:23 am por RAO

Fragmentos del Capítulo “La guerra nunca más”, del libro
LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA, de RAO,
(Talleres Gráficos UCA, San Salvador, agosto 2009)

José Napoleón Duarte había entregado la presidencia de la República a Alfredo Cristiani, del derechista partido ARENA, el 1 de junio de 1989. En ese marco se dio la ofensiva guerrillera “Hasta el tope” del FMLN, el 11 de noviembre de 1989. Seis sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Joaquín López y López, Juan Ramón Moreno y Amando López; y dos mujeres del personal de servicio: Elba Ramos y su hija Celina, fueron asesinados por el ejército salvadoreño la noche del 16, creando gran conmoción en la ciudadanía y gran confusión a nivel nacional e internacional, pues las voces oficialistas no tardaron en divulgar la falsa noticia de que los asesinatos habían sido cometidos por el FMLN. Era todo lo contrario.

Horas después del crimen, con indignación ciudadana pero más que todo con impotencia e ira, llegué a la UCA. Una multitud dispersa por todos los sitios al interior de la Universidad, con evidente congoja y reclamo airado, presenciaba la escena de los cuerpos sin vida de los apreciados sacerdotes y sus dos colaboradoras. Silencio reclamante de justicia, todos tenían claro el motivo de sus muertes y, sin lugar a dudas, para nadie era un secreto de donde habían salido las órdenes y quienes eran los ejecutores. Desde entonces y después de muchos años, las acusaciones formales de la UCA se interpusieron nacional e internacionalmente, aunque casi sin esperanza de justicia, contra Alfredo Cristiani y cerca de 15 militares de superior, mediano e inferior rango, considerados responsables intelectuales y ejecutores del abominable crimen.

Sin embargo, prudencia parecía ser la consigna. Lo aprecié horas después en el sitio del crimen. Y no era para menos. Si aquellos hombres de fe y pensamiento brillante, acompañados de dos mujeres laboriosas, habían sido salvajemente asesinados por esbirros de la tiranía, ¿qué podía esperar un ciudadano humilde y común? Sin embargo, la condena silenciosa gravitaba en el ambiente de la UCA. Tristeza y lágrimas. Entre otros, saludé con fuerte abrazo solidario al P. José María Pedroza, quien a pesar de su fortaleza por la fe, no ocultaba el justificado sentimiento de dolor. Al P. Pedroza y a uno de los asesinados, el P. Segundo Montes, los había conocido en 1959, después de su reciente llegada al Colegio Externado San José desde su país, España, justo en los meses anteriores a mi incorporación al personal docente del Colegio. Todos éramos testigos de un abominable crimen más contra la fe y la cultura. A la altura de la primera década del Siglo XXI, la demanda de justicia persiste y el pueblo confía en que se logrará contra la impunidad

11.02.09

Ante la apropiación de poemas ajenos realizada por Kenny Rodríguez

Publicado en Información, Literatura, Personal a 8:53 pm por RAO

Nancy Orellana

Recurro a la seriedad de su espacio virtual, como medio alternativo de información, opinión y análisis, con el propósito de hacer del conocimiento de los respetables lectores y lectoras de TRAGALUZ, la propuesta de solución que estoy gestionando con Kenny Rodríguez, ante el curso de la lamentable problemática en que me encuentro con ella, por la copia que ha hecho de varios poemas de mi autoría y que ha venido presentando, por varios años, como suyos; situación que, finalmente, espero tener la oportunidad de comprobar, en honor a la verdad, a la honestidad y a la integridad que deben demandarse y prevalecer en el Mundo Literario Salvadoreño, lo mismo que en los demás ámbitos de la vida nacional a los que, con contundencia, exigimos que se rijan por estos mismos principios, sin privilegios ni exclusiones.

El texto a continuación, fue publicado este día, lunes 2 de noviembre de 2009, en la Página Trazos Culturales de Diario Co-Latino (pág.18), a cargo del poeta y periodista Néstor Martínez.

Gracias anticipadas.

Nancy Orellana

***

ACLARACION OBLIGADA

Estimado señor Néstor Martínez:

El pasado 28 de septiembre, la Página Trazos Culturales de Co-Latino, a su digno cargo, publicó un anuncio que invitaba, para el día 29, a la presentación de un Poemario de Kenny Rodríguez, editado por La Cabuda Cartonera (página 17 de la edición periodística de ese día).

Me permito aclarar, sin embargo, por apego a la verdad y al respeto que merecen la sociedad salvadoreña y la comunidad Literaria del país, que el poema colocado en el anuncio, como muestra de ese Poemario, lo ESCRIBÍ YO hace años, lo mismo que otros 3 poemas contenidos también en esa selección y que han sido denominados por Kenny Rodríguez como: “Hoy”, “XV Años” y “Mujer”, y dos más que, sin título, ha “dedicado” uno a su hija y el otro, a su hijo. Un simple ejercicio de comparación demuestra una copia literal o parcialmente modificada de los poemas escritos por mí.

Poder realizar este ejercicio comparativo ha sido mi propósito desde el 29 de septiembre hasta la fecha, a través de diversas gestiones que realicé directamente con Kenny Rodríguez en un inicio, y posteriormente, ante su silencio, con el que ha venido postergando mi petición en ese sentido, he recurrido, lo más prudentemente posible, a otras personas pertenecientes incluso a su propio círculo literario.

Mi única solicitud es que exista la oportunidad de comprobar que varios poemas presentados por Kenny Rodríguez, en diversos espacios, no son de su autoría y que, por tanto, debe sacarlos de “su” supuesto repertorio. Lo anterior, porque igualmente otros poemas colocados en la web, como el denominado “Quiero (I)”, que dice “dedicar” a FVCH, también me han sido copiados.

Tengo los textos originales en impresión matricial, transcritos en la computadora del lugar en el que, en los años noventa, desempeñé mi trabajo y en la que comencé a escribir mis poemas de esa época, después de hacerlo en manuscrito. Someto al criterio de personas expertas en Literatura y/o Poesía la comparación entre mis propios escritos, tanto de estos últimos como de los anteriores a esas fechas, para que pueda definirse si el estilo, el universo léxico, las motivaciones poéticas y las tendencias temáticas pertenecen o no a una misma persona. Lo mismo pediría para examinar el resto de la obra de Kenny Rodríguez para establecer su relación con los poemas que reivindico como míos.

Reconozco la duda razonable que esta reivindicación puede generar, pues a diferencia de Kenny Rodríguez, nunca pretendí hacerme un nombre como poeta ni construí trayectoria alguna como tal. Pero, por ética y por justicia, no estoy dispuesta a aceptar que alguien se apropie de lo que nunca le fue inspirado ni jamás creó, aunque pretenda argumentarse que le respaldan años en los que ha presentado como propia una obra que no es del todo suya, amparándose en el desconocimiento que yo tuve al respecto, hasta que leí mi poema “Cuarto Creciente”, publicado ese 28 de septiembre.

De hecho,  ante mi reclamo, Kenny Rodríguez y la Editorial La Cabuda Cartonera aceptaron sacar dicho poema de la selección publicada, aunque el mismo daba el nombre al Poemario. ¿Qué poeta renuncia tan fácilmente a la que es, realmente, su obra? ¿qué poeta no conmina a quien le acusa, a la comprobación inmediata de un cuestionamiento de tanta gravedad? La respuesta es obvia: sólo quien realiza una aceptación implícita del señalamiento recibido.

Únicamente pretendo dos cosas. Primero: dejar constancia de que varios poemas presentados por Kenny Rodríguez no han sido escritos por ella, total o completamente, aunque por años los haya suscrito como tales. Segundo: manifestar que sigo esperando que se concrete la comparación de escritos que le he solicitado.

A partir del 29 de septiembre, hubo un compromiso expreso de Kenny Rodríguez de sentarnos a cotejar, escritos en mano, lo que cada una reivindica como propio. El reconocido escritor salvadoreño Rafael Mendoza padre ha expresado su disposición de interponer sus buenos oficios hacia una solución satisfactoria de esta controversia; ofrecimiento que, públicamente, traslado y propongo a Kenny Rodríguez, a fin de dar pronto cumplimiento al compromiso referido.

Agradeciéndole anticipadamente el espacio para hacer la presente aclaración, expreso también que me dispongo demostrar lo expuesto, recurriendo a los mecanismos apropiados y existentes para ello; desde luego, apelando a que prevalezcan la integridad y la honestidad ante una situación de clara afrenta al mundo Literario salvadoreño, la cual espero no quede impune.

Saludándole cordialmente,

Nancy Orellana

San Salvador, 31 de octubre de 2009



10.26.09

¡Coautoría armónica: admirable! ¡Plagio innoble: detestable!

Publicado en Historia, Literatura, Personal a 11:00 pm por RAO

La literatura salvadoreña siempre ha sido pródiga en riquezas. Riqueza en creatividad, calidad ética y estética, profusión, trascendencia y co-autoría o creatividad compartida, entre otras. De ahí su ubicación significativa en el concierto literario regional y continental. Y dentro de esa riqueza, la creatividad compartida o co autoría, como signo de real identificación y consonancia entre autores, ha sido -es- una muestra de saludable ejercicio en el contexto artístico nacional, con énfasis en la literatura

La creatividad armónicamente unida de Serafín Quiteño (salvadoreño) y Alberto Ordóñez Arguello (nicaragüense) produjo el libro “Tórrido sueño” (Cuscatlán en colores), galardonado en 1955 con el Segundo Premio del Certamen Nacional de Cultura, como muestra de real simbiosis del pensamiento entre dos autores con maestría y elegancia literarias.

Años después, los poetas Roque Dalton (salvadoreño) y Otto René Castillo (guatemalteco exiliado en El Salvador) escribieron al alimón y en perfecta sintonía, la obra “Dos puños por la tierra”, como otra muestra del quehacer realmente compartido y coherente, desde la propia identidad de cada poeta.

Y más recientemente, las sociólogas salvadoreñas María Candelaria Navas, Nancy Orellana y Liza Domínguez, con conocimiento coincidente y coherente sincronía de ideas, publicaron en coautoría el libro “La experiencia organizativa de las mujeres rurales en la transición post-guerra 1992-1999” (Algier’s Impresores, San Salvador, El Salvador, agosto 2000), en el que –según los editores- “… las tres investigadoras responsables (Navas, Orellana y Domínguez) colocaron toda su energía para que esta investigación recogiera el pensar y sentir de muchas mujeres campesinas…”. Un documento valioso, producto de una creatividad compartida o co autoría armónica.

En los tres casos, es admirable por hermosa la co autoría, con limpieza de ideas y transparencia solidaria entre autores.

De cómo cierta co autoría se convierte en plagio

Pero, como contrapartida y negación a la honestidad literaria, ¿qué pensar cuando de dos poetas en distintas fechas, distintos lugares y sin relación personal alguna, el lector se encuentra con poemas exactamente iguales, parcialmente iguales o con uno o más versos iguales? ¿Creatividad compartida? ¿Mera coincidencia? ¿Recreación permitida? No. Nada de eso. Sencillamente, plagio. Plagio grande o pequeño si se quiere, pero plagio. Es decir, robo literario…

De inmediato: golpe al pensamiento; luego, golpe al corazón. Al pensamiento, porque no hay duda de que en esa falsa “creatividad compartida” algo anda mal; y al corazón, porque duele poéticamente -aunque para algunos les sea indiferente el robo, salvo cuando pierden un inmueble “valioso”- duele, digo, darse cuenta de que sigue la práctica innoble de engañar o seguir engañando a los amantes de las bellas artes, con creatividad ajena sustraída de algún archivo oculto u obtenida por interpósita persona. Los archivos periodísticos de las últimas décadas contemplan varios casos de plagio literario, a veces favorecidos con impunidad total o a medias, pero con pérdida de credibilidad total o parcial.

El caso de plagio más reciente (conocido en septiembre 28, 2009)

Comparar los poemas del libro inédito “Confesiones entre tiempo” (1992-1994) de Nancy Orellana, con el libro “Cuarto creciente” (La Cabuda Cartonera, San Salvador, agosto 2009), de Kenny Rodríguez, de inmediato advertirá al lector que está frente a una muestra de falsa “creatividad compartida”, pues son los mismos poemas: de distinto autor, escritos en tiempo y lugares distintos y, lo peor, con idénticas dedicatorias especiales de algunos poemas a personas queridas, pero a distintos destinatarios, nacidos en fechas muy distintas, que cronológicamente pueden dar pistas inequívocas al lector sobre “quien los escribió primero”. Los originales de una (Nancy) y el librito de la otra (Kenny), están disponibles para que la comparación, ante testigos honorables, determine de quien es la autoría.

Primero, Nancy Orellana, después su familia y en ese orden los amigos que la conocen desde siempre y, sobre todo, reconocidos escritores y profesionales, al comparar 3 o 4 poemas (los consideran suficiente muestra), coinciden en que el plagio está claro y que, precisamente, Nancy Orellana es la autora original y auténtica. Claro, hay que demostrarlo… ¡y quizás, oportunamente, las pruebas lo harán por sí mismas, públicamente! Esto último porque, a estas alturas, son fallidos todos los intentos de diálogo y de aceptación y retiro de los poemas plagiados, por parte de Kenny Rodríguez.

Los intentos fallidos de confrontación en privado de la “cosa juzgada” y el reconocimiento debido, con el único afán de que se reconozca la verdad (nunca ansias de protagonismo, de compensación económica y, mucho menos de interés por perjudicar a alguien), parecieran indicar que la demanda de Nancy hasta hoy, únicamente mediante este blog, recados, solicitudes de encuentros pro confrontación, los muchísimos e-mail de ida y vuelta; en fin, todo recurso comunicacional de este tipo, sin llegar todavía a los medios tradicionales de comunicación social (Prensa, Radio y TV), no han sido suficientes, ni la mejor vía. La exigencia de la población crecerá hacia el real conocimiento público, con todo derecho. Y todo, por la verdad y la justicia. Así sea.

En síntesis, en literatura como en otras áreas, la co autoría armónica es admirable, el innoble plagio, repudiable. Pero, a pesar de estos desaciertos atentatorios de lesa cultura, la literatura salvadoreña siempre será pródiga en riquezas, maravillas y bondades. (RAO).

10.17.09

Revelaciones sobre un plagio

Publicado en Literatura, Personal a 2:19 pm por RAO

Por Leticia Calderón de Orellana

Estoy cerquita de Nancy a quien le han robado poemas que ella, veintiañera, con el alma limpia y amorosa los creó, en la década de los 90, para expresar, con el néctar de la poesía, un canto a la vida de sí misma y de personajes importantes. Se animó a compartir sus poemas por medio de un certamen literario, que probablemente dio lugar a que pasaran a manos inescrupulosas. No ganó. No supo más. Y su productividad continuó sólo para cultivar su don de escritora y de intelectual, guardando para sí sus poemarios, y dedicándose a otras áreas sociales y humanísticas. Prueba de ello son sus libros, sus investigaciones, sus ensayos, su tesis de postgrado con honores, y su prestigio en las áreas de la Sociología, Derechos Humanos y Equidad de Género.

Después de unos 15 años de guardar su joya poética, hoy Nancy ve publicado en el prestigiado Diario Co Latino, uno de sus poemas, con la autoría inapropiada de otra persona, como parte de un libro que sería presentado en un recital. Al reclamo inicial y personal de Nancy, la señora Kenny retira el poema del libro pero no del recital. Por supuesto, con la justa indignación ante una usurpación, Nancy continuó la pesquisa y encuentra otros poemas suyos en ese mismo libro y en otros medio literarios. Y lo más grave es que la señora Kenny dedica algunos de esos poemas a seres muy queridos. ¡Qué falta! Huelga decir qué pensarán ellos al darse cuenta de este regalo plagiado. Para Nancy, es un mérito que la señora poeta haya encontrado en los poemas significado humano profundo y literario, pues uno Nancy lo dedicó a su sobrino para entonces de dos años de edad, hoy un joven de 17 años. Y, además, permitió revelar a Nancy como una poeta que no ha querido destacar como tal, ni antes ni ahora.

La acción del plagio deja mucho que decir yendo al plano de conciencia moral individual. Si no se acepta la real usurpación, si es intencional, algo no funciona bien. Y más si los da como regalo a seres queridos, con el agravante también de ser abogada. Esos poemas han circulado en diferentes publicaciones previas al recital mencionado. La señora Kenny los tenía; ella sabrá como llegaron a sus manos. Nancy los mandó al certamen con pseudónimo. Quizá después de algún tiempo se optó por utilizarlos, sin prever el nombre de la verdadera autora; o, a lo mejor, se encontraron en un medio electrónico en donde Nancy los escribió para su archivo personal y que los ha guardado celosamente por años, con otros poemarios manuscritos.

La acción del plagio trasciende el daño literario y el litigio de dos. Altera las actitudes y sentimientos positivos de las personas involucradas directa o indirectamente: familiares, colegas, círculos de amistad. Tiene que haber valores y un buen nivel cultural; y, sobre todo, conciencia moral para dar a cada quien lo suyo, y no dar cabida a actitudes destructivas. La señora Kenny es reconocida poeta, y si así es, no tenía que recurrir al plagio. Ojalá que sólo sean los de Nancy, quien tiene su rol ajeno a la poesía y únicamente pide sacar de circulación los poemas que le han sido copiados total o parcialmente, no sin antes hacer conciencia, en lo individual y en el colectivo, de lo incorrecto de la acción. La señora Kenny será más merecedora de cariño de los suyos, si tiene la valentía de defender lo propio pero no lo ajeno.

Yo estoy segurísima de que los poemas cuestionados, que con todo derecho reclama Nancy, son de su propiedad. Y así de seguros están algunos a quienes en aquel tiempo se los obsequió, y saben de su trayectoria personal. La verdad os hará libres, dice la palabra sagrada.

10.16.09

Cuestión de conciencia.

Publicado en Literatura, Personal a 3:44 pm por RAO

¡Nobleza obliga!
Agradecimiento a los escritores, poetas
familiares y amigos que, enterados del
plagio a poemas de Nancy Orellana,
le han reiterado su amistad, aprecio,  confianza y solidaridad… (RAO)

La cosa comenzó la noche del 28 de septiembre. Un anuncio en la página Trazos Culturales de Diario Co Latino, alertó a la conciencia poética de Nancy Orellana, una poeta en su niñez y adolescencia, ahora socióloga e investigadora. ¿La razón? Pues, que para el día siguiente 29, reforzado con el texto del poema “Cuarto creciente”, un desplegado anunciaba un recital-presentación del libro del mismo nombre, obra hasta ese instante adjudicada a Kenny Rodríguez, de alguna trayectoria literaria en el país. Sólo hasta ese instante; porque para la familia de Nancy y para ella, ese poema era suyo. Cuestión de confirmarlo. Sin vacilación, a los archivos… y, como ¡por arte de magia y del intelecto puro!… rubricado por Nancy Orellana, ahí estaba el poema, fechado el 26 de noviembre de 1992.

Pero, no era todo. Faltaba más, mucho más. Nuevos hallazgos, nuevos poemas para confrontar entre el poemario de Nancy “Confesiones entre tiempo”, y el libro de Kenny Rodríguez “Cuarto creciente”, horas después de que los presentara como suyos la noche del 29. Si alguna duda quedaba, no más. Porque la coincidencia era -es- asombrosa. Unos, copia textual total; otros, casi total; y de los menos, uno o varios versos. La primera gestión de Nancy el 29 por la mañana, pese a su comprensible disgusto, fue dialogar y demandar de Kenny una explicación/satisfacción, pero por toda respuesta obtuvo la negación esperada. Siguió y sigue la negación. Y ahí se congeló el intento de diálogo de Nancy, interesada en evitar la trascendencia pública del asunto. Tal el estado de cosas actual… ¿punto muerto?, quien sabe…

……………………….

Si todo plagio es desagradable, también son desagradables algunas respuestas irreflexiblemente defensivas, como dos que se han dado: la de ingenuidad casi infantil que, sin mediar la sensatez, convirtió sus advertencias en ilusas aplanadoras; y otra que, con advertencia casi severa, sin querer queriendo, anticipó ciega solidaridad generacional, aún sin prever de que lado podía estar la razón. Contrario a eso, sin embargo, han pasado –y pasan- tantas y alentadoras situaciones hacia la verdad, como las expresiones de solidaridad hacia Nancy, las que, hoy por hoy, quedan reservadas para necesario recuento final histórico…

………………………..

Ante el hecho consumado y comprobado de un plagio, sólo queda a quien ofende el imperativo de aceptar la falla hacia la satisfacción de quien ha recibido la afrenta. ¡Cuestión de conciencia!
¿Por qué negarse a un encuentro comparativo de ambas partes, ante personalidades notables a elección de ellas mismas, evitando así mayor trascendencia?
¡Cuestión de conciencia!
Sin vencedores ni vencidos, los únicos ganadores serían la verdad y la conciencia poética nacional, ahora afectada por la acción individual de una de las partes.
¡Cuestión de conciencia!
Si hay temor e inconveniencia –lógicos- ante una trascendencia mayor del problema, el momento es ya. La familia de cada una y la familia nacional merecen consideración en su dignidad e inteligencia, que sólo depende de la aceptación y reconocimiento de que, intencional o no, hubo equivocación.
¡Cuestión de conciencia!
Una cosa es cierta: hay -hubo- plagio; y, con toda propiedad, como padre de Nancy, como escritor y como periodista, ratifico la certeza de que Nancy escribió primero los poemas que otra pluma publicó después…
¡Cuestión de conciencia!

“Llegará la luz que te decía”, escribió Roque Dalton alguna vez. Yo también lo creo…

10.14.09

Invitación a presentación de Lo Que Pasa Cuando El Tiempo Pasa

Publicado en Literatura, Personal a 9:13 am por RAO

INVITACION

A PRESENTACION DEL LIBRO

“LO QUE PASA

CUANDO EL TIEMPO PASA”

Jueves 15 de octubre/09, 2 p.m.

Auditorium “D” Universidad Centroamericana

“José Simeón Cañas”, San Salvador

LQPCTP

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Presentación y comentarios:

el autor, Renán Alcides Orellana

y los escritores

Roxana Beltrán de Cantarelly y Danilo Umaña Sacasa

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Actividad académica de: Asociación de Comunicadores UCA (AECOS) y Departamento de Letras, Comunicaciones y Periodismo de la UCA

10.06.09

Respuesta ante una directa indirecta.

Publicado en Literatura, Personal a 8:09 am por RAO

San Salvador, octubre 5 de 2009

PARA: Alma y Dany,
La Cabuda Cartonera
DE: RAO

“Ver una injusticia y no combatirla es cometerla”
José Martí.

Gracias al aprecio de escritores amigos, he conocido el correo de ustedes, de fecha 4 de octubre, enviado a sus “compañeros y compañeras poetas”, por el cual les suplican (¿?) que tomen nota de un artículo míomanteniendo total prudencia” (¿?) y afirmando, además, que “dependiendo de sus ataques… (míos, supongo) … tomaremos las medidas pertinentes” (¿?) ( bueno es saber la advertencia, para responsabilidad a futuro). Extraña la súplica de total prudencia y, además, ¿por qué en vez de responder a Tragaluz, con argumentos sólidos y contundentes, deciden acudir con evidente desespero a solicitar respaldo a personas serias y responsables? Los poetas y las poetas que conozco son serios y responsables.

Pero ahí está, y como si todo respaldo pudiera darse así por así, sin profundizar, se está comprometiendo desde ya a Oto y Vladimir en el Tres Mil, a José Antonio para la cuestión legal (¿?), a David Juárez y Tomás Andreu “desde la trinchera periodística”… etc. Conozco a la mayoría de ellos; los he visto llegar y he apreciado el pujante desplazamiento literario de algunos. En una palabra, en vez de aclarar y negar lo que he expresado en Tragaluz, se apresuran a pedir a ellos “un gesto de solidaridad y apoyo a la situación”. Lo dicho, ¿cómo pedir apoyo así por así, sin argumentar? De la nómina a quien dirigen su suplica ninguno, de entre los que conozco, hace literatura como robot.

Antes de colaborarles en ampliar el fondo de la cuestión ya dicha en Tragaluz, bueno es recalcar también otra mala señal de ustedes, como doble juego: mientras durante la semana, según correos en archivo, han estado ofreciendo a Nancy Orellana (la autora de quien ratificamos ha sufrido plagio en su poesía) colaborar “con voluntad e interés de que el asunto se aclare” y del cual “no tienen responsabilidad”, ahora, con un sí pero no y a espaldas de la negociación, de la manera descrita van en “busca de solidaridad y apoyo” (¿?). Innoble actitud cuando algo no se está haciendo bien. Ganando tiempo, al estilo de ciertos golpistas. Totalmente de acuerdo con que “no es su total responsabilidad”; pero, precisamente por eso, debió aceptarse el diálogo ofrecido, haciendo a un lado los subterfugios y las peticiones de apoyo; para, con dignidad, salir en defensa de la verdad de ustedes. No se si todavía sea tiempo.

Ahora sí, ratifico lo dicho en Tragaluz y agrego que tengo en mi poder varios “motivos” más de comparación, debidamente ordenados y comparados entre el poemario de Nancy Orellana (1992-1994) y el de Kenny Rodríguez. Si esto no fuera así, yo ni siquiera hubiera mencionado el asunto. Y de esto, muchas personas pueden dar fe porque conocen mi trayectoria. Ningún interés de protagonismo personal o familiar, y menos interés de perjudicar oficiosamente a alguien. Únicamente la verdad ante una injusticia que, ojalá, no hubiera existido; y que a lo mejor, ojalá también, se probara lo contrario. Pero ¿y cómo? Si aunque no se quiera, de veras es sorprendente la coincidencia entre los poemas de Nancy Orellana, escritos hace casi dos décadas como se podrá comprobar oportunamente; y los de Kenny Rodríguez, escritos no sé cuando pero, sin duda fue mucho después, como también se podrá comprobar oportunamente.

Con todos esos apoyos solicitados por todos los flancos, nosotros los desprotegidos estaríamos perdidos, aunque tengamos la razón. ¿Será así, aunque exista prueba fehaciente, no para efectos legales sino morales, de que existe plagio? ¿Será que esto se define a favor por cherada? No lo creeré hasta verlo. Y esto sólo podrá darse si, sin actuar precipitadamente y sin la prudencia que ustedes piden (casi lo exigen, ver el correo), los “compañeros y compañeras poetas” que ustedes llaman, actúan con la responsabilidad y la coherencia literaria que les caracteriza. Si no, y si las pruebas no son contundentes y, por cualquiera razón, el fallo hoy por hoy es en contra nuestra, sólo nos quedará apelar al fallo de la historia.

Como en varios casos similares que como periodista he presenciado desde hace varias décadas, y de cuyos efectos hay datos en mis archivos, quizás una conferencia de prensa/confrontación pública de poemas con participación de las tres partes, lo resuelva todo para bien de todos. Interesa la solución, aclarando reclamos y negaciones. Y esa sería buena opción. Cuestión de pensarlo…

10.03.09

Plagio: práctica innoble que ya no debiera ser.

Publicado en Literatura, Personal a 7:12 pm por RAO

Cuando alguien es poeta de a de veras, ¿qué le impulsa o que necesidad tiene de plagiar -piratear- un libro, un poema o simplemente un verso de otro? Por esas cosas del azar, he vuelto a darme cuenta de que tan lamentable práctica subsiste, como los casos de los que fui testigo distante hace algunas décadas. Sólo que ahora ni simple testigo, ni mínimamente distante; sencillamente, y de alguna manera, protagonista afectado:

El pasado martes 28 de septiembre, la Cabuda Cartonera Editorial publicó en la página literaria Trazos Culturales de Diario Co Latino, a cargo de mi especial amigo poeta Néstor Martínez, un anuncio/invitación a la presentación del libro “Cuarto Creciente”, el día 29, promovida por la editorial y otras dos organizaciones relacionadas. El recital estaría a cargo de Kenny Rodríguez, abogada y poeta, como autora del libro. El anuncio señalaba el título mencionado y, además, lo hacía acompañar de un poema de igual nombre “Cuarto Creciente”.

Y, sorpresa. Ambos títulos, de inmediato me hicieron retroceder en el tiempo, hasta a principios de los años noventa y, de inmediato, pensé también en Nancy Orellana, mi hija, socióloga y escritora. Claro, porque ese poema y otros de Nancy, que fui a comprobar en los archivos familiares, coincidían, casi literalmente, con los que fueron presentados en el recital de la Cabuda Cartonera.

El poemario “Confesiones entre tiempo” (1992-1994), con que el que Nancy Orellana participó en un certamen literario en aquellos años, contiene el poema citado y otros con los que Kenny Rodríguez integra su libro. ¿Cómo no los iba a recordar y reconocer yo, si en aquel entonces nos fueron mostrados por Nancy, después de que el fallo se hubo dado? Algo, entonces, me hizo ir a la comparación y luego a comprar el poemario de Kenny Rodríguez, para saber si estaba en lo cierto. Y lo estaba, y lo estoy. Para muestra, el principal botón (compare el lector):

Nancy escribió en 1992:

Uña preciosa
filuda
pequeña…
rasgá las soledades
hacé hilachas los días cansados y largos
rascame la espalda mientras espero.
Prendé al fantasma que me ronda
atrapalo
cazalo…
Uña linda
que quede colgada de vos
como un hilo
esta esperanza.

Kenny en su libro lo hizo así:

Luna
uña preciosa
filuda
pequeña…
rasgá las soledades,
hacé hilachas
los días largos y cansados
rascáme la espalda
mientras espero,
prendé el fantasma que me ronda
atrapálo,
cazálo.”

Luego, siguiendo la confrontación de textos, hay otros de igual manera idénticos. Sólo mencionados por espacio y para ejemplo. Además, ya habrá tiempo de exponerlos, si las circunstancias lo ameritan:

Nancy dedicó un poema a su sobrino Eduardito, ahora un joven de 17 años. Y lo comienza así: “Vos me devolviste el rostro orgulloso/ El inquebrantable rostro/ de quien se sabe amado sin traición/ Me hiciste imprescindible/ en mi terrible y querida miseria diaria…” (y sigue…)

Kenny, por su parte, lo dedica a su hijo xxx, y lo comienza así: “Vos me devolvés el rostro orgulloso/ inquebrantable rostro/ de quien se sabe amado/ sin traición, sin reservas, sin tapujos/ vos hacés imprescindible tu vocecita/ en mi terrible soledad diaria…” (y sigue…)

Y así, otros más, como el dedicado por Nancy a una amiga y compañera colegial de entonces (xxx) (16 de octubre de 1992): “Que cuesta soltarte, pequeña…” y el dedicado por Kenny a su hija xxx, que, por increíble coincidencia, dice: “Que difícil es soltarte, pequeña…

En papel y disquete de entonces, está el resto de poemas. Lamentable resto, porque no debió pasar, para que no hubiera sido necesaria esta aclaración pública. Sólo eso. Aclaración y, estoy seguro, el deseo de Nancy de únicamente evitar que su poesía, y la de otros, pueda seguir como propia en voces y renglones ajenos. Ningún interés protagónico o de perjudicar a alguien, de Nancy. Ni mío. Sólo un acto de justicia, porque lo demanda el respeto a la propiedad intelectual, pero, especialmente, la dignidad literaria nacional.

Un colega periodista, informado por alguien la noche del recital, me pidió mi opinión, a lo cual de inmediato respondí:

Como padre de Nancy, solidario total con ella, porque es su -nuestra- verdad.
Como escritor, indignado por esta práctica que creí anclada en el Siglo pasado.
Como periodista, mi impulso un tanto reprimido a petición de Nancy, aunque como se ve en esto fue imposible evitarlo del todo, por coherencia profesional.
Y si es cierto que de prisa se ha ido al Registro, después del evento, para alegar derecho a la propiedad, no tendrá sentido: 1. Porque no hay más interés que éste de hacerlo saber; y 2. Porque por la fecha posterior al evento, quedaría evidenciada por si misma una realidad…

Lamentable caso que no debió pasar, pero pasó… está pasando… ¡ojalá que pronto pase su pasar!…

09.21.09

No hay tirano que dure cien años…

Publicado en América Latina y el mundo, Historia, Literatura a 5:24 pm por RAO

Hace justamente 40 años, cuando los militares hondureños y su “mancha brava” perseguían con saña bestial/mortal hasta el genocidio a nuestros compatriotas, antes y durante el conflicto El Salvador-Honduras (julio de 1969), publiqué el poema “LOS GENOCIDAS”, que posteriormente apareció en mis libros como “Los detentadores”.
Vistas las cosas que, esperamos, ya pronto sucederán en Honduras, por el justo y merecido regreso de Zelaya al poder, transcribo aquel poema, tal como se publicó en La Crónica del Pueblo de San Salvador, y en otros medios:

LOS GENOCIDAS

A Padilla, chacal de Olancho.

Por Renán Alcides Orellana

Particularmente
tienen oscuro el nombre y el origen
y hasta los de su misma sangre
sienten remordimiento y asco
cuando los señalan

Van y vienen
como estatuas de sal
haciendo daño
-fatuos/ protervos/ insaciables-
pero nunca dormirán tranquilos
hasta tropezar un día
para quedar completamente panza arriba
con la boca abierta…

San Salvador, julio de 1969

09.16.09

Fragmentos de “lo que pasa cuando el tiempo pasa”.

Publicado en Historia, Literatura, Personal a 9:13 am por RAO

FRAGMENTOS DEL LIBRO
LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA”,
(Talleres Gráficos UCA, San Salvador, agosto de 2009)

Reseña autobiográfica:
política, historia, lides universitarias,
literatura, periodismo,
desde la vivencia del autor.
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Del Capítulo Estudio y Lucha, en Pág. 102:

“… La madrugada del 26 de octubre de 1960, un golpe de Estado derrocó al presidente de la República, José María Lemus. La gestión de Lemus se había convertido en despótica y autoritaria contra la población, especialmente la más desvalida que sufría represión. Distinto a los anteriores golpes de Estado que llevaba registrados en mi historia personal, en este contra Lemus mi participación como estudiante universitario, fue en los propios escenarios del suceso. Durante los últimos dos meses anteriores al derrocamiento, la actividad insurreccional en todo el país era intensa, correspondida con fuerte represión por parte de la tiranía. La lucha universitaria recrudecía; la respuesta brutal del gobierno, también. Capturas, secuestros, prisión, tortura, destierro, muerte. Mis compañeros de toda la Universidad, y hasta yo mismo, sentíamos en carne propia la represión…”

“… El 15 de septiembre, un mitin conmemorativo de la fecha de la Independencia centroamericana, se daba en la Plaza Libertad. Participaban intelectuales, estudiantes, obreros y la población en general, pero siempre en medio de un clima de tensión y protesta popular contra la tiranía. Y otra vez, las fuerzas policiales combinadas con el ejército cercaban y atacaban a la muchedumbre. Yo pude ver a gran cantidad de miembros de la Guardia Nacional persiguiendo a los manifestantes, por las distintas calles que deban a la plaza y, de pronto, como respuesta, eran repelidos con piedras y gritos que los desmoralizaban Era la fuerza bruta anticipándose, en actitud defensiva, a posibles acciones patrióticas de un pueblo cansado de vejámenes y represión. Largos minutos de amenazas de disparos de salva y disparos verdaderos contra la población manifestante. Pero, seguía el ataque, hasta lograr la dispersión total en horas de la tarde.

Una sola víctima mortal se reportó al final de la cruenta jornada. Un joven de apellido Guardado cayó abatido por las balas cerca de la antigua Lotería Nacional, una cuadra al oriente del Parque San José. Luego, se dio la retirada estratégica ordenada por la dirigencia del movimiento estudiantil. La consigna era buscar maneras de reagrupamiento para la nueva ofensiva, en espera del día final. Y el día llegó. La madrugada del 26 de octubre, José María Lemus huyó hacia Costa Rica, mientras el pueblo celebraba su triunfo. Y vino el cambio de régimen. El mando transitorio fue asumido por una Junta Revolucionaria de Gobierno, compuesta por los civiles René Fortín Magaña, Ricardo Falla Cáceres y Fabio Castillo Figueroa, y los militares Rubén Alonso Rosales, César Yánez Urías y Miguel Ángel Castillo… “

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Del Capítulo La guerra nunca más, en Pág. 319:

“… A raíz del golpe de Estado de 1979, Enrique Álvarez Córdova formó parte del nuevo gabinete de la Junta Revolucionaria de Gobierno, asumiendo la cartera de Agricultura y Ganadería, misma que había conducido años atrás, precisamente cuando había sido mi jefe. Su objetivo era impulsar reformas en el agro, especialmente la Reforma Agraria. Pero, dos meses y medio después, de nuevo la frustración; y el 2 de enero de 1980 renunció junto a otros miembros del gabinete, debido a que los gestores del golpe habían vuelto a ser marginados por argucias y medidas estratégicas, que devolvían el poder a los viejas estructuras militares, a las que el movimiento de jóvenes oficiales había derrocado.

Álvarez Córdova se fue a la clandestinidad. Desde ahí siguió la lucha como presidente del Frente Democrático Revolucionario (FDR), hasta que un día, el 27 de noviembre de 1980, un comando militar lo capturó al interior de las instalaciones del Colegio Externado San José y, posteriormente, lo asesinó junto a otros patriotas del movimiento rebelde: Juan Chacón, del Bloque Popular Revolucionario (BPR); Manuel Franco, de la Unión Democrática Nacionalista (UDN); Humberto Mendoza, del Movimiento de Liberación Popular (MLP); Enrique Barrera, del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR); Doroteo Hernández, de la Unión de Pobladores de Tugurios (UPT), José María Maravilla y Francisco Barrera, representantes de otras organizaciones sociales. El ejército salvadoreño los asesinó, cumpliendo órdenes de la oligarquía, por su demanda de justicia y su entrega patriótica.

Sus cadáveres fueron encontrados con señales de tortura en zonas periféricas de San Salvador, en las proximidades del lago de Ilopango. Informaciones periodísticas dieron a conocer oportunamente que el comando secuestrador había actuado por “órdenes de un militar de alta graduación”, ahora en situación de retiro, y quien, bajo el pseudónimo de Comandante Aquiles Baires, dirigía la Brigada Anticomunista Maximiliano Hernández Martínez. Las órdenes de Baires, se dijo, eran aniquilar totalmente a aquel grupo de valientes patriotas, quienes hoy y siempre serán reconocidos como héroes del movimiento revolucionario salvadoreño…”

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