11.10.09
A 20 años del múltiple y cobarde asesinato en la UCA
Fragmentos del Capítulo “La guerra nunca más”, del libro
LO QUE PASA CUANDO EL TIEMPO PASA, de RAO,
(Talleres Gráficos UCA, San Salvador, agosto 2009)
“ … José Napoleón Duarte había entregado la presidencia de la República a Alfredo Cristiani, del derechista partido ARENA, el 1 de junio de 1989. En ese marco se dio la ofensiva guerrillera “Hasta el tope” del FMLN, el 11 de noviembre de 1989. Seis sacerdotes jesuitas de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas: Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín Baró, Joaquín López y López, Juan Ramón Moreno y Amando López; y dos mujeres del personal de servicio: Elba Ramos y su hija Celina, fueron asesinados por el ejército salvadoreño la noche del 16, creando gran conmoción en la ciudadanía y gran confusión a nivel nacional e internacional, pues las voces oficialistas no tardaron en divulgar la falsa noticia de que los asesinatos habían sido cometidos por el FMLN. Era todo lo contrario.
Horas después del crimen, con indignación ciudadana pero más que todo con impotencia e ira, llegué a la UCA. Una multitud dispersa por todos los sitios al interior de la Universidad, con evidente congoja y reclamo airado, presenciaba la escena de los cuerpos sin vida de los apreciados sacerdotes y sus dos colaboradoras. Silencio reclamante de justicia, todos tenían claro el motivo de sus muertes y, sin lugar a dudas, para nadie era un secreto de donde habían salido las órdenes y quienes eran los ejecutores. Desde entonces y después de muchos años, las acusaciones formales de la UCA se interpusieron nacional e internacionalmente, aunque casi sin esperanza de justicia, contra Alfredo Cristiani y cerca de 15 militares de superior, mediano e inferior rango, considerados responsables intelectuales y ejecutores del abominable crimen.
Sin embargo, prudencia parecía ser la consigna. Lo aprecié horas después en el sitio del crimen. Y no era para menos. Si aquellos hombres de fe y pensamiento brillante, acompañados de dos mujeres laboriosas, habían sido salvajemente asesinados por esbirros de la tiranía, ¿qué podía esperar un ciudadano humilde y común? Sin embargo, la condena silenciosa gravitaba en el ambiente de la UCA. Tristeza y lágrimas. Entre otros, saludé con fuerte abrazo solidario al P. José María Pedroza, quien a pesar de su fortaleza por la fe, no ocultaba el justificado sentimiento de dolor. Al P. Pedroza y a uno de los asesinados, el P. Segundo Montes, los había conocido en 1959, después de su reciente llegada al Colegio Externado San José desde su país, España, justo en los meses anteriores a mi incorporación al personal docente del Colegio. Todos éramos testigos de un abominable crimen más contra la fe y la cultura. A la altura de la primera década del Siglo XXI, la demanda de justicia persiste y el pueblo confía en que se logrará contra la impunidad…”
11.06.09
Del “Troyazo” inesperado al “Curulazo” consumado.
“Esta intransigencia de “mano dura” en política ha roto,
después de tantos años, lo que hasta hace pocos días
calificaban de indivisible unidad de todos los areneros…”
Oscar A. Fernández G., (Diario Co Latino, octubre 29/09).
“La mejor palabra no se dice”, sentenciaban los abuelos, queriendo significar lo inapropiado de arriesgar afirmaciones que después puedan resultar ilusorias. Los recientes acontecimientos al interior de la Asamblea Legislativa ratifican dicha sentencia, al haber tirado por la borda expresiones de autoritarismo, prepotencia y autosuficiencia de la que hizo gala el poder político gobernante contra la mayoría de los salvadoreños, en las últimas dos décadas. Y esto fue porque, como dice el columnista Fernández: “Una característica fundamental de la derecha dura, la derecha halcón, es flotar en un delirio supremacista incapaz de reconocer la validez de los argumentos del otro…”
“Todos los nunca se llegan”, dice otra expresión popular. Mientras durante los últimos meses, como secreto a voces, se conocían reclamos y presagios de ruptura al interior de ARENA, la voz “democrática” de su “sistema de libertades”, como siempre, se imponía. Todo se matizaba como rumores de los “desestabilizadores de siempre”. Era tan granítica la unidad partidaria –decían- que si no se nos complace “haremos arder Troya”… y Troya ardió. Antes de lo esperado, ardió. Pero no en el sentido amenazante ni hacia el destino de la amenaza. Fue hacia el interior mismo de ARENA. Un harakiri no deseado. Un “troyazo inesperado”…
El clima de agitación interior que ya venía desde quién sabe cuándo, descarnó su realidad durante y, peor, después de la elecciones presidenciales ganadas por Mauricio Funes-FMLN. Las primarias y el candidato resultante no de la devoción de muchos en ARENA, fueron agrandando la crisis con esfuerzos hacia su ocultación, hasta la pérdida del Ejecutivo que activó el detonante. Son de sobra conocidos los sucesos al interior de ARENA, las acusaciones y reclamos mutuos, los quites y desquites, las renuncias “por motivos personales”… hasta que, entre sorpresas, estalló el polvorín partidario. Y ahora sí, con repercusión nacional…
En agosto, 23 diputados pidieron que se les tomara en cuenta con asignación de plazas en el COENA. Y nada, ni siquiera una respuesta. Es más, el 11 de octubre la asamblea general hace alarde de “unidad granítica”; pero, el 12, arde Troya con el Harakiri de los doce diputados de ARENA que, valientemente, desconocen a la cúpula. Y ahora sí, las acusaciones. Quienes antes servían sin regatear, ahora señalan a la cúpula como autoritaria y excluyente. Claro, lo que la mayoría de salvadoreños siempre ha sabido. Negociaciones, acusaciones mutuas, cambio de actitud grave a suave, con ruegos de que vuelvan… y nada. Ahora los disidentes de ARENA son traidores, pero cuando disidentes del FMLN se fueron al fracaso eran valientes y patriotas. Y luego, las negociaciones, no sólo en ARENA sino en la Asamblea Legislativa. Se imponía un reacomodo general: los doce disidentes tenían derecho a plazas en la Junta Directiva. Claro, se volvían la tercerea fuerza en el pleno. En todos los partidos, la inquietud: unos a subir, otros a la baja en puesto y en cantidad de votos. El resto, a la expectativa. El presidente Ciro Cruz Zepeda, entre ansias nada veladas de querer seguir como tal, advertía que si esto no se daba, peligraban los préstamos y el presupuesto (¿?). Y por su parte, el secretario general del PDC, Rodolfo Parker, todavía con los acostumbrados arranques de ironía de mal gusto, se ufanaba respondiendo a la prensa que ellos “no cederían ni un milímetro”. Sólo que, al final, fueron metros los cedidos entre la silla directiva y la curul de la llanura. Tal el panorama hasta la medianoche del viernes.
Y lo esperado: “Asamblea renueva Junta Directiva. Arena se retiró del pleno”, decía el titular de una noticia en Diario Co Latino (octubre, sábado 31), agregando: “Al final, la nueva Junta Directiva de la Asamblea legislativa quedó compuesta por 13 diputados. Tres de estos puestos los ocuparán Guillermo Gallegos, como Vicepresidente, y Miguel Ahues y César García como Secretarios. Con este nuevo acuerdo el PDC pierde un puesto en la Junta Directiva, específicamente Rodolfo Parker… ARENA pasó de tener tres directivos a dos…”. El “curulazo” estaba consumado. La matemática parlamentaria sufría cambio radical y significativo, sin duda alguna con mucha mejor oferta de beneficio hacia el bien común de los salvadoreños.
Se quebró aquel bloque de derecha del unipartido ARENA-PCN-PDC que, después de las elecciones, afirmó que se uniría graníticamente para que no les sucediera lo que en otros países. Colapsó. Pero, seguirán en la lucha, esperando el retorno. Deben volver un día. La alternancia es signo de democracia, pero por las buenas. Será imperativo volver. Sólo que por ahora, con futuro incierto, no se sabe cómo, cuándo, ni desde dónde…
11.02.09
Ante la apropiación de poemas ajenos realizada por Kenny Rodríguez
Nancy Orellana
Recurro a la seriedad de su espacio virtual, como medio alternativo de información, opinión y análisis, con el propósito de hacer del conocimiento de los respetables lectores y lectoras de TRAGALUZ, la propuesta de solución que estoy gestionando con Kenny Rodríguez, ante el curso de la lamentable problemática en que me encuentro con ella, por la copia que ha hecho de varios poemas de mi autoría y que ha venido presentando, por varios años, como suyos; situación que, finalmente, espero tener la oportunidad de comprobar, en honor a la verdad, a la honestidad y a la integridad que deben demandarse y prevalecer en el Mundo Literario Salvadoreño, lo mismo que en los demás ámbitos de la vida nacional a los que, con contundencia, exigimos que se rijan por estos mismos principios, sin privilegios ni exclusiones.
El texto a continuación, fue publicado este día, lunes 2 de noviembre de 2009, en la Página Trazos Culturales de Diario Co-Latino (pág.18), a cargo del poeta y periodista Néstor Martínez.
Gracias anticipadas.
Nancy Orellana
***
ACLARACION OBLIGADA
Estimado señor Néstor Martínez:
El pasado 28 de septiembre, la Página Trazos Culturales de Co-Latino, a su digno cargo, publicó un anuncio que invitaba, para el día 29, a la presentación de un Poemario de Kenny Rodríguez, editado por La Cabuda Cartonera (página 17 de la edición periodística de ese día).
Me permito aclarar, sin embargo, por apego a la verdad y al respeto que merecen la sociedad salvadoreña y la comunidad Literaria del país, que el poema colocado en el anuncio, como muestra de ese Poemario, lo ESCRIBÍ YO hace años, lo mismo que otros 3 poemas contenidos también en esa selección y que han sido denominados por Kenny Rodríguez como: “Hoy”, “XV Años” y “Mujer”, y dos más que, sin título, ha “dedicado” uno a su hija y el otro, a su hijo. Un simple ejercicio de comparación demuestra una copia literal o parcialmente modificada de los poemas escritos por mí.
Poder realizar este ejercicio comparativo ha sido mi propósito desde el 29 de septiembre hasta la fecha, a través de diversas gestiones que realicé directamente con Kenny Rodríguez en un inicio, y posteriormente, ante su silencio, con el que ha venido postergando mi petición en ese sentido, he recurrido, lo más prudentemente posible, a otras personas pertenecientes incluso a su propio círculo literario.
Mi única solicitud es que exista la oportunidad de comprobar que varios poemas presentados por Kenny Rodríguez, en diversos espacios, no son de su autoría y que, por tanto, debe sacarlos de “su” supuesto repertorio. Lo anterior, porque igualmente otros poemas colocados en la web, como el denominado “Quiero (I)”, que dice “dedicar” a FVCH, también me han sido copiados.
Tengo los textos originales en impresión matricial, transcritos en la computadora del lugar en el que, en los años noventa, desempeñé mi trabajo y en la que comencé a escribir mis poemas de esa época, después de hacerlo en manuscrito. Someto al criterio de personas expertas en Literatura y/o Poesía la comparación entre mis propios escritos, tanto de estos últimos como de los anteriores a esas fechas, para que pueda definirse si el estilo, el universo léxico, las motivaciones poéticas y las tendencias temáticas pertenecen o no a una misma persona. Lo mismo pediría para examinar el resto de la obra de Kenny Rodríguez para establecer su relación con los poemas que reivindico como míos.
Reconozco la duda razonable que esta reivindicación puede generar, pues a diferencia de Kenny Rodríguez, nunca pretendí hacerme un nombre como poeta ni construí trayectoria alguna como tal. Pero, por ética y por justicia, no estoy dispuesta a aceptar que alguien se apropie de lo que nunca le fue inspirado ni jamás creó, aunque pretenda argumentarse que le respaldan años en los que ha presentado como propia una obra que no es del todo suya, amparándose en el desconocimiento que yo tuve al respecto, hasta que leí mi poema “Cuarto Creciente”, publicado ese 28 de septiembre.
De hecho, ante mi reclamo, Kenny Rodríguez y la Editorial La Cabuda Cartonera aceptaron sacar dicho poema de la selección publicada, aunque el mismo daba el nombre al Poemario. ¿Qué poeta renuncia tan fácilmente a la que es, realmente, su obra? ¿qué poeta no conmina a quien le acusa, a la comprobación inmediata de un cuestionamiento de tanta gravedad? La respuesta es obvia: sólo quien realiza una aceptación implícita del señalamiento recibido.
Únicamente pretendo dos cosas. Primero: dejar constancia de que varios poemas presentados por Kenny Rodríguez no han sido escritos por ella, total o completamente, aunque por años los haya suscrito como tales. Segundo: manifestar que sigo esperando que se concrete la comparación de escritos que le he solicitado.
A partir del 29 de septiembre, hubo un compromiso expreso de Kenny Rodríguez de sentarnos a cotejar, escritos en mano, lo que cada una reivindica como propio. El reconocido escritor salvadoreño Rafael Mendoza padre ha expresado su disposición de interponer sus buenos oficios hacia una solución satisfactoria de esta controversia; ofrecimiento que, públicamente, traslado y propongo a Kenny Rodríguez, a fin de dar pronto cumplimiento al compromiso referido.
Agradeciéndole anticipadamente el espacio para hacer la presente aclaración, expreso también que me dispongo demostrar lo expuesto, recurriendo a los mecanismos apropiados y existentes para ello; desde luego, apelando a que prevalezcan la integridad y la honestidad ante una situación de clara afrenta al mundo Literario salvadoreño, la cual espero no quede impune.
Saludándole cordialmente,
Nancy Orellana
San Salvador, 31 de octubre de 2009
10.26.09
¡Coautoría armónica: admirable! ¡Plagio innoble: detestable!
La literatura salvadoreña siempre ha sido pródiga en riquezas. Riqueza en creatividad, calidad ética y estética, profusión, trascendencia y co-autoría o creatividad compartida, entre otras. De ahí su ubicación significativa en el concierto literario regional y continental. Y dentro de esa riqueza, la creatividad compartida o co autoría, como signo de real identificación y consonancia entre autores, ha sido -es- una muestra de saludable ejercicio en el contexto artístico nacional, con énfasis en la literatura
La creatividad armónicamente unida de Serafín Quiteño (salvadoreño) y Alberto Ordóñez Arguello (nicaragüense) produjo el libro “Tórrido sueño” (Cuscatlán en colores), galardonado en 1955 con el Segundo Premio del Certamen Nacional de Cultura, como muestra de real simbiosis del pensamiento entre dos autores con maestría y elegancia literarias.
Años después, los poetas Roque Dalton (salvadoreño) y Otto René Castillo (guatemalteco exiliado en El Salvador) escribieron al alimón y en perfecta sintonía, la obra “Dos puños por la tierra”, como otra muestra del quehacer realmente compartido y coherente, desde la propia identidad de cada poeta.
Y más recientemente, las sociólogas salvadoreñas María Candelaria Navas, Nancy Orellana y Liza Domínguez, con conocimiento coincidente y coherente sincronía de ideas, publicaron en coautoría el libro “La experiencia organizativa de las mujeres rurales en la transición post-guerra 1992-1999” (Algier’s Impresores, San Salvador, El Salvador, agosto 2000), en el que –según los editores- “… las tres investigadoras responsables (Navas, Orellana y Domínguez) colocaron toda su energía para que esta investigación recogiera el pensar y sentir de muchas mujeres campesinas…”. Un documento valioso, producto de una creatividad compartida o co autoría armónica.
En los tres casos, es admirable por hermosa la co autoría, con limpieza de ideas y transparencia solidaria entre autores.
De cómo cierta co autoría se convierte en plagio
Pero, como contrapartida y negación a la honestidad literaria, ¿qué pensar cuando de dos poetas en distintas fechas, distintos lugares y sin relación personal alguna, el lector se encuentra con poemas exactamente iguales, parcialmente iguales o con uno o más versos iguales? ¿Creatividad compartida? ¿Mera coincidencia? ¿Recreación permitida? No. Nada de eso. Sencillamente, plagio. Plagio grande o pequeño si se quiere, pero plagio. Es decir, robo literario…
De inmediato: golpe al pensamiento; luego, golpe al corazón. Al pensamiento, porque no hay duda de que en esa falsa “creatividad compartida” algo anda mal; y al corazón, porque duele poéticamente -aunque para algunos les sea indiferente el robo, salvo cuando pierden un inmueble “valioso”- duele, digo, darse cuenta de que sigue la práctica innoble de engañar o seguir engañando a los amantes de las bellas artes, con creatividad ajena sustraída de algún archivo oculto u obtenida por interpósita persona. Los archivos periodísticos de las últimas décadas contemplan varios casos de plagio literario, a veces favorecidos con impunidad total o a medias, pero con pérdida de credibilidad total o parcial.
El caso de plagio más reciente (conocido en septiembre 28, 2009)
Comparar los poemas del libro inédito “Confesiones entre tiempo” (1992-1994) de Nancy Orellana, con el libro “Cuarto creciente” (La Cabuda Cartonera, San Salvador, agosto 2009), de Kenny Rodríguez, de inmediato advertirá al lector que está frente a una muestra de falsa “creatividad compartida”, pues son los mismos poemas: de distinto autor, escritos en tiempo y lugares distintos y, lo peor, con idénticas dedicatorias especiales de algunos poemas a personas queridas, pero a distintos destinatarios, nacidos en fechas muy distintas, que cronológicamente pueden dar pistas inequívocas al lector sobre “quien los escribió primero”. Los originales de una (Nancy) y el librito de la otra (Kenny), están disponibles para que la comparación, ante testigos honorables, determine de quien es la autoría.
Primero, Nancy Orellana, después su familia y en ese orden los amigos que la conocen desde siempre y, sobre todo, reconocidos escritores y profesionales, al comparar 3 o 4 poemas (los consideran suficiente muestra), coinciden en que el plagio está claro y que, precisamente, Nancy Orellana es la autora original y auténtica. Claro, hay que demostrarlo… ¡y quizás, oportunamente, las pruebas lo harán por sí mismas, públicamente! Esto último porque, a estas alturas, son fallidos todos los intentos de diálogo y de aceptación y retiro de los poemas plagiados, por parte de Kenny Rodríguez.
Los intentos fallidos de confrontación en privado de la “cosa juzgada” y el reconocimiento debido, con el único afán de que se reconozca la verdad (nunca ansias de protagonismo, de compensación económica y, mucho menos de interés por perjudicar a alguien), parecieran indicar que la demanda de Nancy hasta hoy, únicamente mediante este blog, recados, solicitudes de encuentros pro confrontación, los muchísimos e-mail de ida y vuelta; en fin, todo recurso comunicacional de este tipo, sin llegar todavía a los medios tradicionales de comunicación social (Prensa, Radio y TV), no han sido suficientes, ni la mejor vía. La exigencia de la población crecerá hacia el real conocimiento público, con todo derecho. Y todo, por la verdad y la justicia. Así sea.
En síntesis, en literatura como en otras áreas, la co autoría armónica es admirable, el innoble plagio, repudiable. Pero, a pesar de estos desaciertos atentatorios de lesa cultura, la literatura salvadoreña siempre será pródiga en riquezas, maravillas y bondades. (RAO).
10.22.09
Las bases y dirigentes exigen honestidad y coherencia a sus cúpulas partidarias
El peor error de algunos políticos es subestimar la dignidad e inteligencia de los salvadoreños. Con engañosa afirmación de unidad partidaria, imposición verticalista de normativas a las bases e incoherencia en el discurso, se ha venido intentando y se ha logrado -en gran medida- adormecer conciencias, hacia el logro de beneficios personales y partidarios. Los ejemplos se dan a diario, aunque quizás, de ahora en adelante, será difícil escapar al ojo crítico de la población, que ha comenzado a cuestionarlos seriamente.
Imposible pasar desapercibido, por ejemplo, el autoengaño del domingo 11 de octubre y el amargo despertar del lunes 12 del partido ARENA, que todavía entre estertores intenta administrar los altibajos de su realidad cambiante. Autoengaño, porque al final de su Asamblea General del domingo, y según se publicó con gran despliegue, la unidad granítica del partido parecía estar en su mejor momento. Si hasta se logró atraer a disidentes y se nombró presidente honorario a Francisco Flores. ¿Total y perfecta unidad?
No. La respuesta fue el amargo despertar del día siguiente: 12 diputados, algunos de los más furibundos defensores de ARENA, se declararon públicamente en rebeldía contra el COENA, por habérseles negado participación en cuatro cargos dentro del mismo y en directivas departamentales. Posteriormente, se sumaron 5 diputados suplentes, subiendo la disidencia a 17, hasta la hora de cierre de esta columna. Y, según se ve, habrá más…
Para la población consciente, la crisis en ARENA viene de años, sólo que con subterfugios y eufemismos. Pero ahora, sin duda, desbordaron los límites controlables a partir de la derrota eleccionaria del 15 de marzo, con la pérdida de ARENA del Órgano Ejecutivo. Los estira y encoge siguen, seguirán. Y una cosa es cierta, por más que rearmonicen y tranquilicen las aguas, el que ceda ya no será sujeto de confianza para el otro, lo cual puede tirar por la borda las ansias de retornar al poder en el 2014. Y peor si persiste, aunque parcialmente, la duda de que el ex presidente Saca, en el doble papel de asambleísta y conspirador, está tras bambalinas patrocinando a los disidentes. Sin embargo, “Nunca me he ido de Arena, esta es mi casa”, dice el ex presidente (LPG, octubre 18), pero no todos le creen.
Para la necesaria puesta en remojo de otros partidos, son interesantes las experiencias que se han venido dando en ARENA, ahora divulgadas ampliamente, cuando la crisis parece incontrolable. Las bases y los dirigentes medios ya no temen a sus cúpulas, férreas e intransigentes. Aquellos delirios de grandeza de ellas, y los reclamos ocultos de sus correligionarios para no hacer enojar a las cúpulas, pasaron a la historia: Francisco Laínez, ex candidato presidencial en las primarias, denuncia públicamente, aunque tarde, al ex COENA: “Fui engañado, calumniado y no me dejé utilizar, creí en sus palabras y discursos, como el resto de participantes. Sinceramente, nunca sospeché que se iban a atrever a engañar a nuestro partido…” (La Prensa Gráfica, entrevista, octubre 10/09). Pareciera reclamo directo al ex presidente Saca y a las actuaciones del ex COENA, no sólo por la imposición de una candidatura perdedora, sino por actuaciones que, según los reclamantes, llevaron a ARENA a la situación de crisis.
Uno de los principales medios, identificado con ARENA, hace una alusión fuerte, sin decir nombres porque sabe que están al descubierto, cuando en un editorial puntualiza: “Se dice, desde la Antigüedad, que las más efectiva manera de derrotar a los rivales es dividiéndoles y alguien, o el primo de alguien, está cabalmente empeñado en eso” (El Diario de Hoy, octubre 15). Y grave es también el señalamiento público que, sin mencionar nombres, realiza en el campo pagado “Resultado de una movida anunciada” (El Diario de Hoy, octubre 16), el Frente Femenino Salvadoreño, de reconocida tradición arenera, cuando interroga al COENA: “¿Hasta cuándo tendremos que esperar la tan ansiada expulsión de ARENA del turbio personaje de todos conocido? ¿Que no se dan cuenta que esta persona está llevando al partido a su destrucción?”. La población, con suspicacia o total seguridad, de inmediato trata de identificar personajes. Y, de seguro, acierta…
Además, el pasado fin de semana nuevas denuncias contra el accionar del COENA, hizo el diputado Guillermo Gallegos, vocero de los disidentes, sobre que personeros del mismo partido están tratando de comprarlos de manera individual, para debilitarlos. “Hemos acordado, por eso, que toda negociación será con presencia de los 12”, reiteró Gallegos. Crisis de crisis, nada de unidad. Y menos granítica. De todo esto, sin embargo, las cúpulas de todos los partidos tendrán que aceptar que sus correligionarios saben ya de su derecho a exigir. Entonces, a ponerse humildes, no sea que les sorprendan las entrañas de otro caballo, que haga arder Troya…
10.17.09
Revelaciones sobre un plagio
Por Leticia Calderón de Orellana
Estoy cerquita de Nancy a quien le han robado poemas que ella, veintiañera, con el alma limpia y amorosa los creó, en la década de los 90, para expresar, con el néctar de la poesía, un canto a la vida de sí misma y de personajes importantes. Se animó a compartir sus poemas por medio de un certamen literario, que probablemente dio lugar a que pasaran a manos inescrupulosas. No ganó. No supo más. Y su productividad continuó sólo para cultivar su don de escritora y de intelectual, guardando para sí sus poemarios, y dedicándose a otras áreas sociales y humanísticas. Prueba de ello son sus libros, sus investigaciones, sus ensayos, su tesis de postgrado con honores, y su prestigio en las áreas de la Sociología, Derechos Humanos y Equidad de Género.
Después de unos 15 años de guardar su joya poética, hoy Nancy ve publicado en el prestigiado Diario Co Latino, uno de sus poemas, con la autoría inapropiada de otra persona, como parte de un libro que sería presentado en un recital. Al reclamo inicial y personal de Nancy, la señora Kenny retira el poema del libro pero no del recital. Por supuesto, con la justa indignación ante una usurpación, Nancy continuó la pesquisa y encuentra otros poemas suyos en ese mismo libro y en otros medio literarios. Y lo más grave es que la señora Kenny dedica algunos de esos poemas a seres muy queridos. ¡Qué falta! Huelga decir qué pensarán ellos al darse cuenta de este regalo plagiado. Para Nancy, es un mérito que la señora poeta haya encontrado en los poemas significado humano profundo y literario, pues uno Nancy lo dedicó a su sobrino para entonces de dos años de edad, hoy un joven de 17 años. Y, además, permitió revelar a Nancy como una poeta que no ha querido destacar como tal, ni antes ni ahora.
La acción del plagio deja mucho que decir yendo al plano de conciencia moral individual. Si no se acepta la real usurpación, si es intencional, algo no funciona bien. Y más si los da como regalo a seres queridos, con el agravante también de ser abogada. Esos poemas han circulado en diferentes publicaciones previas al recital mencionado. La señora Kenny los tenía; ella sabrá como llegaron a sus manos. Nancy los mandó al certamen con pseudónimo. Quizá después de algún tiempo se optó por utilizarlos, sin prever el nombre de la verdadera autora; o, a lo mejor, se encontraron en un medio electrónico en donde Nancy los escribió para su archivo personal y que los ha guardado celosamente por años, con otros poemarios manuscritos.
La acción del plagio trasciende el daño literario y el litigio de dos. Altera las actitudes y sentimientos positivos de las personas involucradas directa o indirectamente: familiares, colegas, círculos de amistad. Tiene que haber valores y un buen nivel cultural; y, sobre todo, conciencia moral para dar a cada quien lo suyo, y no dar cabida a actitudes destructivas. La señora Kenny es reconocida poeta, y si así es, no tenía que recurrir al plagio. Ojalá que sólo sean los de Nancy, quien tiene su rol ajeno a la poesía y únicamente pide sacar de circulación los poemas que le han sido copiados total o parcialmente, no sin antes hacer conciencia, en lo individual y en el colectivo, de lo incorrecto de la acción. La señora Kenny será más merecedora de cariño de los suyos, si tiene la valentía de defender lo propio pero no lo ajeno.
Yo estoy segurísima de que los poemas cuestionados, que con todo derecho reclama Nancy, son de su propiedad. Y así de seguros están algunos a quienes en aquel tiempo se los obsequió, y saben de su trayectoria personal. La verdad os hará libres, dice la palabra sagrada.
10.16.09
Cuestión de conciencia.
¡Nobleza obliga!
Agradecimiento a los escritores, poetas
familiares y amigos que, enterados del
plagio a poemas de Nancy Orellana,
le han reiterado su amistad, aprecio, confianza y solidaridad… (RAO)
La cosa comenzó la noche del 28 de septiembre. Un anuncio en la página Trazos Culturales de Diario Co Latino, alertó a la conciencia poética de Nancy Orellana, una poeta en su niñez y adolescencia, ahora socióloga e investigadora. ¿La razón? Pues, que para el día siguiente 29, reforzado con el texto del poema “Cuarto creciente”, un desplegado anunciaba un recital-presentación del libro del mismo nombre, obra hasta ese instante adjudicada a Kenny Rodríguez, de alguna trayectoria literaria en el país. Sólo hasta ese instante; porque para la familia de Nancy y para ella, ese poema era suyo. Cuestión de confirmarlo. Sin vacilación, a los archivos… y, como ¡por arte de magia y del intelecto puro!… rubricado por Nancy Orellana, ahí estaba el poema, fechado el 26 de noviembre de 1992.
Pero, no era todo. Faltaba más, mucho más. Nuevos hallazgos, nuevos poemas para confrontar entre el poemario de Nancy “Confesiones entre tiempo”, y el libro de Kenny Rodríguez “Cuarto creciente”, horas después de que los presentara como suyos la noche del 29. Si alguna duda quedaba, no más. Porque la coincidencia era -es- asombrosa. Unos, copia textual total; otros, casi total; y de los menos, uno o varios versos. La primera gestión de Nancy el 29 por la mañana, pese a su comprensible disgusto, fue dialogar y demandar de Kenny una explicación/satisfacción, pero por toda respuesta obtuvo la negación esperada. Siguió y sigue la negación. Y ahí se congeló el intento de diálogo de Nancy, interesada en evitar la trascendencia pública del asunto. Tal el estado de cosas actual… ¿punto muerto?, quien sabe…
……………………….
Si todo plagio es desagradable, también son desagradables algunas respuestas irreflexiblemente defensivas, como dos que se han dado: la de ingenuidad casi infantil que, sin mediar la sensatez, convirtió sus advertencias en ilusas aplanadoras; y otra que, con advertencia casi severa, sin querer queriendo, anticipó ciega solidaridad generacional, aún sin prever de que lado podía estar la razón. Contrario a eso, sin embargo, han pasado –y pasan- tantas y alentadoras situaciones hacia la verdad, como las expresiones de solidaridad hacia Nancy, las que, hoy por hoy, quedan reservadas para necesario recuento final histórico…
………………………..
Ante el hecho consumado y comprobado de un plagio, sólo queda a quien ofende el imperativo de aceptar la falla hacia la satisfacción de quien ha recibido la afrenta. ¡Cuestión de conciencia!
¿Por qué negarse a un encuentro comparativo de ambas partes, ante personalidades notables a elección de ellas mismas, evitando así mayor trascendencia?
¡Cuestión de conciencia!
Sin vencedores ni vencidos, los únicos ganadores serían la verdad y la conciencia poética nacional, ahora afectada por la acción individual de una de las partes.
¡Cuestión de conciencia!
Si hay temor e inconveniencia –lógicos- ante una trascendencia mayor del problema, el momento es ya. La familia de cada una y la familia nacional merecen consideración en su dignidad e inteligencia, que sólo depende de la aceptación y reconocimiento de que, intencional o no, hubo equivocación.
¡Cuestión de conciencia!
Una cosa es cierta: hay -hubo- plagio; y, con toda propiedad, como padre de Nancy, como escritor y como periodista, ratifico la certeza de que Nancy escribió primero los poemas que otra pluma publicó después…
¡Cuestión de conciencia!
“Llegará la luz que te decía”, escribió Roque Dalton alguna vez. Yo también lo creo…
10.14.09
Invitación a presentación de Lo Que Pasa Cuando El Tiempo Pasa
INVITACION
A PRESENTACION DEL LIBRO
“LO QUE PASA
CUANDO EL TIEMPO PASA”
Jueves 15 de octubre/09, 2 p.m.
Auditorium “D” Universidad Centroamericana
“José Simeón Cañas”, San Salvador

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Presentación y comentarios:
el autor, Renán Alcides Orellana
y los escritores
Roxana Beltrán de Cantarelly y Danilo Umaña Sacasa
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Actividad académica de: Asociación de Comunicadores UCA (AECOS) y Departamento de Letras, Comunicaciones y Periodismo de la UCA
10.06.09
Respuesta ante una directa indirecta.
San Salvador, octubre 5 de 2009
PARA: Alma y Dany,
La Cabuda Cartonera
DE: RAO
“Ver una injusticia y no combatirla es cometerla”
José Martí.
Gracias al aprecio de escritores amigos, he conocido el correo de ustedes, de fecha 4 de octubre, enviado a sus “compañeros y compañeras poetas”, por el cual les suplican (¿?) que tomen nota de un artículo mío “manteniendo total prudencia” (¿?) y afirmando, además, que “dependiendo de sus ataques… (míos, supongo) … tomaremos las medidas pertinentes” (¿?) ( bueno es saber la advertencia, para responsabilidad a futuro). Extraña la súplica de total prudencia y, además, ¿por qué en vez de responder a Tragaluz, con argumentos sólidos y contundentes, deciden acudir con evidente desespero a solicitar respaldo a personas serias y responsables? Los poetas y las poetas que conozco son serios y responsables.
Pero ahí está, y como si todo respaldo pudiera darse así por así, sin profundizar, se está comprometiendo desde ya a Oto y Vladimir en el Tres Mil, a José Antonio para la cuestión legal (¿?), a David Juárez y Tomás Andreu “desde la trinchera periodística”… etc. Conozco a la mayoría de ellos; los he visto llegar y he apreciado el pujante desplazamiento literario de algunos. En una palabra, en vez de aclarar y negar lo que he expresado en Tragaluz, se apresuran a pedir a ellos “un gesto de solidaridad y apoyo a la situación”. Lo dicho, ¿cómo pedir apoyo así por así, sin argumentar? De la nómina a quien dirigen su suplica ninguno, de entre los que conozco, hace literatura como robot.
Antes de colaborarles en ampliar el fondo de la cuestión ya dicha en Tragaluz, bueno es recalcar también otra mala señal de ustedes, como doble juego: mientras durante la semana, según correos en archivo, han estado ofreciendo a Nancy Orellana (la autora de quien ratificamos ha sufrido plagio en su poesía) colaborar “con voluntad e interés de que el asunto se aclare” y del cual “no tienen responsabilidad”, ahora, con un sí pero no y a espaldas de la negociación, de la manera descrita van en “busca de solidaridad y apoyo” (¿?). Innoble actitud cuando algo no se está haciendo bien. Ganando tiempo, al estilo de ciertos golpistas. Totalmente de acuerdo con que “no es su total responsabilidad”; pero, precisamente por eso, debió aceptarse el diálogo ofrecido, haciendo a un lado los subterfugios y las peticiones de apoyo; para, con dignidad, salir en defensa de la verdad de ustedes. No se si todavía sea tiempo.
Ahora sí, ratifico lo dicho en Tragaluz y agrego que tengo en mi poder varios “motivos” más de comparación, debidamente ordenados y comparados entre el poemario de Nancy Orellana (1992-1994) y el de Kenny Rodríguez. Si esto no fuera así, yo ni siquiera hubiera mencionado el asunto. Y de esto, muchas personas pueden dar fe porque conocen mi trayectoria. Ningún interés de protagonismo personal o familiar, y menos interés de perjudicar oficiosamente a alguien. Únicamente la verdad ante una injusticia que, ojalá, no hubiera existido; y que a lo mejor, ojalá también, se probara lo contrario. Pero ¿y cómo? Si aunque no se quiera, de veras es sorprendente la coincidencia entre los poemas de Nancy Orellana, escritos hace casi dos décadas como se podrá comprobar oportunamente; y los de Kenny Rodríguez, escritos no sé cuando pero, sin duda fue mucho después, como también se podrá comprobar oportunamente.
Con todos esos apoyos solicitados por todos los flancos, nosotros los desprotegidos estaríamos perdidos, aunque tengamos la razón. ¿Será así, aunque exista prueba fehaciente, no para efectos legales sino morales, de que existe plagio? ¿Será que esto se define a favor por cherada? No lo creeré hasta verlo. Y esto sólo podrá darse si, sin actuar precipitadamente y sin la prudencia que ustedes piden (casi lo exigen, ver el correo), los “compañeros y compañeras poetas” que ustedes llaman, actúan con la responsabilidad y la coherencia literaria que les caracteriza. Si no, y si las pruebas no son contundentes y, por cualquiera razón, el fallo hoy por hoy es en contra nuestra, sólo nos quedará apelar al fallo de la historia.
Como en varios casos similares que como periodista he presenciado desde hace varias décadas, y de cuyos efectos hay datos en mis archivos, quizás una conferencia de prensa/confrontación pública de poemas con participación de las tres partes, lo resuelva todo para bien de todos. Interesa la solución, aclarando reclamos y negaciones. Y esa sería buena opción. Cuestión de pensarlo…
10.05.09
Integrar una comisión parlamentaria demanda solvencia y honestidad
Como en toda circunstancia del quehacer humano, la credibilidad se logra a base de coherencia. Es una de las mejores señales de honestidad. Coherencia en lo personal, familiar, social y, con mayor énfasis, en el accionar político. Coherencia en el decir y hacer en beneficio del país. Pero, precisamente, la falta de coherencia es, quizás, la mayor característica que -con mínimas excepciones- distingue a los diputados a la Asamblea Legislativa. El pueblo salvadoreño, lo sabe. Con aparente aceptación y conformidad, no desconoce que, bajo falso ropaje democrático, a diario se atenta contra el bien común en beneficio del interés personal y partidario.
No sorprende, entonces, que la credibilidad de ARENA-PCN-PDC, esté en desuso en la Asamblea Legislativa; como tampoco sorprende que, con rechazo creciente, se cuestione con un ¡basta ya! todo irrespeto a la dignidad e inteligencia de los salvadoreños y salvadoreñas, especialmente cuando, a nivel del pleno legislativo, los temas que debieran ser discutidos con altura y en función de país, la nueva oposición “propositiva y constructiva” los vuelve verdaderos y evidentes motivos de insulto, de verdades inexistentes y, lo peor, de falta total de coherencia humana y política. No se trata de negar o querer eliminar los pesos y contrapesos, los debates o el diálogo contestatario. No. Ellos son necesarios. Son el sustento y soporte de la verdadera democracia. Pero, de eso a la amenaza y los insultos políticos de algunos diputados contra otros, especialmente durante la transmisión de las plenarias por TV, hay enorme diferencia. Además, hay ejemplos de incoherencia, como los siguientes para muestra:
- El paso por Comalapa del presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, en su derecho de retorno a su país, ha sido objeto de innecesario, aunque nada impactante, escándalo legislativo, además del nombramiento de una comisión que lo investigue. La población resiente esta doble moral de ARENA-PCN-PDC. Cuando Posada Carriles “pasó” por aquí, bien resguardado y atendido, no sólo no protestaron pese a su conducta delictiva denunciada internacionalmente, sino que, por el contrario, según archivos periodísticos, hasta lo protegieron y dotaron de documentos de identidad personal.
Falsedad material y documental de los funcionarios. Pero, dueños del país entonces, ningún reclamo contra ellos. Iguales concesiones se hicieron en su oportunidad a los venezolanos Tamayo y Peña Esclusa, conocidos por actividades desestabilizadoras contra gobiernos latinoamericanos. Sería saludable que esta comisión legislativa, para borrar en la ciudadanía la impresión de parcialidad contra el Gobierno de Mauricio Funes, diera muestras de imparcialidad analizando también estos dos casos citados y otros, en los que también se atentó contra le seguridad del país,
- Es incoherencia política también, el intento de convencer que los anteriores períodos de gobierno de ARENA-PCN-PDC fueron un dechado de transparencia y honestidad. No se puede exigir pureza -con propiedad- en el ejercicio gubernamental, cuando se ha hecho lo contrario. “Ex ministros René Figueroa y Juan Bolaños involucrados en delito de malversación de fondos. Gobernación, Correos, ISTA involucrados”, publicó Diario Co Latino (octubre 2/09), al tiempo que el Ministro de Gobernación, Humberto Centeno, presentaba la respectiva demanda ante la Fiscalía General de la República. Y la noticia ampliaba: “Uno de los casos más graves es donde se relaciona a los ex ministros René Figueroa y Juan Miguel Bolaños; al ex presidente del ISTA, Tomás Guillermo López Iraheta; al ex gerente financiero, Julio Roberto Ramírez Zepeda, con la malversación de 2 millones 722 mil 687 dólares…”. Y más adelante: “Otro de los casos denunciados es la petición de dádivas por parte del ministro Juan Miguel Bolaños a los representantes de la Sociedad Martell, S.A. de C.V., por la cantidad de 35 mil dólares a cambio de adjudicar la licitación de la compra de 3 vehículos… En esta caso, existe la prueba testimonial de los representantes de la sociedad de venta de autos…”. Y, la noticia describe otros casos más…
Desde luego, por ahora son sólo denuncias; pero, como declaró a los medios el ministro Centeno, si ARENA y los funcionarios y sectores que aparecen cuestionados no tienen nada que temer, esta es la mejor oportunidad para demostrar su inocencia. Y demostrar también que, en general, las administraciones anteriores actuaron con transparencia y honestidad. Cosa muy difícil de sostener y probar, porque ahí están, aunque todavía impunes, muchos señalamientos de fondos mal administrados y de total abuso y despilfarro en el manejo de la cosa pública. Mientras no se compruebe inocencia, a la población le bastará ver el ejercicio gobiernos de anteriores de ARENA, para comprobar, sin mucho esfuerzo, que el desmantelamiento de esos gobiernos fue total; y, por lo mismo, esperará que la nueva Fiscalía General, haciendo eco de su responsabilidad, la palabra empeñada y la confianza conferida, logre la credibilidad debida porque actuará con coherencia y honestidad.