10.29.08
Postal a Ramón Oviero, allá en el Más Allá…
Ramón Oviero (octubre 1938-octubre 2008),
alto patriota y poeta panameño,
amigo, compañero, hermano…
Recordado poeta:
La última vez que nos vimos fue en Panamá hace dos años, en octubre de 2006. Fue en el Teatro Nacional, durante la clausura del certamen Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2006, en el cual yo había participado como Jurado Internacional en la Rama Cuento. A diferencia de la última vez, me impresionó tu estado de salud, aunque ya me había sido anticipada la mala noticia por mi compatriota y compañero de afanes, Norman Douglas.
¿Recuerdas? Diez años atrás, en febrero de 1996, habíamos compartido ratos de amistad y poesía en horas de tertulias intermedias durante el IV Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, celebrado aquí en San Salvador. Tú te encontrabas participando en el Congreso, junto a mi entrañable hermano y paisano tuyo poeta Dimas Lidio Pitty, en representación de Panamá. Enorme placer fue para mí, y para mi esposa Leticia, que Dimas Lidio y tú nos regalaran un rato de su tiempo para compartir un fraterno almuerzo en nuestra casa, en la colonia Miramonte. Intercambiamos libros y compartimos experiencias, en un convivio ameno.
¿De dónde y desde cuando, Ramón, tanto afecto mutuo expresado en estos reencuentros? Si lo recuerdas bien, por obra y gracia de los enterradores de la palabra de mi país, en pleno conflicto armado aquí, la ruta del exilio me llevó hasta Panamá. Panamá de mi destierro, país al que, por eso, he dado en llamar patria alterna del exilio. Un día visité en el diario La Prensa a su director, mi especial amigo Carlos González de la Lastra, y gracias a él hice una especie de pasantía temporal en la redacción, con ciertas recomendaciones y limitaciones sobre qué escribir, por mi condición de extranjero expatriado. Dimas Lidio era el jefe de redacción, y tú redactor. Ambos ampliaban su quehacer noticioso con una actividad extraordinaria en el periodismo cultural. La experiencia de ustedes dos, con sendos exilios y una afinidad inmediata venida quién sabe de donde, hizo más llevadero mi destierro; y, sobre todo, generó una amistad que pese a la distancia ha vivido prolongada en el tiempo.
Y ahora, la noticia de tu doliente muerte, el 19 de octubre, justo 10 días antes de que se cumpliera tu llegada a los 70 años de edad. Una edad suspendida en el tiempo, para recordarla siempre. Duele tu muerte, Ramón, pero quedará tu voz “como tambor sonando”, como diría el poeta Escobar Velado, para continuar de la mano con la conciencia popular en su lucha total hacia el logro de las reivindicaciones.
Dimas Lidio Pitty seguirá allá en su natal Potrerillos, “en el bello Panamá de sus amores”; yo seguiré aquí, en mi país de sombras, con visos de esperanza iluminada, mientras el tiempo nos da un chancecito más para ver redimido el poder de la palabra, derrotada que haya sido la palabra del poder.
Hasta pronto, poeta Ramón Oviero; es decir Iván Romero. Salud, hermano.
- RAO
10.28.08
Lluvia de “pasquinazos”: ofensa a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños.
Pasquín: “Escrito anónimo de contenido satírico u ofensivo.
Se fija en lugar público en contra de un gobierno o contra
una persona particular o corporación determinada”.
DICCIONARIO CORONA Español,
Editorial Everest, Madrid, España.
Siempre ha sido así, pero ahora el pecado es mayúsculo. Los pasquines que siempre han proliferado en épocas eleccionarias, hoy superan el insulto y hasta el delito. Hay de todos los partidos y “tamaños”, sólo que unos más ofensivos que otros. Pero, de entre todos uno, uno sólo ha acaparado más la atención, porque hiere la dignidad e identidad de un pueblo hermano. Además, es insulto y amenaza mortal para los salvadoreños, que residen aquí o en el exterior. Queriendo dañar a personas y entidades nacionales, no sólo insulta a El Salvador sino a la comunidad internacional, evidenciando a nuestro país como el más irrespetuoso e inculto de Latinoamérica. Otro último lugar en las listas negativas del concierto continental.
El acucioso y honrado lector ha identificado de inmediato al principal pasquín: sí, ése el de la inexistente fuerza solidaria (otro fantasma creado por un partido y pagado con los impuestos de los ciudadanos para que, como artero bumerang, les insulte a ellos mismos); ése, contra Funes y su partido FMLN, que además insulta al hermano pueblo de Venezuela dueño de su propia vida político social. Cualquier presidente constitucional de una República latinoamericana, sea del credo o ideología que sea, debe ser respetado. Igual trato merece para sí, y con razón, el presidente Saca. Entonces, no sólo porque no quisiera que así le trataran sino por elemental educación y diplomacia, el mandatario debe pronunciarse en contra de esos pasquines.
Por experiencia, todos saben que estos pasquines son ordenados por ARENA y pagados por los salvadoreños. Si no se demuestra lo contrario, la responsabilidad va desde los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la República, Rodrigo Ávila y Arturo Zablah, y el COENA hasta los ejecutores de semejante insulto a la dignidad universal. Claro, lo aplauden los que se sirven de sus favores partidarios. Hay indignación colectiva. Y algo cuestionable: que la comisionada presidencial para la “gobernabilidad” (¿?), Gloria Salguero Gross, en declaraciones a la TV, la semana pasada, avalara semejante desaguisado afirmando públicamente que “{el mensaje de fuerza solidaria} está bien, porque lo dicho ahí es la verdad”. Tácitamente, aceptó que su partido promueve tan aberrante anuncio.
A las puertas hoy de la XVIII Cumbre Iberoamericana, ¿qué explicación (disculpa diplomática) dará la Canciller Marisol Argueta de Barilllas, a su invitado el presidente Chávez, y al resto de “odiados” presidentes (Lula, Correa, Ortega, Morales, Lugo, Lage…), por tanta “ pornografía intelectual”? Cuestión de esperar…
… Y en ese orden de exigir respeto, también la población protesta contra los asfixiantes mensajes informativos y de opinión de los principales medios de comunicación (Prensa, Radio y TV) que, aunque lícitos y de pleno derecho, caen en el plano de la ofensa intelectual cuando, como nunca antes, más que la intención (obligación) de informar imparcialmente evidencian la mala intención de desinformar, con el claro propósito de desprestigiar a los candidatos presidenciales del FMLN y, lógicamente, catapultar a los candidatos presidenciales de ARENA.
No se vale, porque, aún con el pleno goce de la libertad de expresión, existe el derecho a la privacidad y al honor de los personas; pero, sobre todo, existe también el derecho a la información de una sociedad que demanda estar debida y oportunamente informada, con veracidad, oportunidad y apego a las normas éticas. Triste favor les hacen al partido oficial, a los candidatos de ARENA y a sus correligionarios, las publicaciones tendenciosas y falsas; y en cambio, cuánto daño se infiere al periodismo noble y coherente y, especialmente, a la sociedad honesta y laboriosa. Afortunadamente, a estas alturas la población sabe hacer buen uso del concepto credibilidad.
Los medios, los periodistas, los políticos y todas las personas tienen total derecho a exponer sus ideas y criterios, agraden o no a los receptores en general y a los políticos opositores. Derecho inalienable, mientras medie el respeto. Pero, que la sociedad tenga que soportar los pasquinazos electoreros y la avalancha de mensajes tendenciosos y falsos de los medios, empeñados en favorecer a un sistema a costa de denigrar y destruir a las fuerzas políticas opositoras, eso, aquí y en todas partes, siempre será una acción reñida con la ética y la moral profesional.
Mientras no exista un verdadero Tribunal Supremo Electoral, que fiscalice y administre imparcialmente las acciones políticas; y se integre un verdadero Tribunal de Ética, que descubra y sancione en vez de encubrir y considerar a ciertos funcionarios, El Salvador seguirá soportando más de lo mismo. ¡Que así no sea!
10.15.08
La compra de voluntades: aberrante práctica contra la dignidad
La compra de voluntades en los partidos políticos para aumentar su membresía, no es una práctica nueva y, por lo mismo, tampoco es extraña. Viene desde lejanos tiempos y, de seguro, irá hasta lejanos días. Igual que la censura, puede ser una práctica abierta o encubierta, según los matices. Pero siempre, una práctica aberrante. Del nivel que sea, la compra-venta de voluntades es reprochable; porque, grande o pequeña, siempre será un atentado contra la dignidad, y ésta no tiene tamaño. Es o no es. Y como elemento de dos vías: tanto el comprador como el vendedor tienen responsabilidad compartida, en la falla o irrespeto a si mismos y a los demás. “Hechor y consentidor, pena igual”, dice la sabiduría popular; y “¿O cual es más de culpar/ aunque cualquiera mal haga:/ el que peca por la paga/ o el que paga por pecar?”, sentenció, preguntando, en sus redondillas Sor Juana Inés de la Cruz, hace cerca de 400 años.
La clase política salvadoreña de los últimos 20 años es “rica” en este tipo de experiencias. Una práctica con evidentes visos de interés personal y partidario, recrudecida en épocas eleccionarias. Todo mundo recuerda las “fugas” de la última década de ARENA al PCN y viceversa, o del PDC al PCN y viceversa. Y otras más censurables aún (PD-MR-FDR…), con visa múltiple actualmente hacia el partido de derecha, mismo que un día fue blanco de sus furibundos ataques. En algún caso, hasta se usó helicóptero para ir a sellar la compra; y siempre, alguna cantidad de dinero bajo la absurda justificación de que el partido dejado atrás “es cerrado” o “nunca ha apoyado las obras que benefician al pueblo”. Después de una militancia de muchos años en un partido, ahora resulta que ese partido “nunca ha respondido a los intereses del pueblo”; pero, resulta también que el pueblo ofendido, al que ya nadie engaña fácilmente, de inmediato percibe que es interés pecuniario y no otra cosa. Ningún interés de país, pero sí grandes intereses del partido del comprador y personales del “patriota” emigrante. Se equivocan los compradores de voluntades y los tránsfugas si creen que engañan con sus verdaderos propósitos. Intentan ignorar que la población lo sabe de sobra.
Hace unos diez años fueron muy frecuentes los “cambios de camisa”. Y algunos de aquellos “usuarios” siguen en la política con altos e inmerecidos cargos; satisfechos, además, de haber dado tan “trascendental paso”, que de no haberlo dado a lo mejor su situación sería un tanto precaria, como la que actualmente padece la mayoría de salvadoreños (104 mil nuevos pobres han surgido en El Salvador últimamente, dice informe del Programa Mundial de Alimentos- PMA. Pero, como siempre, el Gobierno lo niega y recurre a subterfugios nada creíbles). Acertada fue, pues, la decisión de cambiar de partido “para bien del país”.
No sorprende entonces que en estos días preelectorales, la compra de voluntades esté de nuevo en su apogeo. “PCN acusa a PDC de compra de voluntades”, titula noticia Diario Co Latino (octubre 3), y detalla: “El PCN acusó a dirigentes de la Democracia Cristiana, de intentar ’sobornar’ y ‘compra de voluntades’ de alcaldes y candidatos del partido de las manitas”. “El diputado pecenista Mario Ponce –continúa Co Latino- junto a directivos y a personas aspirantes a alcaldes, denunciaron en conferencia de prensa los intentos de soborno de parte de personeros del PDC, en las últimas semanas”. Pero la respuesta del PDC no se hizo esperar: “son medidas desesperadas {del PCN}”, aseguró el secretario general y diputado Rodolfo Parker.
También, de manera abierta o encubierta, la compra de voluntades va más allá de la repesca para engrosar membresías de los partidos. En la Asamblea Legislativa, por ejemplo, sin necesidad de cambiar de partido, puede haber un voto disidente diz que “por convicción” o “porque los préstamos (deuda sobre deuda) son urgentes para el país”. Con increíble “patriotismo”, pero más con enorme rédito personal, el “patriota” disidente levanta la mano. Sin el estudio debido como en el caso del TLC, pero el voto va. Aplausos del partido oficial y seguidores. Y como diría el poeta Jorge Cornejo (+) “los periódicos a grandes titulares/ dirán que se salvó la patria”.
Entre acusaciones similares de los unos y el consiguiente “yo no fui” de los otros, sin duda la compra de voluntades seguirá, a pesar de las demandas de ética de la población indignada. Abolirla es una posibilidad muy lejana, porque para los dómines de la política la compra de voluntades es “parte del juego democrático”, no importa si con ello se da al traste y se sigue tirando por la borda la dignidad e inteligencia de los salvadoreños. “El fin justifica los medios”, dirán los políticos. Y todos tranquilos.
10.02.08
De discursos, campañas de altura y los proyectos mineros
Igual que en años anteriores, el discurso del presidente salvadoreño ante la ONU, la semana anterior, trató de presentar la imagen de un país inexistente, en cuanto a avances en progreso social y desarrollo. De nuevo la duplicidad: mientras allá se mostraba un El Salvador diferente al real, para venta de imagen al exterior; aquí, continúa la realidad de un país con su creciente estado de cosas: desempleo, alto costo de la vida, carestía y escasez de medicinas, violencia, corrupción…y una población, 7 de cada 10 salvadoreños, intentando huir diariamente hacia el Norte, en busca de mejores posibilidades de vida. Con la cobertura internacional en el podio de la ONU y la que realizan los medios de aquí a través de invitados especiales, ya no enviados especiales como antes, el margen positivo de ganancia es para el país ficticio, opacando con el silencio mediático la realidad nacional. Sin embargo, todo es tan evidente que, a pesar del silencio cómplice y el acompañamiento a la verdad desfigurada, la población honesta ya sabe distinguir entre honestidad y demagogia. Entonces, toda denuncia, protesta o reclamo no es por simple capricho, sino por la verdad dolida.
Ajenas a toda motivación partidaria, estas son Variaciones sobre el tema Realidad Nacional:
1. CAMPAÑA DE ALTURA… no podrá ser nunca cuando todos los partidos políticos, sin excepción, en sus discursos, planteamientos y ofertas denigren o insulten abiertamente al adversario; y más cuando, por ignorancia o malicia, o por ambas, sean como el sujeto del Evangelio que “ve la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio”. Esta falla es frecuente en los políticos, más empeñados en “hacer campaña” insultando al opositor, en vez de hacer propuestas claras y reales. Para muestra un botón: “Los confiados en gane tricolor…”, dice titular de La Prensa Gráfica (septiembre 22), sobre participación de Norman Quijano, candidato de ARENA para alcalde de San Salvador, en un mitin en Santa Marta II. Y en el texto: “También {Quijano} les habló de Hugo Chávez: ´Si queremos un patán de barrio como el que está en Venezuela ya sabemos que es lo que tenemos que hacer´”. ¡”Diplomacia” insultante! ¡Incultura e irrespeto a todos! Y más adelante: “Promete fidelidad –dice LPG- y escuchan juntos la versión arenera de ´Rata de dos patas´, de Paquita la del Barrio, dedicada a la actual alcaldesa {Violeta Menjívar}”. “¿Y la campaña de altura?”, pregunta La Prensa Gráfica. “Pues, no, No hay tal”, responde la población airada. Es total incoherencia mientras se hable de campaña de altura. La lista de ejemplos sería interminable ¿Cómo pedir credibilidad y confiabilidad? ¡La población tiene dignidad e inteligencia!
2. MÁS RESPETO AL SOBERANO PUEBLO. Después de la alharaca fatalista, hasta con presagios de desastre, por la sobredimensionada “controversia” Mauricio Funes-Medardo González, para saber “quién miente”, la ciudadanía honrada exige, por respeto a su dignidad e inteligencia, que en aras de la democracia pregonada y la veracidad informativa, se de igual trato escandalizante a la controversia entre Rodrigo Ávila y su partido ARENA y hasta contra sus anteriores presidentes, puesto que sus “compromisos” niegan y deslegitiman a aquellas administraciones, especialmente en lo político y económico. Esta evidente actitud y tantas otras, mejor se ocultan. Lástima también, la complicidad de algunos medios, periodistas y presentadores de TV, interesados sin lograrlo en aparentar imparcialidad. El soberano pueblo demanda respeto y equidad.
3. MÁS CONTRA LA MINERIA. A las constantes denuncias, con petición de alto a la explotación minera, de varias poblaciones de Cabañas, la semana pasada se unieron las voces de pobladores, honrados y laboriosos, del departamento de Morazán. Su experiencia en el campo de la minería, data de muchos años. “Pobladores de varias comunidades del norte de Morazán, se encuentran preocupados por los impactos negativos que pueden tener en El Salvador proyectos de explotación minera en el vecino país de Honduras”, publica Diario Co Latino (septiembre 25), y agrega que “la preocupación de las comunidades incluye los permisos de exploración y explotación de minería metálica, que se estarían tramitando en comunidades vecinas pertenecientes a Honduras y Guatemala. Esto nos afectará aguas abajo -afirman los pobladores- porque las aguas de ríos como el Sumpul, Goascorán, Torola y Sapo se contaminarían, por lo menos en la Zona Norte en oriente”. Y en solicitud a la Asamblea Legislativa, concretamente “exigen a los diputados frenar los proyectos de exploración y explotación minera que se estarían impulsando en la Zona Norte del país”. Si la voz del pueblo es la voz de Dios; y si hay un gobierno con sentido humano y, además, cercano a la gente ¿por qué no se les resuelven sus peticiones de manera justa y humana, con apego a derecho?