09.22.07

De libertades, contaminaciones y resoluciones tardías.

Publicado en Opinión, Periodismo a 11:05 pm por RAO

A la memoria de Salvador Sánchez Roque, dinámica sangre nueva del periodismo salvadoreño, asesinado vilmente este día cuando esta columna iba al aire. Su muerte, producto del ya intolerable estado de cosas del país, estremece el alma de la gente digna y nos compromete a seguir nuestra creciente lucha hacia una sociedad más segura, más justa y más humana.

Mientras de cara al 2009 crece el confuso pregón de las libertades contra el comunismo, la promoción del revanchismo, el exacerbado antipopulismo como clara muestra de populismo y el discurso confrontativo hasta la ofensa de los partidos políticos… la población honesta y laboriosa se siente más agredida que protegida por las instituciones oficiales, obligadas a velar por su bienestar y seguridad. Raro modelo de libertades convencionales para unos pocos, en detrimento de las mayorías. Libertades para depredar el medio ambiente, subir precios, desemplear, reprimir, insultar… todo, en el marco de la continua ofensa a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños.

Ajenas a toda motivación partidaria, estas son Variaciones sobre el tema Realidad Nacional:

1. CASO BATERIAS RECORD A ONU. Mezcla de indignación e impotencia, en los últimos días la atención de los salvadoreños se centró en el caso de la contaminación de plomo a habitantes de Sitio del Niño, San Juan Opico, por la empresa Baterías de El Salvador; sobre todo, a partir de la actitud sin sentido humano del Ejecutivo y sus dependencias relacionadas (ministerios: Público (FGR), de Salud, de Medio Ambiente, de Trabajo), más interesados en favorecer a los propietarios que en atender la salud en riesgo mortal de niños y adultos. Increíble, después de caminar 7 horas desde Sitio del Niño, la semana pasada numerosos habitantes marcharon a Casa Presidencial pidiendo el cierre; pero, a pesar de ser “cercano a la gente”, el Ejecutivo no los recibió. Ahora, después de incontables peticiones no escuchadas, la denuncia va a la ONU. “El procurador Oscar Luna aseguró que el caso se presentará ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU… {pues} mientras la empresa siga trabajando, la contaminación va a existir… por eso nosotros {la PDDH} recomendamos el cierre y se declare la zona de riesgo ambiental” (Diario Co Latino, septiembre 13). Entre tanto, se sigue dando largas al asunto, y mientras continúan las exigencias de cierre del pueblo salvadoreño, en Opico la muerte sigue agazapada guiñándole el ojo a los infantes.

2. PIDEN QUE CSJ RESUELVA. La población salvadoreña tiene derecho a conocer, y la Corte Suprema de Justicia el deber de responder, sobre la situación cívicamente anómala del magistrado pecenista Julio Moreno Niños dentro del Tribunal Supremo Electoral, generada por la anti popular alianza ARENA-PCN-PDC. Caso de sobra conocido e igualmente repudiado. “Silvia Guillén, directora ejecutiva de FESPAD, presentó junto a otros miembros de esa Fundación un recurso extraordinario de queja por retardación de justicia, para que declare inconstitucional el decreto 383, referente al nombramiento del magistrado del TSE, Julio Moreno Niños”, publicó Diario Co Latino (agosto 31/07), agregando que “Guillén explicó que pese a que el máximo organismo de justicia ya tiene fijada una posición desde hace dos años sobre este caso, no se entiende por qué la retardación de justicia”. ¿Hasta cuándo la resolución de la Corte? ¿Será, como casi siempre, cuando “todo haya pasado”? Y como éste, tantos hechos deleznables de dicha alianza, que premia en vez de sancionar a funcionarios depredadores del medio ambiente y la cosa pública. ¡Cosas de la democracia salvadoreña!

3. ELECCIONES. Independientemente de los resultados en las recientes elecciones de Guatemala, las noticias sobre intentos de El Salvador de colaborar al fraude, además de preocupantes son un alerta para la población. “El candidato de centroizquierda {Colom} aseguró que se detuvo en la frontera a 32 autobuses con salvadoreños que querían votar en Guatemala” (La Prensa Gráfica, septiembre 10/07). Migración de El Salvador, discretamente, dijo desconocer el hecho. Pero, por anteriores denuncias sobre “importación de votos para Arena” de países vecinos, conviene una aclaración amplia y convincente, o crecerán las dudas hacia el 2009.

4). REALIDAD DEL PERIODISMO. Sin querer aceptar que “el peor enemigo es el del propio oficio”, profesionalmente no puedo menos que dolerme por las muestras de revanchismo, falta de profesionalismo y de solidaridad, tan evidentes en los últimos días contra el periodista Mauricio Funes. Por propio criterio o conveniencia o inducidos por criterio patronal, se agudiza el divisionismo entre periodistas, justificado por la mención de Funes desde la población, aunque no desde partido político alguno, como posible precandidato a la Presidencia de la República. Si los medios algo parecen temer, los periodistas no tienen por qué; sin embargo, con excepciones mínimas, los ataques a Funes parecen generalizados. Nos cuesta entender que nuestro paso por los medios puede ser efímero. Pero, en todo caso, mi sentimiento personal-profesional obedece a que cada día parecen más distantes los anhelos de unidad gremial, estabilidad laboral, solidaridad profesional y superación integral, que en más de alguna ocasión alenté desde la cátedra universitaria y desde cargos de dirigencia gremial, junto a estimados compañeros periodistas. Independientemente del caso Funes, ojalá que un día el periodismo salvadoreño, con las excepciones ya sabidas, pueda nutrirse con principios de auténtico servicio, antes que de servilismo.

09.05.07

Poesía de los días últimos de Heriberto Montano

Publicado en Literatura a 10:11 pm por RAO

“Náufrago he caminado mi mediodía y mi sendero…”
Heriberto Montano

“Estoy lúcido…”, dijo suavemente. Y la voz, ya apenas audible, de Heriberto Montano aludía también a su cuerpo con un “pero esto ya no se mueve”, señalando con la mirada en una especie de paneo doloroso sus manos y piernas ya inmóviles, como sin vida. Era quizás la última de aquellas pocas tardes en las que, junto con mi esposa Leticia, fuimos a visitarle. Esta vez la tristeza, agazapada junto al sofá compañero leal de sus dolencias, nos estaba esperando: Heriberto nos recibió con evidente aprecio, pero ya su voz pertenecía más al silencio. Aferrado a la vida con estoicismo y su invencible espíritu de poeta, ahí estaba con su sonrisa melancólica y amablemente triste. Triste, pero al fin sonriente…

Entonces, antes que los recuerdos la poesía presente. La actual. “Y la última”, parecía decirnos con resignación asombrosa el poeta. Su fiel hija Jazmín repetía sus deseos y una adolescente secretaria nos mostraba los poemas últimos, incluso los escritos en ese momento de nuestra llegada. Dictaba y dictaba sin tregua. Dolor físico relegado, mientras su poesía ensayaba vítores a las estrellas y navegaba cantos en las profundidades del mar. ¡Cuánto deseaba yo un regreso en el tiempo, para una vuelta a la voz de Heriberto y la lectura de aquellos maravillosos poemas, acabaditos de salir del horno de las insondables interioridades del poeta! “Imprime estas hojas”, pidió con voz tenue, próxima al silencio. “Son tuyos, llévatelos… pero antes, léemelos…”, me dijo entre susurros el hermano poeta.

Bajo el título “Azul el mar” (A Rodolfo y Carmen), le leo cuatro poemas en tercetos de su cosecha última. Por espacio, apenas transcribo el primer terceto de cada uno:

Uno
Azul el mar llega a la playa de la infancia
Al caracol que guardara nuestras voces
Y a la piedrita que con magia nos hablara…

Dos
Y el niño que fui de pronto me regresa
A jugar con un barco de papel celeste
Y a mojarme en un agua tan distante…

Tres
Y este dedo sobre una flor de arena
Quizás guardó la luz del día
Y el calor salobre del verano…

Cuatro
Porque el tiempo es un azul ovillo
Hecho de luz arrancada a tantos días
En donde se tejen y destejen los asombros…

Los anteriores poemas son parte del libro inédito “Maneras de tocar la luz”, que según el poeta consta de: a) Ocho rituales de un amor y una canción deshabitada; b) Maneras de tocar la luz; c) Maneras de amaestrar la sombra; y d) Azul el mar. El otro libro, listo para publicación, se titula “Transcurso de la sombra”, claro reflejo de la ansiedad del poeta porque todo fuera concluido.

Ahora, los recuerdos. Conocí a Heriberto Montano a principio de la década de los 70s, en el punto de transición de la Asociación de Escritores Salvadoreños (AES)-Taller Literario “Francisco Díaz”. Tiempo antes, varios escritores (Rafael Góchez Sosa, Tirso Canales, Rafael Mendoza, Julio Iraheta Santos, Alejandro Masís, Carlos Balaguer, Salomón Rivera, Renán Alcides Orellana… y otros de omisión involuntaria), habíamos constituido la AES, bajo el alero del Liceo Tecleño de Góchez Sosa, en Santa Tecla. Trabajo compartido, talleres, mantenimiento de páginas literarias… constituían el ser y quehacer de la Asociación. En eso, la ruptura cordial así por así y, otra vez, la dispersión, sólo que, como desprendimiento para continuar el esfuerzo, con Góchez Sosa, Tirso, Mendoza, Julio… se funda el Taller “Francisco Díaz, allá por 1972-73. Se suman Ernesto Mariona y Heriberto Montano… después, la guerra, el exilio y la sentida diáspora, que a muchos de nosotros nos arrastró en su oleaje sin tiempo (mientras a Rafa Mendoza, Norman Douglas y a mí Panamá nos brindaba el aliento cósmico de una Patria alterna, a Montano los aleros de Moscú le endulzaban el alma y le fortalecían el espíritu)… años de ausencias, distancias y nostalgias…

Un día de recientes años, el reencuentro. Las experiencias, los recuerdos, los afanes… identidad de ideales inclaudicable… todo eso y más compartido con Alejandro Masís, en convivios montanianos en su casa de Montebello. Además, intercambios: conmigo están sus obras “Ritual del olvido profundo”, “Breve canción de vida por el ausente”, “Gato encerrado” “La luna de mi canción”, y “La ciudad y la neblina”. Pero, un día, fácil presa de una enfermedad que fulmina con la vertiginosidad del ciclón y la prisa del relámpago, Heriberto cae grave, gravedad hacia la precipitada muerte que todos conocemos. Nuestras visitas que pudieron -debieron- ser más frecuentes, siguieron. Y aquí, algo para no olvidar: en diciembre/2006, ya enfermo, se publicó su libro “La ciudad y la neblina”. Comprado por fe y solidaridad, Heriberto comprendió que Masís y yo urgíamos de su imposible firma. Dictó la dedicatoria, misma para ambos, y llevado su pulgar entintado sobre su nombre, la rubricó con la estampa imperecedra de su huella digital. Emocionado instante, para nosotros más esplendoroso que tanto acto protocolario para distinciones inmerecidas, rociadas del más fino champán: “Para Renán Alcides Orellana y su querida esposa Leticia, con el viejo cariño desde los viejos tiempos, esta pasión por la palabra. S.S. Dic/2006, Heriberto Montano”. No es simple y aprovechado antojo esta cita aquí. Es un imperativo de solidaridad literaria para evidenciar, más aún, la calidad humana y el sentimiento puro del poeta, pese a lo consciente ya de su inevitable despedida. Y así, siempre estoico e íncontenible en su creación, el tiempo fue minando, con implacable asombro, su cuerpo y su sangre, pero no su espíritu.

Y un día, la esperada pero sorpresiva noticia en el periódico: Heriberto Montano había cruzado el umbral de las ausencias, asido de la mano de su ternura más honda: la poesía. Poesía especial de este singular poeta salvadoreño, nacido en 1950 y fallecido en este agosto de implacables inviernos.