02.01.10

Enlace a comentario sobre el libro.

Publicado en Literatura, Personal a 8:24 am por RAO

Enlazo a comentario sobre mi libro “lo que pasa cuando el tiempo pasa“:

Lo que pasa cuando el tiempo pasa y su legado histórico.

Vía Ramaje Literario, de Luis Antonio Chávez.

01.31.10

Matilde Elena López y la perennidad del canto.

Publicado en Historia, Literatura, Personal a 3:43 pm por RAO

En el aniversario de su nacimiento (febrero 20, 1919)

“Verde que te quiero verde, verde mar, verde viento… y el caballo amarrado en la montaña…”. Era el poema de Federico García Lorca, como inundando de ensueño el vetusto caserón de la Facultad de Humanidades de la Universidad de El Salvador, en el centro de San Salvador. Era 1959. Y era Matilde Elena López. Y era también su voz, con sonoridad y embrujo matildeelenianos, tornándose en la intérprete fiel y exquisita del poeta granadino asesinado en “su Granada”. Y éramos en fin, un grupo de estudiantes del Primer Año Común de Humanidades escuchándola, absortos y emocionados, sin que, a lo mejor, ni ella misma presintiera entonces que estaba generando y fortaleciendo cimientos de vocación y devoción por la Literatura.

Porque la misión-visión de Matilde Elena López ha sido ésa, ser maestra y amiga. Matilde Elena, sin reservas a la hora de amar y enseñar, de comunicar y transmitir, de crear y cantar la loa divina o reclamante; es decir, de darse entera sin premeditar para sí posibles reconocimientos merecidos, o aquellos adulones que pudieran inquietarle falsamente el espíritu. Sus amigos y ex alumnos damos fe de ello. Damos fe de una trayectoria intachable, sin dobleces cívico políticos, de esta pequeña gran mujer que hizo suyas casi todas las ramas del arte literario: poeta, ensayista, cuentista, dramaturga… y más allá, docente y orientadora por excelencia, sin mezquindades ni avaricias intelectuales. Lo supimos desde siempre. Lo supimos, más exactamente, desde aquel día en el que con García Lorca inauguraba su cátedra de Teoría de la Literatura, en el viejo y querido caserón de Humanidades, alero grato a la vocación y al sentimiento, bajo el cual nos albergaríamos muchos, por mucho tiempo.

¿Quién es –nos hubiera sido lógico preguntar entonces, queriendo desarticular misterios- esta mujer de frágil figura, que nos impacta con su voz y la versatilidad de sus conocimientos literarios; pero, además, que nos sorprende por la humildad con que lo hace, sin poses ni engreimientos de dómines, de esos que en todo tiempo se ven discurrir por aquí y por allá? Nadie iba a respondernos mejor que la actitud de ella misma, a partir de aquella noche de 1959. Por su historia más reciente entonces, supimos que hacía unos 3 años – en 1956, me parece – Matilde Elena había regresado a El Salvador procedente de Quito, Ecuador, en cuya Universidad Central obtuviera con honores el doctorado en Filosofía y Letras. Quito había sido el destino final del lento y largo exilio matildeeleniano que, iniciado en su país a raíz de su participación patriótica contra la dictadura de Hernández Martínez en 1944, había continuado en Guatemala, de donde, por las mismas razones de su lucha patriótica contra la dictadura de entonces, se había visto obligada a partir hacia el sur. Aceptar el ostracismo antes que claudicar bajo la represión o por las componendas. Su actitud política por principios y no por conveniencia; contrario al nefasto actuar de la clase política de ahora, casi sin excepciones. Y esa, subrayada, es la faceta de militante inclaudicable de Matilde Elena López. Luego, su vuelta al país. Matilde Elena estaba con nosotros aquel año 59 en la Universidad de El Salvador y, más concretamente, en nuestra Facultad de Humanidades: vivero real para entonces de todas las expresiones del arte. Y ahí siguió en su U, por mucho tiempo. Se que sigue pensando en ella, ahora que un poco cansada del cuerpo, no de su espíritu, vive su justo retiro para el necesario y merecido descanso, que para ella siempre significará seguir creando y aportando cultura; es decir, haciendo realmente país.

Es necesario y justo entender el mensaje de ayer de hoy y de siempre de Matilde Elena López, porque es mensaje de fe y perennidad. Perennidad del poema y del canto. “Me falta vivir, me falta la novela que les debo, yo no me muero todavía…”, me dijo enfática y sonriendo con aplomo, el 24 de febrero/06, durante un homenaje recibido por ella, esta vez de parte de la Casa de la Cultura del Centro Histórico de San Salvador, que la declaró “Autora del mes”, por iniciativa, sin duda, del poeta Alvaro Darío Lara. Y por ese casi ancestral cariño, esa tarde le acompañamos, además de Alvaro Darío, Luís Alvarenga, Silvia Elena Regalado, Tirso Canales y yo, entre muchos otros amigos y admiradores suyos.

Matilde Elena López, por todo lo dicho, es un fuerte roble de fe y esperanza en el medio artístico salvadoreño. Un ejemplo para las actuales y futuras generaciones, por el conocimiento, por su insondable mundo literario, por la versatilidad de sus duendes creadores; y, sobre todo, por su ejemplarizante actitud de mujer valiente e inclaudicable en sus principios de paz, libertad y justicia social.

————————————————————————————–
MINI BIOBIBLIOGRAFIA
DE MATILDE ELENA LOPEZ

Nació en San Salvador, en 1922. Adolescente aún, comenzó a publicar sus trabajos literarios en revistas y periódicos del país. Su participación juvenil, a los 22 años, en el movimiento que derrocó a Maximiliano Hernández Martínez en 1944, y posteriores acciones políticas le obligaron al exilio a Guatemala y, posteriormente, al Ecuador donde obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras. A su regreso a El Salvador, a mediados de la década de 1950, se dedicó a la docencia universitaria y a escribir y promover su obra literaria. Poeta, narradora, ensayista y dramaturga, ha publicado: “Masferrer, alto pensador de Centroamérica”, Guatemala 1954; “Interpretación Social del Arte”, ediciones en 1964 y 1975; “Dante, poeta y ciudadano del futuro”, San Salvador 1965-1966; “Cartas a Groza”, San Salvador 1970; “Estudios sobre poesía”, San Salvador 1971; “El momento perdido”, San Salvador 1976; “La balada de Anastasio Aquino”, San Salvador 1978; “Refugio para la soledad”, Revista Caracol, San Salvador 1978; y “Los sollozos oscuros”, San Salvador 1982, entre otros.

12.16.09

Sigue divulgación de poemas cuestionados por apropiación indebida.

Publicado en Caso plagio, Información, Literatura, Personal a 9:34 am por RAO

Se puede pecar por ignorancia o por malicia. O por ambas. A pesar de que, durante varios meses, se ha insistido públicamente sobre la apropiación indebida por parte de Kenny Rodríguez de poemas escritos por Nancy Orellana, la publicación de dichos poemas en litigio continúa, pese a que el hecho está comprobado no sólo por la comparación exhaustiva de poemas de ambas, realizada por reconocidos hombres de letras del país, sino por la actitud de Kenny, al negarse a la confrontación entre ella y Nancy, como ha sido solicitado públicamente, no sólo por la agraviada sino por los intelectuales mencionados. El que calla otorga, dice el refranero popular.

Además, los poemas en litigio que se siguen publicando como si fueran de Kenny, quien sabe si por desconocimiento o a manera de provocación hacia la verdadera autora, fueron legalmente inscritos en el Centro Nacional de Registro -CNR- (Propiedad Intelectual), a las 15 horas con 7 minutos del 3-XI-2009, bajo el Número 401-2009, como parte del libro “Confesiones entre tiempo” de la autora Nancy Orellana. Esta afirmación puede ser fielmente comprobada en el CNR.

La aparición más reciente de un poema que se atribuye a Kenny Rodríguez siendo de la creatividad de Nancy Orellana, se dio en la Sección Aula Abierta (Pág. 2) del Suplemento Tres Mil, de Diario Co Latino, el  sábado 12 de diciembre de 2009), y, como podrá apreciarse a continuación, la primera versión titulada A Pichi que fue escrito por Nancy Orellana, en 1992; y el segundo, titulado A Marcela Alfonsina que fue publicado posteriormente por Kenny Rodríguez, son evidente prueba de que una copió, casi textualmente, a la otra. Y que Nancy no copió y, en cambio, es víctima de la copia, lo dicen los conocedores literarios que han comparado los poemas de ambas. “Porque si fueran de Kenny -dijo uno de ellos- lo lógico es que de inmediato hubiera reclamado con vehemencia, y con toda razón, la autoría, hasta demandando públicamente una satisfacción (como lo demanda Nancy); pero, por el contrario, usa la estrategia del silencio. Está claro, el que calla otorga. No hay duda –concluyó- son poemas de Nancy Orellana, quien los escribió a principio de los años noventa…”

Consecuente con lo anterior, a continuación el mismo poema en dos versiones: primero, la de Nancy Orellana de 1992; y después, la versión atribuida a Kenny Rodríguez. Juzgue el lector:

NANCY ESCRIBIO:

12 de septiembre de 1992.

A Pichi.

Sos la tremenda niña que se alza como mujer:
fruta madura
al alcance de los hambrientos,
saciando soledades
repletando vacíos prometiendo nutrir…
Callada
con la semilla que germina, dentro.
Colgada del más grande de los palos
y las ramas más cercanas a la tierra;
tomando la savia
chupada de raíz…
Al alcance de la mano
de la mordida
del disfrute…
Sin miseria
libre al campo…
Sencillamente
como lo bueno y lo sagrado.
Vos
mujer que se alza.
Vos
pequeña nuestra y de todos.

KENNY ESCRIBIO:

A Marcela Alfonsina…

Eres la tremenda niña
que se alza como mujer,
fruta acariciada
por el sol adolescente,
desbaratando soledades
prometiendo nutrir
la callada la semilla que germina dentro.
Vos colgada de los sueños
robando la savia vital,
para moldearte
donde florezcan los anhelos
al alcance de la mano
Donde los presagios y espejismos
No empañen tu propia identidad
Y el disfrute de la felicidad
Sea libre, sin miseria, ni prejuicios,
sencillamente
como lo bueno y lo sagrado.

Vos
mujer que se alza.
Vos
pequeña mía, nuestra y de todos.

————————————–

Por la transparencia y honestidad que deben legarse a las presentes y futuras generaciones de El Salvador, es preciso un giro justo y honesto. De lo contrario, será seguir con más de lo mismo en materia literaria. Pero, ¿y el cambio? ¿Y el sacrificio de los poetas Chema, Jaime, Amílcar, Rigoberto, Mauricio, Roque, Alfonso y tantos otros… que ofrendaron sus vidas por la justicia y la honestidad…?

Cuestión de conciencia y coherencia artística y literaria…!

12.14.09

De finiquitos, falta de credibilidad y acusaciones de los unos a los otros

Publicado en Asamblea Legislativa, Gobierno, Información, Opinión, Partidos Políticos a 9:27 am por RAO

“Cuando el río suena…”, éste y otros dichos populares en cadena han sido, en los últimos días, la percepción/expresión de los salvadoreños después de conocerse la denuncia contra el ex presidente Antonio Saca, por mal uso de fondos en Casa Presidencial, durante su período de gobierno 2004-2009. Y más aún, por la manera simplista, y poco o nada convincente, con que el presidente de la Corte de Cuentas, Hernán Contreras, y el ex presidente Saca juntos -¿y eso?-, le salen al paso a la citada denuncia con un finiquito, escueto y sin  detalles, para decir al unísono “caso cerrado”.

Para la ciudadanía, mostrar el finiquito no significa, necesariamente, que provenga de un procedimiento correcto. Falta el detalle minucioso, exhaustivo. Y en esto tiene mucho que ver la falta de credibilidad que la ciudadanía le otorga a la CdeC, dados los  antecedentes de falta de transparencia, por conveniencia partidaria PCN-ARENA-PDC. No hay suspicacia, ni mala intención en la población, pero sí interés en conocer la verdad, ante una denuncia grave de despilfarro, que durante cuatro años fue secreto a voces.

“Casa Presidencial 2004-2009. La Presidencia gastó $219 millones más que presupuesto aprobado.”, títuló con gran despliegue El Diario de Hoy (diciembre 4/2009). En doble plana, la extensa información puntualizaba, por ejemplo, que “$76 millones ejecutó la Presidencia de Elías Antonio Saca durante 2008 en el rubro de Bienes y Servicios. La Asamblea {Legislativa} le había aprobado para estos gastos la cantidad de $25.2 millones”. Y continuaba: “Si en 2008 el presidente hubiera decidido gastar la mitad en Bienes y Servicios, {el Ramo de} Salud hubiera tenido casi el doble de medicinas en un año de carencias”. Ínfima muestra, pero reveladora que “obliga” al esclarecimientos de la verdad. “Cuentas claras amistades largas”, decían los abuelos.

Sin embargo, según la Corte de Cuentas “{la} gestión de Saca ya fue auditada” (EDdeH, diciembre 8). Auditada sí, pero no basta decirlo. Se debe demostrar la razón del finiquito; sobre todo, para satisfacer el reclamo general hacia la verdad de la mayoría de salvadoreños, por tantos desafueros de administraciones anteriores. No sólo  la de Saca y muchos de sus allegados. Si la Sección de Probidad de la CSJ no hubiera sido maliciosamente “mutilada”, quizás estaría aportando casos y cifras sobre enriquecimiento ilícito al final de cada período presidencial. Y que los hay, los hay. Muchos y visibles. Pero, se minimizó Probidad con la complicidad de funcionarios de distintos Órganos del Estado, que el pueblo identifica.

Por eso, sorprenden los reclamos airados de ARENA “Yo creo que para efectos de claridad, al ex presidente Saca lo que le conviene es explicar esos $219 millones qué se hicieron”, declara Jorge Velado, Vicepresidente de ARENA, Y agrega: “Siendo un excedente tan grande {$219 millones}, aunque él no tenga por qué dar cuentas, sería bueno que los revelara” (EDdeH, diciembre 8) . Y así, fundadores y dirigentes de ARENA y de los otros partidos afines PCN-PDC-GANA,. reclamando en los mismos términos. Son acusaciones de los unos a los otros. Unos y otros, antes considerados entre sí como los únicos salvadores de la Patria. ¿Acaso no era Tony Saca “el mejor de los cuatro” por su “popularidad”? ¿Acaso no se le permitió hacer lo que hizo en el doble papel -y simultáneo- de presidente tanto del país como de ARENA, sin ningún reproche de correligionarios, grandes empresarios, algunos medios de comunicación, periodistas, articulistas y presentadores de TV, que hoy se rasgan las vestiduras? Ahora, los aduladores de antes lo están llevando al “patíbulo político”, ya no únicamente por los malos manejos de cifras millonarias, sino por no ser consecuente con los “principios” del partido. “ARENA inicia expulsión de Saca”, publica El Faro (diciembre 12), y detalla señalamientos y reclamos contra el ex presidente Saca. A ver que sigue como obsequio de Navidad…

Independientemente del conflicto ARENA-Saca y otros enredos, el cuestionamiento a la CdeC y a su presidente Contreras es legítimo, por el derecho popular de demandar transparencia y honestidad a los funcionarios, especialmente si se trata de un ex presidente y cifras millonarias cuestionadas. Además, hay preguntas obligadas: ¿por qué hasta ahora? ¿por qué sólo a Saca? La población sabe que durante la administración de sus antecesores, hubo igual o peor nivel de denuncias por malos manejos de la cosa pública. Con mínimas excepciones, son muchos los techos de vidrio que sería la de nunca acabar ¿Muestras? Hay tantas en archivos periodísticos, denuncias en Ministerios Públicos, Tribunales, Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia y en la misma Corte de Cuentas. La promesa de un giro de la CdeC hacia la real transparencia, mediante cambio de la actual dirigencia, sería un buen regalo de Navidad…

12.11.09

Lo Que Pasa Cuando El Tiempo Pasa, en librerías.

Publicado en Literatura, Personal a 10:30 am por RAO

LO QUE PASA
CUANDO
EL TIEMPO PASA
El más reciente libro del escritor
RENAN ALCIDES ORELLANA

LQPCTP

Obra autobiográfica, testimonial e histórica, que describe fielmente los sucesos relevantes, locales y mundiales, coincidentes con la vida del autor:
Tradiciones, Costumbres, Historia, Política, Literatura, Periodismo, desde la vivencia del escritor
Un documento múltiple en personas, sucesos fechas y lugares.

Puede ser adquirido en:
Librería La Ceiba, Diario Co Latino, Librería UCA,
Almacenes Nahanché y Clásicos Roxsil (Santa Tecla)

12.07.09

Postal navideña hasta Cartolandia.

Publicado en Literatura, Personal a 9:48 am por RAO

Estimados jóvenes Alma y Dany:

Nosotros levantamos la que era, parafraseando en positivo el dicho popular.
Es decir, que Nancy Orellana y quienes, por cariño y absoluta fe en su obra, la secundamos en su demanda de justicia ante la apropiación indebida que de sus poemas ha hecho Kenny Rodríguez, estamos seguros de transitar el camino correcto.

Nuestro reconocimiento a ustedes, porque gracias a la Cabuda Cartonera tuvimos la oportunidad de conocer y de salirle al paso, además, a una acción innoble de lesa literatura, que, si no hubiera sido por ustedes, seguiría divulgándose sin la debida solvencia de legitimidad en cuanto a la propiedad intelectual, con la consiguiente afrenta a la sociedad en general, y a la poesía en particular.

La evidencia de ustedes al publicar los poemas que siendo de Nancy aparecieron como de Kenny, golpeó la conciencia familiar. Pero también, fortaleció nuestra unidad granítica y el apoyo incondicional de personalidades con vocación de justicia. Como Don Quijote sabíamos, tal como ocurrió, que nos enfrentaríamos a lógicos molinos de viento, como: a) la esperada negativa de Kenny y su revelador silencio; b) la rara solidaridad con arrogancia revolucionaria, a pesar de la sinrazón; c) las advertencias sonando a amenazas primero y, de pronto, un silencio avestruciano; d) alguna endeble amistad literaria vacilando en la cuerda floja del sí pero no… y bueno, hasta el exabrupto de ustedes, mezcla de inmadurez e insensatez, al incitar a muchos poetas a la pulverización legal e intelectual de mi pobre humanidad.

Pero, algo de veras grave es que, contrario al ideal de justicia por el que fueron al sacrificio vital los poetas mártires: Jaime, Amílcar, Alfonso, Roque, Rigoberto, Chema, Mauricio y tantos otros…, este hecho también ha descarnado, para desencanto de muchos, la doble moral revolucionaria que, a veces, gravita en más de algún poema “justiciero” pero, como contrapartida, se le desnaturaliza al contradecir, con acciones inaceptables, el espíritu de justicia y honradez por el que aquellos poetas ofrendaron sus vidas. Vidas grandes, no sólo por escribir humana poesía, sino por ser testimonio integral de honestidad familiar, social y literaria.

Algo de esto lo define muy bien el poeta Rafael Mendoza el Viejo, en su artículo “Como tercero en discordia por un plagio” (Trazos Culturales, Diario Co Latino, diciembre 2/2009), cuando dice: “En tal caso, una persona tenida por revolucionaria que a conciencia plagia una obra literaria, no sólo infama su nombre y el de sus familiares, sino también la bandera bajo la cual ha acogido sus principios e ideales, así como a aquellos correligionarios suyos que cayeron antes en defensa de los mismos principios e ideales”. Sin comentario, por explicativo por si mismo.

En la recta final de este litigio por apropiación indebida de Kenny de poemas de Nancy, y que ustedes contribuyeron a descubrir, justo es reiterarles el reconocimiento por dicho hallazgo. Hallazgo que a mí, particularmente, me sugiere la idea interesante de un proyecto editorial que recoja cronológica y fielmente este hecho: denuncia, reacciones, gestiones, correspondencia, resultados… en fin, un precedente como urgente obra testimonial de esta época. Un precedente necesario, porque aunque este nuevo caso de apropiación indebida no logre el proceso debido hacia el ideal de justicia: verdad-perdón-reparación-reconciliación… quedan desde ya los efectos de la divulgación veraz y oportuna; y, con ella, la consiguiente sanción moral de la sociedad.

Saludos, jóvenes, y ¡Feliz Navidad! y ¡Prosperidad en el Nuevo Año 2010!

Renán Alcides Orellana Diciembre/ 2009

12.03.09

Como tercero en discordia por plagio.

Publicado en Literatura, Opinión a 1:58 pm por RAO

PARA: Tragaluz
DE: Nancy Orellana

Con ruegos de dar cabida en su interesante espacio de opinión, al artículo en anexo:

COMO TERCERO EN DISCORDIA POR PLAGIO

Lic. Rafael Antonio Mendoza el Viejo
Publicado en el Diario CoLatino, 2 de Diciembre de 2009

En el antiguo derecho romano se denominaba plagio a la retención indebida de una persona libre o de un esclavo ajeno con el fin de hacerle trabajar al servicio de quien realizaba dicha acción. Lo condenable de esta era la apropiación indebida de lo que era propiedad ajena. Deriva de ahí la aplicación del término al secuestro y a la usurpación de la autoría de una obra de creación literaria, musical o artística en general. En ambos casos estamos ante un delito. La ley los contempla así, taxativamente, como algo punible. Pero las repercusiones de este tipo delictivo son mayores.

Cuando se secuestra a alguien se secuestra en concomitancia la tranquilidad de sus parientes, sus amigos y, en caso de que sea un empleador, la de quienes dependen de él para su seguridad salarial. Se secuestra además la paz social. Así mismo, cuando se plagia una obra de creación artística se secuestran con ella el esfuerzo de quien es en verdad autor o autora de dicha obra para aprender a desarrollar sus habilidades, así como el tiempo que empleó para crearla, ordenarla, depurarla y finalmente darla por hecha. Quien usurpa así la autoría de dicha obra, de un plumazo se apropia de todo eso sin más esfuerzo que el de calzar su saqueo con su propio nombre. No se da cuenta tal persona de que con tal acción, además de infamarse a si misma, llena de infamia también a aquellos de quienes le viene el apellido.

¿Puede atribuírsele algún grado de moral a una plagiario de obras de creación artística? Es posible que no llegue a matar, a cometer delitos contra la moral misma u otro tipo de acciones que puedan calificarse de inmorales. Pero ha robado. ¿Puede confiársele a una persona que ha plagiado obras de creación artísticas, cualesquiera otras actividades entre ellas las de su propia profesión? Sí. Siempre y cuando reconozca su error y lo repare. Es preferible un reo confeso y arrepentido de una acción que ya se conoce, que cien personas libres cuyo pensamiento criminal no conocemos.

Ahora bien, cuando es este el caso de una persona que por su grado de conciencia, su preparación o experiencias personales vividas ha sido vista y apreciada como alguien que ha defendido principios progresistas y hasta revolucionarios, nos encontramos frente a algo que no tiene explicación. Porque se ha dicho siempre que los revolucionarios, además de la moral personal, la que se forja en tradición y costumbres (¡Oh tempore, oh mores!), la que se educa y se decanta por el bien, deben mantener en alto también una moral revolucionaria, esto es aquella que correspondería al hombre nuevo del que nos hablaba el doctor Guevara de la Cerna. En tal caso, una persona tenida por revolucionaria que a conciencia plagia una obra literaria, no solo infama su nombre y el de sus familiares, sino también la bandera bajo la cual ha acogido sus principios e ideales, así como a aquellos correligionarios suyos que cayeron antes en defensa de los mismos principios e ideales.

Y ya que hablamos de principios, valga relacionar en estas reflexiones uno que, nacido precisamente en el derecho romano, ha llegado hasta nuestros días para conocimiento de todo penalista: “Onus probandi incumbit actori”, que significa, en palabras más accesibles: “al demandante le corresponde probar lo que afirma”. En el caso del plagio de unos poemas de Nancy Orellana del cual se acusa a la escritora Kenny Rodríguez, de acuerdo con el principio precitado, corresponde a quien se reputa como verdadera autora de los poemas, Nancy Orellana, probar que estos son de su autoría. Nancy ha estado dispuesta a hacerlo, pero Kenny se ha negado rotundamente a estar presente en esa demostración de pruebas. No es que las desestime. Es simplemente que se niega a encararlas. Ya hubo “anticipo” de pruebas en el reciente reportaje de Luis Antonio Chávez sobre este caso. En un apartado del mismo Nancy Orellana ha expresado: “¿Qué poeta no conmina a quien le acusa, a la comprobación inmediata de un cuestionamiento de tanta gravedad?”. Kenny nunca conminó a Nancy; ha sido esta quien ha ofrecido pruebas invitando a Kenny a la “audiencia”. Pero Kenny no acepta la invitación, ni da ninguna explicación, ni parece importarle nada que su nombre, el de sus familiares, sus amigos y su bandera salgan incólumes de esta situación.

Y porque estamos en un litigio en que se demanda justicia, podría caber aquí otro apotegma clásico que en materia de enjuiciamientos esgrimen los defensores: el famoso “in dubio pro reo”. Pero sucede que la duda no cabe cuando quien debiera salir a defender su propiedad, no sale. Es el más fuerte argumento de la defensa de Nancy. Y ya que se tomó en cuenta mi opinión en el reportaje al que nos hemos referido antes, como tercero en discordia, para dejar zanjada la cuestión le propongo a Kenny Rodríguez lo siguiente: si insiste en sostener que es ella realmente la autora de los poemas en litigio, que acepte la invitación de Nancy a la confrontación de pruebas para demostrarlo; si no lo es y opta por seguir manteniéndose en la actitud que ha mostrado hasta hoy, todos entenderemos que realmente plagió. Cosa triste, porque ella es buena poeta y con esta acción solo ha demostrado que considera a Nancy superior a ella.

12.02.09

De lo malo de la incoherencia a lo grave de la impunidad

Publicado en Gobierno, Historia, Opinión, Sistema Judicial a 3:17 pm por RAO

Mientras los resultados de las elecciones del pasado domingo en Honduras siguen generando intranquilidad en la población e incertidumbre sobre el destino del presidente constitucional José Manuel Zelaya, aquí en El Salvador se fortalece la esperanza del cambio hacia el bien común, mediante propuestas y acciones que permitan un desempeño profesional coherente y con transparencia; y, con ello, una lucha franca contra la impunidad.

La reciente creación de la Subsecretaría de Transparencia (ST) parece intentar el logro de ese objetivo, como ente responsable ante posibles actos de corrupción que se detecten durante el presente gobierno. Para ejemplo, y como uno de tantos buenos indicios: “hay que fortalecer el sistema de contraloría interna y eso pasa porque los auditores internos no solamente rindan informe a su titular, sino a una oficina presidencial”, señala entre otros objetivos el Subsecretario, Marcos Rodríguez (La Prensa Gráfica, noviembre 23/2009); agregando que, además, “hay una propuesta legal de transformar la Corte de Cuentas en un organismo más serio, aunque eso depende de la correlación parlamentaria; pero sí, habrá que fortalecerla actualizando su ley marco”, dijo Rodríguez. Claro, porque el actual proceso de cambio impone una reestructuración integral, especialmente en la dirigencia de dicha Corte, que ha veniso siendo secuestrada por arreglos partidarios PCN-ARENA-PDC. Sus acciones son más para encubrir que para descubrir. De seguir igual, toda transformación será más de lo mismo. Es preciso cortar el mal viejo de la incoherencia laboral, en aras de erradicar también el otro mal viejo y grave de la impunidad.

Habrá que ver si estas funciones no chocan con las del Tribunal de Ética Gubernamental (TEG), aunque se afirma que en vez de coincidentes serán complementarias, pues mientras la nueva dependencia únicamente fiscalizará al Órgano Ejecutivo, el TEG, desde su creación, lo hace -debió hacerlo- en función de todo el aparato estatal. Sin embargo, quizás por esta amplia cobertura o por falta de garras de la Ley o por lo que sea, los resultados del Tribunal no parecen satisfacer a la población. Todo parece girar alrededor de anuncios preventivos o declaraciones sobre denuncias aceptadas, sin sanciones adecuadas, más que alguna prevención leve o amonestación escrita, que la población percibe hasta tolerante en determinados casos. Fresco el recuerdo, entre otros, de la simple amonestación al ex Ministro de Salud por favorecer a su empresa médica, cuando debió ser sanción mayor por el evidente conflicto de intereses, que fue desvirtuado alegando que la empresa era familiar y no de él. La falta de transparencia y coherencia en este como en otros casos en archivo, sigue ahí. Las nuevas acciones coordinadas entre ST y TEG, sin embargo, pueden ser de beneficio para la sociedad, en cuanto a la seguridad de confiar en el desempeño transparente de los funcionarios.

Tribunales como estos deberían crearse también a nivel  privado, donde de igual manera hay fallas administrativas frecuentes, sin más control y reclamo que el del propietario mismo, pero desconocidos por la población. Es decir, que tanto en lo oficial como en lo privado deben fiscalizarse, realmente y con seriedad, las funciones que, a través del tiempo, han venido afectando seriamente a la sociedad. Fallas por incoherencia hacia la impunidad, en todos los rubros. Hay ejemplos diversos. Con ingerencia oficial y privada, ahí están para malos recuerdos: Fomiexport, Crediclub, Credisa, Insepro/Finsepro, ISSS, INDES, ANDA, BFA, MSPAS, OBC y tantos otros. También en el campo intelectual, se vuelve necesaria e importante la vigilancia/fiscalización porque, como rubro que pocos toman en cuenta, también permite fallas y hasta cometimiento de delitos como suplantaciones y plagios, aunque en mínima escala. Sin embargo, estos casos, -aunque negados con complicidades o hábilmente escondidos al amparo del silencio- si bien pareciera que pasan desapercibidos, en realidad reciben sanción moral de la población, cuando como siempre, al final, resultan descubiertos.

En este pasado noviembre, sin embargo, se ha hecho justicia a verdaderos y honestos patriotas del pensamiento, la conciencia social y la fe, quienes, por honrar la dignidad de los salvadoreños, fueron asesinados salvajemente por el terrorismo y autoritarismo de estado, en distintas fechas: los Jesuitas, Elba y Celina, Enrique Álvarez Córdova y con él los otros patriotas del auténtico FDR, las misioneras Mariknoll, los poetas Jaime Suárez, Alfonso Hernández y los demás no menos valiosos, coherentes y honestos; y con ellos, tantos miles de mártires, quienes -por hacer vida la inspiración tutelar de Monseñor Romero- cayeron en aras de la lucha por la justicia y la honestidad. Estos muertos queridos son la antítesis de los defraudadores sociales, políticos e intelectuales prepotentes que todavía, con sus accionar deshonesto y reprochable, van desde lo malo de la incoherencia a lo grave de la impunidad. Aunque quizás, ya no por mucho tiempo… ¡Así sea!

11.26.09

Recordatorio ante merecida nominación CENTA/MAG: “Enrique Álvarez Córdova”

Publicado en Asamblea Legislativa, Historia, Literatura, Personal a 8:44 am por RAO

1980 (+) –noviembre 27- 2009

Fragmentos del libro LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA
(RAO, Taller Gráficos UCA, San Salvador, agosto/2009), en ocasión
de la nominación el 27 de noviembre de 2009.

“… La oportunidad para mi salida de la Asamblea Legislativa se dio el 14 de mayo de 1970. Me fui al Ministerio de Agricultura y Ganadería, mediante solicitud y propuesta del poeta Hildebrando Juárez, amigo y compañero de afanes literarios y periodísticos, para entonces Jefe del Departamento de Información Agropecuaria. Yo asumía la jefatura de la Sección Editorial de esa institución. Y qué bien, porque el titular del Ramo era Enrique Álvarez Córdova, acaudalado agricultor y ganadero con un gran potencial de conciencia social. Como lo reseñaré más adelante, años después fue vilmente asesinado por un comando del ejército salvadoreño, por pronunciarse en contra del autoritarismo y la represión, y por abogar por las causas populares.

Siempre pensé que lo mejor de todo en esta etapa ministerial era ver a un funcionario con visión social y humanista como Álvarez Córdova, desprendido de bienes materiales a pesar de ser un acaudalado agricultor y ganadero, con proyecciones claras, además, hacia el servicio a la población más humilde. Su segundo en el mando, el viceministro Francisco Lino Osegueda, era el soporte técnico con honestidad y capacidad. El mayor ideal de Álvarez Córdova era la ejecución de un verdadero programa de Reforma Agraria, el cual, según decía, debía implantarse a toda costa, y lo antes posible. Lo consideraba urgente. Era un hecho conocido que desde antes y para entonces, el sesenta por ciento de la tierra pertenecía al dos por ciento de la población; es decir, a terratenientes que la utilizaban para los cultivos de exportación, como café, azúcar y algodón, y actividades ganaderas.
Urgía un proyecto de verdadera Reforma Agraria para volver un tanto más equitativa la tenencia de la tierra; pero, por ser un asunto político y no de propiedades precisaba de una decisión también política, con la voluntad y el aporte paralelos de los terratenientes, si de veras se buscaba la justicia y equidad en beneficio de la Nación. Álvarez Córdova lo sabía y unos dos años antes, en 1969, como ministro había presentado un proyecto de Reforma Agraria a la Asamblea Legislativa, entrega de la cual yo había sido testigo. También me había dado cuenta de que, adrede, había sido engavetado.
Un día con cierto aire de timidez le pregunté:

- Ministro, ¿y aquel proyecto de Reforma Agraria que usted presentó a la Asamblea Legislativa hace algunos meses, qué destino tendría?

Me miró. Y con gesto de entre desencanto y coraje, sentenció:

- Dormirá el sueño de los justos.

Y luego, con acento más grave aún, sentenció de nuevo:

- Si no se implanta ya la Reforma Agraria en el país, antes de quince años habrá un estallido que puede llegar hasta la lucha armada. Hay mucha injusticia en la tenencia de la tierra. Yo, por eso, ya he hecho mi propia reforma agraria en mi hacienda El Jobo de Sonsonate-, concluyó con suma gravedad.

Ambas afirmaciones eran ciertas: meses atrás Álvarez Córdova había presentado aquel proyecto a la Asamblea Legislativa; y por el otro lado, don Enrique, como le llamaban quienes le apreciaban, especialmente sus colonos, había establecido un plan administrativo y de redistribución de la tierra, que favorecía a la gente que en su hacienda El Jobo eran sus colaboradores. El estallido social que pronosticara fue una realidad algunos años después…

… A raíz del golpe de Estado de 1979, Álvarez Córdova formó parte del nuevo gabinete de la Junta Revolucionaria de Gobierno, asumiendo la cartera de Agricultura y Ganadería, misma que había conducido años atrás, precisamente cuando había sido mi jefe. Su objetivo era impulsar reformas en el agro, especialmente la Reforma Agraria. Pero, dos meses y medio después, de nuevo la frustración; y el 2 de enero de 1980 renunció junto a otros miembros del gabinete, debido a que los gestores del golpe habían vuelto a ser marginados por argucias y medidas estratégicas, que devolvían el poder a los viejas estructuras militares, a las que el movimiento de jóvenes oficiales había derrocado.

Álvarez Córdova se fue a la clandestinidad. Desde ahí siguió la lucha como presidente del Frente Democrático Revolucionario (FDR), hasta que un día, el 27 de noviembre de 1980, un comando militar lo capturó al interior de las instalaciones del Colegio Externado San José y, posteriormente, lo asesinó junto a otros patriotas del movimiento rebelde: Juan Chacón, del Bloque Popular Revolucionario (BPR); Manuel Franco, de la Unión Democrática Nacionalista (UDN); Humberto Mendoza, del Movimiento de Liberación Popular (MLP); Enrique Barrera, del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR); Doroteo Hernández, de la Unión de Pobladores de Tugurios (UPT), José María Maravilla y Francisco Barrera, representantes de otras organizaciones sociales. El ejército salvadoreño los asesinó, cumpliendo órdenes de la oligarquía, por su demanda de justicia y su entrega patriótica.
Sus cadáveres fueron encontrados con señales de tortura en zonas periféricas de San Salvador, en las proximidades del lago de Ilopango. Informaciones periodísticas dieron a conocer oportunamente que el comando secuestrador había actuado por “órdenes de un militar de alta graduación”, ahora en situación de retiro, y quien, bajo el pseudónimo de Comandante Aquiles Baires, dirigía la Brigada Anticomunista Maximiliano Hernández Martínez. Las órdenes de Baires, se dijo, eran aniquilar totalmente a aquel grupo de valientes patriotas, quienes hoy y siempre serán reconocidos como héroes del movimiento revolucionario salvadoreño. Yo me encontraba padeciendo mi exilio en Panamá, y la noticia me quebró humanamente.

Consumado el hecho, el comando asesino dio a conocer el comunicado siguiente: “A la ciudadanía en general, hacemos saber: que este día, una escuadra de la Brigada Anticomunista “General Maximiliano Hernández Martínez”, nos responsabilizamos del ajusticiamiento de los comunistas del Frente Democrático Revolucionario-FDR”: Enrique Álvarez Córdova, Juan Chacón, Enrique Barrera y Humberto Mendoza, por ser los responsables materiales e intelectuales de miles de asesinatos de gente inocente que no quiere ser comunista”. Posteriormente, se confirmó la versión periodística sobre los autores intelectuales de tan abominable crimen, pertenecientes a estructuras del ejército y de la Policía Nacional. El 4 de diciembre, los miembros del FDR asesinados por el ejército salvadoreño fueron enterrados en la Catedral Metropolitana de San Salvador, en medio de disturbios y protestas populares.

Ahora, casi tres décadas después, éstos y otros mártires son semilla para fortalecer el proceso democrático en El Salvador, semilla que en marzo de 2009 llevó al movimiento revolucionario a la conquista del poder, después de tantas décadas de padecer gobiernos despóticos y tiranos, de raigambre represiva y dictatorial…”

Reencuentros: Alfonso Kijadurías, Rolando Costa y sus “Helechos”

Publicado en Historia, Literatura, Personal a 8:40 am por RAO

Después de muchos años sin recordar cuántos, el pasado 21 de noviembre pude saludar a Alfonso Kijadurías. Como si hubiera sido ayer, las manos extendidas y el abrazo. Ocurrió durante la presentación del libro “Mientras viva esta Orquídea” (Clásicos Roxsil, 2009), de su paisano quezaltepecano José Rutilio Quezada. Luego, por imperativo fraterno, mi felicitación por haber obtenido el Premio Nacional de Cultura 2009, Rama Poesía, de la Secretaría de Cultura. Después, sobre su estadía, su regreso a Canadá y preguntas “¿Cómo te va en Quezalte? ¿Escribes…?”. “Bien, muy bien…”, para descender ambos al tema de la violencia y del peligro rondándonos a todos. Su invitación a Quezaltepeque. Y al final, la despedida con el abrazo y el “a ver cuando nos vemos…” de ambos.

Pero faltaba. Por la tarde de ese mismo día, nuevo reencuentro con Alfonso. Sólo que a la distancia. Un artículo suyo aparecía en el suplemento cultural Tres Mil de Diario Co Latino: “Helechos de Rolando Costa”, referido a una segunda edición ampliada de esta obra de Rolando, después de casi 40 años de la primera que, por cierto, constituyó la aparición y lanzamiento de un verdadero poeta salvadoreño, en 1971. Un poeta sin poses ni arrogancia y, lo mejor, sin auto elogios ni ditirambos que, por el abuso en vez del uso, terminan marginando hasta al mejor poeta y, con él, a su obra. Rolando es todo lo contrario, admirablemente discreto, quizás huidizo hasta de sí mismo.

Por eso y más, el artículo de Kijadurías me motivó. También con Rolando mis distancias habían sido como de siempre, sólo por oídas desde su primer “Helechos”. Sin embargo, hace unos pocos años los tres, con Refugio Duarte, integramos el Jurado Calificador de Novela Corta patrocinado por la casa de la Cultura Centro, de San Salvador. Demás está decir que ahí ratifiqué la calidad literaria de Rolando Costa y, sobre todo, su humildad de grande. Claro, porque el hombre entre más grande más humilde debe ser. Razón suficiente para que Alfonso lo describa así: “Poeta solitario, y solidario, quizás el más solitario de los poetas salvadoreños, pero al mismo tiempo coherente con los dictados de su conciencia, Rolando Costa permaneció como siempre alejado de grupos, corporaciones y círculos de intelectuales que profesan –en su mayoría- la doctrina según la cual solo existe una verdad a la que deberíamos consagrar toda nuestra vida para alcanzarla y un único cuerpo de expertos calificados para descubrirla o interpretarla; ese método puede alcanzar miles de formas, el stalinismo es una de ellas…”

Independientemente del contenido del nuevo “Helechos y otros poemas” de Rolando Costa, y de los conceptos y apreciaciones de Kijadurías sobre el poeta y su obra, por ahora dejaré la posibilidad de un comentario mayor y de fondo para otra oportunidad. Lo que no puedo dejar de hacer, aquí y ahora, es congratularme por mis reencuentros, aunque sea así de la manera descrita, con dos poetas auténticos y, sobre todo, humildes en su grandeza, ajenos a las frecuentes poses de dómine o de consagrados de la poesía, que desligitiman y desnaturalizan todo lo grande y apreciable del compromiso ético y estético del escritor.

Página siguiente